lunes, 8 de abril de 2013

Un titán perdido en Holanda

No es joven. No es promesa. Tiene 24 años y nadie lo conoce. Es joven, y es promesa. ¿Entonces? Estamos acostumbrándonos en los últimos tiempos a que los jugadores exploten con 17-18 años, sean reconocidos en todo el mundo y marquen las diferencias en los mejores equipos del mundo. Estoy seguro que la mayoría de los que lean estas entradas pensarán que se trata de un jugador sobrevalorado y que nunca llegará a salir a una gran liga. No sería el primer caso.

Radamel Falcao salió a la palestra en 2009, con 23 años y sin que nadie le conociera. Entendiéndose por nadie a aquellos que sólo hablan de 5-6 grandes equipos pero que curiosamente son los que más ruido hacen y monopolizan todo el panorama. Aquel año le fichó el Oporto siendo toda una incógnita. Hoy es uno de los mejores "9" del mundo.

Un caso parecido es el de Wilfried Bony, el talento africano. Con una infancia difícil, el pequeño Wilfried nació en Bingerville, Costa de Marfil. Con muy poco tiempo dedicado a su formación escolar, pasaba las horas jugando en las calles de Abiyán al fútbol con sus compañeros, siendo la pelota cualquier trozo de plástico o cuero más o menos redondo que se encontraba en la calle y sin más armas que sus descalzos pies.

Pese a la mala formación educativa del país, en los colegios era habitual la práctica del deporte como vía de felicidad para los chicos y muchas fundaciones colaboraban en ello. Wilfried rápido se erigió como lider de su equipo de la clase y participó en los torneos destacando cada vez que tocaba la pelota.

Con sólo 14 años pasó a formar parte de la Academia del Club Cyrille Domoraud -gestionada por el jugador del mismo nombre- y su progresión fue de tal dimensión que rápido comenzó su carrera en el Issia Wazi, de la primera divsión de Costa de Marfil. En dos temporadas se hizo con el campeonato de copa en una ocasión, llegando a la final en la otra.

Su ascensión fue tan meteórica que los ojeadores se le rifaban y en 2007, con 19 años, el Liverpool de Rafa Benítez -subcampeón de la Liga de Campeones esa temporada- le realizó una prueba que no superó. El Jet Lag, el poco tiempo de adaptación y el paso de jugar en terrenos duros de piedra a barrizales le impidieorn firmar con los reds.

Decisión que aprovechó el Sparta de Praga, que se hizo con los servicios del jugador por la irrisoria cantidad de 50.000 euros. Bony disputó su primera temporada en el país checo a caballo entre el primer equipo y el reserva y le costó bastante adaptarse. Ya en su segunda temporada, todo empezó a ir más rodado. Se hizo habitual en el primer equipo, tuvo las primeras tomas de contacto con la Champions League y marcó 13 goles. Además, el Sparta ganó la liga y su nombre ya salía en todas las portadas.

Con la confianza al 100%, empezó la temporada como un tiro, marcó sus primeros goles en la Champions, fue convocado por Costa de Marfil para la fase de clasificación de la Copa de África -marcando 3 goles en 4 partidos-, y se hizo el líder de su club marcando 10 goles en 14 partidos. Llegó el invierno y media Europa se lo rifaba. Si bien los grandes no habían puesto sus ojos en él, el Vitesse holandés, que estaba en horas bajas, decidió hacerse con sus servicios por 4 millones de euros. 

Tras sólo media temporada, Bony no se había adaptado al equipo, no entraba en los planes del entrenador y el equipo holandés se salvaba del descenso en la última jornada empatado a puntos con el Excelsior pero con mejor golaverage. Bony no había llegado a los 600 minutos siquiera, pero con 3 goles marcado y buenas actuaciones, la afición confiaba en él. Ellos sabían lo que venía. 

La temporada siguiente -2011/2011- mejoró y fue el gran artífice de que el equipo finalizase séptimo en puestos de Europa League. 12 tantos en 28 partidos se antojaban pocos para una liga en la que los delanteros buenos consiguen marcas estratosféricas, pero las sensaciones que Bony había dejado habían sido enormemente buenas, además de las 6 asistencias con las que colaboró.

En verano fue uno de los candidatos a volar hacia el Emirates Stadium, pero al final Wenger se decidió por Giroud y Podolski y el marfileño comenzó la temporada en el equipo holandés. Con el fichaje del díscolo Theo Janssen, el Vitesse ha dado un salto de calidad y Bony ha encontrado a su compañero ideal. A un maestro del pase que le asiste siempre que puede y que ha hecho que el "9" lleve 29 goles en 26 partidos en la Eredivisie, encabezando la lista de máximos artilleros y luchando por los puestos de honor en la clasificación de la Bota de Oro. Algo que podría tocar mucho más de cerca si no hubiese estado fuera esta temporada disputando la Copa de África en la que su selección volvió a defraudar.

Y en invierno, los grandes se peleaban por él. Antes de fichar a Demba Ba, Abramovich preguntó por él, pero el senegalés salía más barato y ya conocía la liga inglesa. Sam Allardyce, técnico del West Ham no dudó en afirmar que querían a Bony en su equipo y el Newcastle ofreció 15 millones de euros por el pase del africano, que al final no se concretó.

Fuerte, rápido y con un tren inferior potente, Bony se sirve de su larga zancada y de su potencia de piernas para dejar atrás a sus rivales. Con una facilidad pasmosa para zafarse de sus rivales en la lucha cuerpo a cuerpo, es casi imposible quitarle la pelota cuando la tiene en su poder y ha iniciado carrera hacia la meta rival. Con un amplio repertorio de remates, ya sea de tacón, de cabeza o fusilando con su diestra -su favorito-, Bony perfora las porterías al menos una vez por partido en esta temporada -marca cada 79 minutos-. Unos goles que además, no duda en no celebrar como si se tratase algo fácil. Se dice que las comparaciones son odiosas. A mí no me gustan. Pero lo siento: Bony se me parece mucho al Kun Agüero. Su principal carencia, quizás, es la falta de actitud en determinadas ocasiones. Parece indolente, como si los partidos no fueran con él y suele desconectar del fútbol si no le apetece.

El Vitesse hace dos años estuvo a un punto de bajar a segunda división. El mismo equipo que hoy, sólo 2 temporadas más tarde y con Wilfried Bony en la delantera está luchando por ganar la Eredivisie ante los históricos titanes holandeses.

Nike ya le ha hecho un contrato multimillonario y no le va a dejar escapar. Entonces, solo queda una duda. ¿Qué equipo le fichará?




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