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lunes, 12 de febrero de 2018

Nabil Fekir, el renacer del eterno olvidado

MARCO BERTORELLO/AFP/Getty Images
El 4 de septiembre de 2015, Nabil Fekir (23 de mayo de 1993, Lyon) salía por su propio pie del estadio José Alvalade en el amistoso que jugaban Francia y Portugal y que servía a los galos como preparación directa para la Eurocopa que meses después acogerían como anfitriones, toda vez que el ser organizadores del torneo les eximía de tener que jugarse el pase en rondas clasificatorias y por tanto no poder hacer ensayos oficiales cara al once titular. En su lugar entraba quien peleaba por él con un puesto, recogería el testigo y lideraría al país dando un paso adelante ante la polémica que más tarde iba a surgir con Benzema: Antoine Griezmann. Y ciertamente, aquella lesión supuso un punto de inflexión en el camino del jugador del Atlético de Madrid, que creció como la espuma, y otro al mediapunta del Olympique de Lyon, que se vio durante meses en el fondo del pozo más oscuro.

Porque Nabil Fekir, que acababa de recibir el premio al Jugador Joven del Año en Francia* apenas unas semanas antes, se rompió el ligamento cruzado de su rodilla derecha en el momento en el que su carrera parecía directa al estrellato. Hoy, con la eclosión de Mbappé y Dembélé (quienes ganaron el jugador joven del año en 2016 y 2017), la importancia de Griezmann, el retorno de Ribery y la regularidad y consistencia de jugadores como Coman o Payet han privado al jugador del Lyon de volver a la selección, haciendo que Deschamps se olvide de aquel que un día fue el niño maravilla de Francia. Pero ha sido su buen hacer de este año, encadenado con un gran final de temporada el curso pasado, lo que ha provocado que el seleccionador galo haya hecho un hueco en su plantilla para el líder del Lyon.

Nabil Fekir tuvo una aparición tardía en el fútbol profesional, sobre todo para los tiempos que corren y teniendo en cuenta el equipo para el que juega, acostumbrado a dar la alternativa a los más prometedores cuanto antes. Y es que aunque llegó al Olympique de Lyon a los 12 años, no fue hasta 2013, cuando ya había cumplido los 20, cuando Remí Garde le dio la alternativa con los mayores. Apenas con una decena de partidos en esa primera temporada, fue su segunda, la 2014-2015, la que hizo que todas las miradas se fijaran en él. Tras 15 goles y 13 asistencias jugando tras Lacazette y llevando al equipo a una inesperada segunda plaza llegaron los reconocimientos individuales, la llamada de la selección y los cantos de sirena. Pero también la lesión, que tuvo lugar justo después de una exhibición ante el Caen (0-4) donde marcó un hattrick y asistió en el restante. Parecía imparable. Fekir reapareció un mes antes del final de la temporada, como una sombra de lo que era y se quedó fuera de la Eurocopa que se jugaba en el país.

El curso pasado le costó volver a su nivel. Es una lesión con un alto componente psicológico y que niega a muchos futbolistas volver al nivel que una vez tuvieron. Recayó durante alguna semana con algún dolor menor en la misma rodilla hasta que de un golpe se despojó de todos los fantasmas. Fekir acabó la temporada cuajando grandes actuaciones, volviendo a convertir, asociándose, siendo crucial en el último pase. Recordando al jugador que apuntaba y que se había quedado un año en la nevera y al que otros habían adelantado por la derecha.

Hoy, ante la salida de Lacazette destino Arsenal, Fekir ha recogido el brazalete de capitán y es el auténtico líder del Olympique de Lyon. Esa responsabilidad que se le exigía le ha hecho ser el auténtico líder del equipo, el jugador que cada técnico desea tener en la plantilla. Fekir juega por detrás de Mariano y en el centro, flanqueado en los costados por Depay y Traoré. Su neurálgica omnipresencia en todas las facetas del juego y en todos los centímetros del campo le hacen ser el faro del equipo que dirige Bruno Génesio.

