domingo, 15 de septiembre de 2013

A Horner no le afecta la crisis de los 40

Nibali, Valverde, Purito Rodríguez, Samuel Sánchez, Henao o incluso Betancur. Nadie podía siquiera imaginar un vencedor de La Vuelta Ciclista a España que no saliera de ese pequeño abanico de corredores. Al final fue Chris Horner, el abuelo del pelotón que cumple 42 años la semana que viene. Casi nada al aparato.


Nibali y su Astaná comenzaron como un auténtico equipazo, vencedores de la crono por equipos y con hambre desde la primera pedalada. El Tiburón, que viene de ganar el Giro y descansar en el Tour, quería revalidar el triunfo cosechado en la edición de 2010. Y cerca estuvo.


Los colombianos se autoeliminaron en la primera semana -Urán incluido- y con mención especial para Henao, que estaba entre los 5 peores corredores de la carrera con sólo dos puertos de montaña disputados y antes de llegar a la crono individual. Lo que se dice tener vacaciones. La misma etapa en la que Valverde y Purito decían adiós a sus posibilidades de triunfo y en la que Nibali parecía que sentenciaba la carrera.

Y pronto le salió al pelotón un abuelo cascarrabias al que todos quieren mucho -Nibali hoy un poquito menos- conocido como Redneck -campesino blanco- Horner. Con un estilo nada ordinario -subiendo siempre sin sentarse en el sillín- y con 42 primaveras, el norteamericano se ha hecho con esta última edición de La Vuelta por una diferencia de sólo 37 segundos.

Con más finales en alto que nunca, Nibali fue el gran dominador de la montaña excepto en dos zonas clave. Horner se vistió de rojo y ya nunca se quitó el maillot de campeón.


Para dar paso a l'Angliru, uno de los puertos más duros de todo el panorama ciclista y con sólo 3 segundos de diferencia entre el italiano y el norteamericano en una etapa histórica en dureza que se llevó Elissonde y en la que Nibali, probablemente equivocándose de estrategia, decidió la carrera. Con bonificaciones en meta, el italiano atacó en innumerables ocasiones desde lejos para soltar primero a Purito y luego a Valverde.

Y cuando había abierto un hueco también con Horner, el americano se rehízo, remontó y soltó al de Astana, roto por dentro tras no haber llevado a buen puerto su plan. Se dice, se comenta, parece una verdad absoluta que si Nibali hubiera aguantado hasta el final para atacar - o jugándosela en las bonificaciones de meta- se habría llevado la clasificación general. Nunca lo sabremos. Lo único cierto es que más ciclistas hacen falta como el transalpino, más aún en una época de ciclismo control y conservador de la que 'disfrutamos' hoy en día.

Mención especial para Euskaltel, vencedor de la clasificación por equipos poco antes de desaparecer -en nombre, no en estructura- y sin duda para Tony Martin. El coloso guerrero que anduvo escapado más de 200 kilómetros en solitario para acabar perdiendo el triunfo de etapa a falta de un suspiro. Malditos 20 metros finales.


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