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lunes, 20 de mayo de 2019

Mundial Sub20 2019: Jugadores a seguir y equipos favoritos al título

Una nueva temporada, el fútbol que dominará tras el final de la temporada, será el del futuro. El Mundial Sub20, que tiene a Polonia como anfitriona y a Inglaterra como vigente campeona, buscará un nuevo rey después de que los pross no hayan podido clasificarse para defender el título. Como es habitual ver en estos eventos, ya hay muchos jugadores que han llegado a la élite, otros que lo harán en un futuro y la mayoría que cogerá este escenario como el lugar perfecto para dar ese salto y darse a conocer de manera mundial.

El torneo, que arranca este jueves, tendrá a 24 selecciones en liza en busca de la final durante las próximas tres semanas. Así, sin más, ahí van unos cuantos jugadores a seguir y unas pequeñas pinceladas de lo que pueden hacer las selecciones favoritas al título:

-Agustín Almendra (Argentina/Boca Juniors): No pudo jugar el Sudamericano de la categoría y fue quizás la pieza que le faltó a la albiceleste para terminar de engranar y llevarse un título que se le escapó en la última jornada. El medio es un líder nato sobre el campo. Entiende el juego como pocos. Se asocia bien en todas direcciones y además de último pase sabe llegar desde segunda línea.

-Nehuén Pérez (Argentina/Atlético de Madrid): Fue quizás la nota positiva del pasado torneo Sudamericano y su buen hacer, motivo para que el Atlético lo añadiera a su plantilla antes de lo previsto. Duro, fuerte y expeditivo, Nehuén, que porta la cinta de capitán, dice querer demostrar en el campo más que en el vestuario, por eso de ser el líder. Tiene buen desplazamiento de balón en largo, da una buena primera salida bastante limpia y es habitual verle subir hasta medio campo con el balón. Por arriba, además, es un gran baluarte.

-Ezequiel Barco (Argentina/Atlanta United): Es Ezequiel Barco un futbolista con unas condiciones tremendas y que debería sobresalir de la media en un torneo donde la edad se iguala por el simple hecho de tener más experiencia que la mayoría de los contendientes. Barco, a quien la suerte no ha acompañado en estos torneos que siempre ha tenido que ver desde casa por lesiones, es un jugador de mediapunta que se desenvuelve mucho mejor en banda izquierda. Es eléctrico, con un uno contra uno endiablado y gusta siempre de tener la responsabilidad en sus botas. Argentina supo suplirle bien en el Sudamericano, pero es sin duda un jugador diferencial.

Ezequiel Barco / Azael Rodriguez/Getty Images
-Manuel Roffo (Argentina/Boca Juniors): Que no busquen más en la Federación. Si todo sigue los cauces normales, la albiceleste tiene en el meta xeineze al portero de la absoluta durante la próxima década. Corpulento, Roffo posee unos reflejos innatos, un dominio del juego aéreo supremo y un envío en largo tanto con la mano como con el pie superlativo que le hace ser capaz de generar contragolpes que acaban siendo jugadas peligrosas.

-Julián Álvarez (Argentina/River Plate): Es el socio de todos. Un jugador que, sin ser delantero centro, puede jugar ahí y sin ser jugador de banda, cae a ambas a las mil maravillas. Su mejor demarcación es el ataque, donde sea, aunque siempre gusta de moverse con libertad por detrás de un delantero.

-Pedro de la Vega (Argentina/Lanús): Esta no es su generación, porque acaba de cumplir los 18 años, pero su buen hacer en la Liga Argentina y lo bien que suplió a Barco en el Sudamericano le hacen ser un jugador esencial en la lista. Puede, incluso, que ante la competencia que se le presenta no tenga minutos como titular, pero un jugador como él es esencial en estos torneos tan pequeños. Desequilibrante a la par que descarado, es capaz de lo mejor y de lo peor, aunque siempre suele ser lo primero.

-Diego Láinez (México/Real Betis): Ha acusado el salto a Europa en el plano físico. En España aún tiene que pasar por el famoso periodo de adaptación, pero en un torneo de semejantes características, Laínez, delantero que se desenvuelve genial por ambos costados, puede volver a brillar como lo hizo en México en sus primeros pasos como profesional.

-Juan José Macías (México/León): Ha sido una de las sensaciones en el país. Propiedad de Chivas, este delantero ha despertado su olfato goleador tanto que recuerda a otros de generaciones anteriores que luego no acabaron dando el gran salto como Erik Torres o Carlos Fierro.

-Juan Camilo 'Cucho' Hernández (Colombia/Granada): Uno no sabe muy bien a qué equipo pertenece el colombiano, cedido en el Huesca en teoría por el Watford. El caso es que Colombia ha presentado a la FIFA en su lista al jugador como propiedad del Granada. Delantero pequeñito pero muy hábil tanto en el primer toque como jugando algo más retrasado, este año, en su debut en Primera, ha sido capaz de ver puerta ante Real Madrid, Barcelona y Valencia, por ejemplo. Acostumbrado a jugar siempre con jugadores mayores que él, con los de su categoría debería brillar aunque Colombia no tenga una selección potente sobre el papel.

-Carlos Cuesta (Colombia/Atlético Nacional): Defensa central que siempre está bien posicionado. Muy potente en la anticipación y en el juego aéreo. Lleva ya varios años como profesional, lo que le brinda una experiencia de la que muchos muchachos de este torneo carecen.

-Gonzalo Plata (Ecuador/Sporting Portugal): El equipo lisboeta no dejó ni siquiera acabar el Sudamericano Sub20 para firmar a uno de los jugadores que acabó estando en el XI ideal del torneo. Extermo habilidoso, siempre buscando el regate, Plata, mejor por la derecha, es una ocasión de gol constante y sus fintas dentro del área un peligro de penalti inminente.

-Stiven Plaza (Ecuador/Real Valladolid): Iba al Sudamericano como la estrella del equipo, pero el Valladolid, que le acababa de fichar, le hizo renunciar al torneo. Allí, Ecuador se proclamó campeona del evento sin el que apuntaba a ser su mejor jugador y su goleador. Ahora, un delantero tan explosivo como él deberá buscar su sitio y ganarse una titularidad que no está nada clara. Ya ha debutado con la absoluta y llega con problemas de rodilla.

-Leonardo Campana (Ecuador/Barcelona Guayaquil): Un delantero distinto, diferente, de los que cuesta ver por aspecto que sea posible llegar a ser futbolista y de los que no se cansa uno de ver cuando el balón le llega al pie. Sin él, le cuesta. Con él, un espectáculo. Inteligente a la hora de proteger de espaldas (su casi 1'90m ayuda) y con recursos siempre para marcar. Pichichi del Sudamericano Sub20 con goles de todos los colores, también ha debutado con la absoluta.

Campana/CLAUDIO REYES/AFP/Getty Images
-Alexander Alvarado (Ecuador/SD Aucas): El peligro por la banda izquierda de Ecuador. No es tan individualista como Plata, es un extremo mucho más combinativo, que tiende siempre a caracolear hacia el centro y a buscar a su mejor socio, Rezabala.

-Jordan Rezabala (Ecuador/Independiente del Valle): Pequeñito pero matón. Un problema tenerle en el campo cuando se necesita músculo, una delicia cuando Ecuador propone el balón. Puede ser el damnificado si la selección busca meter dos delanteros natos, pero no debería ser así porque es el cerebro natural de un equipo que ya funciona y que no ha de tocars.e

-José Cifuentes (Ecuador/América de Quito): Capitán del barco. Todos los demás ponen el talento individual, pero Cifuentes es el nexo común que los une. Desde el pivote, es un interior de trabajo y brega, de repliegue y llegada. Es el motor de la selección, el que no puede faltar para que Ecuador vuelva a tener éxito. Es un box to box inteligente y nada exento de calidad aunque siempre prefiere tirar más de fuerza.

-Alban Lafont (Francia/Fiorentina): Ya es uno de los mejores porteros de la Serie A y se antoja complicado que no vaya a ser el relevo generacional de Lloris. Poco que decir de un guardameta por el que la Fiorentina pagó el verano pasado casi 10 millones de euros.

Amine Gouiri/JEAN-PHILIPPE KSIAZEK/AFP/Getty Images
-Amine Gouiri (Francia/O. Lyon): Una absoluta incógnita. Gouiri era el delantero de moda en la Clairefontaine, el que rompía moldes, ese que una vez fueron Benzema, Griezmann o Trezeguet. Pero el año pasado, cuando ya se rumoreaba con su debut profesional porque no le cabían más goles con los filiales, se rompió el cruzado. Lleva toda la temporada en el dique seco haciendo preparación específica para este torneo y para ver cómo puede estar para la próxima campaña. En su haber ya tiene haber sido hace dos años Pichichi de la Eurocopa Sub17.

