lunes, 19 de octubre de 2015

Lorenzo Insigne: La lesión que le cambió la vida

San Paolo es un estadio que gana partidos. Nápoles, esa ciudad que vive el fútbol como pocas donde ser del equipo de la ciudad no se negocia. Ya afirmaba Callejón que "en Nápoles el fútbol es una religión". Da igual la edad o el sexo, pero cada napolitano vive por y para su club. Así lo afirman varios estudios realizados desde principio de siglo, que tras un muestreo concienzudo concluyen que el 90% de los residentes en la ciudad adoran el fútbol y que, dentro de ese porcentaje, uno incluso superior, el 95%, es hincha del Nápoles. Alucinados se quedaron Reina o Mertens cuando llegaron, como hiciera Maradona también hace ya 30 años, con el calor que transmite la gente no sólo en el estadio, sino en cualquier parte de la ciudad. En Nápoles adoran a sus jugadores, a los que consideran ídolos, héroes. Lo sabe bien el hoy capitán Marek Hamsik, que tras ser robado a punta de pistola, pidió públicamente a sus ladrones que le devolvieran el reloj que le habían hurtado. Cuando los ladrones se dieron cuenta de a quién habían robado recularon. La pieza apareció horas después en el buzón del eslovaco junto a una carta de disculpa.

Nada enorgullece más a la hinchada napolitana que tener en la plantilla un jugador nacido en la ciudad, crecido amando y mamando Nápoles. Y ese jugador es Lorenzo Insigne (Nápoles, 24 años), que como una montaña rusa, ha sufrido en sus propias carnes lo mejor y lo peor de unos tiffosi tan pasionales como los partenopeos. Y es que Insigne es el único jugador en todo el primer equipo que es napolitano de nacimiento. Ingresó con 15 años en las categorías inferiores del club y desde que su nombre empezó a sonar, siendo aún un juvenil, las expectativas han sido altísimas y el deseo de tener como héroe a un chico de la casa se ha hecho larguísimo.

Insigne celebra un gol junto a Verratti
e Immobile / PESCARA
Insigne debutó a los 18 años en enero de 2010 en un encuentro liguero ante el Livorno y su presencia en el equipo no fue más que testimonial, pues un par de semanas más tarde se fue cedido al Cavese de 3ª División italiana. Empezó entonces una serie de préstamos donde mostró que era un buen proyecto de futuro. En la 2010-2011 hizo las maletas y, de la mano de Zeman, aterrizó en el Foggia de la misma división, donde logró anotar 26 dianas en 40 partidos haciéndose un jugador importante. Un hecho que le valió para dar un salto en su carrera y es que, una temporada más tarde, también con Zeman como máximo valedor, llegaba como refuerzo de lujo a un Pescara que ya contaba con jugadores de la talla de Immobile y Verratti. Se pasearon por la Serie B, logrando el título y el ascenso, gracias en parte a los 20 tantos que consiguió Insigne en toda la temporada, definiéndose así como un mediapunta con mucha llegada y olfato goleador.

Tras la magnífica campaña, donde logró además el título a mejor jugador de la Liga, el salto a la Serie A con el Nápoles era un hecho. No empezó su carrera en San Paolo de la mejor de las formas y es que Insigne nunca ha mostrado mucho acierto con un micrófono en las manos. "Estar aquí es mi sueño. Antes de jugar aquí me había llamado la Juventus, pero ahora sé que quiero estar aquí". Ese 'pero ahora' no sentó muy bien entre la hinchada, que se sentía como un segundo plato, como si no hubiera sido posible un fichaje en Turín y se hubiera tenido que conformar con vestir de azul. Con todo, nunca aclaró si la Juventus había preguntado por su situación cuando tenía 14 años y no había ingresado aún en la disciplina napolitana o si lo había hecho tras eclosionar ese mismo verano en la Serie B.

Jugar no estaba fácil en el equipo que dirigía entonces Walter Mazzarri, que exigía fuerza y técnica en su esquema de 3-5-2 que en nada beneficiaba a un jugador algo endeble en lo físico como el partenopeo que además en ningún momento podía haber rendido de carrilero. Con todo, Insigne entró poco a poco en las alineaciones, alternó titularidad con suplencia y acabó siendo un buen jugador número 12 disputando más de 40 partidos en todas las competiciones, en las que logró sólo cinco dianas en un equipo en el que el gol llevaba acento uruguayo y tenía nombre y apellido: Edinson Cavani. Al inicio de aquel curso, además y como premio al año anterior, debutó con la selección italiana absoluta en partido oficial ante Malta. El año tan irregular le privó de volver a a jugar con la azzurra, con la que sólo ha disputado seis encuentros y a la que no volvió hasta la campaña siguiente. Incluso disputó minutos con su hermano Roberto, en las categorías inferiores del club, rompiendo una cifra de 75 años sin que dos hermanos jugaran juntos en Nápoles.

Y fue en esa en la que mostró un mejor nivel, aunque siguió siendo muy irregular. Ya con Rafa Benítez como entrenador en un sistema que entonces sí beneficiaba a los extremos, Insigne dejó pinceladas de su calidad, de lo que era capaz de hacer cuando estaba centrado y tenía la cabeza pensando sólo en fútbol. Lástima que fuera en contadas ocasiones. Continuó alternando la titularidad con el banquillo y aprovechó los problemas del entrenador con Mertens y una lesión de Higuain para engordar sus cifras y disfrutar de más minutos. Curiosamente, con todo, sólo Zapata (que jugó 30 partidos menos que él) de los jugadores de ataque acabó con peores cifras que el napolitano. En esa campaña, la primera de Benítez, llegó el primer gran problema de Insigne con la hinchada. Fue en un partido ante el Lazio, en enero de 2010. Tras encadenar varios malos partidos y ser sustituido ante los romanos, la afición reprochó la actitud y la forma del jugador con leves pitidos. El jugador, todo carácter, contestó a la afición mandándola a freír espárragos pese al intento de los ayudantes del técnico de detenerle. Fanculo (!Que os jodan¡), se atrevió a decir. Su agente pidió perdón en su nombre y escudó los hechos a cuestiones de edad e inmadurez, además de instar a los aficionados a apoyarle para verle de nuevo buenas actuaciones. El amor-odio había empezado y al final de temporada todo parecía olvidado cuando dos goles de Insigne en la final de la Coppa le daban el título al equipo tras arrollar a la Fiorentina.

Nada más lejos de la realidad, el asunto no estaba olvidado y empezó a crecer como la espuma. Un par de meses más tarde, en la presentación oficial de la equipación, Insigne se negó a coger el micrófono que la presentadora del evento le otorgaba para responder a las preguntas de algunos fans y dar un mensaje a aquellos que se habían desplazado. El acto, que él achacó a simple vergüenza, se tomó como una falta de respeto a la afición, que no olvidaba los patinazos del pasado. La relación se rompió de forma definitiva (e incluso, parecía, de forma irremediable) y se demostró en el primer partido del equipo en San Paolo. Como locales, el Nápoles estaba perdiendo ante el Athletic de Bilbao en la fase previa de la Champions League e Insigne fue la cabeza de turco. No hizo un gran partido y el runrún y los tímidos silbidos cada vez que cogía el balón en banda izquierda no mejoraron la cosa. La pitada ensordecedora no se hizo esperar cuando fue sustituido a los 60 minutos de juego. Él, más pendiente todo el partido de las quejas que de jugar, animó a la afición, desafiante, a que siguiera abucheándole y el nivel de los decibelios no dejó de aumentar hasta que salió del campo. Llegando al banquillo, además, se quitó la camiseta con visible enfado y la tiró con mala gana contra los asientos. Para colmo, su sustituto, Mertens, cambió el curso del partido siendo el revulsivo ideal y el mejor del equipo italiano.

No ayudó tampoco la propia novia de Insigne, que en las redes sociales colgó un mensaje que elevó la histeria de los partenopeos. "No le merecéis", decía. En la vuelta, en España, el Nápoles perdió, se quedó fuera de la Champions y en el aeropuerto los tiffosi, que acudían a animar y prestar apoyo a su equipo, no tuvieron la misma respuesta para un Insigne que fue zarandeado e insultado hasta que la seguridad pudo apartarle del caos. "Sucio interista" le llamaron. Se rumoreó incluso su salida debido a la dificultad de la ciudad y a los males que tenerle en el equipo podía provocar. Tres meses duraron las hostilidades. Hasta que se lesionó y dejó de aparecer por los terrenos de juego. Y es que en noviembre, en un partido contra la Fiorentina, su rodilla dijo basta. En una acción de mala fortuna se rompió el ligamento cruzado de su rodilla derecha y su situación profesional tocó fondo. La reacción de los napolitanos, en cambio, fue mostrar apoyo. Cuando peor parecía que estaba la relación, cuando la vuelta atrás parecía imposible, apareció el amor a unos colores y el sentido de pertenencia para darle la mano a un hijo que lo estaba pasando mal. Insigne no se creía lo que veía. "Gracias por todo el apoyo. Son momentos difíciles pero voy a volver con más fuerza por los aficionados. Ellos me dan la fuerza necesaria. Yo voy a estar ahora con el grupo con toda mi alma para animar como siempre he hecho desde que era pequeño y gritar ¡Forza Napoli!". 

