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martes, 16 de mayo de 2017

Mundial Sub20 (2017): Jugadores a seguir

Como cada dos años, los mejores jugadores juveniles se dan cita en el Campeonato del Mundo de la categoría. Serbia, vigente campeona, no podrá defender el título al no haberse clasificado. Tampoco Brasil, que fue subcampeona, ni Malí, tercera. Será un podio completamente nuevo en el que Argentina y Francia parecen ser los combinados más potentes. Cabe destacar, eso sí, que las siempre competitivas Italia y Alemania se darán cita y que Inglaterra presenta una gran nómina de jugadores. Uruguay, campeona de Sudamérica y las selecciones africanas, siempre potentes en estas categorías, deberían ser importantes. Aquí, los jugadores más destacados de cada combinado.

Santiago Ascacibar (Argentina): Pequeñito pero matón. El pivote de Estudiantes de la Plata será uno de los jugadores con más experiencia profesional de todo el torneo. Un recuperador nato que da una primera salida de juego sencilla, fácil, sin complicaciones. Pegamento necesario para el centro de campo de un combinado argentino que, en estas categorías, suele destinar su suerte a la improvisación de sus jugadores talentosos. Su trabajo no es fácilmente visible. 

Marcelo Torres (Argentina): Acudió al pasado Sudamericano sin casi cartel y se convirtió rápidamente en uno de los jugadores revelación. Su facilidad para ver gol y su oportunismo pueden ser cruciales aunque, a priori, partirá como suplente. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Lautaro Martínez (Argentina): Su presencia en el torneo está en entredicho, toda vez que un fuerte golpe en el último amistoso ante Vietnam le tiene a día de hoy en el hospital con una fractura en la tráquea y en el tabique nasal. Vivía un momento dulce tras dar el salto al primer equipo de Racing de Avellaneda, donde se había hecho a base de goles con la titularidad. Ahora habrá que esperar. Su posible baja, unida a la segura de Ezequiel Barco, debilitan a la albiceleste. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Tomás Conechny/JUAN CEVALLOS/AFP/Getty Images
Tomás Conechny (Argentina): Es posiblemente el jugador con más talento del torneo. Segundo delantero o jugador de banda izquierda, Conechny, capitán de la Sub17 y llamado a liderar esta Sub20, ha ido perdiendo impacto con el paso de los meses. En el Sudamericano fue suplente de manera sorpresiva aunque siempre que tuvo minutos demostró que es un jugador de otra pasta. Regateador, peligroso, rápido, de los de sacar petróleo de la nada. El Correa, Agüero o Messi que Argentina ha presentado en otras ediciones. Fue el segundo máximo asistente del Sudamericano Sub20.

Ezequiel Ponce (Argentina): Formado ya totalmente como profesional, su año en el Granada ha sido un continuo sube y baja. Su veteranía debería ser un plus en esta categoría y debería ser el delantero titular sin problema, sobre todo con las bajas de sus homólogos. Desde que ha vuelto a la Sub20 no ha dejado de marcar.

Marcos Senesi (Argentina): Es el mejor defensor de la selección y, sorpresivamente, se le dan pocas oportunidades. Argentina fue un caos en el Sudamericano sin el de San Lorenzo y en esta ocasión no se le ha querido dejar fuera. 

Bryan Cabezas (Ecuador): El extremo del Atalanta ya fue uno de los más destacados en el Sudamericano. Un solo jugador que es capaz de poner patas arriba un partido. Su llegada al fútbol europeo hace ya tiempo le han hecho ir un pasito por delante del resto de jugadores. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Pervis Estupiñan (Ecuador): Un puñal en el costado ecuatoriano. A veces como lateral, a veces como interior, el del Granada es incisivo y tiene un guante en su zurda.

Adam Armstrong (Inglaterra): El delantero del Newcastle es puro nervio. Velocidad incontrolable y un descaro tremendo. Cedido en el Barsnley, ha sido uno de los jugadores más determinantes del equipo en Championship pese a su bisoñez. Debería formar pareja de ataque con Solanke, aunque en caso de jugar solo con un delantero podría salir perjudicado y verse relegado a ser un revulsivo.

Solanke, con el Chelsea Reservas
/Alex Pantling/Getty Images
Dominic Solanke (Inglaterra): Es el llamado a heredar el dorsal número 9 del Chelsea en unos años. Jugador habilidoso y muy eficaz dentro del área. Este año se ha quedado como delantero reserva del Chelsea y al final no ha tenido minutos. Llega fresco al torneo, pero con una gran falta de ritmo que le puede pasar factura.

Sheyi Ojo (Inglaterra): Extremo desequilibrante. Ya ha debutado con el Liverpool en Premier League y es de esos jugadores que debe tener un puntito más que el resto. De sus cabalgadas por la izquierda llegará gran parte del peligró de los pross.