-Yacine Adli (Francia/G. Burdeos): Su sola presencia física ya es llamativa. Roza el 1'90m y su pelo alborotado le ha llamado a las comparaciones con Fellaini primero y con Rabiot después. Huyendo de estereotipos y en busca de unos minutos que no parecía poder tener entre el conglomerado de estrellas del PSG, en verano tomó la decisión de llegar al Burdeos para llamar a la puerta de la mediapunta en un equipo que le puede dar más posibilidades. Poco a poco ha ido teniendo minutos.

-Evan N'Dicka (Francia/Eintracht Frankfurt): No era sobre el papel el mejor zaguero de esta generación, pero su gran temporada en Alemania le debería hacer jugar un papel importante con Francia de aquí en adelante. Como central o como lateral izquierdo, N'Dicka ha jugado esta temporada casi 40 partidos profesionales. Es tremendamente rápido al corte y se suma al ataque con facilidad, aunque ha de mejorar con el balón.

-Dan Zagadou (Francia/B. Dortmund): Su perfil es exactamente el mismo que el de N'Dicka, aunque a este sí se le presuponía desde muy joven ser un jugador top. Rápido, acostado en el perfil izquierdo, Zagadou abusa mucho del balón jugado en corto y de la conducción y eso a veces no siempre va a su favor.

-Andrea Pinamonti (Italia/Frosinone): Uno de los niños bonitos del fútbol italiano. ¿Cuántos delanteros ha tenido Italia en categorías inferiores que se iban a comer el mundo y se quedaron en nada? Pinamonti amenaza peligrosamente con engrosar esa lista, aunque esta temporada, en los últimos meses, ha crecido poco a poco.

-Keito Nakamura (Japón/Gamba Osaka): Mediapunta habilidoso, del corte de los últimos que han salido de tierras niponas. Su gran Mundial Sub17 hace dos años le puso en el panorama internacional, pese a estar un poco a la sombra de las dos grandes estrellas juveniles del país: Doan y Kubo. Ya hay equipos europeos que han ido a buscarle.

-Kang-in Lee (Corea del Sur/Valencia): Con el miedo a convertirse en un nuevo proyecto de jugador coreano que acaba sin dar la talla, la perla del Valencia llega al torneo para liderar a un equipo que apenas tendrá opciones de victoria. Habiendo debutado con el primer equipo ya en todas las posiciones de la mediapunta, con Corea debería jugar detrás del delantero para tener mayor participación.

-Sekou Koita (Malí/RB Salzburg): Como delantero o como segundo punta, Sekou Koita sigue siendo el mismo jugador que triunfó hace cuatro años, con apenas 15, en el Mundial Sub17. Muy fuerte en el aspecto físico, rápido y potente con su pierna zurda, el RB Salzburgo le fichó el año pasado para tenerlo cedido.

-Nicolás Schiappacasse (Uruguay/Parma): Adaptado en banda izquierda y con algo más de físico desarrollado, Schiappacasse fue el jugador diferencial de Uruguay en el Sudamericano Sub20. Incluso en los partidos en los que jugó mal, siempre tuvo ocasiones para desequilibrar la balanza o alguna jugada individual determinante. Puede jugar como delantero centro, pero su posición ideal es acostado al perfil siniestro. Llega tocado muscularmete y tras varios meses sin minutos en Italia.

-Juan Manuel Sanabria (Uruguay/Atlético de Madrid): Es el mediocentro que hace el trabajo que no se ve. Es ese canalizador de juego entre un pivote más puro y un creador nato. Sanabria puede jugar de ambos o como enlace de ellos. Es el enlace necesario para la celeste.

-Kingsley Michael (Nigeria/Perugia): Un mediocentro box to box puro que pertenece al Bolonia y que este año ha estado cedido en Serie B pero que seguro tras el verano jugará ya en la máxima categoría.

-Andrii Lunin (Ucrania/Leganés): El portero cedido por el Real Madrid es uno de los atractivos del torneo. Con un físico ideal para la portería, la incertidumbre de saber dónde jugará el próximo curso y el aliciente por volver a verle bajo palos tanto tiempo después, Lunin, que ya ha debutado con la absoluta a las órdenes de Shevchenko, será uno de los jugadores diferenciales de una buena generación ucraniana.

-Vitalii Mykolenko (Ucrania/D. Kiev): Hay que ser muy bueno para, siendo tan joven, ser un jugador ya importante en una posición tan compleja como el lateral izquierdo. Así es Mykolenko, que desde que debutara en agosto ya no ha vuelto a saber lo que es el banquillo. También ha hecho su debut con la absoluta y ha sido para quedarse y no para foguearse. En uno de sus partidos, secó a Bernardo Silva. No es mal inicio.

-Vladyslav Supriaha (Ucrania/D. Kiev): El verano pasado el Dinamo se lo robó al Dnipro y este año, con 19, ya ha debutado con el primer equipo. Muchas esperanzas puestas en él, aunque su paso al profesionalismo va poco a poco. Este torneo puede ser su mejor escaparate.

Timothy Weah / Ian MacNicol/Getty Images
-Timothy Weah (USA/Celtic): Sobre él va a recaer el peso del ataque de Estados Unidos, toda vez que se ha quedado fuera de la lista de manera sorprendente Sargent. Resta saber si lo hará como extremo (la izquierda es donde mejor rinde) o como delantero centro, donde ha rendido muy bien en su cesión al Celtic. El hijo de George ya escribe su propio nombre lejos de la sombra del de su padre.


-Sebastian Walukiewicz (Polonia/Cagliari): La anfitriona no tiene una selección muy potente, pero sí uno de los jugadores más atractivos del torneo. Defensa central, duro, expeditivo, con salidas alocadas pero más o menos controladas al ataque. Es un jugador de raza, de los que gustan a las aficiones. Este año, cedido en Polonia, pero el año que viene dará el salto al fútbol italiano.

-Rubén Vinagre (Portugal/Wolverhampton): Frenado en proyección por la llegada a su club de Jonny, Vinagre no parece tener de todos modos muchos obstáculos para acabar haciéndose un hueco. Un lateral muy profundo, con mucha velocidad y con ciertas limitaciones aún para la hora del repliegue. Está verde para el primer nivel aún, pero son estos torneos los que hacen curtir.

-Diogo Dalot (Portugal/Manchester United): Más de 20 millones pagaron los Red Devils por él este verano, pero de momento la Premier League se le ha hecho cuesta arriba. Muchas lagunas defensivas para ser titular, Mourinho no confió en él pero desde su destitución poco a poco ha ido ganando enteros en ambas bandas y en posiciones de lateral y carrilero. Un buen comodín. Cuestión de tiempo, de partidos y de experiencia.

-Florentino (Portugal/Benfica): Uno de los nuevos niños maravilla del fútbol portugués. Mediocentro posicional que abarca mucho campo y a quien la precocidad le da un plus y un regusto por acabar las jugadas en posiciones más adelantadas. Ha terminado la temporada siendo titular indiscutible con el Benfica.

-Gedson Fernandes (Portugal/Benfica): La pareja de baile de Florentino tanto en club como en selección y quizás su mayor enemigo por un puesto. Gedson, que es algo más alocado y más ofensivo, ha visto cómo sus minutos han ido menguando con la irrupción de su compañero. En este torneo podrían jugar juntos.

-Jota (Portugal/Benfica): No confundir con Diogo Jota (Wolverhampton), este es el jugador ofensivo previo a Joao Félix. Un poco como los dos anteriores, Jota y Félix se han ido pisando mutuamente en categorías inferiores hasta que este año, cuando parecía que Jota iba a dar el salto por una simple cuestión de generación, Joao Felix ha tirado la puerta abajo.

-Trincao (Portugal/S. Braga): Puede jugar de mediapunta en las tres posiciones de ataque o como jugador más adelantado. Suele jugar mejor acompañado de otro delantero porque es un jugador poco corpulento, pero muy habilidoso y rápido cuando encara la frontal del área.

-Rafael Leao (Portugal/Lille): Una de las mayores perlas que tiene Portugal en su cantera. Formado en el Sporting Portugal, el verano pasado fue uno de los jugadores que se marchó gratis por el motín que estalló en el club lisboeta en el que aficionados y dirigentes se vieron envueltos. Este año ha evolucionado muchísimo y, aunque siempre ha sido un jugador más de banda, ha experimentado una gran evolución hasta la posición de delantero.

Rafael Leao /FRANCOIS LO PRESTI/AFP/Getty Images



Selecciones favoritas al título

-Argentina: Posiblemente presenta la nómina más amplia de jugadores talentosos. Solo falta ver cómo los juntará. Además, tiene recursos necesarios en prácticamente todas las posiciones y jugadores diferentes para distintos estilos. A los ya mencionados hay que unir el sacrificio y el despliegue físico de Mura o Sosa, la imprevisibilidad de un punta magnífico para jugar directo como Gaich y el plus que pueden dar Maroni o Aníbal Moreno.

-Portugal: Si Argentina es la que más jugadores de talento tiene, Portugal es la que tiene más jugadores ya en la élite. La experiencia en estos torneos siempre es importante y los lusos colocan en la cita a varios jugadores titulares en equipos como el Benfica.