Insigne tenía razón y reapareció, milagrosamente, sólo cuatro meses después, para asombro de todos, en una lesión que mínimo aparta de los terrenos de juego durante un par más. Lo hizo ante la Roma como visitante. Una semana más tarde, ante el equipo contra el que se había lesionado, la Fiorentina, recibió el calor y el apoyo de los suyos cuando volvió a pisar San Paolo. La temporada acabó de forma discreta, con el Nápoles quedándose otra vez fuera de la Champions (aunque ahora sin fase previa), pero tras la salida de Benítez el equipo ha retornado el rumbo. Sólo van los primeros compases de la temporada, pero la importancia de Hamsik en el equipo de Sarri es capital, como debe ser, e Insigne se está convirtiendo en ese líder, ese prodigio que apuntaba a ser. La zurda sin techo que proyectaba cuando jugaba en ligas menores. En lo que va de temporada ya ha logrado seis tantos y tres asistencias y es el principal motivo para la alegría partenopea. Insigne empieza a conquistar la tierra que fue en otra época de Maradona. Este fin de semana, otra vez ante la Fiorentina, abrió la lata para tumbar al líder y se retiró entre aplausos, coreado por la misma afición que un año antes habría firmado su sentencia con gusto. Insigne ahora es el alma napolitano desde la banda izquierda de San Paolo. Es el mayor motivo de orgullo de una ciudad necesitada de ídolos propios. Los parques de Nápoles están repletos de camisetas azules con el número 24 en la espalda. Hoy, en las calles de Nápoles, los niños sueñan con ser zurdos. 

Insigne, esta temporada / MUNDONAPOLI

jueves, 15 de octubre de 2015

Jugadores a seguir en el Mundial Sub17 (2015)



Cada día salen antes los profesionales. Las estrellas de cada torneo juvenil, chicos imberbes con cuerpos de hombres hechos y derechos en su mayoría. Otros muchos aún sin desarrollar y que, salvo cambio drástico, difícil que lo hagan más adelante. Llegan pocos a la élite. O mejor dicho, muy pocos. Pero los que suelen hacerlo rompen con todos los esquemas. Un torneo por el que han pasado jugadores de la talla de Kanu (1991), Cambiasso y Aimar (1995), Seydou Keita (1997), Cesc y Silva (2003), Sahin, Carlos Vela y Gio dos Santos (2005), una generación española en 2007 donde se agruparon De Gea, Nacho, Camacho, Illarramendi, Bojan o Falqué en un torneo donde sobresalió la figura de Toni Kroos, Araujo, Götze e Isco (2009) o Carlos Fierro y Emre Can (2011). Un evento en el que Fernando Torres, en 2001, pasó sin pena ni gloria en una cita en la que un hoy olvidado Sinama Pongolle se llevó todos los entorchados. 

La cita donde los mejores ojeadores del mundo se reúnen para fichar a las perlas, que juegan en los filiales de los mejores equipos del mundo o en equipos menores de más bajo nivel donde ya son importantes. No estará España, que sería liderada por un Carles Aleña que quema etapas con el Barcelona a un ritmo vertiginoso, pero sí Argentina; cuna de talentos, Brasil, fútbol a ritmo de baile; Bélgica, cuya evolución asusta al mundo entero; Alemania, titán en todas las categorías; y las potentes selecciones africanas, cuyos jugadores, que desarrollan a una edad inferior, suelen imponer poderío físico.

Francia, campeona de Europa Sub17 que arrasó en la final al conjunto germano y Brasil, que hizo lo propio en el Sudamericano Sub17 imponiéndose en un ajustado hexagonal final a Argentina y Paraguay, son las principales favoritas para hacerse con un título que defenderá Nigeria. El torneo arranca el día 17 de este mes y finaliza el 8 de noviembre, se juega en Chile y estos son los chicos sobre los que se centran los focos, sobre los que poner el ojo.

Sergio Díaz, con Cerro Porteño / MARCA
Sergio Díaz (Paraguay): Le llaman Kun, como a Agüero, por su estilo de juego y forma de llevar el balón pegado al pie. Díaz debutó con Cerro Porteño hace ya un año y medio, cuando acababa de hacer los 16, y su progresión ha sido meteórica. Es un delantero con mucha movilidad, con gran facilidad y gusto para caer a las bandas y jugar entre líneas. Le encanta recostarse en el lado izquierdo para cambiar de ritmo y atacar con su diestra hacia dentro las porterías rivales. En sólo año y medio como profesional su registro goleador ya suma los 13 tantos en competiciones de clubes, donde es sin duda el jugador más joven del torneo paraguayo. Con todo, Díaz no es un goleador nato, quizás aún por su físico. Pese a ser fuerte y poseer un tren inferior potente, no está completamente desarrollado y por eso prefiere campar entre líneas y llegar con la pelota controlada que zafarse entre dos fuertes centrales que bien podrían ser su padre. De su bota derecha, de su capacidad de imaginar e inventar depende el futuro de una selección paraguaya algo pobre que se agarra al jugador de Cerro Porteño (y a su sociedad con un delantero más goleador como Carlos Ferreira) para llegar a las rondas más lejanas. La Roma y el Liverpool llevan dos años siguiendo al chico, enviando emisarios al otro lado del charco para hacerse con sus servicios cuanto antes. De momento, todas las ofertas, que han llegado incluso a superar los 10 millones de euros, han sido declinadas. Es sin duda el mejor jugador del torneo. En el 1'71 metros de Díaz se esconde una calidad inimaginable. Pequeñito pero matón.



Edouard, pichichi y campeón de la Euro '17 / SO FOOT
Odsonne Edouard (Francia): Llegó a París con 13 años para unirse a las categorías inferiores del PSG, donde ha militado desde entonces y donde le cuidan como la perla que es. Alto, espigado, con una potente zancada, elegante, extravagante e impredecible. Así es Edouard, capaz de empujar el balón más sencillo con un golpe de tacón que convierte el gol fácil en una señal de soberbia y superioridad. Su físico (un 1'82 muy musculado) le permite zafarse de sus rivales con facilidad con potencia desde la banda y su ejercicio favorito es encarar a su marcaje y, tras una o dos bicicletas, cambiar repentinamente de ritmo para definir con una de sus dos piernas, con las que remata prácticamente igual de bien.


Passlack celebra un tanto con Alemania / UEFA
Felix Passlack (Alemania): Es el auténtico líder de la  Mannschaft. Criado en la cantera del Borussia Dortmund, en cuyo primer equipo debutó en un amistoso sólo con 16 años, la banda derecha germana tiene nombre propio. Passlack es uno de los últimos frutos de la reconversión alemana al tiki taka que ha dado talentos de la categoría de Reus, Götze, Özil o Draxler, entre otros, y como Stendera o Meyer en última instancia. Passlack es un buen regateador, un jugador que intenta acabar sus jugadas. Tan goleador como asistente. Suele participar por la banda derecha, como interior, aunque su derroche físico y su capacidad para trabajar por el equipo le ha permitido también jugar como lateral. También ha tenido minutos en el perfil zurdo, aunque se encuentra menos cómodo. Con su club ya ha logrado dos Bundesligas juveniles y fue pieza clave en la Alemania snbcampeona de Europa Sub 17 el pasado mayo. Su nombre lleva escrito en las mejores agendas durante años, con letras doradas, y es ahora cuando llama a la puerta del primer equipo. Quizás sea pronto verle esta campaña, pero con un técnico como Tuchel, que rehuye de jugar con extremos para tirar diagonales, Passlack es la pieza perfecta. 

Lee Seung-Woo (Corea): La perla del FC Barcelona. Lee es el único jugador del club blaugrana que estará en el torneo y debe estar deseoso de disfrutar de minutos al fin. Y es que el asiático es uno de los jugadores señalados y castigados por la FIFA por la irregularidad cometida por el club catalán en el traspaso de fichajes de menores y no podrá jugar partidos con el Barcelona B, equipo al que fue ascendido esta campaña, hasta el próximo enero, cuando haga los 18 años. Su objetivo, además de debutar con el Barcelona, pasa por ser el jugador más joven de la historia en jugar con la selección absoluta de Corea del Sur y en camino está de hacerlo. Su talento es innegable, innato. Lee es delantero, aunque abandona la posición prácticamente durante todo el partido actuando como un falso '9' con movilidad, que caracolea por todo el frente de ataque y por toda la segunda línea buscando paredes, aliados con los que asociarse y tirar paredes por doquier. Tras llegar al Barcelona cuando sólo tenía 12 años, ahora lleva meses sin entrenar con sus compañeros, sin siquiera residir en la Masía y está viviendo en su país de origen, por lo que podría llegar al torneo falto de ritmo de competición y de sensaciones. 
Lee con la selección coreana / KOREA

Zidane, celebrando la Eurocopa sub 17 / FIFA
Luca Zidane (Francia): Uno de los muros del torneo. El portero, hijo de Zinedine Zidane, ha sido mirado con lupa desde que era un crío por ser hijo de quien es. Lo cierto es que, hasta la fecha, Luca ha demostrado maneras suficientes y es el que más futuro parece tener de los cuatro hijos del ex futbolista galo. En las categorías inferiores del Real Madrid desde que empezó a dar toques al balón, Luca es el único representante del club blanco en este evento. Fue uno de los héroes del combinado galo que se alzó el pasado mayo con la Eurocopa Sub17. Con una buena envergadura, Zidane es un guardameta de buenos reflejos y difícil de batir en el mano a mano, además de tener grandes actuaciones en los lanzamientos de penalti. Su punto flaco es el juego aéreo, donde no hace gala de todo su poderío físico, y el juego con los pies.