Jean Kevin Augustin (Francia):Situación parecida a la de Solanke. Delantero del PSG, se quedó en la primera plantilla en búsqueda de minutos que no ha logrado tener. El mejor jugador y máximo goleador del Europeo Sub19 del año pasado es uno de los jugadores a tener en cuenta por su olfato, su poderío físico y su versatilidad. Desarrollado por encima del resto, será difícil frenarle.

Lucas Tousart (Francia): Una de las revelaciones del campeonato francés. Tousart es un jugador del centro del campo con mucho recorrido e inteligencia. Llega en un gran momento de forma, tras ser titular indiscutible en el tramo final del curso con el Lyon.

Takefusa Kubo (Japón): Con 15 años, será el jugador más joven del torneo. Estuvo en La Masía durante cuatro años con el Barcelona, pero acabó volviendo a su Japón natal y ahora la reglamentación FIFA no permite una vuelta prematura antes de que sea mayor de edad. Ya ha debutado en la primera división de Japón y aunque le faltan experiencia y cuerpo, le sobra descaro y desparpajo para caracolear en la mediapunta.

Takefusa Kubo/Lukas Schulze/Getty Images
José Gomes (Portugal): Ze Gomes o Ze Golo, como se le llama, está destinado a ser el ariete de Portugal muchos años junto a André Silva. El delantero del Benfica fue la sensación del Europeo Sub17 la temporada pasada donde fue máximo goleador en un torneo que ganó su país. La palabra que mejor le define posiblemente sea precocidad. Mete goles de todos los colores.

Santiago Bueno (Uruguay): Central espigado, rápido y con buena salida de balón. Cualidades que no han pasado desapercibidas para un Barcelona que se hizo con sus servicios hace apenas unos meses. 

Joaquín Ardáiz (Uruguay): Delantero puro de área, oportunista. A priori, jugará un rol suplente, como ya hiciera en el Sudamericano. Su facilidad para hacer gol en momentos complicados le hace fundamental en cualquier convocatoria. Un jugador con grandes recursos, buen olfato y que siempre aprovecha su momento.

Nicolás Schiappacasse (Uruguay): Parte con ventaja para ser el titular de los charrúas. Fue crucial en la consecución del Sudamericano Sub20, aunque tuvo partidos donde no estuvo acertado. Es la esperanza y la perla de Uruguay, pero a sus 18 años recién cumplidos se le exige que marque diferencias. Peleón, rápido y aguerrido, el ariete del Atlético de Madrid tiene que destacar en estos torneos de cara a coger confianza para gestas mayores. Su mayor enemigo es él mismo.

Amaral con la Sub20/JUAN RUIZ/AFP/Getty Images
Rodrigo Amaral (Uruguay): Más fútbol en una uña de uno de los dedos de su zurda que todo el resto de jugadores del torneo juntos. Su mayor problema es su físico. Amaral tiende a engordar con facilidad, aunque su estado de forma lamentable no le impidió ser el jugador diferencial en el Sudamericano Sub20, donde se erigió como pichichi. Potencia, disparo, visión de juego, Amaral, el capitán, lo tiene todo para brillar. 

Rodrigo Bentancur (Uruguay): El ya jugador de la Juventus tiene que demostrar más de lo que ha exhibido hasta ahora con la albiceleste. Por sus galones en Boca y su experiencia se le exige que sea determinante, que lleve el tempo y la manija de todos los partidos, cosa que no hace con regularidad. Aún un poco blando en lo físico, su toque de balón debería marcar diferencias.

Facundo Waller (Uruguay): Es el mejor socio de todos. Máximo asistente del Sudamericano Sub20, Waller combina el trabajo defensivo y el sacrificio con el último pase.

Gedion Zelalem (USA): El meciodentro del Arsenal es el líder de los norteamericanos. Su físico privilegiado le hace ser uno de los jugadores más destacados de estos torneos. Con todo, en los últimos años se ha quedado estancado y la calidad del equipo no le dejará exhibirse demasiado.

Cameron Carter-Vickers (USA): El defensa del Tottenham es uno de los mejores zagueros del torneo. Llega a la cita entre algodones por una lesión de rodilla que le ha mantenido demasiado tiempo en la enfermería y que le ha privado incluso de poder debutar con el primer equipo de los spurs.

Adalberto Peñaranda (Venezuela): Se perdió el Sudamericano por los compromisos con su equipo. Tras romper el cascarón hace unos meses, su último año no ha estado a la altura de los que se preveía en su fútbol y este torneo debería ser un punto de inflexión en su carrera.

Ronaldo Peña (Venezuela): Debería ser titular, pese a la presencia de Peñaranda. Delantero tanque, de área, rematador y goleador con el filial de Las Palmas. Va de menos a más siempre en las citas de este estilo.

Yeferson Soteldo (Venezuela): Otra de las grandes alegrías del Sudamericano, donde estuvo arriba en las listas de goleadores y asistentes. Jugador bajito, con un gran tren inferior. Regateador, eléctrico, vibrante, imparable. Porque las mejores esencias siempre se guardan en frascos pequeños.