Fekir, zurdo exquisito, posee un golpeo con la derecha envidiable. Destaca en él su regate en corto, elegante, tan propio de los jugadores de ascendencía magrebí, como Ben Arfa, Mahrez, Feghouli o Afellay y quizás la regularidad, la capacidad de liderazgo y la incidencia en el juego a alto nivel durante un tiempo prolongado, de lo que más adolece este tipo de mediapuntas, es de lo que puedo presumir el del Lyon para diferenciarle del resto. Su facilidad para ver líneas de pase, la naturalidad con la que baja al centro del campo, se incrusta entre los dos mediocentros puros y los libera de presión. Cómo aligera la transición defensa-ataque o cómo es tan versátil como para cae a cualquiera de los costados para superar a su rival en número. Fekir ha perdido comba con respecto a sus compañeros, porque se perdió el año vital en el que Francia volvió a ser Francia en el panorama futbolístico después de muchos años de ridículos con el balón y escándalos sin él.

Pero el fútbol a veces es justo y Nabil Fekir ha vuelto a recibir la llamada de la selección. Al menos, tener la oportunidad de demostrar que aquel que hace dos años se erigía como candidato a liderar al país aún puede tener sitio en la plantilla. La Ligue 1, que cada día tiene más miras por la llegada de estrellas como Neymar, por la aparición de un Mónaco competitivo, necesita que equipos como el Olympique de Lyon asomen de nuevo la cabeza. Nabil Fekir suma 20 goles y cinco asistencias en este inicio de temporada (30 partidos). Cifras sobresalientes para un jugador que no es delantero.

Si el club, eterno vendedor, quiere volver a ser un equipo grande y temible en Europa (no hace tanto que jugaba Cuartos de Final de Champions League y era un coco a evitar en los primeros cruces), debe mantener a su mejor jugador y capitán exactamente donde está. Rodeado de una camada de jugadores jóvenes con futuro y con un proyecto ilusionante. Si él quiere ser mejor jugador, a sabiendas que su club no dice que no a una buena oferta, debe buscar lo mejor para su futuro. Novias no le van a faltar.

*El Premio al Mejor Jugador Joven del año en Francia lo han ganado, entre otros: Zinedine Zidane, Thierry Henry, Robert Pirés, David Trezeguet, Eden Hazard, Frank Ribery, Patrice Evra, Djbril Cissé, Jeremy Toulalán, Samir Nasri, Hatem Ben Arfa, Marco Verratti, Ousmane Dembélé y Kylian Mbappé.

sábado, 18 de marzo de 2017

Moussa, el otro Dembélé



No son hermanos, ni primos lejanos, aunque el de Dembélé sea apellido sinónimo de fútbol y éxito en los últimos años. Ambos nacieron en Francia, aunque tienen ascendencia africana, se desenvuelven en ataque y aún no han llegado a los 21 años ni a la madurez futbolística. Solo les separan 14 meses y mientras Ousmane ya centra el ojo de todos los focos, tras su flamante fichaje por un Borussia Dortmund que se adelantó a las mejores potencias, Moussa ha dado el salto de jugar en Championship a hacerlo en Champions con el Celtic y ser un jugador diferencial en una Liga hoy en horas bajas.

Moussa Dembélé (12 de julio de 1996, Francia) sería el Dembélé del que todo el mundo hoy hablaría si no hubiera sido coetáneo con Ousmane, el jugador que copa las listas de mejor jugador joven del mundo, está llamado a liderar a la selección francesa y tiene el listón para el futuro ya muy alto. Tampoco hay que confundirle, por cierto, con Mousa (con una s) Dembélé, internacional belga que como el protagonista de esta entrada adquirió fama jugando para el Fulham antes de que el Tottenham le lanzara al estrellato.

Moussa Dembélé arrancó su carrera en tierras británicas sin definir muy bien su posición. Su portentoso físico de atleta de mediofondo (1'83m) le permitía jugar en un costado y en el centro del campo, siempre con tendencia ofensiva hasta que terminó centrando su posición de manera definitiva para jugar en la punta de ataque. Su bien nivel con el equipo reserva del Fulham, además del buen desarrollo de su metabolismo, permitió que con 17 años recién cumplidos debutara en Premier League en la que es la última temporada hasta la fecha de los cottagers en la máxima categoría.

Dembélé celebra un tanto./Ian MacNicol/Getty Images
De ese descenso se benefició el ariete galo. Los jugadores con más nombre como Berbatov, Riise, Heitinga, Richardson, Duff o Sidwell salieron y le llegó el turno a los secundarios. De haber mantenido la categoría, Dembélé habría tenido más complicado el disfrutar de minutos y probablemente habría acabado cedido en ligas aún más inferiores. No fue así y, gracias a su buen hacer con la selección de Francia, Dembélé consiguió empezar a labrarse un nombre entre las agendas de los clubes importantes.