Paul Woolston (Inglaterra): Es junto con Zidane el mejor portero de la categoría. Paul, del Newcastle, una cantera de grandes guardametas, es algo más bajito que el francés y destaca por sus buenos reflejos. Es más gato, más nervio, mejor con los pies. Juega con chicos cuatro años mayor que él y los grandes del país han intentado, sin éxito, hacerse con sus servicios.

Azzaoui, con Bélgica / GETTY IMAGES
Ismail Azzaoui (Bélgica): Es imposible no compararle con los últimos talentos que ha dado la selección belga en esa línea de tres cuartos, como Hazard, Mirallas, De Bruyne o Mertens. La mezcla cultural que se une en el país y el paso adelante en los entrenadores en confiar en chicos de origen marroquí ha provocado que en los últimos años el nivel de la selección haya crecido y no se sepa hoy dónde está el techo. Fichado la temporada pasada por el Tottenham, donde estuvo jugando en el tercer equipo, este año el Wolfsburgo se ha hecho con sus servicios para una liga donde posiblemente pueda desarrollar mejor todo su potencial. Azzaoui es un extremo habilidoso, con gran manejo del balón. Es diestro, pero sigue el mismo patrón que otros jugadores de origen magrebí como Ben Arfa, Mahrez, Bakkali o Aissati, con quien coincide en fisionomía, en estilo de juego. Lleva la pelota pegada al pie y si puede hacer una finta o un regate más, lo hará. Se desenvuelve por los dos costados y lleva el peso entero del ataque, sabedor de ser el mejor jugador y el más importante. Hizo un gran papel en el europeo, donde se llevó la Bota de Plata. 

Vietto, en Racing / RACING
Federico Vietto (Argentina): Está por ver cuál será el papel de Federico, hermano del jugador del Atlético de Madrid Luciano Vietto, en este torneo. Una de las perlas de la AFA, que cuidan y miman con cariño, Fede se rompió el ligamento cruzado de su rodilla a mitad de 2014 y la idea es no saturarle. Eso le hizo perderse el sudamericano celebrado en marzo y tendrá ahora que ponerse al mismo nivel que el plantel. No obstante, en la federación saben del potencial del chico, que es más fuerte y tosco, más nueve nato, que su hermano, ya en Europa, y ha subido en varias ocasiones a entrenar con la selección absoluta, sirviendo de sparring a los Messi, Agüero, Tévez y compañía. 

Leandro (Brasil): Llega a la cita con la Bota de Oro del pasado Sudamericano Sub 17 bajo el brazo. El domingo cumplió 17 años y es uno de los más jóvenes del torneo. La canarinha tiene en él la apuesta goleadora, el chico que haga olvidar al fin los problemas en la delantera de la absoluta, aunque él se desenvuelve mejor en la línea de mediapuntas, como los chicos en los que dice fijarse: Neymar y Robinho. Milita actualmente en el Ponte Preta de la Serie A de Brasil, equipo con el que ha subido ya en varias ocasiones, pero su futuro pasa por Italia. El Udinese, cazatalentos por antonomasia, ya tiene el fichaje cerrado y en cuanto cumpla los 18 el brasileño dejará su país y dará el gran salto a Europa. 

Leandro, ganador de todo en el Sudamericano / CONMEBOL

Germán Berterame (Argentina): Sin duda, una de las convocatorias más esperadas. Berterame, que milita en San Lorenzo (uno de los clubes con más presencia en el torneo) fue la sorpresa de la lista para el pasado Sudamericano Sub 17 pues acababa de cumplir los 16 años meses antes del torneo. Por si fuera poco, fue un jugador importante en la delantera desde el primer momento y acabó bien arriba en la lista de goleadores con tres tantos en seis partidos. Uno de esos tantos ayudó para tumbar a Brasil, campeona del torneo, durante el hexagonal y ahora cuenta con más prestigio, confianza y experiencia para el Mundial. Delantero pequeño, ratonero, de jugar entre líneas. 

Tomás Conechny (Argentina): Su historia podría dar para un libro. Es sin duda el mejor jugador de su generación en Argentina. Mediapunta pequeño, habilidoso, con mucha facilidad para ver puerta, pero su historia probablemente se conozca por otro lado. Y es que, durante el pasado Sudamericano fue noticia no sólo por sus goles, pues fue el máximo goleador de la albiceleste con cinco tantos, sino por su mala suerte. Durante la concentración, mientras jugaba a la PlayStation dirigiendo al Schalke 04 que tanto le gusta, Conechny se cayó por la ventana desde el primer piso del hotel a la calle. "Me apoyé demasiado y el cristal venció", aseguraba. Curiosamente, fue el día de su 17º cumpleaños y tuvo que celebrarlo en muletas. Bien grave pudo ser, pero sólo quedó en un susto. Eso sí, no pudo disputar el último encuentro del torneo, donde Argentina aún tenía posibilidades de ser levantar el título. En enero de 2014 visitó las instalaciones del Liverpool, que quería tenerle en sus filas, pero la prohibición de fichar jugadores menores de edad de otro continente (y la rapidez de San Lorenzo en atarlo) echaron atrás la operación. Conechny es rápido, habilidoso, gambeteador. Se mueve bien por todo el frente de ataque y no tiene una demarcación fija. Es el jugador ideal para llevar el 10 albiceleste, aunque él se decanta por el 18, su favorito. Su forma de jugar bien se parece a la última perla que salió de la cantera de los cuervos, Ángel Correa, a quien seguro mira, admira y del que aprende, aunque Conechny es zurdo. Por el buen camino va. 

Tomás Conechny, en el Sudamericano Sub 17 / AFA

viernes, 9 de octubre de 2015

El éxtasis de Shane Long que enloquece a media Irlanda

Shane Long celebra su gol ante Alemania / PA

Anoche, Irlanda entera estaba de fiesta. En un lugar donde el deporte rey es el fútbol gaélico (una mezcla de fútbol, rugby y balonmano al que ellos llaman fútbol, a secas) seguido del hurling (que es como el fútbol gaélico pero con unos sticks parecidos a los del hockey), el fútbol, el de toda la vida, puso en éxtasis a los irlandeses. La parte del norte, que pertenece a Reino Unido, tenía quizás más motivos que la República que copa tres cuartas partes de la Isla, y es que los norteños certificaron con su victoria su presencia en la próxima Eurocopa de Francia del verano que viene. Un hecho que ya se llevaba barruntando bastante tiempo por el débil nivel del grupo y que, antes o después, se acabaría consumando. 

Muy distinta era la situación en el sur de la isla. República de Irlanda recibía a Alemania en Dublin. La campeona del mundo y líder del Grupo D se daba cita en el Aviva Stadium con el objetivo de sellar su pase definitivo al torneo continental del próximo año y con un punto bastaba para conseguirlo. Quizás Joachim Low no recordaba cómo había sido el partido de ida, donde los chicos de verde dejaron correr el crono hasta morder al final y lograr un empate en el descuento en tierras germanas. Y con el mismo planteamiento, aunque con mejor resultado, anoche Martin O'Neill volvió a demostrar por qué es uno de los mejores técnicos del mundo.

Parte fundamental de aquel histórico Nottingham Forest de Brian Clough que se alzó con dos Champions seguidas tras venir de las divisiones infereriores del torneo inglés, ganador de todo lo ganable con el Celtic como entrenador y el único hombre que ha sido capaz de dirigir con orgullo al Aston Villa en las últimas décadas, Martin O'Neill, curiosamente nacido en Irlanda del Norte, se hizo con las riendas de la República con el objetivo de devolver al equipo a una Eurocopa (tras el fracaso de 2012) y buscar llegar a un Mundial, donde no están presentes desde 2002.
Martin O'Neill, anoche / PA

El grupo con Alemania, Polonia y la archienemiga Escocia no invitaba a pensar lo mejor, sobre todo tras la mano firme que mostraron las dos primeras y el pinchazo ante los escoceses que sufrieron los de O'Neill. Pero la remontada, tan meteórica como inesperada, ha insuflado aire fresco y ha puesto a Shane Long, figura de esta clasificación (también hizo el gol del empate ante Polonia en el descuento), como héroe de todo un país. Un héroe silencioso, sin duda, pues ni siquiera es titular.