Soteldo, contra Argentina/JUAN CEVALLOS/AFP/Getty Images







martes, 24 de mayo de 2016

Tomás Conechny, el enésimo talento argentino

Cuando Tomás Conechny tenía 11 años, mantuvo con su padre una conversación que acabaría determinando su futuro. "Pá, prefiero jugar al balonmano, me gusta más", le dijo. "Pero Tomás...", apenas pudo contestar José, el papá, al principio. Ambos acabaron coincidiendo, al final, en que el fútbol en Argentina lo es todo y la decisión del pequeño acabó cambiando por completo. Y es que hasta entonces, Tomás Conechny (marzo de 1998), hoy estrella juvenil de Argentina, alternaba ambos deportes. Rápido, atlético, con una gran potencia de salto, Tomás destacaba mucho más en balonmano que en fútbol, donde era poco más que uno más entre tantos que deciden dar patadas al balón.

Conechny celebra un gol con Argentina Sub17 / FIFA
Y eso que el fútbol siempre había sido, desde pequeñito, su perdición. Empezó a practicar fútbol sala con ocho años y hoy, once años después, no ha parado. Comenzó su vida deportiva en la Comisión de Actividades Infantiles (CAI), un club asentado en la ciudad de Comodoro Rivadavia en la provincia de Chubut y cuyo primer equipo se encuentra en la cuarta división del fútbol argentino. Desde que dejó el balonmano a un lado, la vida futbolística empezó a dar grandes saltos. En el verano de 2013, su entrenador en el CAI Mario Amado decidió llevarle a un torneo organizado por Quilmes en el que Humberto Grondona quedó impresionado al verle. Fue entonces cuando la albiceleste se cruzó en su camino y empezó a representar a Argentina Sub15. 

Su primer cometido entonces fue disputar la Copa México de Naciones de 2013 y, aunque no fue titular indiscutible, sí fue utilizado con asiduidad por el técnico Merelas. A la sombra de jugadores como Federico Vietto (hermano de Luciano), Conechny fue el jugador número 12 y anotó dos tantos en torneo. Uno de ellos, además, sirvió para dar el título a Argentina en la final (1-0) ante Uruguay. Tres meses más tarde viajaría con el mismo combinado para disputar el Sudamericano Sub15 en Bolivia. Allí recibiría una gran noticia: el Liverpool le quería y le había invitado a conocer las instalaciones. El jugador hizo las maletas, cruzó el gran charco y se preparó para conocer Anfield de cerca, para entrenar con los juveniles reds y para ver cómo era el equipo capitaneado por Steven Gerrard en aquella temporada que los de la ciudad de The Beatles estuvieron a un resbalón de hacerse con el título de Liga. No obstante, y debido a la reglamentación FIFA, nunca se pudo zanjar un traspaso y Conechny volvió a Argentina. 

Fue entonces San Lorenzo de Almagro, club que tiene un acuerdo con el CAI para la adquisición de jugadores talentosos, quien se atrevió a hacerse con sus servicios y tras pagar 300.000 dólares se se adueñó del 80% de los derechos del joven talento. Ese cambio nunca fue sencillo para el jugador, quien en realidad nunca pudo tomar parte en la toma de decisiones y con sólo 16 años emprendió un viaje para vivir en Buenos Aires, a 2000 kilómetros de su casa en Comodoro. Los convenció Marcelo Tinelli, vicepresidente del club de Boedo y para allá se marchó Tomás, a vivir en un apartamento con uno de sus tres hermanos. "Mi primera semana en Buenos Aires fue muy rara. No me acostumbraba a las nuevas sensaciones. Antes tardaba unos 15 minutos en ir a entrenar y ahora me llevaba más de una hora hacerlo", admitía. "En los primeros entrenamientos me costó, porque era el raro. Todos me miraban y me sentía en un sitio extraño", se sinceraba. "Ellos ya se conocían y yo era el nuevo, pero afortunadamente todos nos hicimos amigos rápido", sentencia.

Conechny no paró de hacer goles nada más llegar, jugando de delantero centro o de segundo punta, y fue ascendiendo en los distintos equipos inferiores de los cuervos. Tal fue su crecimiento que rápido le llamó Argentina Sub17 donde dejó de ser jugador número 12 para convertirse en el jugador más desequilibrante del equipo. Y es que tras dos derrotas en los dos primeros duelos (con Conechny saliendo desde el banquillo en ambos y cuajando grandes minutos, con gol incluido), Miguel Lemme decidió darle la titularidad en el resto del torneo. Argentina, contra las cuerdas, necesitaba dos victorias en los dos últimos partidos y esperar carambolas en los resultados de grupo. Y se dio gracias a otros dos goles del de San Lorenzo en ambos partidos. Y así, de equipo dubitativo y mediocre, se pasó a una Argentina que parecía imparable liderada por un menudo diablo zurdo con el dorsal 18 que había vuelto locas a todas las defensas y al que cuanto más protagonismo se exigía, más daba. 