Y es que Dembélé ha crecido de la mano de las categorías menores del equipo nacional. Por eso, ha jugado y ha sido parte vital del equipo Sub16, Sub17, Sub18 y del Sub19, al que llevó a la tercera plaza de la Eurocopa de 2015, donde fueron apeados en semifinales por una España campeona. Su progresión con los galos, eso sí, se ha visto parada en la Sub21, para la que solo ha jugado cuatro partidos (anotando cuatro goles). La calidad y la cantidad de los jugadores de ataque juveniles que hoy tiene el equipo francés, como Mbappé, Augustin, Koziello, Cornet, Lemar o Coman, entre otros han cerrado un poco las puertas de un Dembélé que posiblemente acabe dando el salto a la absoluta antes de jugar mucho más con su predecesora.

La temporada 2015-2016 fue la de su eclosión, marcando 15 goles y repartiendo siete asistencias en la Championship y ganándose un fichaje por el Celtic de Glasgow escocés. El Celtic, tierra de artilleros, necesitaba un compañero de ataque que complementara a Leigh Griffiths (40 goles en el último curso), pero rápidamente quedó claro que sería éste quien sirviera de escudero a Dembélé.

El traspaso solo dejó medio millón de libras en las arcas del Fulham, pues el jugador finalizaba su vínculo con los cottagers, que solo recibieron dinero en concepto de desarrollo de jóvenes. Una fuga de Inglaterra que aún hoy no se explica Thierry Henry, que no entiende cómo el Celtic de Glasgow 'le robó' a la Premier League un talento en sus narices. "Es un error gravísimo de los equipos de la Premier. Él jugaba en Inglaterra, en el Fulham. Ahora su precio son 40 millones y tú vas a tener que pagarlo. No estamos hablando de si los vale o no, pero es el precio que tienes que poner si lo quieres", se lamentaba el ex del Arsenal.

"Nosotros ya sabemos lo que hacía en el Fulham, Es un buen jugador, marca goles, lo hace bien con la Sub21 y ya está la Federación buscándole sitio para subir con el equipo absoluto. Él conoce el fútbol inglés, ha hecho goles en Championship y ahora los está haciendo en Escocia, por lo que uno sabe que físicamente está preparado para jugar en Premier", señala el ya retirado delantero francés.

Y es que el buen hacer de Dembélé, que ha anotado 32 goles en lo que va de curso con el Celtic, ha multiplicado su valor de mercado hasta el punto que tanto equipo como jugador rechazaron una suculenta oferta del Chelsea en invierno por 35 millones de libras. Los blues, con Diego Costa peleado con el mundo, dejando incierto su futuro, y un Batshuayi que no acaba de dar el nivel exigido, buscaron en Escocia sin éxito.

Dembélé ha crecido a pasos agigantados en Celtic Park de la mano de Brandan Rodgers. Es un jugador muy vertical al que le gusta arrancar con balón controlado desde atrás. Si puede hacerlo todo en menos toques, lo hace. Aún le queda mucho por mejorar y evolucionar, pero poco a poco en Escocia ya se le ven visos de grandeza, acciones de delantero puro nato que antes no tenía. Acostumbraba mucho a enredarse en zonas de poca influencia o realentizar demasiado el juego con acciones banales, pero ahora lo hace todo mucho más práctico. Su gran fuerza física le permite jugar bien de espaldas y su cambio de ritmo con balón controlado cuando encara a su par es difícilmente defendible. Dentro del área no se complica y es su primer toque lo que más ha mejorado desde que salió de Inglaterra y fuera de ella busca siempre perfilarse a su pierna diestra para disparar con una rosca inalcanzable. Completísimo.

Un tanto suyo cerró el partido perfecto y le dio al Celtic la Copa de la Liga el pasado mes de noviembre, logrando el título número 100 en la historia de los escoceses, que este año tienen la Liga encarrilada y apuntan al triplete logrando la Copa de Esocia, donde están ya en semifinales. Se ha ganado por mérito propio el apodo de Hunskelper, ese que le da la afición del Celtic a sus chicos favoritos y, sobre todo, a aquellos que logran perforar las redes del Rangers, el eterno rival.

