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miércoles, 26 de junio de 2019

Sadick Adams, mejor que Agüero, Bale, Benzema, Kroos...

Sadick Adams y David de Gea, en el Atlético B (2008)
El verano de 2007, el mundo enteró se paralizó por la Copa del Mundo Sub17. España, en concreto, tenía al fin una nómina de jugadores con las aptitudes necesarias para dominar el continente, aunque fuera en un evento juvenil. El mal sabor de boca que había dejado la cita mundial absoluta un año antes, donde la Selección parecía que podía picar más alto de lo que al final consiguió, hizo centrar las miras de los españoles en un conjunto de muchachos desvergonzados que se quedaron a un pasito de ganar el título. Los Bojan, Aquino, Mérida, Illarramendi, Nacho, De Gea, Falqué, Camacho y compañía parecían elegidos para un relevo nacional esperanzador y al final, cosas del fútbol, la mayoría de los seleccionados no ha llegado al máximo nivel y solo casos contados entre los mencionados han tenido continuidad con los mayores o en una Primera División..

Quizás, la ausencia de Bojan en la final por sanción, líder absoluto del equipo y entonces niño bonito de la Selección y del Barcelona, privó al equipo de colgarse el oro. Pero en el torneo despuntó una figura que no dejó a nadie indiferente. Sadick Adams, delantero centro de Ghana, hizo que los mejores clubes del mundo anotaran su nombre en sus agendas. Adams no fue el mejor jugador de Ghana, ni siquiera el máximo goleador, pero su entrega, su lucha, su pundonor y su regularidad durante los 90 minutos le hicieron ser uno de los focos de la cita. Su selección perdió en semifinales, precisamente ante España y el Atlético de Madrid, que tenía a De Gea, Atienza y Camacho entre los chicos de Santisteban, se enamoró del africano.

World Soccer, 50 adolescentes más prometedores (2007)
Ni siquiera había terminado el torneo cuando el Atlético acordó su fichaje y en noviembre se hizo oficial que jugaría con el club cuando cumpliera los 18 para cumplir así la normativa FIFA sobre el traspaso de menores. Adams llegaba del Ashanti Gold de su país con la carta de libertad bajo el brazo tras haber jugado 19 partidos y marcado 9 goles. Todo un éxito para un jugador de 17 años.

Días después de su fichaje por el Atlético, la prestigiosa revista World Soccer publicó su relación anual de 50 mejores jugadores del mundo Sub18. En ella, Sadick Adams figuraba en cabeza, por delante de Ismail Aissati y Alex Pato, que compartían el podio con el africano y se imponían a jugadores que han terminado con mejor recorrido que ellos. A saber: Bale (6), Agüero (7), Di María (11), Benzema (15), Kroos (27), Mata (28), Özil (37), Alexis Sánchez (42), Rakitic (45) o Walcott (48).

En la nómina, además, aparecen los mexicanos Vela y Gio Dos Santos, el indescriptible Coentrao, la chapuza que acabó siendo Anderson, el petardazo de Lulinha, el propio Bojan o Breno, que acabó en la cárcel por incendiar su casa cuando le había fichado el Bayern Múnich.

Adams y Forlán, tras un entreno (2009)
Adams se pasó todo el primer tramo de 2008 entrenando con el Atlético hasta que empezara la nueva temporada. Para la 2008-2009, estaba totalmente adaptado a Madrid, al equipo, había hecho pretemporada con sus compañeros y era un portento físico. Con todo, no le valió para ser titular en Segunda División B. Compartió equipo con De Gea, Domínguez, Koke, Keko o Rubén Pérez, y luchaba por un puesto con el talentoso Rubén Ramos. Adams jugó 22 partidos, más de la mitad como suplente, pero su potencial se veía tremendo. Tanto, que realizó muchos entrenamientos con el primer equipo siendo el delantero complementario a Agüero y Forlán.

Pero todo se torció ese verano de 2009 cuando Sadick Adams y el Atlético de Madrid recibieron una denuncia de la FIFA. El Atlético había firmado a Adams sin ser jugador libre. Y es que, lo que había sucedido, es que antes de partir al Mundial Sub17 en 2007, Adams había firmado un acuerdo con el Etoile du Sanel egipcio. Un contrato que no tenía validez al ser menor de edad y que debía ser revisado y corroborado por sus padres o por un agente con un poder cedido.

Y mientras Adams jugaba el Mundial, el equipo egipcio se las ingenió para que el padre llegara al país y diera el visto bueno a la operación. Sin saber absolutamente nada, el jugador firmó con el Atlético un preacuerdo durante el Mundial y todo estalló. "Me dijeron que mi contrato con el Etóile no valía sin la autorización de mi padre... Y yo no sabía que mi padre había ido allí durante el Mundial".

La FIFA estimó que Adams tenía que pagar una multa de 160.000 euros y que no podría jugar en los siguientes cuatro meses. Y se acabó. Se quedó sin ficha en el filial, que a su vez vio cómo aparecían las figuras de Germán Pacheco, Borja Bastón, Ibrahima Baldé y Jorge Molino. En invierno se marchó a la Vojvodina, equipo puntero de Serbia, donde no corrió mucha suerte. Los meses sin competir le habían pasado factura en lo anímico y eso se había trasladado a lo deportivo.

Adams, en la actualidad
El Etóile, desesperado por el jugador que se la había jugado años antes, le contrató y allí se salió, logrando un fichaje por el fútbol árabe que llenó sus bolsillos y los del equipo egipcio. Desde entonces, no dejó de recorrer el mundo sin demasiada suerte. Arabia Saudi, Omán, vuelta a Ghana, Túnez, Chipre y regreso a Ghana, donde sigue jugando ahora. En 2017 debutó con la absoluta de Ghana, jugando dos partidos en una ventana internacional y marcando en uno de ellos un tanto. En 2018 firmó por el equipo de su infancia, el Ashanti Gold, donde es el capitán y el ídolo del club. 

Él recuerda que jamás se imaginó por qué lideró aquella lista de jugadores maravilla. No cree que no lo mereciera, pero sabía que había mucho talento ahí. Aún sigue respirando amor por el fútbol, pero no puede olvidar que hubo una época en la que era el jugador más esperanzador del mundo y que por un periodo de tiempo, compartió césped con Forlán y Agüero, quienes le aconsejaron, le enseñaron y con quienes soñó jugar de rojiblanco.


viernes, 6 de octubre de 2017

17 jugadores a seguir en el Mundial Sub17

Hoy arranca la XVII edición de la Copa del Mundo Sub17, que se celebra entre el 6 y el 28 de octubre de 2017 en India. Por eso, destacamos los 17 jugadores que mejor carta de presentación llevan al torneo, que deberían ser un valor activo fijo en la cita y por los que, seguro, más de un equipo preguntará cuando acabe el torneo. Vinicius JR, recientemente fichado por el Real Madrid por 45 millones al Flamengo, encabezaba esta lista hasta que el club blanco y el Flamengo han decidido no ceder al jugador para la cita.

Jann-Fiete Arp (Alemania): La estrella juvenil de la Mannschaft. Es delantero centro del Hamburgo y ya ha llegado a jugar con el primer equipo, convirtiéndose en el primer jugador nacido en el Siglo XXI en debutar en la Budesliga. Su corpulencia (roza el 1'90m) y su físico superdesarrollado es un arma que juega en su favor en estas categorías. Va a más de un gol por partido en esta categoría (14 en 13) y cerró la Eurocopa Sub17 siendo el segundo máximo anotador. Arp es un delantero nato de área, siempre bien colocado, con buen remate al primer toque y buen juego de pies. Un delantero moderno. Llega a la cita algo tocado, tras sufrir un esguince de ligamento en las últimas semanas.

Sancho, con Inglaterra / Filipe Farinha/Getty Images
Jadon Sancho (Inglaterra): Probablemente el jugador con más talento de todo el torneo. Sancho, recién fichado por el Borussia Dortmund es un extremo habilidoso, regateador, que no tiene demasiada oposición jugando con chicos de su edad. Es el líder de una Inglaterra que se presenta como gran favorita al título tras el verano magnífico que han cosechado todas sus categorías inferiores. Sancho fue el mejor jugador de la Eurocopa Sub17, que se le escapó a Inglaterra en el último suspiro, y ha empezado la temporada rayando a gran nivel en la Youth League.

Lewis Gibson (Inglaterra): Su situación supuso un polvorín en verano. Sin contrato profesional con el Newcastle al tener aún 16 años, el Everton se hizo con sus servicios pagando una compensación de casi 2 millones de euros. Gibson es lateral izquierdo y era la mejor perla que tenía el Newcastle en su cantera. A veces juega también como central y es posible que sea ahí donde dispute el Mundial.

Phil Foden (Inglaterra): El ojito derecho de Guardiola, que ya hizo la pretemporada con el Manchester City y que, a poco que desarrolle algo de músculo empezará a jugar con el primer equipo de los citizens, conociendo a Pep. Foden es un mediocentro creador de juego, de los que gustan de la posesión y hace buenos a sus compañeros. Forma junto con Sancho una asociación terrible que hace de los pross el equipo a temer.