En el hexagonal final se vivió el mayor de los sinsabores y una situación cómica o trágica. Y es que a la última jornada llegó Brasil como líder y Argentina sólo a dos puntos. La albiceleste había ganado a su eterno rival en la primera jornada por lo que un pinchazo de los brasileños podía dar el título a Argentina si conseguía la victoria. Todo el mundo se sorprendió cuando Conechny no sólo no saltó al campo, sino que se quedó en el banquillo con muletas y sin poder apenas caminar. Sin parte médico de por medio ni información de una posible lesión, saltaron todas las alarmas porque el mejor jugador del equipo y uno de los más destacados del torneo se iba a quedar sin poder sumar en el momento más importante. La tragedia se consumó porque Brasil cayó ante Colombia y Argentina, sin su líder en la víspera de su 17º cumpleaños, no pudo pasar del empate. 

Poco después de desveló el misterio de su ausencia. Y es que Conechny, fanático de la PlayStation, donde dice ser el mejor (sus compañeros así lo afirman), sufrió un contratiempo que bien pudo haber sido tragedia. Mientras jugaba con su compañero de equipo Mancuso, se apoyó en la ventana de la terraza. El cristal cedió, se rompió, y el chico cayó a la calle desde un primer piso de altura. Afortunadamente no pasó a mayores y, tras cortes, magulladuras y distintas contusiones, en  un par de semanas pudo volver a estar disponible sin problema alguno.

Conechny, con muletas, tras el incidente de la PlayStation
Su buen hacer en el torneo, donde fue tercer máximo goleador con cinco tantos (y el jugador con mejor ratio de gol por minuto) le valió el premio de acudir con la selección absoluta como sparring a la Copa América. Allí se entrenó con los mayores e hizo funciones de utillero. "En uno de los entrenamientos choqué con Mascherano y me mató", afirma. La AFA, muy cuidadosa con los detalles, mimando siempre a los mejores de cada generación que puedan liderar un equipo entero (como con Ángel Correa), le encargó a Conechny el cometido de entregarle a Messi la camiseta en su partido número 100 con la albiceleste. Fue elegido además como uno de los 50 mejores jugadores menores de 17 años del mundo. 

Conechny, con San Lorenzo reserva
Erigido ya como líder y cabeza visible, Lemme decidió darle la capitanía para el Mundial Sub17 que se celebró en Chile a finales del año pasado. Un torneo donde Argentina no dio la talla y se marchó con cero puntos en el casillero y un sólo tanto, anotado por Conechny, en los tres partidos que jugaron. Ese desastre no frenó el ímpetu del chico, al que San Lorenzo llamó para hacer la pretemporada. No obstante, no se quedó en la primera plantilla y volvió al equipo reserva, con quien acababa de ganar un título que hacía 16 años no se ganaba en Boedo y que este año no se ha podido revalidar.

Su compañero en las inferiores Berterame, medio año mayor que él, ya ha debutado con la primera plantilla en la Copa Libertadores y es sólo cuestión de tiempo que Conechny tome partida. De momento ya ha entrenado en varias ocasiones y reconoce que Néstor Ortigoza es su padrino, su referente, el ejemplo en el que se mira y el que más le ayuda en las prácticas. San Lorenzo tendrá el domingo un partido contra Lanús por el título de la Liga Argentina y el que gane saldrá campeón del Torneo de Transición 2016. Una vez terminado, todo hace indicar que cuando arranque el nuevo campeonato, Tomás Conechny empezará a aparecer en las convocatorias del primer equipo. Tiene contrato hasta 2017 y su padre afirma que no piensa otra cosa que en debutar y triunfar con los cuervos.

¿Cómo juega Tomas Conechny?

Con el referente de Ángel Correa aún en la retina, la hinchada de San Lorenzo ansía volver a tener un jugador de dibujos animados que la haga disfrutar cada domingo y en la recámara lo tienen. Los expertos lo comparan con el Kun Agüero más que con Ángel Correa, pues es un jugador pequeño, menudo, con un potente tren inferior y capaz de desenvolverse bien sólo en punta. Más goleador que asistente, más finalizador que creador, esa puntería cara al gol y ese juego más de espaldas que vertical como el de Correa le definen más como un ariete que como un segundo punta o un creador. Aunque, todo hay que decirlo, en los últimos meses ha jugado mucho de volante o interior por la banda. Con una rápida conducción de balón y un buen disparo (siempre con la izquierda) que completa con un buen remate de cabeza, Conechny se postula como un jugador nato de área con mucha movilidad, capaz de salir a las bandas o caer al medio sin problemas. Más un Agüero o Luis Suárez que un Lewandowski o un Forlán. Eléctrico, descarado, desvergonzado y hasta pesado para el defensor, de los que no da un balón nunca por perdido. Él mismo acepta y recoge el guante cuando se le intuye la comparación con el delantero del Manchester City. "Soy como el Kun. Rápido, potente, me gusta saltar para cabecear (pese a su 1'71m.), puedo jugar de referencia arriba o de segunda punta", se define. 