Y Shane Long tiene calidad para serlo, de hecho le sobra, pero O'Neill, siempre dispuesto a sacar el máximo rendimiento de sus jugadores, sabe que ese es el camino para sacar su mejor versión. Pincharle, encabronarle y jugar con su moral. Su gol anoche aseguró que República de Irlanda jugará, como mínimo, la repesca para estar en Francia. Eso en el peor de los casos, pues una derrota en la última cita ante Polonia podría incluso valer para clasificar de forma directa como mejor tercero. Claro que de imponerse a Polonia, Irlanda no sólo entraría automáticamente en la Eurocopa, sino que encima podría hacerlo como primera de grupo.

Y es que anoche, en Dublin, un equipo cuya mitad (5 de 11) de la plantilla titular correspondía a jugadores de la segunda división inglesa se impuso a toda una campeona del mundo que recopilaba estrellas hasta en el banquillo. Alemania, contenta con un punto, tuvo la pelota en todo el primer tiempo. Aunque sin peligro. Posesión banal sin importancia en zonas donde no influye para nada tener el balón o no. Algún día se acabará comprendiendo que posesión nunca es sinónimo de dominio. Porque si alguien ayer mereció ganar y pareció hacerlo fue la República de Irlanda, que acabó con tres puntos en el zurrón tras cosechar sólo un 33% de posesión. Todo treses, como los que lleva el cuerpo técnico en la ropa, o como los que cuelgan por todo el estadio en referencia a Three, la empresa de telecomunicación más importante del país y que representa a la selección, un tres que hace también referencia a cada una de las hojas del trébol, una de los iconos del país. 

Y mientras los campeones del mundo (se) dormían con el balón, los irlandeses se acomodaban en el juego, no querían despertar a la bestia antes de tiempo. Con Robbie Keane en el banquillo (su presencia incluso, tras acabar de ser padre, era duda) como revulsivo para la segunda mitad, O'Neill tenía las ideas claras. Sabe que el mejor jugador de todos los tiempos de la selección, a sus 35 años, está para pequeños esfuerzos. Dio primero entrada a Shane Long y el del Southampton, en sólo dos minutos, cambió el partido. 

De pronto los de verde cambiaron el gesto, su actitud fue distinta y Martin O'Neill se convirtió en Alejandro Magno llamando a sus tropas al ataque de los persas alemanes de Low con Long a la cabeza. Y en el primer balón que tocó el 9, Irlanda se hizo con el partido. Fue en un balón largo desde la portería, cogiendo a Alemania abierta y desprevenida. La velocidad punta de Long, que lo hizo todo a mil por hora, cambió el duelo en una jugada. Dejó correr la pelota. "Recuerda chico, el balón siempre corre más que tú" debió pensar. Algo que se aprende en 1º de fútbol, cuando eres sólo un benjamín, y en un abrir y cerrar de ojos ya le sacaba los metros suficientes a Hummels y Boateng para ser inalcanzable. Sólo tocó dos veces el balón entre el banquillo y el gol. El primero fue para ejecutar un control soberbio, sin perder ni un ápice de velocidad en su larga carrera hacia Francia, y el segundo para batir por toda la escuadra a un Neuer que no sabía por dónde le venía todo ese arsenal ofensivo irlandés. En realidad sólo estaba Long, pero parecía una manada de leones. 

        

Y ahí se acabó el partido. Alemania, dormida durante más de una hora, no pudo cambiar el chip, no despertó en los últimos 25 minutos y sólo Müller, que falló una ocasión inexplicable, intentó superar el letargo. Martin O'Neill administró somníferos a los visitantes para atacarles en su fase REM con velocidad, electricidad y hasta un punto de hiperactividad. Nunca pudo ingresar Robbie Keane, pues las lesiones de Ward (nada más entrar Long) y Given (en la primera mitad) agotaron las sustiticiones, Incluso Brady, también tocado en la recta final, se tuvo que quedar en el campo completamente cojo. Pero el autor del gol jugó por los dos. Correteó por el campo, peleó cada balón y fue una bombona de oxígeno en cada pelotazo en largo de su equipo. Hasta el punto que los últimos finales fueron de los locales. Ni siquiera pudieron los alemanes aspirar a la heroica de colgar balones, pues el cuero fue de unos irlandeses que lograron la posesión en las inmediaciones del área visitante para acabar dando la estocada al partido arañando segundos en los corners. 

Shane Long, todo alegría, fue quizás quien mejor expresó ante las cámaras de televisión post-partido todo lo que había vivido República de Irlanda en esos mágicos 90 minutos cuando, poco antes de admitir que se trataba del gol más importante de toda su carrera, un largo e intenso "yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeah" encendió las calles de la Isla. San Patricio hecho persona. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Rafa Benítez y el lío de la capitanía

Siempre me gustó Benítez como entrenador. Con matices, eso sí. Su capacidad para mantenerlo todo dispuesto sobre el campo, sus once jugadores bien situados siguiendo todos el mismo compás, me parece un gran ejercicio de saber estar y manejar el curso de los partidos. Rafa Benítez no es un entrenador defensivo, más bien lo definiría como un técnico que prefiere no arriesgar demasiado si en la balanza el porcentaje de salir perjudicado es alto. Es selectivo. Es decir, si una victoria por la mínima se puede amarrar, mucho mejor eso que alterar el resultado yendo a por más goles cuando eso puede suponer que perforen tu propia portería. Mi parecer, sin embargo, cambia al analizar poco a poco cómo ha sido el devenir de los equipos que ha dirigido y los enemigos que se ha creado. Es decir, me gusta cómo lo hacen los 11 jugadores que Rafa pone en el campo, pero no todo lo que hay detrás.

Ese primer matiz radica en la grandeza de sus éxitos y de los equipos que dirige. Es de sobra conocido que el hoy entrenador del Real Madrid se dio a conocer en el Tenerife, pese a que antes estuvo dirigiendo sin mucha fortuna a equipos de menor entidad, como el Extremadura, el Valladolid o el filial del propio conjunto blanco. Su carrera se catapultó tras su paso por Valencia, de donde se fue en tres años con dos Ligas Españolas y una Copa de la Uefa bajo el brazo. Y es ahí donde Benítez muestra todo su esplendor. Capaz de sacar el máximo rendimiento a equipos de segundo nivel con plantillas de jugadores notables, se pierde cuando le toca lidiar con clubes que son primeras espadas en los que dispone de futbolistas sobresalientes. 

En Liverpool o Valencia lo importante era el grupo, nadie por encima, algo que no supo extender en el Chelsea, el Inter o el Nápoles y parece que le cuesta en el Real Madrid. No había un jugador por encima del resto, todos remaban en una misma dirección para recoger lo sembrado, fueran alabanzas (casi siempre) o críticas. Así, los Aimar, Vicente, Ayala, Baraja, Torres, Baros o Luis García se sintieron importantes, respaldados por sus compañeros, sabedores de que la exigencia y la presión se repartía, que si uno fallaba, el resto saltaría a resolver su error. Así se forjó el Valencia campeón, el Liverpool de la gesta de Estambul. Muy distinto fue cuando tuvo que coger el Inter de Milán que había levantado todos los títulos en un año, donde no duró más que unos meses, o el Chelsea, donde pese a conquistar la hoy llamada Europa League, salió por la puerta de atrás con resultados desiguales en según qué competición.

La segunda variable, quizás matriz, es toda la excentricidad que parece rodear al club, que no sólo al equipo, que dirige. Ese tener todo dibujado al milímetro, totalmente controlado, planeado, que le hace rozar la locura. Por ejemplo, las instalaciones de Melwood, una miniciudad deportiva donde entrenaba y prácticamente vivían los jugadores del Liverpool, fueron remodeladas al 100% con la llegada de Benítez. Un hecho que unido al ego y la capacidad de mando que parecer creer tener produce encontronazos con los jugadores importantes de las plantillas que dirige. Quizás Valencia, donde hizo luz la oscuridad, sea el único lugar donde Benítez no dejó enemigos. Hoy es con Ramos con quien parece haber iniciado una guerra tras pocos meses en el cargo, ayer fue con Hamsik y antes de ayer le sucedió con Gerrard, Materazzi, Terry o Diego Milito.

Su primera polémica de tronío la tuvo con Xabi Alonso. La historia trae cola. En marzo de 2008 el tolosarra pidió el día libre por el nacimiento de su hijo. El Liverpool tenía partido de Champions y Benítez le denegó la ausencia, lo que desencadenó primero que el jugador se negara a viajar a Italia, donde se medirían al Inter, y después que el técnico le apartara del grupo para sorpresa de todos. Meses después, el donostiarra aterrizó en el Real Madrid y la situación nunca quedó clara. Mientras Benítez, en su día, afirmó que le habían vendido porque no estaba en su mejor forma, Alonso declaró que se quería marchar porque el club había pensado en un jugador para que cumpliese su rol como era Gareth Barry. Hace unos días, el técnico confirmó que el motivo de su mala relación (ellos se refieren a ella como profesional, de entrenador-jugador y nada más) fue porque le declaró como transferible.