-Uruguay: Siempre aguerridos, Uruguay sabrá potenciar muy bien su defensa. No en vano, la línea que forman Araujo, Cáceres, Méndez y Busquets es posiblemente la zaga más seria del torneo, con Acevedo haciendo de pivote y en ocasiones incluso de tercer central. Apenas tiene profundidad y prodigación en ataque, pero eso queda para Schiappacasse y Darwin Núñez.

-Francia: Por simple palmarés y por convocatoria hay que incluirles como el equipo europeo con más posibilidades junto a Portugal. Francia, que ganó este título en 2013, cuenta con jugadores con bastante experiencia e, igual que Uruguay, con una defensa muy experimentada aunque con muchas similitudes entre sus zagueros. No cabe duda que será el equipo más rocoso, aunque su debe puede ser el ataque. Encontrar a Gouiri en el gol y que Sylla y Diaby estén acertados les haría imparables.

-Ecuador: Por nombre y por escudo, el peor de los favoritos. Por once inicial, puede dar la sorpresa a más de uno. Lo que funciona no se toca. Por eso, con Cifuentes como ancla, con Rezabala, Alvarado y Plata creando y con Campana ejecutando, pueden ser imparables. En el costado izquierdo, para permitir que Alvarado combine por dentro, siempre aparecerá Palacios, un carrilero largo con mucho recorrido. Y en el banquillo, o al menos así debería ser, aguardará Plaza para cuando le toque subir una marcha más al partido. Han de controlar siempre el partido en ese ritmo tan frenético que imponen porque como otro equipo se plante ante ellos pueden acusar la fragilidad defensiva.

jueves, 1 de junio de 2017

Doan y Kubo, una pandilla de pillos nipona

Doan (7) y Kubo (20) celebran el gol marcado a Sudáfrica
Japón ha caído en el Mundial Sub20 en octavos de final. Su verdugo, Venezuela, es quizás el equipo más serio de todo el torneo hasta la fecha (junto a Inglaterra), que no pudo deshacerse de los nipones más que en la prórroga, a 10 minutos de una tanda final de penaltis que habría podido dictar una suerte diferente. Pese a la pronta eliminación, los asiáticos deben estar contentos y orgullosos, primero porque han dado la talla y segundo porque han nacido dos estrellas: Takefusa Kubo y Ritsu Doan.

Desde hace tiempo, parece que los buenos jugadores japoneses aparecen en el panorama de dos en dos. Todos cortados por un mismo patrón. Uno es mediapunta hábil, móvil, con velocidad, cambio de ritmo. El otro, que también es atacante, es más pausado, tiene más rigor, mejor último pase y gusta más de asistir que de llegar. Lo vimos con Nakata y Nakamura, pioneros, y ahora con Honda y Kagawa, que han sido menos de lo que podían llegar a haber sido. Es el turno ahora de dos imberbes, Doan y Kubo.

Ritsu Doan (16 de junio de 1998) tiene solo 18 años y ha sido el líder y el mejor jugador de esta generación de samuráis. Omnipresente, escurridizo, el chico que juega en el Gamba Osaka ha marcado tres de los cuatro goles de Japón en el torneo. Su participación en el juego ha sido vital y ha visto cómo la libertad que le otorgaban sus compañeros para rendir por donde quisiera del campo le hacía aún más peligroso. Zurdo cerrado a la hora del golpeo, no tiene ese problema a la hora de conducir y ejecutar slalons con ambas piernas. Es imprevisible, tiene buen cambio de ritmo y llega con suma facilidad desde atrás. Él es Nakata, Honda. 

Takefusa Kubo (4 de junio de 2001) ha sido el jugador más joven del torneo. A sus 15 años ha sido una de las sensaciones de la cita y, aunque ha sido siempre parte del banquillo, cada vez que el entrenador ha querido verle en el campo, a Japón le ha cambiado el gesto. Le sucedió en el debut, cuando Japón iba cayendo por 1-0 y nada más entrar el chico generó los dos goles que dieron la vuelta al marcador. Su juego es más pausado, entre líneas, y no busca ganar, de momento, el cuerpo a cuerpo que sabe tiene perdido ante chicos cinco años mayores (y mucho más desarrollados) que él. Él es Nakamura, Kagawa.

Kubo fue parte de la Masía del FC Barcelona hace no mucho, cuando el chico y sus padres vivían en España. Ahora, en las filas del FC Tokyo, se ha convertido en el jugador más joven en jugar en la Primera División de Japón. El club catalán quiere recuperarle, pero la prohibición FIFA de fichar menores se lo impide por el momento. Doan fue uno de los chicos más jóvenes en jugar en Primera División y el año pasado el PSV llegó a un acuerdo para hacerse con sus servicios, pero la mano dura que está aplicando la FIFA en estos casos echó para atrás a los holandeses. Al final se quedó, y en los apenas 500 minutos que lleva como profesional, ya ha marcado cuatro goles.

Juegan a un toque, rápido, casi sin mirarse. No les hace falta. Tienen esa complicidad de quien parece llevar una década jugando juntos. Son dos chiquillos que se divierten en el parque con la sonrisa de oreja a oreja. Como suele suceder en esto del fútbol asiático, calidad y técnica les sobra a raudales. Otra cosa es la táctica y la fortaleza tanto física como mental, la gran barrera y el escollo principal que impide a la selección de Japón, año tras año, hacer gestas mejores en los Campeonatos del Mundo. De su adaptación rápida al fútbol europeo, de su regularidad en este y de su acierto a la hora de fichar por un club del viejo continente nacerá el dónde está su límite. No lo tendrán fácil, la historia así lo dice. Son muchos, mejores que ellos además, los que se han quedado en el camino. 

viernes, 26 de mayo de 2017

Yeferson Soteldo, talento por debajo del 1'60

Soteldo, en el Sudamericano Sub20/
RODRIGO BUENDIA/AFP/Getty Images
Cuando Yeferson Soteldo coge el balón la fábula de David contra Goliat toma forma y se hace realidad. Se trata de un enano entre muchos gigantes, no solo uno, que intentan frenarle en el mayor de los casos sin éxito. Siendo uno de los nombres propios del Mundial Sub20 que se celebra estos días en Corea y uno de los destacados del pasado Sudamericano de la categoría, Yeferson Soteldo (30 de junio de 1997, Venezuela), que ya ha debutado con la absoluta y quema etapas a pasos agigantados, puede dar el salto a Europa más pronto que tarde.

Muy pocos entendieron su decisión de firmar el pasado mes de enero por el Huachipato chileno cuando por él preguntaba ya media Europa. Italia y España, sobre todo, se habían fijado en ese crío de 1'58 metros de altura que con 19 años ya tiene en su haber tres títulos ligueros de Venezuela. Debutó con el Caracas a los 16 años, como hiciera su ídolo Salomon Rondón, antes de dar el salto al Zamora, donde ha logrado un torneo Apertura, un Torneo Adecuación y una Primera División en el reciente nuevo calendario creado por la Federación Venezolana de Fútbol. 

Debutó con la selección absoluta el año pasado y se presenta ya como el futuro mediapunta de la vinotinto por muchos años. Su mayor hándicap es sin duda la altura. Soteldo es un enano, el jugador más pequeño del fútbol sudamericano, ya no va a crecer más y eso puede suponer una merma a la hora de dar el salto al fútbol del viejo continente, donde realmente está a día de hoy el máximo nivel y donde se requiere mucho más juego tanto físico como técnico y táctico. Los casos son numerosos. Diego Buonanotte, líder de River Plate que nunca pudo competir en Europa. Algo parecido le sucedió a Maxi Moralez, que tras reinar en torneos juveniles y hacer un buen papel en la Liga Argentina, nunca pudo pasar de un juego discreto e irregular con el Atalanta, en el que fue quizás su mejor paso a nivel internacional.

Por eso, Yeferson Soteldo tiene muchas posibilidades de quedarse en el camino, pese a ser un talento innato y un prodigio del balón. Y es una pena. Uno le ve driblar desde la mediapunta, ganar balones divididos a jugadores que le sacan dos cabezas. Soteldo hace de su tren inferior una gran baza. Es rápido, realmente rápido y escurridizo. Pero ha de llegar antes siempre que su rival si no quiere salir perdiendo en el balón dividido o el balón aéreo. Se hace sumamente complicado arrebatarle el balón cuando lo tiene controlado, porque lo conduce pegado al pie, es imprevisible y tiene un cambio de ritmo demoledor.

Soteldo fue uno de los jugadores más destacados del Sudamericano Sub20 celebrado en enero. Con tres goles y dos asistencias, se metió en la parte alta del máximo artillero y el máximo pasador y ayudó a Venezuela a llegar al Mundial Sub20, donde su selección está siendo una de las mejores en cuanto a forma y resultados y su portentoso ataque (junto a Ronaldo Peña, Cordova y Peñaranda) le hacen candidato a todo. Y eso que Soteldo llegó en baja forma, tras una lesión de rodilla que le produjo una entrada criminal del futbolista Camargo durante un partido de la Liga de Chile y que le tuvo entre algodones hasta minutos antes del debut.