Moussa Dembélé sigue creciendo como la espuma en este su primer gran año en la élite. Solo tiene 20 años y este curso ya ha marcado 32 goles en todas las competiciones, incluyendo tres hattricks (uno de ellos al Rangers), un doblete en Champions League ante el Manchester City y jugó un gran partido ante el Barcelona, poniendo en jaque varias veces a Piqué y Mascherano. Es el líder de la tabla de goleadores en la Scottish Premier League y uno de los delanteros que ya llama a la puerta de los grandes. Liverpool, Arsenal o Chelsea buscan delantero. El Manchester City está a la espera de la decisión de un Agüero que parece haber perdido sitio en ataque tras la llegada de Gabriel Jesús. Sus vecinos del United no saben qué sucederá con un Ibrahimovic que acaba contrato y el Everton vive en un suplicio desde que Lukaku ha rechazado renovar porque quiere salir. ¿Dembélé? Candidato en todas las quinielas.

jueves, 12 de mayo de 2016

Eurocopa, selecciones una a una (I): Francia, el deber del anfitrión

No lo ha tenido nada fácil Didier Deschamps a la hora de dar la lista oficial de 23 convocados para la Eurocopa que se celebra el próximo mes en su propio país. Francia, nación patriota como pocas, su selección se viene arriba e incrementa su rendimiento cuando los eventos tienen lugar en su propio territorio. Así se explica la doble victoria de Eurocopa + Mundial en 1998 y 2000 en unos años que hicieron del combinado galo el mejor del mundo, el más temido por todos. Llevan con este torneo como objetivo desde que se dio a conocer su emplazamiento y el ansia de victoria se multiplicará por más infinito. Eso lo saben también en las casas de apuestas, que dan al equipo del gallo como principal favorito para levantar el título.

Ese ansia pareció rebajarse por momentos hace unos meses, cuando la polémica del caso Benzema-Valbuena alteró al país entero. La Federación Francesa de Fútbol, aleccionada en temas controvertidos desde lo que sucedió en 2010 con el motín de la plantilla en Sudáfrica, dio rápido su veredicto y quiso zanjar el tema de primeras: ninguno de los dos iba a ir al torneo. No se podían permitir los anfitriones un nuevo escándalo entre sus convocados a sólo seis años de una limpia de vestuario que pareció acabar con todos los problemas. No se podía correr ni un sólo riesgo ahora, en casa. Aunque ello significara que la estrella del equipo, el jugador del Real Madrid, se quedara fuera desde el minuto uno con la aprobación también del gentío.

Griezmann y Pogba / REUTERS
Con Benzema viendo el torneo por la televisión, serán Antoine Griezmann y Paul Pogba los que lideren a les bleus. El del Atlético de Madrid se ha erigido como estrella mundial, ha destapado su faceta goleadora y es el clavo ardiendo al que se agarran los galos. Griezmann ha crecido de la mano de Simeone, pasando de ser un mediapunta pintón y resultón a un delantero superlativo, comprometido con el equipo. Ya en los últimos amistosos cogió el testigo de capitán sobre el verde y lideró las victorias de los suyos, siendo fundamental en los momentos decisivos. El de la Juventus, que ha bajado algo sus prestaciones esta campaña, sigue siendo crucial en la parcela ancha. 

Con Lloris en la portería y una línea de cuatro que también parece tener nombres propios fijos. Sagna, Koscielny, Varane y Evra apuntan a una titularidad que tiene casi imposible el cuarteto restante: Jallet, Digne, Mangala y Mathieu. Didier Deschamps posee un equipo muy físico. Sobre el césped, jugará con un 4-3-3 y, aunque hay algunas posiciones aún vacantes, parece que más o menos tiene un once claro con el que jugar. La ausencia de Benzema, eso sí, podría hacer que el técnico se decantara por un 4-4-2, aunque las posibilidades son muy remotas. Lo que más echarán en falta los anfitriones es la presencia de un jugador más creador en el centro del campo. La primera salida de balón la dará un Lass Diarra que vive su segunda juventud. El actual nivel de Cabaye, dos o tres peldaños por debajo de su cenit, le hace partir como suplente y sólo la presencia de Payet, quien podría jugar tanto en banda como en la mediapunta, puede proveer algo de creatividad desde la mitad de cancha. Es por eso que el fútbol de los galos será directo, de transiciones rápidas. No habrá problema, obviamente, en cuanto al equilibrio. Para ello está Matuidi, un todocampista que hace poner en duda que no puedan existir personas con más de dos pulmones. En el banquillo, su homólogo, su sucesor, su copia, la revelación de la Premier: Kante. También estará en el banquillo Sissoko, un futbolista difícil de definir. Músculo, potencia sin control. A veces parece torpe, otras traspasa jugadores. El caso es que siempre acaba jugando minutos importantes.