Gerrard y Benítez, con la Champions 2005 / M. OZER / AFP
Su lista de enemigos en Inglaterra no termina con Alonso, pues para sorpresa de todos, Steven Gerrard no guarda buen recuerdo de él. El gran mito de Anfield, el ídolo de The Kop, aquel que levantó la orejona en la ya histórica final de Estambul ante el Milan, cargó duramente contra el que fue su ex entrenador y con el que consiguió el mayor éxito personal en su biografía 'Steven Gerrard, my story'. Compartieron vestuario durante seis años y nunca se tragaron el uno al otro. "Rafa Benítez es el mejor entrenador que he tenido en lo táctico en toda mi carrera" desvelaba el eterno 8 red, pero añadía: "No me gusta como persona. No sé por qué, pero es la sensación que tengo después de todos estos años. Puedo llamar a cada uno de los entrenadores que he tenido menos a él. No sé explicarlo. Compartimos la mejor noche de nuestras vidas, en Estambul 2005, y sin embargo no tenemos ningún vínculo que nos une". No se quedó ahí Steven, pues denunció una serie de favoritismos entre los jugadores de la plantilla y un trato negativo hacia él. "A mí me trataba distinto, siempre me llamaba por el apellido, nunca me puso un apodo, era raro, sólo lo hacía conmigo, pues se dirigía a los demás por su nombre de pila. Nuestra relación fue fría, profesional, éramos como el hielo y el fuego" se sinceraba, y terminaba con un capítulo que no le gustó el día que se conocieron. "Houllier le presentó a Benítez a mi madre y lo único que le hizo fue preguntarle si a mí me gustaba el dinero. Rafa quería todo el poder, todo el control, y eso no es bueno", terminaba Steven.

Benítez, que no quiso entrar al trapo con todas las revelaciones de Gerrard en su autobiografía, simplemente se limitó a confesar que eran declaraciones para vender más ejemplares, pues él estaba ahora en el Real Madrid y eso vendía más. "Cuando el entrenador no te dice nada y tú estás bien, sin problemas físicos, y entrenando bien, no te queda otra cosa que pensar que se debe a algo personal", llegó a decir Riera en los micrófonos de Radio Marca en referencia a sus ausencias del club inglés. Jamie Carragher, en cambio, sólo tiene buenas palabras para el que fuera su técnico, al que desea éxitos y agradece el trabajo hecho juntos. Algo que sucede también con otros jugadores como Aimar o Fernando Torres.

Mourinho y Materazzi, en el Inter / AP
Su aterrizaje en el Inter de Milán tampoco fue idílico. Los resultados no llegaron nunca y desde el primer día, un equipo que lo había ganado todo con Mourinho empezó a caer en picado. Su relación con el técnico luso nunca fue buena y se enturbió más aun cuando años después de dejar el club de Milán una cámara le captó refiriéndose a Benítez como 'El Gordo'. Marco Materazzi, capitán entonces del equipo italiano, tenía en su taquilla recortes de periódico con sus victorias más sonadas y en ellas aparecían Lippi y el propio Mourinho. "El primer día llegó y me las arrancó", desvelaba el defensa en un programa de televisión italiano, que no ha dejado de criticar al madrileño siempre que ha podido. "Benítez era un guardia de tráfico con un Fórmula 1, y si somos un coche necesitamos un piloto, no un policía. Somos campeones del mundo y queremos crecer, no debilitarnos", expuso sólo unos meses después de su despido como entrenador del Inter; y el verano pasado deseó, con sorna, suerte al Real Madrid por su nueva adquisición para los banquillos. 

Pero en la ciudad milanesa sus polémicas no quedaron sólo con el siempre controvertido Materazzi. Benítez tuvo roces con Zanetti, Cambiasso y Diego Milito. Al segundo, incluso se le criticó de intentar echar al entrenador mientras que con el tercero la situación es similar a la que hoy vive con Karim Benzemá. El punta argentino, entonces uno de los delanteros más determinantes del panorama mundial, siempre salía sustituido fuera cual fuera el resultado, algo que no le gustaba ni a él ni a una afición que le consideraba el auténtico héroe del Triplete, con el doblete en la final de Champions incluido. 

Terry, en el banquillo / JULIAN FINNEY / GETTY IMAGES
Tras un par de años en el paro, el Chelsea recurrió de urgencia a los servicios de Benítez. Allí consiguió enderezar más o menos un barco sin rumbo aunque la magnitud de la plantilla pedía más de lo conseguido. Y cómo no, también anduvo a la gresca con los dos capitanes. Como hiciera con Materazzi, quizás por su apego a Mourinho, su trato con Terry y Lampard nunca fue igual que con el resto. Al primero le sentó, asegurando que no podía jugar dos partidos seguidos por su edad (algo que el defensa le reprochó cuando ganó la Liga años más tarde siendo titular indiscutible) y con el segundo nunca tuvo buena relación. "Por sus duros métodos y su poca cercanía y comprensión con los jugadores era difícil mantener una relación con él", admitía el hoy jugador del New York City. Con todo, Benítez nunca se cansó de repetir que tenía muy buena relación con todos sus jugadores, algo que ellos no se cansan de desmentir. Para su suerte, la tercera cabeza del club londinense, Drogba, no estaba por aquellos entonces en Stamford Bridge pues se encontraba experimentando por tierras turcas. Y es que con Drogba, a quien nunca entrenó, tuvo problemas cuando dirigía al Liverpool desde los micrófonos. En la previa de un partido ante los blue, Benítez arremetió contra la actitud del marfileño en los campos, a quien acusó de piscinero y teatrero, algo que al africano le llevó a "perder todo el respeto por Benítez". 

Su penúltima parada fue de nuevo en Italia, en Nápoles, donde dejó muchos más enemigos que amigos. Al menos, de renombre. Cierto es que en dos temporadas levantó dos títulos, pero la magnitud de la plantilla, el fondo de armario y sobre todo el paupérrimo nivel de una Liga en la que sólo destacaba la Juventus hizo que la afición nunca fuera partidaria del técnico madrileño, bien distinto de la opinión que tenía el presidente, quien quiso renovarlo antes de su marcha al Real Madrid. Sus problemas con Marek Hamsik, capitán, santo y seña no sólo del club, sino de la ciudad, trajeron cola. 
Hamsik y Benítez / GIUSEPPE BELLINI / GETTY I.

Delante de los micrófonos, el técnico sólo tenía palabras de agradecimiento y positivas para su mediocentro, mientras que en el interior del vestuario bien debía ser distinto. "Marek Hamsik vale más que Gareth Bale", llegó a insinuar cuando el galés fichó por el Real Madrid. "En el mercado de fichajes los clubes llegan y pagan altos precios por esos jugadores, pero el precio de Hamsik es incalculable", afirmó. Estaría bien preguntarle hoy quién vale más. Fuera como fuere, la relación entre los dos cambió de forma radical en su última temporada. Tras haber ganado la Copa y la Supercopa de Italia con el eslovaco como protagonista, de pronto dejó de ser titular indiscutible. Curiosamente, su presencia en el banquillo coincidía con tropezones del equipo, aunque el técnico no parecía creer verlo. El eslovaco, que guardó silencio mientras trabajaban juntos, no se ha mordido la lengua ahora que han separado sus trayectorias, pues no le ha perdonado que le sentara en gran parte del que quizás fuera su mejor temporada a nivel individual. Las cifras lo corroboran. "Con Sarri trabajamos más que con Benítez, tanto en lo físico como en lo táctico. Somos un equipo mucho más dinámico y compacto. Jugamos mucho más con el balón comparado con el año pasado, donde nos centrábamos en los balones largos y pelotazos", desvelaba el '17' napolitano que, no obstante, considera a Benitez un "buen entrenador", aunque no el ideal para él. "Con Sarri me entiendo más, me hace jugar de cara a la portería en el medio y no de espaldas como hacía Benítez". 

Tampoco fue la relación con Mertens la mejor de todas. Jugando casi siempre por la izquierda, el belga probó en demasiadas ocasiones las mieles del banquillo para lo que su nivel sobre el campo requería. La misma situación que sufrió Insigne, hoy jugador más en forma del equipo, a quien incluso llegó a apartar del grupo, aunque el italiano no le guarde rencor y admita que le "debe mucho a Benítez, pero con Sarri me siento más cómodo". Incluso Callejón, que sí fue titular indiscutible, que logró el nivel más alto de su carrera e incluso acabó en la selección, tuvo sus cosas con el hoy técnico del Madrid por una supuesta falta de compromiso. 