jueves, 22 de octubre de 2015

Mundial Sub17: Argentina es un completo caos

Passlack celebra su tanto ante Argentina / ALEX GRIMM / GETTY IMAGES
Noventa minutos contra México insinuaron que Argentina tenía en su categoría Sub17 las mismas carencias que en el Sub20. Después de 180, tras haber jugado también contra Alemania, confirmaron que mucho tiene que mejorar la AFA en su estructura para conseguir sacar rendimiento colectivo en los torneos menores a los talentosos chicos que crecen en sus tierras. Entonces, los chicos de Humberto Grondona demostraron que de talento individual van sobrados pero que de fútbol colectivo entienden muy poco, empezando por el propio entrenador. Unos destellos que permitieron al equipo albiceleste salir campeón del Sudamericano ante una pobre Brasil en un torneo en el que Uruguay, Colombia y Paraguay tampoco dieron la talla. Algo así pasó también en el Sudamericano Sub17. Y es por eso que todas, a excepción de una Brasil que cambió radicalmente su convocatoria, se dieron de bruces a las primeras de cambio en el Mundial sólo tres meses después (una reivindicación que parece llevará en este torneo Paraguay). Incomprensible que una selección que lideraba Ángel Correa (Atlético de Madrid) y cuya mitad de la plantilla era ya casi profesional, con jugadores de la talla de Gio Simeone (Banfield), Cubas (Boca Juniors), Mammana y Tomás Martínez (River Plate) o Emi Buendía (Getafe), no pasara siquiera de una fase de grupos en la que clasificaban hasta los mejores terceros. No se entiende que el fútbol argentino, actual subcampeón del mundo al máximo nivel y en cuya liga los jóvenes debutan a la más temprana edad, sólo igualado con Bélgica y Holanda, no tena una base sólida en las categorías juveniles.

Anoche Alemania volvió a sacar los colores a una selección Argentina, en esta ocasión Sub17, que repitió errores del pasado. Los europeos, liderados por un buen Passlack, con unas maneras de profesional que asustan, pasaron por encima de los albicelestes con un 4-0 que deja a sus rivales muy tocados, como últimos de grupo y con seis goles en contra y ninguno a favor (cayeron en el debut por 2-0 ante México). Al menos, Miguel Ángel Lemme, el técnico de la Sub17, comprendió que era imposible salir a competir con una alineación de un fútbol tan añejo como la que planeaba Grondona, todo delanteros, y ha extinguido ese 3-3-4 que acababa convirtiéndose en un 2-5-3 donde los defensas eran laterales que no dudaban en abandonar su posición y donde la primera salida de balón la tenían que dar mediapuntas como el propio Correa o Tomás Martínez. 

Lemme, que confía exactamente en el mismo plantel que logró el Sudamericano, juega con un 4-4-2 que en ocasiones se convierte en 4-3-3 cuando el guión lo exige. Nada más lejos de la realidad, el equipo no parece trabajado ni en ataque ni en defensa, donde es un auténtico caos. Las líneas, totalmente separadas entre sí, con demasiados metros para hacer ayudas, para cerrar huecos y para realizar coberturas. Nada ensayado. Los fueras de juego se tiran con una zaga en la que cada defensor está a distintas alturas del campo y se acaba convirtiendo en un regalo para los atacantes rivales. Rebotes y rechazos sin ton ni son que siempre son para el contrario, que llega desde segunda línea mejor colocado en todas los ángulos del campo. Ante México se pudo ver en el primer tanto, donde Kevin Magaña, con un simple recorte hacia el interior, encontró un pasillo de oro hasta el gol sin oposición alguna. Las coberturas estaban a kilómetros de distancia.

El talento arriba es insuficiente. Sólo así se entiende que un equipo liderado por Tomas Conechny, probablemente el mejor jugador de la cita y el más talentoso junto a Sergio Díaz (Paraguay), que tiene jugadores de la talla de Berterame y un goleador muy aseado como Roskopf, sea incapaz de generar juego, peligro y se haya ido de vacío en dos ocasiones. La distancia entre el medio y la delantera es tamaña y el estilo de juego es 'que Conechny se las arregle'. Por eso, desde que se recupera el balón atrás, la consigna es pegar el pelotazo en busca del capitán, quien con el 18 a la espalda, es un auténtico calco de Ángel Correa, zurdo en vez de diestro y también salido de San Lorenzo. No hay sala de medios, no interesa que el balón pase por ahí y de hecho, no lo hace. Ni siquiera el juego directo está preparado, planteado, no tiene nada sentido. Ningún jugador se mueve de forma coreográfica con sus compañeros ni en ataque ni en defensa. Patadón arriba y lo que salga, un fútbol rácano que ni siquiera se ha visto en Siria, Honduras o Nueva Zelanda.