La pelea por el nueve va a ser la más bonita y es posible que, de no salir las cosas de primeras, sea una de las plazas más movidas. Si bien el pueblo galo (según las encuestar realizadas por L'Equipe y France Football) habría llevado a Gameiro a la cita, Deschamps ha preferido contar con sus hombres de confianza: Giroud y Gignac. El primero no ha jugado un buen papel este año en el Arsenal, siendo suplente pese a la competencia de otro delantero, errando ocasiones sencillas, encadenando sequías goleadores. El segundo, en cambio, sí ha mantenido su nivel, aunque lo ha hecho jugando en una liga menor como la mexicana. No nos vamos a engañar, Gignac está muy bien, al menos en comparación con los compañeros de su equipo y los rivales, pero el torneo centroamericano no está en la cima del fútbol y la exigencia allí es mucho menor. En un costado aguarda compañero Griezmann. En el otro se encuentra otra de las vacantes golosas del once. Payet, Martial y Coman se pelearán por un puesto. Todos han tenido sus subidas y bajadas esta temporada.

Curiosamente, sería la posición de Ben Arfa, posiblemente el jugador más en forma junto a Griezmann de todo el país. Su mala relación con Deschamps y su facilidad para agitar vestuarios le han mandado a la lista de reservas junto a Lacazette, Gameiro y Schneiderlin, entre otros. El del Niza, que suena fuerte para el Barcelona (se ha reunido ya dos veces con directivos del club catalán) y por el que se pelean, entre otros, Chelsea, Atlético y Bayern, sigue castigado por los pecados del pasado y salvo lesión de alguno de los de arriba se volverá a perder una cita importante. Era Ben Arfa el líder de aquella selección que asombró al mundo en 2004 en la Eurocopa Sub17. Sólo Costil, tercer portero hoy de los galos, sobrevive a una generación en la que destacaban particularmente el propio Ben Arfa, Ménez, Nasri y Benzema. Todos, por unos motivos o por otros, están fuera del torneo. 

Tiene Francia la opción de volver a levantar el título ante su gente. La posibilidad de redimirse de eliminatorias prematuras en los últimos dos torneos tras hacer un buen papel pero caer ante las campeonas (España en 2012 y Alemania en 2014). Llegan con el ego por las nubes, con la afición mostrando su apoyo y con una vitola de favoritos que sólo parece favorecerle. No estarán confiados, son el rival a batir.




FRANCIA:

-Porteros: Hugo Lloris (Tottenham/ING), Steve Mandanda (Marsella/FRA), Benoît Costil (Rennes/FRA).
-Defensas: Raphael Varane (Real Madrid/ESP), Laurent Koscielny (Arsenal/ING), Eliaquim Mangala (Manchester City/ING), Jérémy Mathieu (Barcelona/ESP), Patrice Evra (Juventus de Turín/ITA), Bacary Sagna (Manchester City/ING), Christophe Jallet (Lyon/FRA), Lucas Digne (Roma/ITA).
-Medios: Paul Pogba (Juventus de Turín/ITA), Blaise Matuidi (París SG/FRA), Lassana Diarra (Marsella/FRA), N'Golo Kanté (Leicester/ING), Yohan Cabaye (Crystal Palace/ING), Moussa Sissoko (Newcastle/ING).
-Delanteros: Antoine Griezmann (Atlético de Madrid/ESP), Dimitri Payet (West Ham/ING), Anthony Martial (Manchester United/ING), Kingsley Coman (Bayern Munich/ALE), Olivier Giroud (Arsenal/ING), André-Pierre Gignac (Tigres/MEX).
-Seleccionador: Didier Deschamps.
-Reserva: Alphonse Areola (Villarreal/ESP), Hatem Ben Arfa (Niza/FRA), Kevin Gameiro (Sevilla/ESP), Alexandre Lacazette (Lyon/FRA), Adrien Rabiot (París SG/FRA), Morgan Schneiderlin (Manchester United/ING), Djibril Sidibé (Lille/FRA), Samuel Umtiti (Lyon/FRA).