Abel Ruiz (España): Es la gran baza de España, que vuelve al torneo tras tres ediciones sin jugarlo. En las últimas tres que sí jugó, eso sí, subió al podio. España, que viene de ganar el Europeo de la categoría, se cimentará en la calidad del jugador del Barcelona, que llega al torneo entre algodones. Ruiz es un delantero que destaca por su clase y por su juego de pies, además de por su capacidad de liderazgo. Sumó 16 goles entre la Fase de Clasificación y la Fase Final, empatando con el portugués José Gomes como máximo goleador de una edición. Es uno de los cinco jugadores con más talento del torneo y con él, España aspira a todo. A conquistar un torneo que, junto la Copa Confederaciones, es el único que no está en las vitrinas.
Abel Ruiz, con España / UEFA

Eric Ayiah (Ghana): El poderío africano en estas categorías se pone de manifiesto cuando uno ve que, tras 17 ediciones, Nigeria ha ganado cinco (tres veces subcampeón) y Ghana se ha hecho con dos títulos, quedando tres veces segunda. Por eso, estos chicos, que desarrollan antes un físico prodigioso para sus edades, son siempre una baza a tener en cuenta. En Ghana está Eric Ayiah, el delantero que trae de cabeza al Oporto de Pinto da Costa, que intentó de todas las maneras posibles su fichaje el verano pasado. Ayiah es la punta de lanza y el capitán de una selección que siempre hay que tener en cuenta y radica su fútbol en la potencia, la fuerza y la velocidad.


Jairo Torres (México): Formado como delantero centro, desde hace un par de años Jairo Torres se desempeña como centrocampista llegador. No ha perdido ni un ápice de su olfato, lo que le hace ser una gran baza desde la medular. Jairo Torres es el primer jugador del Siglo XXI en debutar en la Liga Mexicana y, pese a la falta de experiencia y de desarrollo físico, ya ha demostrado tener grandes cualidades para ser un mediocentro box to box. Sin duda el motor del Tri.


Sargent, con USA / RODRIGO ARANGUA/AFP/Getty Images
Josh Sargent (USA): Que el soccer ha mejorado sobremanera en Estados Unidos se demuestra cuando aparecen jugadores como Pulisic. Igual que él, pero unos años menor, la figura de Sargent ha impactado el fútbol norteamericano. Sargent es un delantero corpulento que maneja prácticamente todos los registros tanto dentro como fuera del área. Su evolución es tal que ya disputó el pasado Mundial Sub20, pese a tener tres años menos que algunos de los jugadores del torneo, y esa diferencia no se notó, acabando a gol por partido (4 en 4). El Werder Bremen, ahora en horas bajas, ya le ha contratado y dará el salto a Europa el próximo 1 de enero.



Yadir Meneses (Colombia): Mediapunta talentoso entre una Colombia falta de jugadores de calidad. Yadir es el sustituto natural de James. La comparación es inevitable para un chico que juega detrás del delantero, que es zurdo y que juega en el Envigado, el club que vio nacer al hoy jugador del Bayern. Meneses, que tiene como ídolo a Riquelme, figura además en la biografía oficial que realizó Nelson Padilla sobre el crack colombiano.



Roberto Fernández (Paraguay): Defensa rudo y duro, expeditivo, de los que no hacen prisioneros. Nada que ver con la familia Roberto Fernández que dio al fútbol paraguayo dos excelentes porteros. Ante la falta de defensas para la absoluta, Fernández ya ha hecho algún entrenamiento con los mayores. Es un maestro a balón parado, lo que le hace acabar las temporadas con varios goles, muchos de ellos decisivos.


Malik Karaahmet (Turquía): No se recuerda un jugador con tanto impacto en el país como este delantero desde Nuri Sahin y Arda Turan. Turquía estaba siendo el equipo que mejor sensación estaba dejando en la Eurocopa Sub17 hasta que Karaahmet y Babacan se lesionaron en semifinales. El segundo fue sustituido en el primer tiempo y el primero jugó condicionado el resto del partido. Karaahmet salió del Eintracht Frankfurt este verano para unirse al Karlsruher de Tercera, donde podría evolucionar más que en el filial del equipo de Bundesliga.

Takefusa Kubo (Japón): Uno de los mayores atractivos del torneo. El elegido. Kubo, formado en la Masía (y que posiblemente vuelva al Barcelona cuando cumpla la mayoría de edad), jugó el Mundial Sub20 hace unos meses, pese a ser cinco años menor que el resto. Y fue el mejor jugador de su equipo junto a Ritsu Doan (Groningen). Kubo debutó en Primera División de Japón con 15 años, siendo el jugador más joven en hacerlo. Es un delantero asociativo, que se mueve bien entre líneas, que gusta de bajar a recibir y de caer a banda. También, en parte, porque con sus desventajas físicas se las tiene que ingeniar para entrar en juego. Cuando coge la pelota y consigue darse la vuelta o tener visión de campo, el peligro está asegurado.

Kubo, con Japón Sub20 / Lukas Schulze/Getty Images
Gastón Zúñiga (Chile): Carrilero largo de mucho recorrido, personalidad y potencia. Sus llegadas desde atrás son un peligro continuo para el rival. Suyo fue el gol que le dio a Chile la clasificación al Mundial. En pleno festejo llamó al técnico de su club, O'Higgins, y le pidió una oportunidad con el primer equipo. No es esta Chile un club de individualidades, sino de conjunto, pero Zuñiga, que acabó como máximo artillero del equipo en el Sudamericano, es una de las amenazas para cada rival.

Amine Gouiri (Francia): Que te comparen con Antoine Griezmann nunca puede ser negativo. Y eso es lo que le sucede al punta del Olympique de Lyon y de la Selección de Francia. Gouiri fue el máximo goleador de la Eurocopa Sub17 celebrada en verano, con ocho tantos, y empató con su compatriota Edouard en la cifra como la máxima alcanzada solo en una Fase Final. Gouiri es eléctrico, rápido, impredecible. Un jugador muy vertical. No ha empezado bien la temporada, pero volver a jugar con la selección francesa, con la que sale a casi gol por partido podría liberarle de presión y devolverle a su mejor nivel.

Gouiri, con el O. Lyon /
 JEAN-PHILIPPE KSIAZEK/AFP/Getty Images

Yacine Adli (Francia): El mediocentro de Francia llama la atención simplemente con su sola presencia. Alto, espigado y con una cabellera mezcla de Rabiot y de Fellaini, Adli es un jugador que de primeras ya entra por los ojos. Su amplia zancada le permite abarcar mucho campo y salir de las líneas de presión con un simple cambio de ritmo o un giro sobre sí mismo. Adli, que pertenece al PSG y entrena a menudo con el primer equipo, es uno de los pilares sobre los que se asentan los galos.

Lincoln (Brasil): Sin Vinicius Jr., todas las miradas en Brasil recaen en Lincoln, delantero que viene de ser el segundo máximo goleador en el Sudamericano de la categoría. Más corpulento que sus compañeros de ataque, un 9 de garantías, Lincoln ha sido siempre el hombre referencia y el máximo artillero en los equipos en los que ha jugado. Tiene sangre fría dentro del área y le gusta mucho caer a las bandas para recibir o abrir espacios.

Alan Souza (Brasil): El motor de Brasil. Pequeño, menudo, escurridizo. Recuerda al Coutinho que pasó por estas categorías. Con la alegría ofensiva de Brasil y la superioridad de la canarinha en según qué partidos acabará el torneo arriba entre los goleadores, pese a no serlo. Forma junto a Lincoln y Vinicius Jr. un triángulo ofensivo imparable, pero ante la ausencia del segundo, ahora deberá dar un paso adelante. Ya se le relaciona con el Real Madrid, tras el fichaje de Vinicius.

Alan, con Brasil / SEP





lunes, 9 de noviembre de 2015

Mundial Sub17 (2015): Once ideal del torneo



Si hay un auténtico triunfador en este Mundial Sub17 celebrado en Chile es el nigeriano Víctor Osimhen. Un auténtico desconocido para la mayoría hasta la fecha, jugando en escuelas amateur en su país que se ha reivindicado logrando la Bota de Oro al máximo goleador del torneo con 10 tantos en siete partidos y el Balón de Plata al segundo jugador más destacado del campeonato. Afirmaba durante la cita que hasta ahora ha vivido vendiendo agua en los semáforos de Lagos, una situación que probablemente cambiará de forma drástica a partir de ahora. Ya hay varios equipos de la Premier que se han reunido con él. El último en lograr su galardón fue el también nigeriano Iheanacho, que hoy despunta en las filas del Manchester City.

Qué lejos están todas aquellas elucubraciones de jugadores a seguir en el torneo, en su mayoría europeos o americanos, pues por unas cosas o por otras no siempre los que más nombre tienen acaban dando el nivel. La Francia de Edouard o Zidane ha sido una decepción; La Argentina de Conechny, la peor albiceleste de la historia; Paraguay pecó de perdonavidas con un irregular Sergio Díaz; Leandrinho nunca destacó con Brasil y Bélgica ha llegado lejos pese a que su jugador más destacado, Azzaoui, ha suspendido en este mundial con muy mala nota. 