Así, Argentina, que nunca ha jugado la final de este torneo (y mucho tendrá que cambiar si quiere hacerlo en esta edición), es última, sin puntos, en un grupo que lidera Alemania (6pts), seguida de México (4 pts), Australia (1pt). Con todo, el planteamiento del campeonato y el último cruce contra Australia permiten a la albiceleste estar cerca de los octavos de final. Y es que una victoria ante los canguros aseguraría terminar el grupo como tercer clasificado con tres puntos y, pese a la diferencia de goles de menos seis con la que arrancan, se antoja difícil que haya cuatro terceros clasificados que logren tres puntos. 

Lemme ha confiado en los mismos chicos en dos partidos y no parece ser ahora, el momento más crucial, en el que cambie de estrategia o de jugadores. Federico Vietto, hermano de Luciano, pide paso tras los buenos informes, pero no parece sencillo que siente a Roskopf, un delantero tanque, que se asocia bien y tiene algunas cosas de Crespo que ha ido de menos a más y es de lo poco salvable. El susto ya lo tienen en el cuerpo e incluso una goleada a Australia no les asegura pasar a octavos. 

jueves, 15 de octubre de 2015

Jugadores a seguir en el Mundial Sub17 (2015)



Cada día salen antes los profesionales. Las estrellas de cada torneo juvenil, chicos imberbes con cuerpos de hombres hechos y derechos en su mayoría. Otros muchos aún sin desarrollar y que, salvo cambio drástico, difícil que lo hagan más adelante. Llegan pocos a la élite. O mejor dicho, muy pocos. Pero los que suelen hacerlo rompen con todos los esquemas. Un torneo por el que han pasado jugadores de la talla de Kanu (1991), Cambiasso y Aimar (1995), Seydou Keita (1997), Cesc y Silva (2003), Sahin, Carlos Vela y Gio dos Santos (2005), una generación española en 2007 donde se agruparon De Gea, Nacho, Camacho, Illarramendi, Bojan o Falqué en un torneo donde sobresalió la figura de Toni Kroos, Araujo, Götze e Isco (2009) o Carlos Fierro y Emre Can (2011). Un evento en el que Fernando Torres, en 2001, pasó sin pena ni gloria en una cita en la que un hoy olvidado Sinama Pongolle se llevó todos los entorchados. 

La cita donde los mejores ojeadores del mundo se reúnen para fichar a las perlas, que juegan en los filiales de los mejores equipos del mundo o en equipos menores de más bajo nivel donde ya son importantes. No estará España, que sería liderada por un Carles Aleña que quema etapas con el Barcelona a un ritmo vertiginoso, pero sí Argentina; cuna de talentos, Brasil, fútbol a ritmo de baile; Bélgica, cuya evolución asusta al mundo entero; Alemania, titán en todas las categorías; y las potentes selecciones africanas, cuyos jugadores, que desarrollan a una edad inferior, suelen imponer poderío físico.

Francia, campeona de Europa Sub17 que arrasó en la final al conjunto germano y Brasil, que hizo lo propio en el Sudamericano Sub17 imponiéndose en un ajustado hexagonal final a Argentina y Paraguay, son las principales favoritas para hacerse con un título que defenderá Nigeria. El torneo arranca el día 17 de este mes y finaliza el 8 de noviembre, se juega en Chile y estos son los chicos sobre los que se centran los focos, sobre los que poner el ojo.

Sergio Díaz, con Cerro Porteño / MARCA
Sergio Díaz (Paraguay): Le llaman Kun, como a Agüero, por su estilo de juego y forma de llevar el balón pegado al pie. Díaz debutó con Cerro Porteño hace ya un año y medio, cuando acababa de hacer los 16, y su progresión ha sido meteórica. Es un delantero con mucha movilidad, con gran facilidad y gusto para caer a las bandas y jugar entre líneas. Le encanta recostarse en el lado izquierdo para cambiar de ritmo y atacar con su diestra hacia dentro las porterías rivales. En sólo año y medio como profesional su registro goleador ya suma los 13 tantos en competiciones de clubes, donde es sin duda el jugador más joven del torneo paraguayo. Con todo, Díaz no es un goleador nato, quizás aún por su físico. Pese a ser fuerte y poseer un tren inferior potente, no está completamente desarrollado y por eso prefiere campar entre líneas y llegar con la pelota controlada que zafarse entre dos fuertes centrales que bien podrían ser su padre. De su bota derecha, de su capacidad de imaginar e inventar depende el futuro de una selección paraguaya algo pobre que se agarra al jugador de Cerro Porteño (y a su sociedad con un delantero más goleador como Carlos Ferreira) para llegar a las rondas más lejanas. La Roma y el Liverpool llevan dos años siguiendo al chico, enviando emisarios al otro lado del charco para hacerse con sus servicios cuanto antes. De momento, todas las ofertas, que han llegado incluso a superar los 10 millones de euros, han sido declinadas. Es sin duda el mejor jugador del torneo. En el 1'71 metros de Díaz se esconde una calidad inimaginable. Pequeñito pero matón.