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Eurocopa 2016: La gran oportunidad de Francia



Disputar una Eurocopa en tu propia casa es algo que, con suerte, sucede una vez en la vida. Hacerlo en un momento de forma, con una generación envidiable y una mezcla de veteranía, juventud y ganas, es algo que sucede una vez cada 100 años y no se puede dejar escapar esa oportunidad. Ahora la tiene Francia, cuartofinalista del pasado Mundial, eliminada por la mínima por una Alemania que a la postre se alzaría con el cetro internacional. Llama un poco la atención que en las casas de apuestas que, a noviembre de 2015, se coloque a los galos como principales favoritos a la par con los teutones para hacerse con la Eurocopa. Y es aunque los últimos resultados no invitan a pensar en que Francia tenga posibilidad alguna, pues muy lejos queda ya aquel subcampeonato mundial de 2006, los próximos anfitriones han madurado y evolucionado, y ahora lo tendrán todo de cara. Además, pueden presumir de haber conquistado los dos torneos que han celebrado, tanto la Eurocopa en 1984 como el Mundial en 1998, un factor más para pensar en su optimismo.

En 2008 el ridículo fue mayúsculo, cayendo en la fase de grupos con una generación ya pasada de rosca en una situación que se puede comparar a lo que le sucedió a España en Brasil el pasado verano. Luego, en 2010, llegó el famoso motín del vestuario, con la plantilla dividida, jugadores apartados, otros confesores del cuerpo técnico, diferencias raciales. Todo un mejunje que obligó a una limpia necesaria, a un partir de cero que ha llevado a los franceses a estar al nivel al que hoy juegan. Como mala suerte puede clasificarse que en 2012 se cruzaran con España y en 2014 con Alemania, que entonces no dejaban títeres con cabeza. 

Desde que Didier Deschamps (campeón del Mundial 1998 y la Eurocopa 2000) cogiera el equipo en verano de 2012 su hacer ha sido impecable. A la plantilla que dejó Blanc hay que sumar todos los talentos que han ido saliendo en los últimos años de la Clairefontaine, la residencia de los bleus desde que son unos críos. No en vano, Francia se coronó como campeona del Mundial Sub20 de 2013 con jugadores como Pogba, Zouma, Digne, Kondogbia o Thauvin, y sólo dos años antes se quedó en semifinales del mismo torneo con la ayuda de Griezmann, Lacazzette o Coquelin. 

Lloris, capitán de Francia / REUTERS
Y es que estar en la lista de los 23 elegidos para la Eurocopa no va a ser sencillo. Prácticamente nadie tiene el puesto asegurado y, salvo Nasri, con quien no va el asunto, por delante queda un sprint de más de seis meses para no quedarse cortado y no ver el torneo desde el sofá. Sólo Hugo Llorís, capitán, líder, santo y seña de la portería, puede dormir más o menos tranquilo con la tranquilidad de que el dorsal número uno es suyo.

La Francia de Deschamps es una Francia de toque, de armonía, uno de los equipos más elegantes con la pelota, muy versátil y también muy vertical. Dispone sobre el campo un 4-3-3 que va mutando gracias al buen acople de los jugadores. El aspecto defensivo es el punto más débil y no sólo por la línea de la zaga, que es algo endeble y, más que nada, inexperta, sino porque es un conjunto acostumbrado a la pelota, pero no es dominador de la posesión como puedan ser Alemania o España y atrás, concede. 

Probablemente el lateral derecho sea el puesto más vulnerable ya no sólo de la defensa, sino de todo el once. Debuchy, relegado al banquillo en el Arsenal por Bellerín, tendrá que remar a contracorriente para estar en la lista definitiva en un puesto que hoy parece destinado a un Sagna que es más bien una montaña rusa. En el eje de la zaga, a día de hoy, Koscielny y Varane parecen inamovibles, pero hay que andar con pies de plomo y ver cómo termina la temporada un Zouma que tiene todo el futuro por delante y que es una de las únicas noticias positivas del Chelsea. Los tres se postulan fijos salvo lesión, y con ellos estará o bien Sakho, o bien Laporte, o bien Mangala, todos haciendo un gran año. En el lateral zurdo tiene Deschamps otra incógnita. Evra sigue quemando sus últimos cartuchos, pero se antoja dura su batalla con Tremoulinas. De las lesiones del sevillista dependerá su continuidad en la Liga y su presencia en el torneo. El tercero en discordia es el jovencísimo Digne, que de seguir al nivel del que disfruta hoy Roma debería estar en la lista. Otro que tiene que buscar el equilibrio es Kurzawa, joven valor de las categorías inferiores a quien su cabeza mal amueblada de momento ha perjudicado más que beneficiado. E incluso Amavi, gran fichaje del Aston Villa para el perfil zurdo.