S. Diarra / MARTIN ROSE / GETTY IMAGES
Samuel Diarra (17 años, Malí): No se ha caracterizado el torneo por sus grandes porteros, todo sea dicho. Pero Samuel Diarra ha logrado, sin duda, imponerse como el mejor de la cita. Llegó a la final con sólo dos goles encajados en seis duelos. El poderío ofensivo de Malí, a quien casi no le hacían ocasiones, ayudó. En la final puso su granito de arena con dos grandes paradas, además de un penalti detenido en el inicio, pero no pudo hacer nada ante los dos goles que le dieron el trofeo a Nigeria. Se ha llevado el Guante de Oro gracias a encajar sólo cuatro goles en siete partidos y se ha impuesto en la elección al mexicano Romero, que demostró reflejos y realizó varias paradas de mérito y al belga Teunckens, condenado por un grosero error en las semifinales.

Diego Cortés (17 años, México): Fue el lateral más incisivo de todo el torneo. Formó una pareja en la banda derecha mortal con Lara. Fuerte en defensa, se desdoblaba en ataque cada vez que tenía opción. Buen manejo de pelota y centros al área óptimos. Además, de sus botas salió uno de los mejores goles del torneo. Fue en semifinales, ante a la postre campeona Nigeria, y daba el empate provisional a los americanos. En Chivas tienen una perla.

Abdoul Dante (17 años, Malí): Capitán de Malí, levantó las expectativas de Europa poco antes de la final, cuando la FIFA le sometió a una rueda de preguntas al lado del otro capital de la final, el nigeriano Nwakali. Y es que Dante, que juega en las categorías inferiores del Jeanne D'Arc, un equipo de su país, afirmó que sueña con jugar en el Chelsea y que no le diría que no a un equipo tan necesitado de jugadores hoy en día. Dante es un jugador de raza, aguerrido, un auténtico líder en defensa. Él es el que manda, el que organiza y el que guía a sus compañeros. Notó mucho el conjunto su ausencia en las semifinales, donde se vio a los malienses perdidos por momentos en la zaga. Además, es un baluarte en el juego aéreo.

W. Faes / MADDIE MEYER / G. IMAGES
Wout Faes (17 años, Bélgica): Es imposible no hablar de este jugador sin hacer referencia a David Luiz. Tanto en la forma física (esa melena rizada inconfundible, alto y un estilo igual incluso en los andares) como en su forma de jugar, el belga es un calco del brasileño. Faes es un baluarte al corte. Es rudo, fuerte y veloz. Con la pelota, ofrece una primera salida limpia desde atrás, algo que además es de uso obligado en el fútbol belga desde hace años. Faes no se arruga a la hora de sumarse al ataque y si tiene las puertas abiertas puede ser común verle progresar hasta el borde del área rival. Ha disputado ya casi una decena de partidos en la Youth Champions League y es de los chicos más experimentados del torneo. Con su planta, no tardará en dar el salto al primer equipo del Anderlecht. 

Luis Olivera (17 años, Argentina): La peor selección argentina de toda la historia tiene un par de buenas noticias. Conechny, quizás el único que estuvo al nivel que se esperaba en la delantera, y Luis Olivera. Un lateral zurdo con mucho recorrido y fuerte. Mostró carencias en defensa, pero se sumó bien el ataque. El nivel de los carrileros no ha sido muy elevado, y es por eso que un jugador cuyo equipo no pasó de fase de grupos está en esta lista. La plaza más floja del once.

Alan Cervantes (17 años, México): Probablemente el jugador con más temple del torneo y mejor formado junto a Faes. Alan Cervantes es un centrocampista multiusos. El faro perfecto para esta selección mexicana encandilada con el toque. Cervantes es un pivote puro, con mucha llegada y un perfecto canalizador de juego. Se incrusta entre los dos centrales cuando es menester para dar una primera salida limpia de pelota y en la medular distribuye muy bien el juego. Si sigue con su progresión y se adecua rápido al ritmo europeo, es un jugador con una carrera por delante duradera. Un salto a un equipo como el Oporto ahora mismo sería un total acierto en la continuación de su desarrollo. 

Kelechi Nwakali (17 años, Nigeria): Galardonado con el Balón de Oro como mejor jugador del torneo, Nwakali repite los pasos de su hermano Chidiebere, que fue campeón hace dos años. Y no sólo en el aspecto del título, sino porque Kelechi, aún mejor de edad, está a un paso de ser jugador del Manchester City, club al que su hermano pertenece (ahora cedido en el Girona). Lo hará cuando cumpla la mayoría de edad para respetar la normativa FIFA y se quedará en el equipo reserva o marchará decido a uno de los equipos de la Football League, sin descartar tampoco que se marche al Vittesse holandés, club afiliado al londinense. Kelechi Nwakali ha demostrado liderazgo y mucho desparpajo, pero sobre todo trabajo. Ha jugado como mediapunta, descolgado de tareas defensivas con libertad para construir, pero también en el doble pivote, bajándose al barro y brillando menos para dar más equilibrio al equipo al que ha llevado al éxito. Posee además un disparo de media distancia envidiable y su lanzamiento a balón parado ha sido un peligro constante, pues sus tres goles han llegado de esa suerte. Una cifra que le ha hecho ganador (gracias a mayor número de asistencias, 3) de la Bota de Bronce como tercer máximo goleador. 

Sekou Koita (15 años, Malí): Probablemente Koita haya sido la mayor sorpresa del Mundial, no sólo por actuación, sino por su edad. Uno de los chicos más jóvenes de todo el torneo ha sido de los más determinantes. Su desparpajo con la pelota ha dejado prendados a todos. Una auténtica amenaza para el rival, aunque cierto es que su participación e incidencia fue inexistente en la final y en la semifinal cometió varios errores propios de la edad. Sus mejores minutos han llegado desde la mediapunta, pero ese sistema de cuatro delanteros con libertad absoluta de Malí ha beneficiado a que pudiera aparecer y sorprender por cualquier costado del campo generando el desconcierto rival. Su verticalidad, su buen pase y su gran conducción de balón le han hecho uno de los jugadores más destacados del torneo y si hubiera aparecido anoche, probablemente se habría llevado alguno de los tres premios como mejor jugador.

Sekou Koita celebra un gol ante Croacia / GETTY IMAGES FIFA
Kevin Magaña (17 años, México): Rápido demostró Kevin Magaña que es un jugador diferente. Lo hizo a los 10 minutos de debutar en el torneo, tras regatear a varios argentinos y batir, con la derecha, al mete albiceleste. Y es que este zurdo ha metido dos goles (ambos con la derecha) y ha repartido dos asistencias desde el perfil izquierdo. Un extremo punzante que lleva la pelota pegada al pie, que conduce erguido con la cabeza agachada, que siempre tiene un regate de más. Recuerda mucho a Giovani dos Santos. Su físico le ha privado de una mejor versión. Imprevisible en la primera hora, en la mitad de la segunda parte siempre pegaba un bajón y se diluía. Deberá ganar músculo y reforzar su físico para seguir progresando.

Ali Mallé (17 años, Malí): La organización lo eligió como el tercer mejor jugador del torneo (Balón de Bronce) en un premio que estaba destinado indistintamente a uno de los cuatro fantásticos que tenían los africanos arriba (Malle, Koita, Haidara y Boubacar Traoré). La mala puesta en escena de Koita en la final, la irregularidad de Haidara durante el torneo y los fallos de Boubacar, que ha terminado el Mundial con dos goles cuando se podía haber ido tranquilamente a los seis le han cabado dando el galardón al zurdo maliense, que con dos asistencias y dos dianas, ha sido el jugador más productivo de los subcampeones.

Víctor Osimhen (17 años, Nigeria): Poco se puede decir ya de Víctor Osimhen. Bota de Oro con 10 goles en siete partidos, se ha convertido en el jugador con más goles de la historia de este torneo superando a Coulibaly y Sinama Pongolle (ambos con nueve). Dicen que recuerda a Kanu, porque es elegante. Y puede ser, aunque quizás no se maneje tan bien en las distancias cortas ni tenga tanta calidad. Patizambo, alto, fuerte, su planta es más como la del togolés Adebayor. A poco que mantenga su nivel y la proyección que parece tener, quien se lleve su fichaje se hará con una perla.



Mundial Sub17 (2015): Nigeria reconquista su corona


África al poder. Nigeria retuvo el cetro de campeón que logró hace dos años en los Emiratos Árabes Unidos y lo hizo con el partido más ramplón que ha jugado en este torneo. Le sirvió esa versión 'low cost' ante una Malí desdibujada, timorata en esta su primera final internacional de este Mundial. Los malienses ya son la mejor generación de la historia del país tras conquistar la Copa África Sub17 hace unos meses y quedarse a las puertas en el Mundial. Este es sin duda el torneo fetiche de los nigerianos, que de 16 ediciones han disputado ocho finales y con el de ayer ya han logrado cinco títulos.