Soteldo, apodado Minion por motivos evidentes, sigue progresando poco a poco en el fútbol sudamericano. No es un goleador consumado, pero es buen asistente y un generador de peligro constante. Quiere cocer a fuego lento antes de pensar en dar un salto a Europa, donde sabe tendrá que hacer muchos méritos para ser competitivo. De momento, en Venezuela y Chile disfrutan de su juego. Hay vida más allá del fútbol europeo. 

martes, 16 de mayo de 2017

Mundial Sub20 (2017): Jugadores a seguir

Como cada dos años, los mejores jugadores juveniles se dan cita en el Campeonato del Mundo de la categoría. Serbia, vigente campeona, no podrá defender el título al no haberse clasificado. Tampoco Brasil, que fue subcampeona, ni Malí, tercera. Será un podio completamente nuevo en el que Argentina y Francia parecen ser los combinados más potentes. Cabe destacar, eso sí, que las siempre competitivas Italia y Alemania se darán cita y que Inglaterra presenta una gran nómina de jugadores. Uruguay, campeona de Sudamérica y las selecciones africanas, siempre potentes en estas categorías, deberían ser importantes. Aquí, los jugadores más destacados de cada combinado.

Santiago Ascacibar (Argentina): Pequeñito pero matón. El pivote de Estudiantes de la Plata será uno de los jugadores con más experiencia profesional de todo el torneo. Un recuperador nato que da una primera salida de juego sencilla, fácil, sin complicaciones. Pegamento necesario para el centro de campo de un combinado argentino que, en estas categorías, suele destinar su suerte a la improvisación de sus jugadores talentosos. Su trabajo no es fácilmente visible. 

Marcelo Torres (Argentina): Acudió al pasado Sudamericano sin casi cartel y se convirtió rápidamente en uno de los jugadores revelación. Su facilidad para ver gol y su oportunismo pueden ser cruciales aunque, a priori, partirá como suplente. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Lautaro Martínez (Argentina): Su presencia en el torneo está en entredicho, toda vez que un fuerte golpe en el último amistoso ante Vietnam le tiene a día de hoy en el hospital con una fractura en la tráquea y en el tabique nasal. Vivía un momento dulce tras dar el salto al primer equipo de Racing de Avellaneda, donde se había hecho a base de goles con la titularidad. Ahora habrá que esperar. Su posible baja, unida a la segura de Ezequiel Barco, debilitan a la albiceleste. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Tomás Conechny/JUAN CEVALLOS/AFP/Getty Images
Tomás Conechny (Argentina): Es posiblemente el jugador con más talento del torneo. Segundo delantero o jugador de banda izquierda, Conechny, capitán de la Sub17 y llamado a liderar esta Sub20, ha ido perdiendo impacto con el paso de los meses. En el Sudamericano fue suplente de manera sorpresiva aunque siempre que tuvo minutos demostró que es un jugador de otra pasta. Regateador, peligroso, rápido, de los de sacar petróleo de la nada. El Correa, Agüero o Messi que Argentina ha presentado en otras ediciones. Fue el segundo máximo asistente del Sudamericano Sub20.

Ezequiel Ponce (Argentina): Formado ya totalmente como profesional, su año en el Granada ha sido un continuo sube y baja. Su veteranía debería ser un plus en esta categoría y debería ser el delantero titular sin problema, sobre todo con las bajas de sus homólogos. Desde que ha vuelto a la Sub20 no ha dejado de marcar.

Marcos Senesi (Argentina): Es el mejor defensor de la selección y, sorpresivamente, se le dan pocas oportunidades. Argentina fue un caos en el Sudamericano sin el de San Lorenzo y en esta ocasión no se le ha querido dejar fuera. 

Bryan Cabezas (Ecuador): El extremo del Atalanta ya fue uno de los más destacados en el Sudamericano. Un solo jugador que es capaz de poner patas arriba un partido. Su llegada al fútbol europeo hace ya tiempo le han hecho ir un pasito por delante del resto de jugadores. Fue uno de los cuatro máximos goleadores del Sudamericano Sub20.

Pervis Estupiñan (Ecuador): Un puñal en el costado ecuatoriano. A veces como lateral, a veces como interior, el del Granada es incisivo y tiene un guante en su zurda.

Adam Armstrong (Inglaterra): El delantero del Newcastle es puro nervio. Velocidad incontrolable y un descaro tremendo. Cedido en el Barsnley, ha sido uno de los jugadores más determinantes del equipo en Championship pese a su bisoñez. Debería formar pareja de ataque con Solanke, aunque en caso de jugar solo con un delantero podría salir perjudicado y verse relegado a ser un revulsivo.

Solanke, con el Chelsea Reservas
/Alex Pantling/Getty Images
Dominic Solanke (Inglaterra): Es el llamado a heredar el dorsal número 9 del Chelsea en unos años. Jugador habilidoso y muy eficaz dentro del área. Este año se ha quedado como delantero reserva del Chelsea y al final no ha tenido minutos. Llega fresco al torneo, pero con una gran falta de ritmo que le puede pasar factura.

Sheyi Ojo (Inglaterra): Extremo desequilibrante. Ya ha debutado con el Liverpool en Premier League y es de esos jugadores que debe tener un puntito más que el resto. De sus cabalgadas por la izquierda llegará gran parte del peligró de los pross.

Jean Kevin Augustin (Francia):Situación parecida a la de Solanke. Delantero del PSG, se quedó en la primera plantilla en búsqueda de minutos que no ha logrado tener. El mejor jugador y máximo goleador del Europeo Sub19 del año pasado es uno de los jugadores a tener en cuenta por su olfato, su poderío físico y su versatilidad. Desarrollado por encima del resto, será difícil frenarle.

Lucas Tousart (Francia): Una de las revelaciones del campeonato francés. Tousart es un jugador del centro del campo con mucho recorrido e inteligencia. Llega en un gran momento de forma, tras ser titular indiscutible en el tramo final del curso con el Lyon.

Takefusa Kubo (Japón): Con 15 años, será el jugador más joven del torneo. Estuvo en La Masía durante cuatro años con el Barcelona, pero acabó volviendo a su Japón natal y ahora la reglamentación FIFA no permite una vuelta prematura antes de que sea mayor de edad. Ya ha debutado en la primera división de Japón y aunque le faltan experiencia y cuerpo, le sobra descaro y desparpajo para caracolear en la mediapunta.

Takefusa Kubo/Lukas Schulze/Getty Images
José Gomes (Portugal): Ze Gomes o Ze Golo, como se le llama, está destinado a ser el ariete de Portugal muchos años junto a André Silva. El delantero del Benfica fue la sensación del Europeo Sub17 la temporada pasada donde fue máximo goleador en un torneo que ganó su país. La palabra que mejor le define posiblemente sea precocidad. Mete goles de todos los colores.

Santiago Bueno (Uruguay): Central espigado, rápido y con buena salida de balón. Cualidades que no han pasado desapercibidas para un Barcelona que se hizo con sus servicios hace apenas unos meses. 

Joaquín Ardáiz (Uruguay): Delantero puro de área, oportunista. A priori, jugará un rol suplente, como ya hiciera en el Sudamericano. Su facilidad para hacer gol en momentos complicados le hace fundamental en cualquier convocatoria. Un jugador con grandes recursos, buen olfato y que siempre aprovecha su momento.

Nicolás Schiappacasse (Uruguay): Parte con ventaja para ser el titular de los charrúas. Fue crucial en la consecución del Sudamericano Sub20, aunque tuvo partidos donde no estuvo acertado. Es la esperanza y la perla de Uruguay, pero a sus 18 años recién cumplidos se le exige que marque diferencias. Peleón, rápido y aguerrido, el ariete del Atlético de Madrid tiene que destacar en estos torneos de cara a coger confianza para gestas mayores. Su mayor enemigo es él mismo.

Amaral con la Sub20/JUAN RUIZ/AFP/Getty Images
Rodrigo Amaral (Uruguay): Más fútbol en una uña de uno de los dedos de su zurda que todo el resto de jugadores del torneo juntos. Su mayor problema es su físico. Amaral tiende a engordar con facilidad, aunque su estado de forma lamentable no le impidió ser el jugador diferencial en el Sudamericano Sub20, donde se erigió como pichichi. Potencia, disparo, visión de juego, Amaral, el capitán, lo tiene todo para brillar. 

Rodrigo Bentancur (Uruguay): El ya jugador de la Juventus tiene que demostrar más de lo que ha exhibido hasta ahora con la albiceleste. Por sus galones en Boca y su experiencia se le exige que sea determinante, que lleve el tempo y la manija de todos los partidos, cosa que no hace con regularidad. Aún un poco blando en lo físico, su toque de balón debería marcar diferencias.

Facundo Waller (Uruguay): Es el mejor socio de todos. Máximo asistente del Sudamericano Sub20, Waller combina el trabajo defensivo y el sacrificio con el último pase.