Edouard, pichichi y campeón de la Euro '17 / SO FOOT
Odsonne Edouard (Francia): Llegó a París con 13 años para unirse a las categorías inferiores del PSG, donde ha militado desde entonces y donde le cuidan como la perla que es. Alto, espigado, con una potente zancada, elegante, extravagante e impredecible. Así es Edouard, capaz de empujar el balón más sencillo con un golpe de tacón que convierte el gol fácil en una señal de soberbia y superioridad. Su físico (un 1'82 muy musculado) le permite zafarse de sus rivales con facilidad con potencia desde la banda y su ejercicio favorito es encarar a su marcaje y, tras una o dos bicicletas, cambiar repentinamente de ritmo para definir con una de sus dos piernas, con las que remata prácticamente igual de bien.


Passlack celebra un tanto con Alemania / UEFA
Felix Passlack (Alemania): Es el auténtico líder de la  Mannschaft. Criado en la cantera del Borussia Dortmund, en cuyo primer equipo debutó en un amistoso sólo con 16 años, la banda derecha germana tiene nombre propio. Passlack es uno de los últimos frutos de la reconversión alemana al tiki taka que ha dado talentos de la categoría de Reus, Götze, Özil o Draxler, entre otros, y como Stendera o Meyer en última instancia. Passlack es un buen regateador, un jugador que intenta acabar sus jugadas. Tan goleador como asistente. Suele participar por la banda derecha, como interior, aunque su derroche físico y su capacidad para trabajar por el equipo le ha permitido también jugar como lateral. También ha tenido minutos en el perfil zurdo, aunque se encuentra menos cómodo. Con su club ya ha logrado dos Bundesligas juveniles y fue pieza clave en la Alemania snbcampeona de Europa Sub 17 el pasado mayo. Su nombre lleva escrito en las mejores agendas durante años, con letras doradas, y es ahora cuando llama a la puerta del primer equipo. Quizás sea pronto verle esta campaña, pero con un técnico como Tuchel, que rehuye de jugar con extremos para tirar diagonales, Passlack es la pieza perfecta. 

Lee Seung-Woo (Corea): La perla del FC Barcelona. Lee es el único jugador del club blaugrana que estará en el torneo y debe estar deseoso de disfrutar de minutos al fin. Y es que el asiático es uno de los jugadores señalados y castigados por la FIFA por la irregularidad cometida por el club catalán en el traspaso de fichajes de menores y no podrá jugar partidos con el Barcelona B, equipo al que fue ascendido esta campaña, hasta el próximo enero, cuando haga los 18 años. Su objetivo, además de debutar con el Barcelona, pasa por ser el jugador más joven de la historia en jugar con la selección absoluta de Corea del Sur y en camino está de hacerlo. Su talento es innegable, innato. Lee es delantero, aunque abandona la posición prácticamente durante todo el partido actuando como un falso '9' con movilidad, que caracolea por todo el frente de ataque y por toda la segunda línea buscando paredes, aliados con los que asociarse y tirar paredes por doquier. Tras llegar al Barcelona cuando sólo tenía 12 años, ahora lleva meses sin entrenar con sus compañeros, sin siquiera residir en la Masía y está viviendo en su país de origen, por lo que podría llegar al torneo falto de ritmo de competición y de sensaciones. 
Lee con la selección coreana / KOREA

Zidane, celebrando la Eurocopa sub 17 / FIFA
Luca Zidane (Francia): Uno de los muros del torneo. El portero, hijo de Zinedine Zidane, ha sido mirado con lupa desde que era un crío por ser hijo de quien es. Lo cierto es que, hasta la fecha, Luca ha demostrado maneras suficientes y es el que más futuro parece tener de los cuatro hijos del ex futbolista galo. En las categorías inferiores del Real Madrid desde que empezó a dar toques al balón, Luca es el único representante del club blanco en este evento. Fue uno de los héroes del combinado galo que se alzó el pasado mayo con la Eurocopa Sub17. Con una buena envergadura, Zidane es un guardameta de buenos reflejos y difícil de batir en el mano a mano, además de tener grandes actuaciones en los lanzamientos de penalti. Su punto flaco es el juego aéreo, donde no hace gala de todo su poderío físico, y el juego con los pies.

Paul Woolston (Inglaterra): Es junto con Zidane el mejor portero de la categoría. Paul, del Newcastle, una cantera de grandes guardametas, es algo más bajito que el francés y destaca por sus buenos reflejos. Es más gato, más nervio, mejor con los pies. Juega con chicos cuatro años mayor que él y los grandes del país han intentado, sin éxito, hacerse con sus servicios.