Arrancó el duelo con un penalti marrado en el minuto tres por los a la postre campeones. En una decisión extraña, Ebere lanzó desde los once metros cuando esa suerte corre en las botas de Nwakali y, en todo caso, del goleador Osimhen. Quizás por esa desfachatez, pues el balón terminó en las manos del portero maliense tras una mala ejecución, Amunike decidiera retirar al propio Ebere en el descanso. No sirvió la adrenalina de la pena máxima parada para aumentar el ímpetu de Malí. 

El partido se jugó en la parcela ancha, con dominio en la posesión de una Nigeria que no encontraba la forma de abrir la lata gracias al buen hacer de Samuel Diarra. El meta, que llegaba a la final con sólo dos tantos encajados en seis partidos, no pudo hacer más para su equipo. A los de Amunike, eso sí, les pesaba el discreto partido de Nwakali, que retrasó su posición para jugar en el pivote y no brilló en la zona decisiva como durante todo el torneo. Lo intentó Osimhen con una volea espectacular desde la frontal con su pierna mala, pero Diarra respondió con una parada envidiable, digna de la mejor fotografía. Y donde no llegaba el de Malí, ahí estaba el palo, que frenó a los nigerianos hasta en dos ocasiones.

Claro que Osimhen, la revelación del torneo, no quiso faltar a su cita puntual con el gol y en cuanto recibió dentro del área (56'), sin oposición, le dio medio título a su equipo. Ha marcado en los siete partidos jugados. Un total de 10 goles y dos asistencias y fue sin duda el mejor jugador de la noche. El único que mantuvo su nivel en una final descafeinada. Con Malí destrozada, Nigeria aprovechó el tirón en nada más sacar del centro dobló la ventaja gracias a una gran definición de Bamgboye. Cómo estarían los nervios que ni siquiera celebraron los goles. Los nigerianos, esos que bailan hasta por un córner a favor.

Con media hora por delante, Malí nunca pudo encontrar a sus cuatro fantásticos. Mallé, Boubacar, Koita y Haidara, los delanteros con libertad absoluta que han traído de cabeza a todas las defensas, al final encontraron quien les hiciera oposición y los borrara del campo. Con el pitido final, entonces sí, Nigeria pudo bailar. Y bailará toda la noche el país entero. Al menos durante dos años, porque en India ya se preparan para el próximo torneo. 


Bélgica se lleva el bronce

Europa acabó en el podio gracias a Bélgica. En el partido de consolación, con México absolutamente roto tanto en lo físico como en lo moral, los Red Devils impusieron su ley (3-2) en un partido plagado de oportunidades para los menos habituales. Los americanos siempre fueron a remolque pero en la recta final lograron el empate. Con el partido roto, en el descuento, en la última jugada, Vanzier agarró un contragolpe, se hizo imparable y se erigió como héroe de la tarde con su doblete, rompiendo en mil pedazos el sueño de México.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Mundial Sub17 (2015): Malí y Nigeria se citan en la final


Cuento con los dedos de una mano las veces en las que el fútbol me ha causado más diversión que la de anoche. Qué bonito es ver un Mundial Sub17 como este, donde el fútbol puro prevalece sobre todas las cosas. Niños de entre 15 y 17 años cuyo único objetivo pasa por divertirse más que por ganar, por aprovechar la oportunidad de deleitarse en el que pueda ser su único o último gran torneo. Muchos de ellos, si no la mayoría, se quedarán en el camino. Los africanos, además, intentan con estas citas cambiar toda su vida y la de sus familias con una oportunidad en Europa con la que sueñan desde que tienen uso de razón. Un 11 contra 11 en el que la disputa del balón es máxima, donde nadie guarda nada y se respeta la decisión de un árbitro al que nadie trata de engañar. Hacía años que no veía barreras intentando recortar el ángulo del lanzador avanzando centímetros, por ejemplo. Y eso que no hay spray.

La superioridad física de los jugadores africanos en estos eventos es evidente y Nigeria, la mejor en el palmarés con cuatro títulos, buscará el domingo (23:00 horas, Eurosport) renovar el entorchado que defiende y que ganó con méritos hace dos años ante una Malí que, pase lo que pase, ya es la mejor generación de la historia del país. Ya son los chicos que más lejos han conseguido llevar a un combinado tras lograr la Copa África hace unos meses y ser mínimo subcampeona del mundo.

El Malí-Bélgica (3-1) que abrió ayer la jornada sirvió de perfecto preludio para el México-Nigeria (2-4) que vimos después, que fue con todo merecimiento el mejor partido que se ha jugado en el torneo. Ya van 38, sólo quedan dos. En la primera semifinal, además el morbo de volver a ver enfrentarse a malienses y belgas aumentó el caché del duelo. Ya se habían enfrentado en fase de grupos, cosechando un empate  a cero que fue una derrota para Malí que, tras tirar 20 veces a puerta (más de 10 de ellas en posición clara) y estrellar dos balones en la madera se llevó los mismos puntos que el conjunto europeo, que apenas pudo pasar de mitad de campo. De todos, Boubacar Traoré, el delantero africano, fue el perdedor moral del duelo tras marrar infinidad de ocasiones claras de gol.

Muy diferentes fueron los dos equipos que ayer saltaron al campo de los que se habían visto las caras semanas atrás. Rápido quiso Bélgica hacerse con el balón del partido y no dar lugar a las avanzadas en forma de estampida de los cuatro delanteros africanos (dos de ellos jugando como extremos en un 4-2-4 donde reina el anarquismo), y Dante Rigo, joven canterano del PSV, desaprovechó un desbarajuste en la zaga africana para adelantar a los suyos. Fue pasado el cuarto de hora y, para ser sincero, Bélgica se estaba merendando a Malí. Pero fue recibir el gol y saltar todas las alarmas para los africanos, que se desperezaron, se quitaron los complejos y perdieron el mal de altura para adueñarse del partido. Sólo cinco minutos más tarde, Boubacar Traoré recuperaba la paz interior consigo mismo y encontraba redención enganchando una volea desde lejos tras una soberbia asistencia con el exterior de Malle. Un delantero desde la banda derecha asistiendo a su pareja en punta que aparece por el otro costado. Lo dicho. Una movilidad que no ha sabido defender ningún equipo hasta la fecha. 

Y es que tras el 1-1 Bélgica se borró del partido. Más bien Mali la difuminó. Y se pueden dar con un canto en los dientes los Red Devils porque Sekou Koita, el chico maravilla de 15 años que está conquistando el torneo con su zurda, anoche jugó su peor partido. Por primera vez le vimos cometer fallos en el pase y en la toma de decisiones. Claro que para fallo el de Teunckens, el meta belga. El portero del Brujas, que había sido un muro todo el torneo y encadenaba tres partidos sin recibir gol, cometió un error impropio incluso para estas categorías cuando a la hora de partido midió mal un balón que era suyo y acabó tragándose el bote para que Maiga pusiera el 2-1, que no iba a ser definitivo pero sí determinante. Ya con media hora por delante, el físico africano se impuso y los europeos se quedaron sin opción alguna. Un quiero y no puedo que acabó aun más doloroso cuando en la recta final Koita puso el 3-1. Su egoísmo en esos minutos de la basura privó que la goleada fuera mayor, pero Bélgica merece irse de la cita con la cabeza alta y no con el regusto amargo.

Tras una hora de descanso, de asimilación de todo lo visto, México y Nigeria se pusieron manos a la obra en busca del último billete para la final. El Tri posiblemente ha sido el equipo más completo del torneo, el más regular. Un notable en todo, un sobresaliente en grupo y alguna que otra individualidad maravillosa. Kevin Magaña adelantó a los americanos tras una buena jugada colectiva cuando el partido estaba empezando y Nigeria vivió una situación que hasta entonces era desconocida para ellos: remar a contracorriente. Vale que quedaba más de una hora, pero en estos torneos y a estas alturas, cualquier detalle es determinante y el mal de altura suele hacerse visible. No acertaron los mexicanos a doblar su ventaja y erraron hasta tres ocasiones claras de gol para acabar pagándolo caro. Primero fue Nwakali, con un lanzamiento de falta, el que puso las tablas en el marcador. Menuda perla se lleva el Manchester City. Minutos más tarde, Okonkwo hizo uno de los goles del torneo para llevar al descanso a los nigerianos con ventaja. 

Muy vivo estaba el Tricolor, no obstante, percutiendo sin cesar la defensa de unas águilas bien dirigidas por Amunike desde la banda. Al final fue la jugada menos peligrosa la que llevó al empate. Fue el lateral Diego Cortés quien con un gol maradoniano puso las tablas. Regate de extremo, conducción de mediapunta y definición de delantero. Lo tuvo todo. Fue un nuevo resurgir de México, que volvió a poner a los nigerianos contra las cuerdas pero por segunda vez perdonó y acabó perdiendo. Fue un zarpazo de Ebere en el ecuador de la segunda mitad, en el que el portero pudo hacer más, el que dio la estocada a México, que se quedó sin fuerzas, ni física ni moral, para volver a remontar. Y en ese afán por hacer de cada diana la mejor vista en toda la Copa, Osimhen se estrelló con la madera buscando un tanto de oro. Llegaría su gol poco más tarde desde los metros, puntual a su cita con la red (9 goles, ha marcado en todos los partidos), aunque se pudo llevar alguno más, pero el palo se lo volvió a impedir. El chico que vendía agua en los semáforos de Laos que durante este torneo ya ha recibido en su habitación la visita de representantes de equipos de la Premier League.