Gedion Zelalem (USA): El meciodentro del Arsenal es el líder de los norteamericanos. Su físico privilegiado le hace ser uno de los jugadores más destacados de estos torneos. Con todo, en los últimos años se ha quedado estancado y la calidad del equipo no le dejará exhibirse demasiado.

Cameron Carter-Vickers (USA): El defensa del Tottenham es uno de los mejores zagueros del torneo. Llega a la cita entre algodones por una lesión de rodilla que le ha mantenido demasiado tiempo en la enfermería y que le ha privado incluso de poder debutar con el primer equipo de los spurs.

Adalberto Peñaranda (Venezuela): Se perdió el Sudamericano por los compromisos con su equipo. Tras romper el cascarón hace unos meses, su último año no ha estado a la altura de los que se preveía en su fútbol y este torneo debería ser un punto de inflexión en su carrera.

Ronaldo Peña (Venezuela): Debería ser titular, pese a la presencia de Peñaranda. Delantero tanque, de área, rematador y goleador con el filial de Las Palmas. Va de menos a más siempre en las citas de este estilo.

Yeferson Soteldo (Venezuela): Otra de las grandes alegrías del Sudamericano, donde estuvo arriba en las listas de goleadores y asistentes. Jugador bajito, con un gran tren inferior. Regateador, eléctrico, vibrante, imparable. Porque las mejores esencias siempre se guardan en frascos pequeños.

Soteldo, contra Argentina/JUAN CEVALLOS/AFP/Getty Images







sábado, 20 de junio de 2015

Mundial Sub 20: Once ideal del torneo

Las once luces que brillaron con luz propia en el Mundial Sub 20 celebrado en Nueva Zelanda, en la XX edición de este torneo.

Rajkovic, ya como campeón / FIFA
Predrag Rajkovic (19 años, Serbia): Si hay algo en lo que esta copa ha tenido excedente sin duda ha sido en la porterías. Los guardametas han demostrado eso que en tantas ocasiones se antoja difícil, despuntar y ser cruciales en las categorías más inferiores. La dificultad del puesto, la presión y otros muchos factores suelen suponer que los arqueros estén siempre por debajo en eventos de estas categorías, pero no en Nueva Zelanda. Si bien el mejor ha sido Predrag Rajkovic, Guante de Oro del torneo que ha encajado sólo 3 goles en 7 partidos, no hay que olvidar a otros muchos que se quedaron en el camino, cada uno con sus virtudes, sus defectos y su toque propio. Como Ibrahima Sy, el excéntrico portero de Senegal que pertenece al Lorient. Sy, el portero más goleado del torneo a causa de dos abultadas derrotas, ha exhibido en Nueva Zelanda un poderío físico y unas cualidades innatas tremendas que sólo pueden mejorarse si se pule su técnica desde ya mismo en Europa. O Tino Casali, el perfeccionista de Austria, un portero que parece haber sido sacado del fútbol sala que medía al milímetro cada detalle. También André Moreira, portugués que pertenece al Atlético de Madrid. Un portero con mayúsculas, más efectivo que espectacular, que aporta seguridad por arriba y por abajo y superioridad en el mano a mano. O Batalla, condicionado como toda Argentina por un Grondona al que le ha podido el papel. Pero volviendo al serbio... Ha hecho de todo y todo bien. No ha cometido errores y ha sostenido al equipo cuando lo han necesitado. Es un capitán, un líder, un hermano mayor que cuida de sus lazos de unión y que no permite que un balón de más traspase la línea de gol. Es un matón de su área y quien entra en ella sabe con quién tendrá que rendir cuentas. Ya es titular con el Estrella Roja de Belgrado y no tardará en serlo con la selección absoluta, con la que ya ha debutado.

Joao Pedro (18, Brasil): El lateral derecho no tiene discusión. Joao Pedro es el nombre propio de esta banda. El jugador brasileño sigue los pasos de los Cafú, Dani Alves, Maicon o Danilo y durante el torneo enseñó que su diccionario para entender el juego se resume en un verbo: atacar. Joao Pedro no conoce otra cosa, ya sea por la derecha como por el centro. Una cualidad magnifica para una selección como la brasileña, dominadora de sus partidos. Es un pulmón para 90 minutos que goza de un físico privilegiado para acabar cada encuentro tan fresco como lo empezó. De lo más destacado de una Brasil que, pese a ser subcampeona, no mostró ni de lejos su mejor versión. Un talento del que se aprovecha hoy el Palmeiras pero que, si sigue con semejante progresión, será imposible no verle dentro de poco en Europa.

Srjdan Babic (19, Serbia): Casi dos metros de central es lo que tenía Veljko Paunovic a sus órdenes con Babic en el eje de la zaga. El defensa perfecto que todo entrenador sueña con tener. No duda, va duro al corte y sabe anticiparse. Su tamaño le permite ser inexpugnable por arriba y es muy rápido pese a ser tan alto. Ya es titular en la Vojvodina y aunque no era el jugador con más cartel del equipo, ni siquiera a priori titular, ha terminado por sentar a Jovanovic y erigirse como líder único de la línea de atrás. 

Milos Veljkovic (19, Serbia): Al lado de Babic, Veljkovic, un par de centímetros menos que su compatriota, pone la elegancia, la primera salida de pelota limpia. Un jugador bastante más técnico que ya ha dado el salto al fútbol europeo de nivel. Propiedad del Tottenham, ha hecho sus apariciones ya como cedido en Championship con el Charlton y el Middlesbrough, aunque también ha debutado con los Spurs. Veljkovic, polivalente, ha alternado el mediocentro con la zaga, donde se ha asentado en el tramo final del torneo.

Nemanja Antonov (20, Serbia): La zaga la completa otro campeón, Antonov. Un prototipo de jugador que en los últimos años se está haciendo más común ver. Un lateral potente, con zancada larga y decidido en ataque, pero una roca en defensa. Por posición (banda izqueirda), el paralelismo se puede hacer con Kolarov, aunque difiere en varios puntos con el del Manchester City. Antonov recula bien y corre para atrás con criterio, combina bien, llega mejor a línea de fondo, pero no tiene el cañón del citizen. Sin duda es mucho más parecido a Branislav Ivanovic, sobre todo cuando el hoy defensa del Chelsea empezó. Antonov, con todo, ni puede jugar de central ni va bien de cabeza como el blue, además de que juegan en bandas distintas, pero es sin duda, por estilo de juego, el jugador al que más se asemeja. Disputó por el premio Youssouf Koné (Malí) hasta el final, pero su expulsión en semifinales acabó por quitarle la ventaja con la que partía.

Danilo (19, Brasil): El jugador llamado a recibir el Balón de Oro del torneo si Brasil se alzaba con el título, se vio obligado a contentarse con el de Plata tras el fracaso en la final. Danilo rezuma profesionalidad. Un jugador con 19 años recién cumplidos que deja la sensación de llevar 15 jugando al máximo nivel. Un portento físico con una superioridad que le permite abarcar él sólo la totalidad del centro del campo. Como buen brasileño, además, no está nada exento de calidad y suele gustarse con algún lujo prohibitivo cuando en alguna acción esporádica acaba en una posición no tan comprometida como la suya natural. Su fuerza (es una roca) y su buen posicionamiento táctico le permiten jugar también como central, así como un mediapunta llegador. Su disparo es potente y su liderazgo infinito. El Liverpool fue el primero en llamar a su puerta hace dos temporadas y el Barcelona se fijó en él como relevo futuro de Busquets, pero él prefirió crecer en un clima más familiar y en un equipo de no tanta exigencia para no acabar relegado al banquillo y fichó por el Sporting de Braga. La Juventus de Turín ya ofreció en diciembre algo más de 10 millones de euros por él, pero de momento sigue perteneciendo al club portugués. 

De izqda a derecha, Traoré, Danilo y Milinkovic-Savic, con los premios
a los tres mejores jugadores del torneo / GETTY IMAGES
Sergej Milinkovic-Savic (20, Serbia): Un trabajador silencioso. Ganador del Balón de Bronce del torneo, ha sido la base de la columna vertebral del combinado campeón. Entrega, lucha y sacrificio durante 6 partidos (se perdió uno por sanción). Hace un trabajo que no se ve y que tiene menos reconocimiento de cara a la galería, pero que quien sabe apreciarlo lo valora el doble. Antes del torneo se le comparaba con Matic por similitud de condiciones. Un pivote trotón, duro, intenso, un elefante con el balón que aparta rivales a su paso y un muro sin él. Un recuperador nato. Pero tras casi este mes de competición se ha revalorizado como algo más. Ha mostrado calidad técnica y llegada hasta el punto de actuar por detrás del delantero. Cada balón aéreo lleva su nombre y dirección y ha mostrado una habilidad innata para trabajar por el compañero, para ejecutar coberturas con criterio y tapar el sitio libre en cada acción. Tiene cosas de Lampard, de Kovacic y del propio Matic. Un todo en uno que ha sido elegido como tercer mejor jugador del evento y sin el que Serbia no podría haberse alzado con el título. No tardará en abandonar el Genk para convertirse en una de las piezas más codiciadas del fútbol mundial.