El centro del campo parece quizás la zona más estable. El pasillo de seguridad de Deschamps donde Pogba y Matuidi son los perfectos interiores, mezcla de músculo y calidad, y donde sólo resta saber quién jugará como pivote entre medias de los dos. Cabaye y Schneiderlin se han ido disputando esa posición. El del Crystal Palace tiene la titularidad asegurada en su club, mientras que el del Manchester United está un poco más expuesto siempre debido a las excentricidades de Louis van Gaal y a la mayor competencia en Old Trafford. No se pueden relajar tampoco. Coquelin, del Arsenal, viene pegando fuerte, haciendo una temporada meritoria con los de Wenger y llamando a la puerta de su primera convocatoria con la absoluta. Tampoco se puede olvidar uno de Sissoko, el caos hecho fútbol, muy del agrado de Deschamps y un recurso carne de banquillo con la capacidad de revolucionar cualquier partido. Tampoco venderá la piel barata Payet. El del West Ham ha sido indiscutible en las últimas convocatorias y su nivel en la Premier invita a pensar que pudiera haber sido un fijo de no haberse lesionado. De cómo retorne y de su final de temporada dependerán sus opciones. Sin olvidar tampoco a Rabiot, que a sus 20 años es una delicia de ver en los minutos que le da Blanc en el PSG.

En la delantera llega el bendito problema. Con la situación delicada de Benzema y Valbuena y su futuro incierto, no parece que la ausencia de los dos fuera a ser un problema crítico. Cierto que Karim es vital y su rendimiento mejora con la camiseta nacional al sentirse el jugador capital, pero el nivel de sus recambios no sería para tornar una ausencia del madridista en tragedia. Junto a Benzema jugarán dos mediapuntas caídos en los costados. Uno será seguro Griezmann, mientras que el otro saldrá de una dura batalla que ya ha empezado entre Lacazette, al que le avalan 40 goles entre la pasada temporada y lo que va de esta; Martial y su sorpresivo su rendimiento desde que ha llegado a Manchester; Coman, convenciendo a Guardiola y robando minutos a Müller, Götze y compañía; Ben Arfa, que tras amenazar con la retirada está posiblemente en el mejor momento de su carrera. Cómo debe andar de nivel que ha hecho las paces con el propio Deschamps, con quien lleva peleado desde que el francotunecino jugara en el Marsella. En su mejor versión, el ex del Newcastle es uno de los jugadores más difícil de parar. También anda por ahí Giroud, aunque este es claro suplente de Benzema y el propio Valbuena. Los que parece que han dejado escapar ya el tren son Gameiro y Remy, como también Clichy.

Pogba y Benzema celebran un gol / REUTERS
No se puede obviar tampoco las ausencias de Ribery y Ménez. El del Bayern, tras una eterna lesión, parece dispuesto a volver a los terrenos de juego el próximo mes. Ni imaginarme quiero cómo llegue siquiera a un 70% de su nivel. Aunque es cierto que parece complicado que tras tanto tiempo pueda ponerse a tono. Ménez, por su parte, ha dejado escapar ya varios trenes con la lesión sufrida recientemente. No retornará hasta 2016 y le debería costar llegar a su nivel antes de su problema grave en la cadera.

Si nos atenemos a la última convocatoria de Deschamps, por unos motivos o por otros, se han quedado fuera jugadores de la talla de: Payet, Ménez, Valbuena, Benzema, Coquelin, Sakho, Zouma, Debuchy, Tremoulinas, Rabiot, Lacazette, Laporte, Ribery, Ménez, Kondogbia, Nasri, Kurzawa, Gameiro o Clichy.