Azzaoui, con Bélgica / GETTY IMAGES
Ismail Azzaoui (Bélgica): Es imposible no compararle con los últimos talentos que ha dado la selección belga en esa línea de tres cuartos, como Hazard, Mirallas, De Bruyne o Mertens. La mezcla cultural que se une en el país y el paso adelante en los entrenadores en confiar en chicos de origen marroquí ha provocado que en los últimos años el nivel de la selección haya crecido y no se sepa hoy dónde está el techo. Fichado la temporada pasada por el Tottenham, donde estuvo jugando en el tercer equipo, este año el Wolfsburgo se ha hecho con sus servicios para una liga donde posiblemente pueda desarrollar mejor todo su potencial. Azzaoui es un extremo habilidoso, con gran manejo del balón. Es diestro, pero sigue el mismo patrón que otros jugadores de origen magrebí como Ben Arfa, Mahrez, Bakkali o Aissati, con quien coincide en fisionomía, en estilo de juego. Lleva la pelota pegada al pie y si puede hacer una finta o un regate más, lo hará. Se desenvuelve por los dos costados y lleva el peso entero del ataque, sabedor de ser el mejor jugador y el más importante. Hizo un gran papel en el europeo, donde se llevó la Bota de Plata. 

Vietto, en Racing / RACING
Federico Vietto (Argentina): Está por ver cuál será el papel de Federico, hermano del jugador del Atlético de Madrid Luciano Vietto, en este torneo. Una de las perlas de la AFA, que cuidan y miman con cariño, Fede se rompió el ligamento cruzado de su rodilla a mitad de 2014 y la idea es no saturarle. Eso le hizo perderse el sudamericano celebrado en marzo y tendrá ahora que ponerse al mismo nivel que el plantel. No obstante, en la federación saben del potencial del chico, que es más fuerte y tosco, más nueve nato, que su hermano, ya en Europa, y ha subido en varias ocasiones a entrenar con la selección absoluta, sirviendo de sparring a los Messi, Agüero, Tévez y compañía. 

Leandro (Brasil): Llega a la cita con la Bota de Oro del pasado Sudamericano Sub 17 bajo el brazo. El domingo cumplió 17 años y es uno de los más jóvenes del torneo. La canarinha tiene en él la apuesta goleadora, el chico que haga olvidar al fin los problemas en la delantera de la absoluta, aunque él se desenvuelve mejor en la línea de mediapuntas, como los chicos en los que dice fijarse: Neymar y Robinho. Milita actualmente en el Ponte Preta de la Serie A de Brasil, equipo con el que ha subido ya en varias ocasiones, pero su futuro pasa por Italia. El Udinese, cazatalentos por antonomasia, ya tiene el fichaje cerrado y en cuanto cumpla los 18 el brasileño dejará su país y dará el gran salto a Europa. 

Leandro, ganador de todo en el Sudamericano / CONMEBOL

Germán Berterame (Argentina): Sin duda, una de las convocatorias más esperadas. Berterame, que milita en San Lorenzo (uno de los clubes con más presencia en el torneo) fue la sorpresa de la lista para el pasado Sudamericano Sub 17 pues acababa de cumplir los 16 años meses antes del torneo. Por si fuera poco, fue un jugador importante en la delantera desde el primer momento y acabó bien arriba en la lista de goleadores con tres tantos en seis partidos. Uno de esos tantos ayudó para tumbar a Brasil, campeona del torneo, durante el hexagonal y ahora cuenta con más prestigio, confianza y experiencia para el Mundial. Delantero pequeño, ratonero, de jugar entre líneas. 

Tomás Conechny (Argentina): Su historia podría dar para un libro. Es sin duda el mejor jugador de su generación en Argentina. Mediapunta pequeño, habilidoso, con mucha facilidad para ver puerta, pero su historia probablemente se conozca por otro lado. Y es que, durante el pasado Sudamericano fue noticia no sólo por sus goles, pues fue el máximo goleador de la albiceleste con cinco tantos, sino por su mala suerte. Durante la concentración, mientras jugaba a la PlayStation dirigiendo al Schalke 04 que tanto le gusta, Conechny se cayó por la ventana desde el primer piso del hotel a la calle. "Me apoyé demasiado y el cristal venció", aseguraba. Curiosamente, fue el día de su 17º cumpleaños y tuvo que celebrarlo en muletas. Bien grave pudo ser, pero sólo quedó en un susto. Eso sí, no pudo disputar el último encuentro del torneo, donde Argentina aún tenía posibilidades de ser levantar el título. En enero de 2014 visitó las instalaciones del Liverpool, que quería tenerle en sus filas, pero la prohibición de fichar jugadores menores de edad de otro continente (y la rapidez de San Lorenzo en atarlo) echaron atrás la operación. Conechny es rápido, habilidoso, gambeteador. Se mueve bien por todo el frente de ataque y no tiene una demarcación fija. Es el jugador ideal para llevar el 10 albiceleste, aunque él se decanta por el 18, su favorito. Su forma de jugar bien se parece a la última perla que salió de la cantera de los cuervos, Ángel Correa, a quien seguro mira, admira y del que aprende, aunque Conechny es zurdo. Por el buen camino va. 

Tomás Conechny, en el Sudamericano Sub 17 / AFA