El penúltimo en esta criba fue Higuain, otro conocedor de la casa blanca. El argentino, como su compatriota Milito y como su homólogo Benzema, no perdonaba el ser sustituido cuando el partido aún estaba abierto. Hoy, Sergio Ramos y el propio Benzema se suman a esta lista de jugadores desconformes con las maneras del entrenador. Sea bueno, sea malo, deje títulos o no, Benítez nunca ha guardado buena relación los capitanes y pesos pesados de su vestuario.

viernes, 2 de octubre de 2015

Bernardeschi, la perla azzurra de la Fiorentina

Bernardeschi celebra su primer gol al Barcelona / GETTY IMAGES
Fue aparecer por las instalaciones cuando de repente, un gran oso llamado Gianluigi Buffon corrió a abrazarle. Era abril de 2014, acababa de cumplir 20 años, jugaba en la Serie B, había recibido la invitación de Prandelli para entrenarse con la selección absoluta y ni se imaginaba el recibimiento que iba a tener del eterno capitán. Y es que el arquero de la Juventus no se lo podía creer cuando le dijeron que iba a entrenar con la azzurra un chaval joven de Carrara, donde él había nacido hace casi 40 años. Se pusieron al día, hablaron sobre el pequeño pueblo y comentaron sobre algunos sitios famosos del lugar. Y se abrazaron. Bueno, más bien fue el portero, en plan padre, quien no paró de envolver con sus brazos al chico, todo timidez, durante los dos días que duró la concentración. Se llamaba Bernardeschi, y ese día Buffon supo que el futuro de Italia estaba en buenas manos. 

Federico Bernardeschi (Italia, 1994) nació hace 21 años en Carrara, un municipio de la región de la Toscana a escasos 100 kilómetros de Florencia, y con sólo 9 años, en 2003, ingresó en las categorías inferiores de la Fiorentina, el equipo que hoy le ha dado a conocer, el club que ama. Curiosamente, aquel año el conjunto viola pasaba por la peor época de su historia, recién desaparecido y refundado bajo el nombre de Fiorentina 1926 (el original lo recuperaría un año más tarde) y militando en la cuarta categoría del fútbol italiano tras los problemas económicos, la situación de incertidumbre y nula estabilidad no fue obstáculo para que el pequeño Federico se enfundara una camiseta morada de forma oficial por primera vez por mucho que el escudo no fuera reconocible para él, pues también tuvieron que modificarlo un poco tras la desaparición del club.

Bernardeschi se dio a conocer mundialmente en la pasada pretemporada cuando, en un partido de preparación contra el Barcelona, vacunó en 10 minutos dos veces a Ter Stegen y sacó a pasear durante el resto del duelo su clase descomunal. Delantero reconvertido a una posición más secundaria, Bernardeschi suele preferir jugar escorado en banda derecha, donde en su primera temporada como profesional hizo 12 goles y repartió siete asistencias. Fue en la 2013-2014, cuando jugó un papel importante en el Crotone, cedido por la Fiorentina, en el único año que ha pasado fuera del club viola. Una posición que también solía desempeñar en el equipo juvenil de la Fiorentina, con el que anotó 23 goles en algo menos de 40 partidos. Incluso, cuando aún no tenía contrato profesional y se desempeñaba en el juvenil, rechazó una jugosa oferta del Manchester United por querer triunfar de morado. Desde entonces, no ha hecho más que crecer, sobreponiéndose incluso a una grave lesión de tobillo.

Y es que tras el gran año en la Serie B con el Crotone, la 14-15 se presentaba como la campaña de su eclosión en el primer equipo, hasta que su tobillo derecho dijo basta. Sólo iban 10 jornadas de Liga y tres partidos de Europa League, y Bernardeschi ya había llamado a la puerta de la titularidad disputando ocho encuentros y logrando tres tantos y un par de asistencias. La enésima lesión de rodilla de Rossi le había supuesto algo más de galones cuando tuvo que pasar por quirófano y quedarse fuera de los terrenos durante más de cinco meses. Que nadie pregunte cómo, pero consiguió conectar la PlayStation a la televisión de moneditas que había en la habitación de su hotel para simular que podía seguir jugando.

Bernardeschi, con la Fiorentina / GIUSEPPE BELLINI
Una fase de recuperación que no hizo más que impulsar las ganas de triunfar de este joven que lidera también a la selección italiana sub 21. Ya en pretemporada mostró desfachatez y desparpajo cuando nada más acabaron las vacaciones llegó pidiendo la camiseta número 10. Un hecho que, unido a su pasado en la cantera viola, comenzó rápidamente las comparaciones con Roberto Baggio, con quien casi incluso comparte cumpleaños (Baggio es del 16 de octubre, Bernardeschi, del 18). Que te comparen con tu ídolo nada más arrancar tu carrera dice mucho de la proyección que llevas en tu etapa juvenil, aunque esto pueda ser contraproducente si al jugador al que admiras es uno de los grandes de todos los tiempos. Ya le pasó a Giovinco, demasiado talento para un cuerpo tan pequeño, con Del Piero, la Juventus, y una storia di un grande amore. 

Aunque por juego y por historia reciente, la prensa italiana tampoco duda en equipararle con Diamanti, sobre todo por la calidad de su zurda. Tras una pretemporada brillante, Bernardeschi ha arrancado el curso como un jugador fuerte e importante en los planes de Paulo Sousa, nuevo técnico de los italianos, que ha llegado con ideas frescas a un club que necesitaba un pequeño impulso. Se ha inventado un sistema que parece venir a las mil maravillas a un equipo que, a día de hoy, es líder de la Serie A (empatado con el Inter a puntos), algo que no sucedía desde la época de Batistuta. Jugando en una segunda línea al lado de otro mediapunta, que suele ser Ilicic, Bernardeschi está demostrando todo su potencial y puede hacer gala de sus mejores características. Jugador elegante, espigado, de gran zancada, tiene buen manejo de la pelota con los dos pies y su golpeo con la zurda es soberbio. Incluso tiene entre su repertorio un gran golpeo con el exterior de su bota. De todo, sin duda. lo que más destaca es su capacidad para llegar desde esa segunda línea y conseguir una gran cantidad de goles, también gracias a su oportunismo. Puede jugar por la izquierda, puede hacerlo por derecha, hasta ahora su posición fetiche, pero es en la mediapunta pura, con total libertad, donde se ha destapado con sólo 21 años.

Él, humilde, lejos de comparaciones milenarias, prefiere decir que su estilo de juego se parece al de Berardi (Sassuolo), a quien admira. Destaca también en la pelota parada, con un buen disparo tanto en colocación como en potencia del que ya hizo gala en la Serie B y sin duda, cuando está en ventaja para disparar, sabes que te va a vacunar. Su altura y su buena coordinación, además, le permiten añadir a sus habilidades un buen remate de cabeza que le convierte en uno de los atacantes más completos del fútbol italiano. 

Ayer vio puerta por primera vez esta campaña en los cinco partidos que ha jugado, en el duelo ante Os Beleneses en la Europa League, tanto que encarriló el partido. La competencia es infinita en el equipo Viola, pues Babacar, Kalinic, Rossi, Mati Fernández, Rebic, Ilicic y el propio Bernardeschi pelean por tres puestos y la competencia interna los hace crecer a todos de forma individual, algo que beneficia al equipo. Conte ya tiene los informes de su hacer con las categorías inferiores encima de la mesa y no debería tardar en llamarle. Seguro que su portero se lo ha recomendado. Buffon no abraza a cualquiera.

            

jueves, 1 de octubre de 2015

Jugadores que terminan contrato en 2016

Hay quien se divierte más con el mercado de fichajes, las finanzas, los traspasos y los rumores, sobre todo los rumores, que con la propia competición. Aquellos que marcan en rojo la fecha del calendario en la que las altas y las bajas se pueden hacer al fin oficiales. Cómo no, muy especial es saber qué jugadores van a quedar libres, aquellos chollos que se pueden fichar sin coste alguno, con la única pena de la exigencia de un sobresueldo por parte del futbolista. Y es que cada verano son muchos los que cambian de camiseta sin dejar un euro en las arcas de su club. Jugadores de todos los tipos y para todas las posiciones. Si bien es cierto que destacan aquellos que se mueven en equipos de menos nivel, siempre existe algún primer espada para cubrir los huecos que quedan en los mejores equipos del mundo. También jóvenes proyectos que ansían comerse el mundo y conocer desde sus primeros años de carrera los mejores equipos, o veteranos pasados de vuelta que buscan su último gran contrato. Todos aquellos que el 30 de junio quedarán desvinculados de sus actuales clubes y por los que se puede empezar a negociar a partir del 31 de diciembre. Y como son unos cuantos, ahí dejo los 11 jugadores (que no el once ideal) que considero más interesantes del mercado.
Yarmolenko / GETTY IMAGES

1.- Andreiy Yarmolenko (25 años)(Renovado hasta 2020). Talento consagrado. La liga de Ucrania se le queda pequeña desde hace años. Sólo su apego al Dínamo de Kiev le ha hecho permanecer desde los 18 años en el fútbol del este. Ofertas nunca le han faltado. Yarmolenko, auténtico líder de la selección de Ucrania, es un mediapunta al que le encanta jugar como extremo, pegado a la banda. Su facilidad para el regate y el desborde le permiten llegar a posiciones peligrosas con ventaja y su gran centro le hace terminar cada años con un buen puñado de asistencias. Mejor por la banda derecha que por la izquierda, aunque también puede jugar detrás de un punta.