No será fácil ser uno de los 23 elegidos para disputar un acontecimiento único. Francia, hoy en día 24ª clasificada en un Ranking FIFA que lidera Bélgica ya que en estos últimos dos años no juegan partidos oficiales y no hacen más que perder puntos, tiene una oportunidad soñada. Nunca ningún título salió de allí, las dos coronas internacionales celebradas en territorio galo se encuentran en sus vitrinas y el rendimiento de la selección cuando juega en casa se multiplica. 




viernes, 23 de octubre de 2015

Mundial Sub17: Francia pone una marcha más para ganar a una solvente Paraguay


Necesitó Francia sacar sus mejores galas para doblegar a una Paraguay rebelde, peleona, con las ideas muy firmes y claras que está siendo sin duda el mejor combinado sudamericano del torneo. El equipo galo siempre fue por delante en el marcador, ya desde el primer minuto, cuando Boutabba, un chico al que Bielsa hizo debutar con el Marsella a los 16 años, ponía el primero de la noche en Chile en el que ha sido hasta la fecha el mejor partido del torneo.

No se hizo esperar la reacción Guaraní, que hoy sí, contó con un Sergio Díaz sublime. Un placer para la vista verle sobre un campo de juego. El delantero de Cerro Porteño, con todo, por su conducción de balón pegado al pie, está siendo el jugador del torneo que más afectado se está viendo por el césped artificial en el que se juega, donde la proporción de goma negra es casi superior a la de moqueta verde, lo que provoca que el balón no corra mucho y se vaya quedando trabado con botes antinaturales. Jugaba mejor Paraguay, cocinando cada jugada con tiento, pausa, con miedo a cometer algún error que provocara el final del partido de forma anticipada y en un contragolpe Francia lo mató. O eso parecía. Ikone, probablemente el jugador más destacado de los galos, logró un perfecto remate de cabeza para doblar la ventaja en el ecuador del primer acto. El extremo del PSG fue un dolor de muelas en la banda derecha, un puñal que buscó línea de fondo a cada oportunidad para crear todo el peligro de los suyos.

No se asustó Paraguay, con todo ya perdido y con mucho que ganar. Se quitó la presión añadida de ser primera de grupo y jugó con los nervios por fuera de la camiseta. Y ahí apareció Sergio Díaz. El Kun de Cerro empezó a moverse por todo el campo, revoloteando, bajando a recibir, cayendo a los costados y acelerando y desacelerando cuando entraba en contacto con el balón. Justo antes del descanso llegó la ilusión con el 1-2 transformado por los sudamericanos desde los 11 metros tras un penalti de Cognat, el capitán francés. Un chico por el que merece la pena apostar que acabará siendo profesional, todo tablas, aunque no realizara un buen encuentro.

En la reanudación, Paraguay subió un poco el listón y Francia se dejó hacer. Daba la sensación el equipo europeo de que ir a medio gas le valía y que estaban aún guardando sus mejores cartas. Jugaron con fuego y casi se quemaron pues Julio Villalba puso el empate en el marcador tras un grave error en el despeje de Luca Zidane que dejó el balón muerto en la línea de gol. El meta, sobrepasado todo el partido, con varios errores, incluso estuvo a punto de irse expulsado por doble amarilla cuando el árbitro le avisó tras perder tiempo teniendo ya en su haber una cartulina por tocar el balón con la mano fuera del área. 

El empate de Villalba comenzó un frenesí de goles, pues en sólo cuatro minutos llegó uno más para cada equipo. A la salida de un córner lo hizo Francia y sólo segundos después Paredes remató en el área pequeña para poner la igualada. Ahí le empezaron los sudores fríos a los europeos, por primera vez en todo el partido sin el control. Paraguay puso en liza a Colman (pequeñito pero matón) y Carlos Ferreira, incomprensible que este último no sea titular, y los galos sufrieron durante diez minutos.

Fue lo que tardó Ikone en poner el definitivo 3-4 tras un disparo lejano, a priori sencillo, pero cuyo bote confundió al meta paraguayo, que erró para encajar el gol decisivo. Hizo gala Francia de su superioridad física y se llevó los tres puntos el campeón de Europa Sub17 ante una Paraguay que ha demostrado argumentos suficientes como para pensar que puede llegar lejos si consigue pulir algunos detalles defensivos y si logra enchufar a Sergio Díaz, que no ha marcado aún en dos partidos. Brasil o Inglaterra, nada sencillo, debería ser su cruce en octavos. En Francia, por cierto, sin noticias de Edouard.