Stendera, ante Nigeria / GETTY IMAGES
Marc Stendera (19, Alemania): Llegaba Stendera como el líder de Alemania, clara candidata al título, y como quizás el jugador más experimentado del torneo, el más determinante. Y no pudo demostrarlo en la segunda fase tras una primera descomunal donde exhibió sus mejores galas. Sobre todo a balón parado, donde es un francotirador. Stendera es de esa nueva clase de mediapuntas alemanes con mucha movilidad, buena asociación y mejor trato del balón. Sus cuatro goles en el torneo (y tres asistencias) se antojaron vitales para Alemania en un principio, pero falló desde los 11 metros ante Mali el que podría haber sido el tanto de la sentencia y su equipo acabó cayendo, en una sorpresa mayúscula, en la tanda de penaltis ante los africanos. Stendera por todos lados, por ambas bandas o por el medio. Debutó hace dos años con el Eintracht de Frankfurt y ya es titular en la mediapunta del equipo teutón. Un claro candidato a jugador del torneo que no ha podido hacer válidos los pronósticos por la temprana caída del principal favorito al torneo. 

Adama Traoré (19, Malí): El Balón de Oro del torneo gracias a su buen hacer durante todo el evento consolidado con una última puesta en escena de otra galaxia que le dio a Mali la opción de entrar en el podio. Traoré es el mediapunta típico africano, que es escaso pero cuando aparece no deja de sorprender. Zurdo que maneja las dos piernas a las mil maravillas, con un potente disparo desde media distancia y una capacidad infinita para imaginar lo inimaginable. Inventa goles de la nada y asiste por donde nunca parece haber hueco. Sus dos goles y su asistencia en la final de consolación son de museo y el motivo que declinó la balanza en su favor para ser elegido mejor jugador de la cita. Es habitual ya en las alineaciones del Lille francés y no pasará mucho tiempo para que se lo rifen los más grandes.

Andrija Zivkovic (18, Serbia): El jugador distinto de Serbia. Aquel que pone la magia en el conjunto de Paunovic. Principalmente se ha desenvuelto por la derecha, pese a ser zurdo, aunque se mueve bien por todo el flanco de ataque detrás del punta. Zivkovic es la calma antes de la tempestad, un asistente de lujo que duerme la pelota y la esconde antes de enseñarla, antes de cambiar el ritmo de la jugada, antes de pasar de 0 a 100 para luego, si quiere, volver a bajar a 0. Su determinación en los momentos importantes ha sido crucial. El hombre al que darle el balón cuando empieza a quemar porque en sus pies es todo dulzura, más sencillo. Zivkovic es caracoleo, es el tic tac del reloj, es elegancia pura, es el regate antes del último pase. Un baluarte a balón parado con su zurda. El gran derrotado en esa terna de premios individuales quizás por su discreta final.
Silva intenta una chilena / GETTY IMAGES

André Silva (19, Portugal): Cuatro goles y dos asistencias en cinco partidos, números suficientes que no sirvieron a Portugal a pasar de Cuartos pese a ser muy superior en todos los partidos. Los lusos salieron derrotados en penaltis ante Brasil tras haber podido golear a la finalista y subcampeona y su gran torneo sin recompensa tiene a André Silva, delantero del Oporto B, como protagonista principal. Silva es el 9 perfecto, un delantero completísimo que dispone de los mejores registros de los mejores goleadores. Es un tanque físico, bueno de espaldas, al primer toque, capaz de darse la vuelta tras bajar balones con nieve. Pero Silva también es rápido, tiene un tren inferior considerable y es potente con la pelota al pie en carreras de larga distancia. Muy bueno en el regate uno contra uno, muy bueno en el mano a mano con el portero, muy bueno fuera del área, también en el remate dentro de ella. Hace mejores a sus compañeros, pues el trabajo sin balón que hace este aún adolescente bien podría servir ya para enseñarlo en las escuelas. Cuánto ha perdido el fútbol con la rápida eliminación de la Portugal de André Silva.


Mundial Sub 20: La Serbia de Veljko Paunovic

Paunovic, entrenador de Serbia Sub20 / FIFA
Y al fin, tras muchos años de espera, el Mundial Sub20 lo ganó por fin un equipo, con mayúsculas, que no la esporádica espuma de sus talentos individuales. Y es que esta Serbia, que es un notable en todo, hizo durante todo el torneo un ejercicio de profesionalidad desmesurada, de sobreponerse a los contratiempos y de un gen competitivo que les ha hecho levantar el trofeo más grande de los pequeños imponiéndose a Brasil en una final agónica a la que le faltaron un par de minutos para acabar decidiéndose desde los once metros.

Serbia, que arrancó el torneo cayendo por 1-0 ante la Uruguay de un delicioso Gastón Pereiro, supo sobreponerse, vencer los dos partidos restantes del grupo para clasificar como primera e ir dejando rivales hasta llegar a la gran batalla decisiva. Destacable es en estos chicos que en cada encuentro que han jugado desde el final de la primera fase, en todos han llegado a la prórroga, incluso en algunos a los penaltis. Cuatro duelos a todo o nada de 120 minutos de desgaste, ante rivales más frescos, más enteros y con mucho más descanso que, ni por esas, han tumbado al combinado del hombre que brilla por excelencia por encima de todo: Veljko Paunovic.

Se enorgullecía el ex jugador de Atlético de Madrid y Getafe, entre otros, de la camada de chicos que tenía a sus órdenes incluso meses antes de que arrancara la competición o de que hiciera oficial la lista de 21 jugadores que han terminado llevándose todos los elogios. Su escenificación sobre el verde ha sido la de once jugadores moviéndose al son de una coreografía orquestada por el joven técnico. La de un grupo de muchachos trabajados y moldeados para competir en cualquiera que sea el escenario, ya se adverso, ya sea favorable. 

El no perder el sitio, el tapar cada espacio, el saber cada uno qué es lo que se espera de uno mismo. Ese no dar un balón nunca por perdido ni una ocasión por acabada que llevó a Saponjic, en el tiempo de descuento de los octavos de final ante la Hungría de la sorpresa Mervó, a forzar una prórroga (la primera de cuatro consecutivas) que luego terminarían ganando. El estar al borde del alambre, jugar con fuego y no quemarse porque no hay brasa que intimide y no sea manejable. 

El saber mantener la compostura como en cuartos ante Estados Unidos cuando, tras una guerra de desgaste que no encontró vencedor a 120 minutos, una tanda errática de penaltis decidió que fueran los balcánicos los que avanzaran. Esas dosis de fortuna necesarias para ganar cualquier torneo de gran magnitud que se tradujeron en una larga lucha desde once metros donde hasta 7 de 18 lanzamientos no acabaron en la red. 

Inteligencia y sangre fría, creer en lo que se está haciendo y saber por qué se está haciendo, como en semifinales cuando, tras ser superiores durante el tiempo reglamentario se encontraron con, nuevamente, un alargue infinito ante una Malí mucho más entera físicamente, pero no en el aspecto mental. Unos africanos que acabaron desquiciados, perdiendo la compostura y eligiendo mal cuando no se podía hacerlo. Y otra vez apareció la figura de Iván Saponjic, el trabajador perfecto. Un asesino con cara de niño al que todo entrenador quiere en su equipo. Se desfonda en silencio, busca el beneficio colectivo por encima de la gloria personal, que cuando llega es doblemente revitalizante. Un Solsjkaer en potencia que tira desmarques, caracolea en el área, arrastra rivales, remata de primeras y presiona al defensa. Un todo en uno que metió al equipo en una final ante una Brasil que acabó el torneo de menos a más y cuando mejor estaba recibió una cornada mortal.

Porque Serbia, mejor posicionada en el campo, se puso por delante en el marcador y cuando aún no habían terminado de celebrarlo se topó con un empate que parecía mortal. Los sudamericanos, nuevamente más enteros que los balcánicos dieron dos pasos hacia adelante y establecieron la tienda de campaña en las inmediaciones del área que defiende Rajkovic, que mataría con tal de evitar que alguien le marcase un tanto de más. Pero el partido, una vez más, se fue al alargue, a esa media hora en la que los serbios se sienten como en casa y que no fue tal esta vez. 

De una forma u otra, ya sea por simple estadística, que Serbia clavara la rodilla en alguna prórroga era cuestión de tiempo y Brasil parecía la candidata perfecta para lograrlo. Y entonces llegó. Como un perfecto boxeador que se sabe, en ese momento, inferior y fatigado, los europeos cerraron filas, se encogieron y se acostaron sobre la meta que defendía su imponente arquero y soportaron los golpes, uno detrás de otro, de una Brasil que al fin estaba siendo superior a un rival, obviando claro está la semifinal en la que arrasaron a Senegal. 