2.- Ever Banega (27 años) (fichado por el Inter). Después de muchos tumbos, por fin parece haberse asentado gracias a la confianza de Unai Emery. Banega, continuas luces y sombras, ha conseguido llegar a la madurez alternando actuaciones en la mediapunta y el doble pivote en el Sevilla, equipo del que es capitán y capataz. Además, al fin ha conseguido hacerse un hueco fijo en la selección Argentina al lado de Mascherano. Su capacidad para distribuir está a la altura de muy pocos y si algún equipo quiere reforzar su sala de máquinas, el argentino estará en su agenda.

3.- Jon Flanagan (22 años) (renovado hasta 2019). Se ha pasado una temporada en el dique seco con el Liverpool y su retorno es una auténtica incógnita, cosa que no quita para ser uno de los jugadores más interesantes del panorama. De cómo vuelva tras sus problemas de rodilla dependerá su futuro. Lateral diestro, un portento físico con unas condiciones tanto defensivas como ofensivas notables y una proyección sin techo, que también sabe desenvolverse por el flanco izquierdo.

Feghouli / GETTY IMAGES
4.- Sofiane Feghouli (25 años) (fichado por West Ham). Llegó a Valencia siendo un auténtico desconocido y en unas pocas temporadas su cotización se ha disparado por el panorama mundial. Jugador irregular capaz de cambiar un partido él sólo como de no aparecer en todo un encuentro. Se desenvuelve bien por ambas bandas, aunque algo mejor en la derecha. Con buen disparo, buen pase y capaz de hacer los regates que nadie imagina. Los mejores clubes del mundo lo tienen en su agenda. 

5.- Hatem Ben Arfa (28 años) (Fichado por PSG). En el Niza ha llegado su enésima resurrección. Ben Arfa depende de su estado de ánimo para jugar un fútbol que sueña con practicar la mayoría de los jugadores del mundo. Con absoluta libertad ha llegado de nuevo a su mejor forma, aunque es inevitable que en cuanto puede trata de caer a la banda derecha para jugar a pierna cambiada. Disparo desde lejos, regate y gol. Si está enchufado, sólo es posible pararle con falta. Un auténtico polvorín de vestuario que puede dejar cada estadio que visita tiritando con sus galopadas o reventar el grupo donde trabaja. 

6.- Yuto Nagatomo (29 años) (renovado hasta 2019). El lateral zurdo ha ido perdiendo comba en los últimos tiempos en el Inter de Milán. No obstante, no deja de ser un puñal por la banda izquierda, un auténtico muelle que destaca por su gran disparo de larga distancia y su resistencia. Mejor para atacar que para defender, donde a veces sufre las carencias del endeble fútbol nipón. 

7.- Andrija Zivkovic (19 años). Posiblemente el mejor jugador del Mundial Sub 20 celebrado el pasado mes de mayo en Nueva Zelanda, aunque los premios individuales no así lo consideraran. Zivkovic lideró a Serbia a conseguir el título desde la banda derecha. Se trata de un mediapunta con un trato de balón excelente, capaz de moverse por cualquiera de los tres flancos de ataque, pese a que el diestro es su favorito. Zurdo, es pura elegancia con el balón, contemporiza los tiempos como pocos y el partido siempre se juega al son que marcan sus pies. Le falta algo de punta de velocidad, pero lo suple con inteligencia y una gran facilidad para filtrar asistencias de peligro.
Andrija Zivkovic / GETTY IMAGES
8.- Charlie Austin (26 años) (fichado por el Southampton). Juega en la Championship, segunda división inglesa, y quizás sus problemas de espalda hayan sido obstáculo para firmar por un club más grande. En Inglaterra es una de las piezas más cotizadas y se hace extraño que este delantero, que ya ha sido convocado con la absoluta de Inglaterra permanezca más tiempo en el QPR. Goleador en cada equipo que pisa, Austin es uno de los goleadores del mercado.

9.- Joel Campbell (23 años) (renovado). Su caso recuerda mucho al de Carlos Vela. Pertenece al Arsenal y en el equipo inglés no le dan bola, pero en sus cesiones acaba siendo fundamental para los equipos en los que va prestado. Su actuación en el Mundial en la banda derecha de Costa Rica hizo saltar las alarmas de Wenger, que ha decidido mantenerle en el equipo aunque no le dé muchas oportunidades. 

10.- Wesley Sneijder (31 años) (renovado). La veteranía por bandera. Pasada la treintena, el holandés, campeón de varias de las mejores ligas europeas, sigue despertando la curiosidad de algunos de los mejores equipos del mundo, como el Manchester United. 

11.- Ezequiel Lavezzi (30 años) (fichado por el Shanghai). Se le acaba la carrera futbolística y parece que se ha quedado a medias de lo que pudo haber sido. Lavezzi nunca ha estado cómodo desde que llegó al PSG y en Italia quieren recuperarle para la causa, sobre todo en Nápoles. Polivalente, capaz de jugar como delantero, como mediapunta y como jugador de banda. Es desequilibrio puro cuando está centrado y aún tiene tiempo para dar unos últimos años de gloria con el balón.



LISTA COMPLETA DE LAS MEJORES LIGAS

Liga Española:
-Real Madrid: Arbeloa.
-FC Barcelona: Rafinha (renovado hasta 2020), Adriano (renovado hasta 2017) // Grimaldo (fichado por el Benfica) y Maxi Rolón (Barcelona B)
-Atlético de Madrid: Tiago (renovado hasta 2017).
-Valencia: Feghouli (fichado por West Ham).
-Sevilla: Banega (fichado por el Inter), Luismi.
-Real Sociedad: Ansotegui, Bergara (renovado hasta 2019), Chory Castro (fichado por el Málaga), Berchiche (renovado hasta 2010).
-Athletic: Gurpegui, Aduriz (renovado hasta 2017), Iraizoz (renovado hasta 2017), Sabin (renovado hasta 2019).
-Villarreal: Bonera, Rukavina.
-Málaga: Duda, Boka, Weligton, Angeleri, Tissone, Flavio Ferreira.
-Espanyol: Caicedo (renovado hasta 2019), Abraham (fichado por Pumas).
-Granada: Mainz, Piti, Iturra (cedido en Udinese).
-Celta: Cabral (renovado hasta 2019), Señé.
-Rayo Vallecano: Toño, Cobeño, Amaya, Tito, Lass, 
-Deportivo de la Coruña: Manuel Pablo, Lopo, Cani, Lux (renovado hasta 2017), Jonás Gutiérrez, Sidnei, Medunjanin, Fabricio, Manu, Juanfran.
-Getafe: Lafita, Yoda, Álvaro Vázquez, Sarabia (fichado por el Sevilla), Wanderson, Emi Buendía.
-Levante: Juanfran, David Navarro, Karabelas, Xumetra, Jesús Fernández, Roger, José Mari.
-Betis: Vadillo, Molinero, Jorge Molina, Jordi Figueras, Dani Giménez (renovado hasta 2018), Vilarchao, Dani Ceballos (Renovado hasta 2020).
-Las Palmas: Momo, Valerón, Alcaraz, Culio, Javier Garrido.
-Sporting de Gijón: Isma López, Luis Hernández, Espinosa, Hugo Fraile, M.A. Guerrero, Barrera, Alex Menéndez, Jony, Carlos Castro.
-Eibar: Riesgo, Ramis (renovado hasta 2017), Xabi Irureta, Jaime, Arruabarrena, Saúl Berjón, Ekiza, Dani García, Capa.

Liga Inglesa:
-Manchester United: Carrick (renovado hasta 2017), Valdés.
-Chelsea: Terry (renovado hasta 2017), Ivanovic (renovado hasta 2017).
-Manchester City: Demichelis, Wright.
-Arsenal: Rosicky (no renovado), Arteta (no renovado), Flamini (no renovado), Campbell (renovado hasta 2018).
-Liverpool: Kolo Touré, José Enrique, Flanagan (renovado hasta 2019).
-Tottenham: Tom Carroll.
-Everton: Hibbert, Osman, Pienaar, Koné (renovado hasta 2017), Gibson (renovado hasta 2018), Oviedo (renovado hasta 2019).
-Southampton: Gastón Ramírez, Kelvin Davis.
-Newcastle: Steven Taylor (no renovado), Aarons, Marveaux (rescisión de contrato), Williamson (fichado por Wolverhampton), Obertan (rescisión de contrato).
-West Ham: Collins (Renovado hasta 2018), O'Brien, Adrián (renovado hasta 2017), Spiegel.
-Stoke City: Wilson, Sidwell (fichado por el Brighton), Odemwingie, Walters (renovado hasta 2018), Bachmann.
-Aston Villa: Richardson, Senderos, N'Zogbia, Joe Cole.
-Swansea: Alfei, Michu (rescisión).
-Norwich City: O'Neil, Tettey (renovado hasta 2017), Whittaker (renovado hasta 2017), Hooper, Bennett.
-Watford: Ekstrand, Anya  (renovado hasta 2020), Smith.
-West Bromwich Albion: Olsson (renovado hasta 2017), Morrison, Sessegnon, McAuley (renovado hasta 2017).
-Sunderland: Brown (no renovado), Graham (no renovado), Adam Johnson, S. Fletcher (no renovado), Watmore (renovado hasta 2020), Mavrias, Roberge.
-Crystal Palace: Speroni (renovado hasya 2017), Chamakh (no renovado), Hangeland (no renovado), McCarthy (no renovado), Delaney (renovado hasta 2017), Mariappa (no renovado), Kettings (no renovado).
-Leicester City: Blyth, Hammond, Wasilewski (renovado hasta 2017), Schwarzer.
-Bournemouth: Distin, Boruc (renovado hasta 2017), MacDonald (renovado hasta 2017), Pugh (renovado hasta 2018), Zubar, Cook, Allsop, Wakefield.