México merece una medalla

Probablemente el fútbol sea justo. Nigeria y Mali han sido los dos combinados más difíciles de meter meter mano y entre ellos se van a jugar el Mundial. Los de Amunike con un ataque y una medular explosiva, aplastante y determinante, que te vacuna en cuanto puede. Los malienses, más individualistas, anarquía pura, reinan en el desconcierto y se aprovechan de un grupo muy unido. Pero México probablemente sea el equipo mejor trabajado en todas las líneas, el más completo y, por qué no, el que más futuro tiene cuando sus jugadores adquieran madurez y ese físico que les falta y del que presumen los finalistas.  Su baño a Argentina en la primera jornada fue monumental; su puesta en escena derrotando a Alemania un clínic de cómo jugar al fútbol y en las rondas eliminatorias han pasado siempre con holgura. Si el fútbol de verdad es consecuente, no deberían salir de Chile sin metal. Para eso deberán vencer en la final de consolación a Bélgica el domingo (20:00 horas, Eurosport 2), la cuarta en discordia. Los europeos han sido un equipo más bien rácano, justito, muy fuertes en defensa pero sin dar con la tecla en ataque. Han ido de menos a más, eso sí, pero el rendimiento individual de sus estrellas no ha estado a la altura del nivel que se le presupone al subcampeón de Europa. 

martes, 3 de noviembre de 2015

Mundial Sub17 (2015): Sekou Koita, el factor diferencial


Puede presumir Malí de tener una generación dorada del fútbol para la próxima década. Si bien el país nunca ha disputado un Mundial de la máxima categoría ni ha conseguido ganar una Copa África en toda su historia, una luz de esperanza ha nacido con las últimas actuaciones de los equipos Sub20 y Sub17 tanto en torneos continentales como en eventos internacionales. Muy lejos queda ya ese 1999 donde en el Mundial Sub20 los africanos subieron al tercer peldaño de la clasificación final liderados por un Seydou Keita que se alzaría con el galardón al mejor jugador del torneo, y que a la postre se ha considerado como el mejor futbolista de la historia del país. Los malienses han repetido tal hazaña en el Mundial Sub20 celebrado este mayo en Nueva Zelanda, y Adama Traoré (AS Mónaco) ha emulado a su ídolo para lograr el premio al mejor jugador del torneo.

Una hazaña que hoy pretende igualar, e incluso mejorar, el equipo Sub17 que comanda Sekou Koita (15 años, Malí). Sí, 15 años tendrá el chico cuando haya finalizado el torneo la próxima semana. Uno de los más jóvenes jugadores del torneo a quien el desparpajo le rezuma por las orejas. Es zurdo, creo. Y escribo creo porque conduce con la izquierda haciendo slaloms con sus jugadores como en los entrenamientos, pero su facilidad para cambiar el balón de pierna en la carrera y para disparar con la derecha bien hacen dudar cuál de las dos es la menos buena, que no la peor. Su carta de presentación ya la puso de manifiesto en el debut ante Bélgica, un partido que ahora deberán repetir en semifinales donde no existirá margen de error para llegar a la final.
                                                                                                                                               
La puesta en escena de los africanos, que venían de ganar el primer título para el país haciéndose con la Copa África Sub17, ante una Bélgica subcampeona de Europa, fue un auténtico paseo militar falto de gol. Los europeos nunca cruzaron la línea divisoria mientras que la puntería privó a los africanos irse a casa con un marcador propio de otro deporte. El empate a cero no hizo justicia a los 21 disparos que los malienses realizaron sobre la meta de los Red Devils, pero aquel día pareció claro que ni jugando todo el día y teniendo el arco iris como objetivo se desharía el empate.

Koita / MADDIE MEYER / GETTY
Rápido se pudo ver que Sekou Koita, con el dorsal 20 a la espalda, era el que comandaba el ataque, el factor diferencial, como también lo hizo en la Copa África. En el primer balón que tocó abrió la boca de quienes estaban viendo el partido y despertó a los que estaban aletargados. Agarró la pelota en la derecha y cruzó en vertical todo el campo dejando en el sitio a cinco rivales para que su centro chut fuera rematado por un compañero en fuera de juego en un gol que no subió al marcador. En el segundo, su disparo se estrelló en la escuadra e hizo temblar los cimientos de todo el estadio. 

Koita juega con libertad absoluta en la mediapunta como otros jugadores del continente que ya hemos visto en torneos de este estilo. Su potencia, tanto de zancada, como de disparo, como física, es impropia para un jugador de su edad, y su altura (1'70m) es ideal para el estilo de jugador que es. Rápido de piernas, chico de moverse entre líneas, buen asistente. Sirvió a sus compañeros tres pelotas de gol claras que no supieron aprovechar en ese debut ante Bélgica y quedó claro que a poco que afinaran la portería, iban a llegar lejos. 

Koita es electricidad pura. Un gol suyo, el único que lleva hasta la fecha, le dio el pase a semifinales al equipo ante una Croacia que había dejado con mucho mérito a Alemania en la cuneta. Nunca sabes por dónde va a salir del regate o a qué lado va a asistir y utiliza esa cualidad como mejor baza. No duda a la hora de disparar desde la frontal y sólo la falta de algo de suerte (ya lleva cuatro lanzamientos al palo así) le privan de estar arriba en la tabla de goleadores. Koita conduce con peligro, lleva el ataque de los de Malí como una manada que va a buscar a su presa y no suele equivocarse en su eleción. Juega en el USC Kita, equipo de la Segunda División de Malí que comenzará la próxima temporada jugando en Primera, pero el escaparate mundial y el prestigio ganado en los últimos meses le colocan ya en la órbita de grandes clubes. Su edad y la imposibilidad de firmar un contrato aún hacen que su fichaje sea prohibitivo pero su nombre ya está en las mejores agendas. De momento, gracias a su hacer, Malí ya ha ganado el primer trofeo en su carrera, aunque sea en la categoría Sub17, y por el buen camino va para lograr otro con él como principal culpable. 

jueves, 29 de octubre de 2015

Mundial Sub17 (2015): ¿Quién es Víctor Osimhen?

Si por algo se está caracterizando este Mundial Sub17 de celebrado en Chile es por la diversidad de goleadores que está teniendo. Sin ir más lejos, el tercero en la tabla goleadora es el francés Ikone, con dos dianas, que sólo ha disputado 90 minutos. Es por eso que llama la atención que en lo alto de la lista se cuele el nombre de Víctor Osimhen, un auténtico desconocido para el fútbol europeo al que nadie ponía en sus quinielas para despuntar, que ha logrado siete tantos en cuatro partidos con la potente Nigeria y a quien nadie pone en duda a día de hoy gracias a los 39 goles en 70 partidos logrados con todas las categorías inferiores de los africanos, pese a que no existen registros oficiales con su club, el Ultimate Strikers FC. 

Con sólo 16 años (nacido el 29 de diciembre de 1998), es habitual que se ponga en duda la edad de los chicos africanos que más destacan en estas lindes. Un pan nuestro de cada día que parece no tener solución. Teorías conspiratorias que trato de obviar hasta ver pruebas que lo demuestren. Lo que no es de recibo, en cambio, es la estatura oficial que la Federación Nigeriana de Fútbol ha entregado a la FIFA, tanto del delantero como del resto de la plantilla. Sólo uno de los 21 supera el 1'69m cuando, particularmente, los veo a todos por encima incluso del 1'80. Ese es también el caso de Osimhen, a quien la oficialidad le otorga un menudo 1'60m que no hace justicia con su apariencia física. Sin ir más lejos, en su debut ante Estados Unidos logró anotar su primer tanto del torneo tras ganarle en carrera al defensor Hugo Arellano, a quien la vista emparejaba con un tamaño similar y en cuya ficha técnica la FIFA da un 1'83m.
     *(Transfermarkt le da a Osimhen 1'85 metros)

Y es que es bastante importante el tamaño a la hora de definir un jugador. 20 centímetros arriba o abajo es un factor diferencial para comprender que Osimhen no es un ratón de área sino más bien todo lo contrario. Es alto, espigado e incluso patizambo. Puro ADN africano. Una mezcla entre elegancia y reggae, un mejunje entre las visuales carreras de Henry y los pies de bailarín de Adebayor. Tiene muchas cosas del segundo, aunque no vive mal lejos del área. 