Y entre tanto, con camisetas rojas y amarillas jugando en 30 metros, el último gancho, la última bala de los de Paunovic salió con viaje sólo de ida a la portería verdeamarela. Un perfecto contrataque en tres toques, una definición exquisita con un golpeo de exterior de Maksimovic, que tras 110 minutos de desgaste en el doble pivote se acababa de colocar como enganche para, precisamente, eso. Y en un abrir y cerrar de ojos, un equipo que soñaba con llegar a los penaltis con su intimidatorio Rajkovic bajo los palos, se encontró con la misma figura sonriendo, festejando y vacilando a sus 20 compañeros antes de levantar la Copa de campeones al cielo de Nueva Zelanda.

La Serbia de Paunovic es Rajkovic, un líder bajo los palos que ejerce de hermano mayor más que de capitán. Que ordena y coloca a una rocosa defensa prácticamente impenetrable. Un eje de la zaga fuerte y decidido que nunca da opción a pensar al rival, que solventa cada duda con contundencia. Babic y Veljkovic, la combinación perfecta a los que flanquea un potente Nemanja Antonov, una de las sorpresas del torneo, que tuvo que bailar en la final con la más fea y con la habilidosa banda derecha brasileña. La Serbia de Paunovic es Sergej Milinkovic-Savic, o simplemente SERGEJ, en mayúsculas, como luce en su camiseta (el hermano mayor de Vanja, portero suplente perteneciente al Manchester United). El jugador al que deseas tener a tu lado. La prolongación de cualquier entrenador sobre la cancha. Es voluntarioso, un portento físico, un armario de 3x3 que baja a pelear al barro cuando lo exige el guión y que hace lo contrario cuando toca. La Serbia de Paunovic es Zivkovic, el talento, el jugador diferente, al que darle la pelota cuando a los demás le quema. La Serbia de Paunovic es la suma de los unos que hacen un todo perfecto, o casi perfecto. Un equipo con un gen competitivo impropio para críos menores a la veintena de los que, seguramente, muchos se quedarán por el camino. Pero que nunca podrán olvidar que una noche, en Nueva Zelanda, el mundo entero se rindió a sus pies, 

Rajkovic levanta la Copa de Campeón del Mundial Sub 20 / Getty Images

miércoles, 10 de junio de 2015

Mundial Sub-20: Gastón Pereiro, cierra los ojos y pide un deseo

Gastón Pereiro, con Uruguay U20 / TENFIELD

Érase una vez, en Sudamérica, un pequeño país con algo más de tres millones de habitantes donde no paraban de emerger, como si de una fábrica se tratara, muñecos de guerra diseñados con el único objetivo de luchar hasta el final por ganar un balón dividido. Allá por los inicios del fútbol, en los primeros compases del siglo XX, estos chicos, ataviados con zamarras de color celeste, no encontraban un rival a su altura. Combinaban la garra y la fuerza de la mayoría con las pinceladas mágicas de unos pocos para conformar un ejército de 11 hombres sin parangón. Su nombre era Uruguay, y sus hijos, menos que el resto pero creídos con el doble de valor, fueron los pioneros en ganar al mundo entero, doblegando incluso a los titanes en su casa, y se acomodaron en un estado de vida donde rendirse no está permitido.

Cada cual tendrá su favorito. Elegir en un ramillete de jugadores donde se encontraban en el pasado   nombres de la talla Francescolli, Obdulio Varela, Schiaffino, Rubén Sosa, Scarone, Recoba o los actuales Forlán, Cavani, Luis Suárez o Diego Godín no es más que una bendición. Los vigentes campeones de la Copa América, que defienden título estos días en Chile, alternan buenas generaciones con otras más mediocres y sus mejores baluartes jóvenes ya empiezan a demostrar que tardarán tiempo hasta desaparecer de la primera plana del panorama mundial. Los Giménez, Velázquez o Rodrigo Amaral no dejan de avivar la llama del éxito y en Nueva Zelanda, durante el Mundial Sub20 que se está celebrando, un nombre sobresale de los demás: Gastón Pereiro.

Gastón Pereiro (11 de junio de 1995) es un mediapunta espigado, que rompe un poco con la tónica de jugador aguerrido que suele envolver al charrúa. Pereiro es más talento, elegancia, clase y dosis de magia. Es más Francescoli que Forlán, más Recoba que Cavani. Si bien el equipo celeste no está mostrando su versión más vistosa como en el pasado torneo, donde cayeron en la final, los charrúa siguen vivos y se aferran al clavo ardiendo de Pereiro.

Cuando ves jugar a Pereiro por primera vez, la sensación es la de ver a un entrenador jugando con los alevines a los que entrena, de ver a un hermano mayor vacilando a los más pequeños de la familia. Esa sensación de superioridad para con su entorno. Pereiro es un mediapunta al uso, muy alto, rozando el 1'90, al que le encanta tener la pelota el máximo tiempo posible. Zurdo cerrado, pues la derecha la tiene poco más que para el apoyo, hace mejores a sus rivales cuando se siente importante y puede arrancar también desde ambas bandas. Rehuye siempre de lo fácil y trata de buscar la situación más compleja posible que pueda dar sus frutos. Muchas veces juega más de cara a la galería de lo necesario. No corre porque no le hace falta, trota por el campo, su potente zancada y su buen uso de la fuerte carrocería de la que dispone se lo permiten. Se trata de un jugador de fútbol sala encerrado en un campo para 22 hombres donde en vez de goma se calzan tacos. Un romántico de pisar el cuero y chocar con él en posesión dando la espalda a su marcaje. Adora la conducción de la pelota hasta límites insospechados y es de esos jugadores que derrochan elegancia en sus controles, en sus andares y en sus asistencias inverosímiles.

Pereiro es frío y calculador y posee un gran disparo desde la frontal con su izquierda. Congela sus pulsaciones en situaciones donde a los demás les hierve la sangre. No duda, no se pone nervioso y se siente bien cuanto más importancia tiene en el equipo. Prefiere asistir antes que golear y desde hace un año es un fijo en las alineaciones de Nacional de Uruguay. Su 1'88 le permite ser un jugador importante en los balones aéreos y es muy oportunista de cabeza, además, también tiene un muy buen juego de espaldas y una gran habilidad para girar sobre sí mismo. 

Se dio a conocer internacionalmente en el pasado Sudamericano Sub20 donde, pese al buen nivel que mostró, su nombre se asocia al encontronazo que tuvo con un hincha menor de edad al que, según los medios de Uruguay acabó golpeando al término de uno de los partidos del torneo. 

Su parecido futbolístico no tiene cabida con ningún uruguayo, sino que es más bien un jugador muy del estilo de Javier Pastore, sobre todo cuando el hoy jugador del PSG estaba empezando a dar sus primeros coletazos en el mundo del balón. Hace exactamente un año se aseguró la Juventus, el Sevilla y el Udinese habían llegado tarde a por él, pues lo había fichado el Atlético de Madrid, que en Uruguay tiene una mina en las últimas campañas, y se había hecho con sus servicios a la vez que cerró a otro joven baluarte llamado Nicolás Schiappacasse. 12 meses después, Pereiro sigue en Uruguay creciendo a pasos agigantados en una competición que se le antoja pequeña. Si consigue dar el salto a Europa pronto y adaptarse rápido al ritmo que se juega a este lado del charco, Gastón Pereiro puede ser la llave para abrir muchas defensas, un jugador que realmente marque diferencias, pero siempre corre el riesgo de que su extravagancia, su dejadez y su mala cabeza acaben por dejarle en un quiero y no puedo y acabe desaprovechando su carrera en un fútbol menor al que le corresponde su calidad. Mañana, en su vigésimo cumpleaños, tendrá uno de los mejores regalos de su vida: la responsabilidad de eliminar a Brasil y hacer sentir a los suyos que con él, cualquier nuevo Maracanazo es posible.

             

sábado, 6 de junio de 2015

Mundial Sub-20: Marc Stendera, el alumno aventajado

Sobresale por encima de todos el dorsal número 10 de Alemania en Nueza Zelanda, donde chicos menores de 20 años dan sus primeros pasos en un Mundial para convertirse las figuras de los posters de pared de otros más jóvenes que sueñan con, algún día, dedicarse al mundo del balón. Si bien Ángel Correa destaca por su desparpajo, por ser el diferente, por ser el talento, Marc Stendera (10 de diciembre de 1995) es el talante, la calma antes de la tempestad. 

Stendera, con el Eintracht / E. FRANKFURT
Alemania puso algo más de un lustro una semilla que ahora está dando sus frutos y que no parece, de momento, tener fin. El primer éxito tuvo lugar en 2009, donde unos imberbes aún desconocidos levantaban una Eurocopa Sub21 y, en su mayoría, irrumpían el año siguiente en Sudáfrica para demostrar que no eran flor de un día. Alguno de esos son hoy mundialmente conocidos como Manuel Neuer, Mesut Özil, Matt Hummels, Schmelzer, Sami Khedira, Jerome Boateng o Howedes, algo más que una columna vertebral a la que un año más tarde se unieron los Toni Kroos y Thomas Muller de turno.