Liga Italiana:
-Juventus: Evra (renovado hasta 2017), Rubinho, Cáceres , Barzagli (renovado hasta 2018), Padoin (renovado hasta 2017).
-Nápoles: 
-Roma: Ashley Cole, Lobont, Keita, De Sanctis, Totti (renovado hasta 2017), Maicon.
-Inter de Milán: Vidic (retirado), Berni, Handanovic (renovado hasta 2019), Palacio (renovado hasta 2017), Brozovic (renovado hasta 2019), Nagatomo (renovado hasta 2019).
-Fiorentina: Pasqual (no renovado), Iakovenko, Mati Fernández (renovado hasta 2018), Tomovic (renovado hasta 2020), Marcos Alonso (renovado hasta 2021), Roncaglia, Bagadur.
-AC Milan: Fernando Torres (cedido en Atlético de Madrid), Abiatti, Mexes, Montolivo (renovado hasta 2019), Alex, Nocerino, Zapata (renovado hasta 2019).
-Lazio: Klose, Mauri, Konko, Marchetti (renovado hasta 2018), Braafheid, Seck.
-Udinese: Pasquale, Di Natale, Lodi, Domizzi, Romo, Badu, Wague, Widmer, Perica.
-Sassuolo: Floro Flores, Pegolo, Floccari, Missiroli (renvoado hasta 2020), Gazzola (renovado hasta 2017), Pomini (renovado hasta 2017), Longhi, Falcinelli, 
-Sampdoria: Mesbah, Cassani, Viviano.
-Genoa: Panico, Somarriva, Tino Costa, Lammana (renovado hasta 2019), Laxalt.
-Carpi: Borriello, Zaccardo, Lazzarri, Benussi, Spolli (rescisión), Belec.
-Torino: Moretti (renovado hasta 2017), Bovo (renovado hasta 2017), Castellazzi, Amauri, Farnerud, Molinaro (renovado hasta 2017), Maxi López (renovado hasta 2018), Gazzi (renovado hasta 2017), Vives (renovado hasta 2017), Benassi (renovado hasta 2021).
-Palermo: Maresca, Sorrentino, Daprela, Struna.
-Atalanta: Pinilla, Bellini, Miglaccio (renovado hasta 2017), Raimondi, Cherubin, Estigarribia.
-Chievo Verona: Dainelli, Gamberini (renovado hasta 2019), Pepe, Sardo, Meggiorini (renovado hasta 2020), Mattielo, Seculin, Bressan, Radovanovic.
-Bolonia: Brighi, Brienza, Zuculini, Stojanovic, Mancosu.
-Hellas Verona: Rafa Márquez, Matuzalem, Coppola, Moras.
-Empoli: Maccaronne (renovado hasta 2017), Pugliesi, Croce, Zambelli, Rui (renovado hasta 2019), Ronaldo, Zielinski, Mchedlidze.
-Frosinone: Diakité, Tonev, Crivello, Soddimo, Carlini, Zappino, Gori.


Liga Alemana:
-Bayern Múnich: Starke, Xabi Alonso (renovado hasta 2017), Kirchhoff (fichado por el Sunderland).
-Borussia Dortmund: Weidenfeller (renovado hasta 2017).
-Schalke 04: Riether, Gspurning, Kehrer (renovado hasta 2019), Felipe Santana (fichado por el Kuban), Matip (fichado por el Liverpool), Höger (renovado hasta 2017), Neustädter.
-Bayer Leverkusen: Yelldell, Kresic, Boenisch, Yurchenko.
-Wolfsburgo: Benaglio (renovado hasta 2017), Naldo (fichado por el Schalke), Grün (renovado hasta 2018), Felipe, Azzaoui.
-Borussia Monchengladbach: Stranzl, Heimeroth, Browers, Hrgota (fichado por Frankfurt), Nordtveit (fichado por el West Ham).
-Hoffenheim: Kuranyi, Herdling, Stolz, Grahl, Strobl, Malbasic, Ochs (renovado hasta 2019).
-Stuttgart: Harnik, Niedermeier, Schwaab, Didavi, Sama (renovado hasta 2018), Kiesewetter, Ferati (renovado hasta 2020).
-Hamburgo: Olic, Spahic (renovado hasta 2017), Kacar, Ilicevic, Djourou, Diekmeier (renovado hasta 2018), Rudnevs, Porath, Müller.
-Mainz: Bungert (renvoado hasta 2019), Jara, Soto, Clemens, Klement (renovado hasta 2018), Pflücke.
-Eintracht Frankfurt: Russ, Flum, Hasebe (renovado hasta 2017), Djkapa, Kittel, Kinsombi, Balayev, Zummack.
-Herta Berlín: Allagui (renovado hasta 2017), Van den Bergh, Jarstein, Baumjohann.
-Hannover 96: Schulz, Andreasen, Gülselam, Felipe, Sakai, Königsmanm.
-Ingoldstadt: Özcan (renovado hasta 2019), Levels, Engel, Cohen (renovado hasta 2018), Hinterseer, Groß (Renovado hasta 2017), Soares, Wannenwetsch.
-Werder Bremen: Pizarro (renovado hasta 2017), Fritz (renovado hasta 2017), Grillistsch, Pavlovic, Öztunali (renovado hasta 2016), Yildirim.
-Augsburgo: Feulner (renovado hasta 2017), Trochowski, Manninger, Janker (Renovado), Gelios Uhde, Kurz, Oettl.
-Darmstadt: Stegmayer, Platins, Zaluska, Rausch, Wembacher, Finger, Kazimi, Volk, Sailer, Ivana, Kempe.

Otros jugadores de otras ligas:
Zlatan Ibrahimovic (PSG) (fichado por Man United), Ezequiel Lavezzi (PSG) (fichado por el Shanghai), Gregory van der Wiel (PSG), Andriy Yarmolenko (Renovado hasta 2020)(Dinamo Kiev), Wesley Sneijder (renovado hasta 2018)(Galatasaray), Andrija Zivkovic (Partizán), Hatem Ben Arfa (Niza), Charlie Austin (QPR) (fichado por el Southampton), Caner Erkin (Fenerbache) (fichado por el Inter), Gökhan Gönül (Fenerbache), Raúl Meireles (Fenerbache), Nicolás N'Koulou (O. Marsella), Steve Mandanda (O. Marsella), André Carrillo (Sporting Portugal), Aleksandr Kokorin (Dínamo de Moscú), Christophe Samba (Dínamo de Moscú), Pablo Osvaldo (Boca Juniors), Miguel Veloso (Dínamo de Kiev), David Villa (New York City), Tom Huddlestone (Hull City), Eder Balanta (renvoado hasta 2020)(River Plate), Wagner Love (Corinthians), Tony Vilhena (Feyenoord), Yoann Gourcuff (Rennes), Emanuel Mas (San Lorenzo), Bruno Gama (Dnipro).


Jugadores actualmente sin contrato:
Emmanuel Adebayor (Fichado por el Crystal Palace), Ron Vlaar (fichado por AZ Alkmaar), Ronaldinho, Ondrej Mazuch, Morgan Amalfitano (fichado por el Lille), Ilsinho, Ezequiel Schelotto (Fichado por Sporting de Portugal), Ricardo Vaz Té (fichado por Charlton), Carlton Cole, Kevin Nolan, Georgios Samaras, Ehiji Kawashima, Jermaine Pennant, Joseph Yobo, Jermaine Jenas, Maarten Martens, Marat Izmailov, Emmanuel Eboué, Leon Best (fichado por Roterham), Wilson Palacios, Urby Emanuelson, Dimitros Salpingidis, Paulao, Evander Sno, Nivaldo, Alejandro Martinuccio, Hasan Yebda, Sinama Pongolle (fichado por el Dundee Utd), Djbril Cissé, Fabio Rochemback, Christian Pander, Marco Motta, Oguchi Onyewu, 



Once ideal de jugadores libres