Con él como punta de lanza, Emmanuel Amunike quiere revalidar el título para las Águilas, que lo lograron en 2013 con Iheanacho como estrella. No le iría mal a Osimhen seguir el camino de éste, pues tras brillar en este mismo torneo Iheanacho fue fichado de inmediato por el Manchester City. De momento, se tiene que conformar con desfogarse los fines de semana en el Ultimate Strikers FC nigeriano, un equipo amateur del país, una escuela de formación. También querrá el ex jugador del Barcelona, ahora a los mandos de esta nave, quitarse la espina de la Copa de África Sub17, donde sólo pudo llevar a los nigerianos a ser terceros. Un torneo en el que, por cierto, Osimhen se llevó la Bota de Oro y empezó a escribir su nombre en el fútbol africano gracias a cuatro tantos.

Su actuación fue tan buena que de inmediato le dieron la vicecapitanía para mostrarle la importancia de coliderar al grupo. Es un jugador de área, de remate al primer toque, de estar donde hay que estar para rematar cualquier balón, para rebañar cualquier rechazo. No obstante, su amplia zancada le permite ser un jugador peligroso desde la distancia. Rompedor de líneas adelantadas, cuando conduce el balón, de forma atropellada, eso sí, se convierte en un jugador inalcanzable, como en su duelo ante Croacia. Sus conducción es temeraria, eso sí, y el balón no va cosido al pie ni siempre a la misma distancia, pero el logro sigue siendo positivo. Tampoco cae mal a banda y cuando lo hace sabe asistir. De hecho ya ha regalado algún gol con un buen centro. Su mejor remate es con el interior de la bota, tocando con cariño y con efecto, colocando el balón. Anoche pudimos ver su mejor versión en el partido de octavos de final ante Australia, con un hat trick de todos los colores. El primero, tras una larga carrera escorado en banda, recorte hacia el centro y golpeo ajustado; el segundo tras cazar un balón muerto en el área con alma de delantero; el tercero, quizás el de más clase, poniendo la pelota en la escuadra en un golpeo dificilísimo, sin ángulo y sin casi recorrido de pierna. Ante Chile, anfitriona, logró convertir de cabeza y desde los once metros, una suerte normalmente reservada para el capitán Nwakali.

Ha marcado en todos los partidos y ahora tendrá el más difícil hasta el momento. Será en cuartos de final ante Brasil el próximo domingo (20:00 h., Eurosport 2), aunque no le teme a nada. "El objetivo es defender el título y estamos aquí para lograrlo. No tenemos ninguna presión", defiende. "Estoy muy orgulloso de que la gente hable de mí. He marcado goles y logrado títulos, como la Bota de Oro en la Copa África Sub17, pero un Mundial es totalmente distinto", continúa. "Está siendo una experiencia increíble". Comparado con jugadores como Adebayor por su zancada y conducción o con Eto'o por su habilidad goleadora, no rehusa hablar del que para él es su ídolo. "Didier Drogba es mi modelo a seguir. Representa el tipo de jugador y persona que me gustaría ser. Espero desarrollar la misma capacidad con la pelota y marcar goles importantes. Es un icono, una leyenda. Me gustaría poder ser capaz de ser como él, o incluso mejor", se sincera ante los medios de la FIFA.

Destaca en su discurso la cantidad de ocasiones en las que repite la palabra 'equipo' cuando se le pregunta por logros individuales. Reparte el protagonismo del grupo y menciona al cuerpo técnico como impulsor del éxito del combinado. "Otras generaciones anteriores dependían mucho de la calidad individual de algún jugador, pero aquí no hay nadie imprescindible". Ahora, tras su puesta en escena ante Australia, descansa y medita para el próximo encuentro contra la todopoderosa Brasil, que tiene en Leandrinho a uno de los mejores jugadores del torneo. "Los chicos pasan su tiempo libre fuera, saliendo y con algunos videojuegos. Yo prefiero quedarme en mi habitación y pensar qué es lo que tenemos que hacer para ganar", termina. De momento funciona.  

Osimhen celebra su gol ante Croacia / GETTY IMAGES

viernes, 23 de octubre de 2015

Mundial Sub17: Francia pone una marcha más para ganar a una solvente Paraguay


Necesitó Francia sacar sus mejores galas para doblegar a una Paraguay rebelde, peleona, con las ideas muy firmes y claras que está siendo sin duda el mejor combinado sudamericano del torneo. El equipo galo siempre fue por delante en el marcador, ya desde el primer minuto, cuando Boutabba, un chico al que Bielsa hizo debutar con el Marsella a los 16 años, ponía el primero de la noche en Chile en el que ha sido hasta la fecha el mejor partido del torneo.

No se hizo esperar la reacción Guaraní, que hoy sí, contó con un Sergio Díaz sublime. Un placer para la vista verle sobre un campo de juego. El delantero de Cerro Porteño, con todo, por su conducción de balón pegado al pie, está siendo el jugador del torneo que más afectado se está viendo por el césped artificial en el que se juega, donde la proporción de goma negra es casi superior a la de moqueta verde, lo que provoca que el balón no corra mucho y se vaya quedando trabado con botes antinaturales. Jugaba mejor Paraguay, cocinando cada jugada con tiento, pausa, con miedo a cometer algún error que provocara el final del partido de forma anticipada y en un contragolpe Francia lo mató. O eso parecía. Ikone, probablemente el jugador más destacado de los galos, logró un perfecto remate de cabeza para doblar la ventaja en el ecuador del primer acto. El extremo del PSG fue un dolor de muelas en la banda derecha, un puñal que buscó línea de fondo a cada oportunidad para crear todo el peligro de los suyos.

No se asustó Paraguay, con todo ya perdido y con mucho que ganar. Se quitó la presión añadida de ser primera de grupo y jugó con los nervios por fuera de la camiseta. Y ahí apareció Sergio Díaz. El Kun de Cerro empezó a moverse por todo el campo, revoloteando, bajando a recibir, cayendo a los costados y acelerando y desacelerando cuando entraba en contacto con el balón. Justo antes del descanso llegó la ilusión con el 1-2 transformado por los sudamericanos desde los 11 metros tras un penalti de Cognat, el capitán francés. Un chico por el que merece la pena apostar que acabará siendo profesional, todo tablas, aunque no realizara un buen encuentro.

En la reanudación, Paraguay subió un poco el listón y Francia se dejó hacer. Daba la sensación el equipo europeo de que ir a medio gas le valía y que estaban aún guardando sus mejores cartas. Jugaron con fuego y casi se quemaron pues Julio Villalba puso el empate en el marcador tras un grave error en el despeje de Luca Zidane que dejó el balón muerto en la línea de gol. El meta, sobrepasado todo el partido, con varios errores, incluso estuvo a punto de irse expulsado por doble amarilla cuando el árbitro le avisó tras perder tiempo teniendo ya en su haber una cartulina por tocar el balón con la mano fuera del área. 

El empate de Villalba comenzó un frenesí de goles, pues en sólo cuatro minutos llegó uno más para cada equipo. A la salida de un córner lo hizo Francia y sólo segundos después Paredes remató en el área pequeña para poner la igualada. Ahí le empezaron los sudores fríos a los europeos, por primera vez en todo el partido sin el control. Paraguay puso en liza a Colman (pequeñito pero matón) y Carlos Ferreira, incomprensible que este último no sea titular, y los galos sufrieron durante diez minutos.

Fue lo que tardó Ikone en poner el definitivo 3-4 tras un disparo lejano, a priori sencillo, pero cuyo bote confundió al meta paraguayo, que erró para encajar el gol decisivo. Hizo gala Francia de su superioridad física y se llevó los tres puntos el campeón de Europa Sub17 ante una Paraguay que ha demostrado argumentos suficientes como para pensar que puede llegar lejos si consigue pulir algunos detalles defensivos y si logra enchufar a Sergio Díaz, que no ha marcado aún en dos partidos. Brasil o Inglaterra, nada sencillo, debería ser su cruce en octavos. En Francia, por cierto, sin noticias de Edouard. 

jueves, 22 de octubre de 2015

Mundial Sub17: Argentina es un completo caos

Passlack celebra su tanto ante Argentina / ALEX GRIMM / GETTY IMAGES
Noventa minutos contra México insinuaron que Argentina tenía en su categoría Sub17 las mismas carencias que en el Sub20. Después de 180, tras haber jugado también contra Alemania, confirmaron que mucho tiene que mejorar la AFA en su estructura para conseguir sacar rendimiento colectivo en los torneos menores a los talentosos chicos que crecen en sus tierras. Entonces, los chicos de Humberto Grondona demostraron que de talento individual van sobrados pero que de fútbol colectivo entienden muy poco, empezando por el propio entrenador. Unos destellos que permitieron al equipo albiceleste salir campeón del Sudamericano ante una pobre Brasil en un torneo en el que Uruguay, Colombia y Paraguay tampoco dieron la talla. Algo así pasó también en el Sudamericano Sub17. Y es por eso que todas, a excepción de una Brasil que cambió radicalmente su convocatoria, se dieron de bruces a las primeras de cambio en el Mundial sólo tres meses después (una reivindicación que parece llevará en este torneo Paraguay). Incomprensible que una selección que lideraba Ángel Correa (Atlético de Madrid) y cuya mitad de la plantilla era ya casi profesional, con jugadores de la talla de Gio Simeone (Banfield), Cubas (Boca Juniors), Mammana y Tomás Martínez (River Plate) o Emi Buendía (Getafe), no pasara siquiera de una fase de grupos en la que clasificaban hasta los mejores terceros. No se entiende que el fútbol argentino, actual subcampeón del mundo al máximo nivel y en cuya liga los jóvenes debutan a la más temprana edad, sólo igualado con Bélgica y Holanda, no tena una base sólida en las categorías juveniles.