Años de trabajo que tuvieron recompensa el año pasado en Brasil, donde tras arrollar al anfitrión en semifinales, rompieron el sueño del mejor jugador del mundo en la lucha por el título con un gol de Mario Götze. Él y Marco Reus, ausente este último por una lesión, son los siguientes en un árbol genealógico teutón que no parece tener fin, toda vez que Julian Draxler, por ejemplo, ya está apuntado a la fiesta, y Leon Goretzka y Max Meyer llaman con fuerza. Pero un paso por detrás de todos ellos, aparece la figura de Marc Stendera. Aún con 19 años, debutó hace dos en la Bundesliga defendiendo los colores del Eintracht de Frankfurt, club que le ha formado como jugador y de cuya titularidad no se ha esfumado. 

Stendera se mueve bien entre líneas, es un mediapunta versátil, con mucha movilidad, al que le encanta hacer las cosas más prácticas que bonitas. Conduce el balón elegante y suenan tambores de guerra cada vez que se aproxima a la zona de influencia. Su golpeo a balón parado es su mayor cualidad, tiene un francotirador en la pierna derecha y hace de cada córner o falta un pase de la muerte o un penalti. Además, tiene buen disparo con ambas piernas. No obstante, es más asistente que goleador, pero suele acabar con buenas cifras de cara a puerta si juega cerca del área, donde más le gusta moverse. Y es que Thomas Schaaf esta temporada ha retrasado su posición hasta el doble pivote o le ha puesto en medio en un rombo que ni creaba ni destruía y era un poco la ley del más fuerte.

Una lesión del ligamento cruzado de su rodilla hace dos años que le tuvo 8 meses parado cortó su progresión meteórica, y es por eso quizás que juega con los chicos de su edad y no un par de cursos por delante, con los de su calidad. Su aplomo con la pelota y la toma de la decisión correcta en cada momento le hacen un jugador muy valioso. En Frankfurt ya le llaman 'El Götze bueno', por su parecido en el campo con el goleador de la final del Mundial. Stendera ya lideró el pasado año a Alemania Sub19 a levantar el título de Campeón de Europa a la vez que Götze hacía lo propio con la Copa del Mundo y este verano, dando un paso más en su carrera, está dirigiendo a sus compañeros a la conquista de un objetivo superior. El Borussia de Dortmund ya le tiene en su lista tras la exhibición que dio esta temporada contra ellos, pero el chico no parece, de momento, decidido a abandonar su casa. La dimisión de Schaaf, además, puede venirle a las mil maravillas si el próximo entrenador decirle darle galones en la mediapunta. Stendera es una realidad y la llamada de la absoluta no se hará esperar. La última pepita de oro de la generación dorada alemana ya ha sido descubierta.
Marc Stendera, en 2014, campeón de Europa con Alemania Sub19 / UEFA

miércoles, 3 de junio de 2015

Mundial Sub-20: André Silva, el sueño esperanzador de Portugal

André Silva, con la selección de Portugal / UEFA
Veinte segundos. Ese fue el tiempo que necesitó André Silva (6 de noviembre de 1995) en el debut de Portugal en Nueva Zelanda para demostrar que está hecho de otra pasta. Desde Pauleta, los lusos echan de menos un delantero nato con gol, una especie que parece en extinción en el país vecino. Sin éxito, Nuno Gomes, Hélder Postiga, Liedson o Hugo Almeida han intentado cubrir ese hueco, por no mencionar el descalabro del pasado Mundial en Brasil con el extravagante y descoordinado Éder como apagafuegos, cuya puesta en escena clamó al cielo. 

Cierto es que desde entonces ha emergido también la figura de Cristiano Ronaldo, una bendición para los lusos, un goleador nato en sus últimos años, pero que nace desde la banda y que necesita a ese matador dentro del área para sentirse aún más cómodo. La solución viene en camino, va quemando etapas, cociéndose a fuego lento y devorando rivales, llamando a la puerta de los más grandes a base de goles y no goles, porque André Silva es un delantero mucho más completo de lo que pueda parecer. No es sólo un hombre que mete la pelota en la red.

Referentes ha tenido, pues el Oporto fichó a este chico cuando aún tenía 14 años para sus categorías inferiores mientras en el primer equipo una bestia como Radamel Falcao daba cursos adelantados cada noche en Do Dragao de cómo ser el mejor delantero del mundo. También hace allí goles Jackson Martínez, otro cafetero que cierra paso a un Aboubakar que cuenta sus participaciones en la Liga por goles. Aunque, puestos a nombrar delanteros del Oporto, quizás es justo hablar de uno aún más veterano y que se asemeja mejor al juego de nuestro protagonista, como es Lisandro López.

Debutaba hace unos días Portugal ante Senegal en el Mundial Sub20 con todas las miradas puestas en Gelson Martins, extremo de la fábrica del Sporting de Lisboa, el jugador más importante y desequilibrante de esta selección. Y mientras los objetivos estaban puestos en esa banda derecha, en la otra, la izquierda, André Silva (saliendo del área, una de sus mejores cualidades) bajaba un balón con nieve a los 20 segundos de partido, se daba la vuelta entre tres adversarios y metía un pase entre líneas para que Gelson, desde atrás, arrancara la moto y pusiera el primero antes del medio minuto de juego. La mayoría de jugadores aún no había tenido tiempo de moverse de su posición. Un destello. Pide un deseo.

Sólo llevaba tres minutos y ya había dado un gol y creado otras dos ocasiones para ello. Quizás pecó de no ser egoísta y en ese intento de agradar a la estrella Gelson se olvidó que él era el delantero. Esa es otra de sus virtudes, pasar la pelota cuando toca, no ser nada egoísta de cara a la portería. Un arma de doble filo, porque los delanteros siempre han de tener un punto de individualistas dentro del área, ese hambre de gol. No tiene ningún problema en bajar al barro para trabajar por el equipo sin conseguir la gloria personal.

Silva, con el Oporto / FCP
Silva, a sus 19 años, maneja los registros de los mejores delanteros. Puede que no sea un 10 en nada, pero es un notable en todo. Como pivote juega a las mil maravillas, algo que le permite su potente carrocería, recibe de espalda y es capaz de aguantar la pelota, jugar de cara o dejar de primeras con la cabeza. Es tosco, no se da la vuelta rápido cual gambetero argentino, pero es muy potente y es común verle haciendo cabalgadas desde el centro del campo o desde la banda, donde le encanta caer. Es buen regateador en el uno contra uno y tiene un disparo lejano fuerte. Fija de maravilla a los centrales y permite que lleguen jugadores en segunda línea. No se le caen los anillos por bajar 10 metros para crear un espacio pese a saber que no va a recibir la pelota y le encanta que le doblen para tirar una pared. Huele sangre, no deja rebote vivo cerca y no suele errar cuando remata de primeras. Es el jugador perfecto para Portugal, criado y creado en base a una ideología de juego que, si sigue su curso, tendrá sus buenos frutos en un futuro no muy lejano. Engatilla fácil de primeras o tras un acomodado control si tiene la posibilidad dentro del área y su calidad en el remate de cabeza, midiendo los tiempos e imprimiendo la fuerza oportuna, hace que sea un peligro aéreo.

Y es que Silva debutó sólo con 16 años con la Selección Sub19 (donde ha marcado 16 goles en 24 partidos), con la que el pasado verano se proclamó subcampeón de Europa ganando la Bota de Plata del torneo y asombrando a todos en el partido contra Hungría en el que marcó 4 tantos, uno de cada color: empujando el primero a placer, rematando de cabeza el segundo, haciéndose con un rebote en el tercero y adelantándose a sus rivales para cerrar la cuenta en el cuarto. Se saltó de golpe tres categorías y ya no ha dado pasos en falso, sobre todo defendiendo los colores nacionales, donde su nivel incluso aumenta. Es el delantero titular del Oporto B, que juega en la segunda categoría del fútbol portugués, donde debutó con 17 años y no necesitó más que dos partidos para ver puerta como profesional.

Desde entonces, ha logrado 14 goles en temporada y media, una cifra algo baja si no se tiene en cuenta la dificultad que le supone al equipo luso mantenerse en la segunda división sólo con jugadores prometedores Dio el salto al segundo equipo tras lograr 28 goles en 31 partidos con el Oporto Sub19, donde jugaba con chicos dos años mayores que él y equipo en el que no era delantero centro, pues Gonçalo Paciencia, un delantero algo mayor y sin movilidad, le relegaba a la banda, donde André Silva pudo explotar su velocidad y potencia.  El Chelsea y el Arsenal ya han puesto sus miras en él y el pasado octubre preguntaron por sus servicios, pues el chico acababa contrato a finales de este mes, pero al final acabó desechando las ofertas extranjeras para poner su rúbrica en un nuevo contrato con el conjunto portugués. Sueña con marcar en Do Dragao con los mayores.