Anoche Alemania volvió a sacar los colores a una selección Argentina, en esta ocasión Sub17, que repitió errores del pasado. Los europeos, liderados por un buen Passlack, con unas maneras de profesional que asustan, pasaron por encima de los albicelestes con un 4-0 que deja a sus rivales muy tocados, como últimos de grupo y con seis goles en contra y ninguno a favor (cayeron en el debut por 2-0 ante México). Al menos, Miguel Ángel Lemme, el técnico de la Sub17, comprendió que era imposible salir a competir con una alineación de un fútbol tan añejo como la que planeaba Grondona, todo delanteros, y ha extinguido ese 3-3-4 que acababa convirtiéndose en un 2-5-3 donde los defensas eran laterales que no dudaban en abandonar su posición y donde la primera salida de balón la tenían que dar mediapuntas como el propio Correa o Tomás Martínez. 

Lemme, que confía exactamente en el mismo plantel que logró el Sudamericano, juega con un 4-4-2 que en ocasiones se convierte en 4-3-3 cuando el guión lo exige. Nada más lejos de la realidad, el equipo no parece trabajado ni en ataque ni en defensa, donde es un auténtico caos. Las líneas, totalmente separadas entre sí, con demasiados metros para hacer ayudas, para cerrar huecos y para realizar coberturas. Nada ensayado. Los fueras de juego se tiran con una zaga en la que cada defensor está a distintas alturas del campo y se acaba convirtiendo en un regalo para los atacantes rivales. Rebotes y rechazos sin ton ni son que siempre son para el contrario, que llega desde segunda línea mejor colocado en todas los ángulos del campo. Ante México se pudo ver en el primer tanto, donde Kevin Magaña, con un simple recorte hacia el interior, encontró un pasillo de oro hasta el gol sin oposición alguna. Las coberturas estaban a kilómetros de distancia.

El talento arriba es insuficiente. Sólo así se entiende que un equipo liderado por Tomas Conechny, probablemente el mejor jugador de la cita y el más talentoso junto a Sergio Díaz (Paraguay), que tiene jugadores de la talla de Berterame y un goleador muy aseado como Roskopf, sea incapaz de generar juego, peligro y se haya ido de vacío en dos ocasiones. La distancia entre el medio y la delantera es tamaña y el estilo de juego es 'que Conechny se las arregle'. Por eso, desde que se recupera el balón atrás, la consigna es pegar el pelotazo en busca del capitán, quien con el 18 a la espalda, es un auténtico calco de Ángel Correa, zurdo en vez de diestro y también salido de San Lorenzo. No hay sala de medios, no interesa que el balón pase por ahí y de hecho, no lo hace. Ni siquiera el juego directo está preparado, planteado, no tiene nada sentido. Ningún jugador se mueve de forma coreográfica con sus compañeros ni en ataque ni en defensa. Patadón arriba y lo que salga, un fútbol rácano que ni siquiera se ha visto en Siria, Honduras o Nueva Zelanda.

Así, Argentina, que nunca ha jugado la final de este torneo (y mucho tendrá que cambiar si quiere hacerlo en esta edición), es última, sin puntos, en un grupo que lidera Alemania (6pts), seguida de México (4 pts), Australia (1pt). Con todo, el planteamiento del campeonato y el último cruce contra Australia permiten a la albiceleste estar cerca de los octavos de final. Y es que una victoria ante los canguros aseguraría terminar el grupo como tercer clasificado con tres puntos y, pese a la diferencia de goles de menos seis con la que arrancan, se antoja difícil que haya cuatro terceros clasificados que logren tres puntos. 

Lemme ha confiado en los mismos chicos en dos partidos y no parece ser ahora, el momento más crucial, en el que cambie de estrategia o de jugadores. Federico Vietto, hermano de Luciano, pide paso tras los buenos informes, pero no parece sencillo que siente a Roskopf, un delantero tanque, que se asocia bien y tiene algunas cosas de Crespo que ha ido de menos a más y es de lo poco salvable. El susto ya lo tienen en el cuerpo e incluso una goleada a Australia no les asegura pasar a octavos. 

jueves, 15 de octubre de 2015

Jugadores a seguir en el Mundial Sub17 (2015)



Cada día salen antes los profesionales. Las estrellas de cada torneo juvenil, chicos imberbes con cuerpos de hombres hechos y derechos en su mayoría. Otros muchos aún sin desarrollar y que, salvo cambio drástico, difícil que lo hagan más adelante. Llegan pocos a la élite. O mejor dicho, muy pocos. Pero los que suelen hacerlo rompen con todos los esquemas. Un torneo por el que han pasado jugadores de la talla de Kanu (1991), Cambiasso y Aimar (1995), Seydou Keita (1997), Cesc y Silva (2003), Sahin, Carlos Vela y Gio dos Santos (2005), una generación española en 2007 donde se agruparon De Gea, Nacho, Camacho, Illarramendi, Bojan o Falqué en un torneo donde sobresalió la figura de Toni Kroos, Araujo, Götze e Isco (2009) o Carlos Fierro y Emre Can (2011). Un evento en el que Fernando Torres, en 2001, pasó sin pena ni gloria en una cita en la que un hoy olvidado Sinama Pongolle se llevó todos los entorchados. 

La cita donde los mejores ojeadores del mundo se reúnen para fichar a las perlas, que juegan en los filiales de los mejores equipos del mundo o en equipos menores de más bajo nivel donde ya son importantes. No estará España, que sería liderada por un Carles Aleña que quema etapas con el Barcelona a un ritmo vertiginoso, pero sí Argentina; cuna de talentos, Brasil, fútbol a ritmo de baile; Bélgica, cuya evolución asusta al mundo entero; Alemania, titán en todas las categorías; y las potentes selecciones africanas, cuyos jugadores, que desarrollan a una edad inferior, suelen imponer poderío físico.

Francia, campeona de Europa Sub17 que arrasó en la final al conjunto germano y Brasil, que hizo lo propio en el Sudamericano Sub17 imponiéndose en un ajustado hexagonal final a Argentina y Paraguay, son las principales favoritas para hacerse con un título que defenderá Nigeria. El torneo arranca el día 17 de este mes y finaliza el 8 de noviembre, se juega en Chile y estos son los chicos sobre los que se centran los focos, sobre los que poner el ojo.

Sergio Díaz, con Cerro Porteño / MARCA
Sergio Díaz (Paraguay): Le llaman Kun, como a Agüero, por su estilo de juego y forma de llevar el balón pegado al pie. Díaz debutó con Cerro Porteño hace ya un año y medio, cuando acababa de hacer los 16, y su progresión ha sido meteórica. Es un delantero con mucha movilidad, con gran facilidad y gusto para caer a las bandas y jugar entre líneas. Le encanta recostarse en el lado izquierdo para cambiar de ritmo y atacar con su diestra hacia dentro las porterías rivales. En sólo año y medio como profesional su registro goleador ya suma los 13 tantos en competiciones de clubes, donde es sin duda el jugador más joven del torneo paraguayo. Con todo, Díaz no es un goleador nato, quizás aún por su físico. Pese a ser fuerte y poseer un tren inferior potente, no está completamente desarrollado y por eso prefiere campar entre líneas y llegar con la pelota controlada que zafarse entre dos fuertes centrales que bien podrían ser su padre. De su bota derecha, de su capacidad de imaginar e inventar depende el futuro de una selección paraguaya algo pobre que se agarra al jugador de Cerro Porteño (y a su sociedad con un delantero más goleador como Carlos Ferreira) para llegar a las rondas más lejanas. La Roma y el Liverpool llevan dos años siguiendo al chico, enviando emisarios al otro lado del charco para hacerse con sus servicios cuanto antes. De momento, todas las ofertas, que han llegado incluso a superar los 10 millones de euros, han sido declinadas. Es sin duda el mejor jugador del torneo. En el 1'71 metros de Díaz se esconde una calidad inimaginable. Pequeñito pero matón.



Edouard, pichichi y campeón de la Euro '17 / SO FOOT
Odsonne Edouard (Francia): Llegó a París con 13 años para unirse a las categorías inferiores del PSG, donde ha militado desde entonces y donde le cuidan como la perla que es. Alto, espigado, con una potente zancada, elegante, extravagante e impredecible. Así es Edouard, capaz de empujar el balón más sencillo con un golpe de tacón que convierte el gol fácil en una señal de soberbia y superioridad. Su físico (un 1'82 muy musculado) le permite zafarse de sus rivales con facilidad con potencia desde la banda y su ejercicio favorito es encarar a su marcaje y, tras una o dos bicicletas, cambiar repentinamente de ritmo para definir con una de sus dos piernas, con las que remata prácticamente igual de bien.


Passlack celebra un tanto con Alemania / UEFA
Felix Passlack (Alemania): Es el auténtico líder de la  Mannschaft. Criado en la cantera del Borussia Dortmund, en cuyo primer equipo debutó en un amistoso sólo con 16 años, la banda derecha germana tiene nombre propio. Passlack es uno de los últimos frutos de la reconversión alemana al tiki taka que ha dado talentos de la categoría de Reus, Götze, Özil o Draxler, entre otros, y como Stendera o Meyer en última instancia. Passlack es un buen regateador, un jugador que intenta acabar sus jugadas. Tan goleador como asistente. Suele participar por la banda derecha, como interior, aunque su derroche físico y su capacidad para trabajar por el equipo le ha permitido también jugar como lateral. También ha tenido minutos en el perfil zurdo, aunque se encuentra menos cómodo. Con su club ya ha logrado dos Bundesligas juveniles y fue pieza clave en la Alemania snbcampeona de Europa Sub 17 el pasado mayo. Su nombre lleva escrito en las mejores agendas durante años, con letras doradas, y es ahora cuando llama a la puerta del primer equipo. Quizás sea pronto verle esta campaña, pero con un técnico como Tuchel, que rehuye de jugar con extremos para tirar diagonales, Passlack es la pieza perfecta. 

Lee Seung-Woo (Corea): La perla del FC Barcelona. Lee es el único jugador del club blaugrana que estará en el torneo y debe estar deseoso de disfrutar de minutos al fin. Y es que el asiático es uno de los jugadores señalados y castigados por la FIFA por la irregularidad cometida por el club catalán en el traspaso de fichajes de menores y no podrá jugar partidos con el Barcelona B, equipo al que fue ascendido esta campaña, hasta el próximo enero, cuando haga los 18 años. Su objetivo, además de debutar con el Barcelona, pasa por ser el jugador más joven de la historia en jugar con la selección absoluta de Corea del Sur y en camino está de hacerlo. Su talento es innegable, innato. Lee es delantero, aunque abandona la posición prácticamente durante todo el partido actuando como un falso '9' con movilidad, que caracolea por todo el frente de ataque y por toda la segunda línea buscando paredes, aliados con los que asociarse y tirar paredes por doquier. Tras llegar al Barcelona cuando sólo tenía 12 años, ahora lleva meses sin entrenar con sus compañeros, sin siquiera residir en la Masía y está viviendo en su país de origen, por lo que podría llegar al torneo falto de ritmo de competición y de sensaciones. 
Lee con la selección coreana / KOREA

Zidane, celebrando la Eurocopa sub 17 / FIFA
Luca Zidane (Francia): Uno de los muros del torneo. El portero, hijo de Zinedine Zidane, ha sido mirado con lupa desde que era un crío por ser hijo de quien es. Lo cierto es que, hasta la fecha, Luca ha demostrado maneras suficientes y es el que más futuro parece tener de los cuatro hijos del ex futbolista galo. En las categorías inferiores del Real Madrid desde que empezó a dar toques al balón, Luca es el único representante del club blanco en este evento. Fue uno de los héroes del combinado galo que se alzó el pasado mayo con la Eurocopa Sub17. Con una buena envergadura, Zidane es un guardameta de buenos reflejos y difícil de batir en el mano a mano, además de tener grandes actuaciones en los lanzamientos de penalti. Su punto flaco es el juego aéreo, donde no hace gala de todo su poderío físico, y el juego con los pies.

Paul Woolston (Inglaterra): Es junto con Zidane el mejor portero de la categoría. Paul, del Newcastle, una cantera de grandes guardametas, es algo más bajito que el francés y destaca por sus buenos reflejos. Es más gato, más nervio, mejor con los pies. Juega con chicos cuatro años mayor que él y los grandes del país han intentado, sin éxito, hacerse con sus servicios.

Azzaoui, con Bélgica / GETTY IMAGES
Ismail Azzaoui (Bélgica): Es imposible no compararle con los últimos talentos que ha dado la selección belga en esa línea de tres cuartos, como Hazard, Mirallas, De Bruyne o Mertens. La mezcla cultural que se une en el país y el paso adelante en los entrenadores en confiar en chicos de origen marroquí ha provocado que en los últimos años el nivel de la selección haya crecido y no se sepa hoy dónde está el techo. Fichado la temporada pasada por el Tottenham, donde estuvo jugando en el tercer equipo, este año el Wolfsburgo se ha hecho con sus servicios para una liga donde posiblemente pueda desarrollar mejor todo su potencial. Azzaoui es un extremo habilidoso, con gran manejo del balón. Es diestro, pero sigue el mismo patrón que otros jugadores de origen magrebí como Ben Arfa, Mahrez, Bakkali o Aissati, con quien coincide en fisionomía, en estilo de juego. Lleva la pelota pegada al pie y si puede hacer una finta o un regate más, lo hará. Se desenvuelve por los dos costados y lleva el peso entero del ataque, sabedor de ser el mejor jugador y el más importante. Hizo un gran papel en el europeo, donde se llevó la Bota de Plata. 

Vietto, en Racing / RACING
Federico Vietto (Argentina): Está por ver cuál será el papel de Federico, hermano del jugador del Atlético de Madrid Luciano Vietto, en este torneo. Una de las perlas de la AFA, que cuidan y miman con cariño, Fede se rompió el ligamento cruzado de su rodilla a mitad de 2014 y la idea es no saturarle. Eso le hizo perderse el sudamericano celebrado en marzo y tendrá ahora que ponerse al mismo nivel que el plantel. No obstante, en la federación saben del potencial del chico, que es más fuerte y tosco, más nueve nato, que su hermano, ya en Europa, y ha subido en varias ocasiones a entrenar con la selección absoluta, sirviendo de sparring a los Messi, Agüero, Tévez y compañía. 

Leandro (Brasil): Llega a la cita con la Bota de Oro del pasado Sudamericano Sub 17 bajo el brazo. El domingo cumplió 17 años y es uno de los más jóvenes del torneo. La canarinha tiene en él la apuesta goleadora, el chico que haga olvidar al fin los problemas en la delantera de la absoluta, aunque él se desenvuelve mejor en la línea de mediapuntas, como los chicos en los que dice fijarse: Neymar y Robinho. Milita actualmente en el Ponte Preta de la Serie A de Brasil, equipo con el que ha subido ya en varias ocasiones, pero su futuro pasa por Italia. El Udinese, cazatalentos por antonomasia, ya tiene el fichaje cerrado y en cuanto cumpla los 18 el brasileño dejará su país y dará el gran salto a Europa. 

Leandro, ganador de todo en el Sudamericano / CONMEBOL

Germán Berterame (Argentina): Sin duda, una de las convocatorias más esperadas. Berterame, que milita en San Lorenzo (uno de los clubes con más presencia en el torneo) fue la sorpresa de la lista para el pasado Sudamericano Sub 17 pues acababa de cumplir los 16 años meses antes del torneo. Por si fuera poco, fue un jugador importante en la delantera desde el primer momento y acabó bien arriba en la lista de goleadores con tres tantos en seis partidos. Uno de esos tantos ayudó para tumbar a Brasil, campeona del torneo, durante el hexagonal y ahora cuenta con más prestigio, confianza y experiencia para el Mundial. Delantero pequeño, ratonero, de jugar entre líneas. 

Tomás Conechny (Argentina): Su historia podría dar para un libro. Es sin duda el mejor jugador de su generación en Argentina. Mediapunta pequeño, habilidoso, con mucha facilidad para ver puerta, pero su historia probablemente se conozca por otro lado. Y es que, durante el pasado Sudamericano fue noticia no sólo por sus goles, pues fue el máximo goleador de la albiceleste con cinco tantos, sino por su mala suerte. Durante la concentración, mientras jugaba a la PlayStation dirigiendo al Schalke 04 que tanto le gusta, Conechny se cayó por la ventana desde el primer piso del hotel a la calle. "Me apoyé demasiado y el cristal venció", aseguraba. Curiosamente, fue el día de su 17º cumpleaños y tuvo que celebrarlo en muletas. Bien grave pudo ser, pero sólo quedó en un susto. Eso sí, no pudo disputar el último encuentro del torneo, donde Argentina aún tenía posibilidades de ser levantar el título. En enero de 2014 visitó las instalaciones del Liverpool, que quería tenerle en sus filas, pero la prohibición de fichar jugadores menores de edad de otro continente (y la rapidez de San Lorenzo en atarlo) echaron atrás la operación. Conechny es rápido, habilidoso, gambeteador. Se mueve bien por todo el frente de ataque y no tiene una demarcación fija. Es el jugador ideal para llevar el 10 albiceleste, aunque él se decanta por el 18, su favorito. Su forma de jugar bien se parece a la última perla que salió de la cantera de los cuervos, Ángel Correa, a quien seguro mira, admira y del que aprende, aunque Conechny es zurdo. Por el buen camino va. 

Tomás Conechny, en el Sudamericano Sub 17 / AFA