miércoles, 11 de noviembre de 2015

Eurocopa 2016: La gran oportunidad de Francia



Disputar una Eurocopa en tu propia casa es algo que, con suerte, sucede una vez en la vida. Hacerlo en un momento de forma, con una generación envidiable y una mezcla de veteranía, juventud y ganas, es algo que sucede una vez cada 100 años y no se puede dejar escapar esa oportunidad. Ahora la tiene Francia, cuartofinalista del pasado Mundial, eliminada por la mínima por una Alemania que a la postre se alzaría con el cetro internacional. Llama un poco la atención que en las casas de apuestas que, a noviembre de 2015, se coloque a los galos como principales favoritos a la par con los teutones para hacerse con la Eurocopa. Y es aunque los últimos resultados no invitan a pensar en que Francia tenga posibilidad alguna, pues muy lejos queda ya aquel subcampeonato mundial de 2006, los próximos anfitriones han madurado y evolucionado, y ahora lo tendrán todo de cara. Además, pueden presumir de haber conquistado los dos torneos que han celebrado, tanto la Eurocopa en 1984 como el Mundial en 1998, un factor más para pensar en su optimismo.

En 2008 el ridículo fue mayúsculo, cayendo en la fase de grupos con una generación ya pasada de rosca en una situación que se puede comparar a lo que le sucedió a España en Brasil el pasado verano. Luego, en 2010, llegó el famoso motín del vestuario, con la plantilla dividida, jugadores apartados, otros confesores del cuerpo técnico, diferencias raciales. Todo un mejunje que obligó a una limpia necesaria, a un partir de cero que ha llevado a los franceses a estar al nivel al que hoy juegan. Como mala suerte puede clasificarse que en 2012 se cruzaran con España y en 2014 con Alemania, que entonces no dejaban títeres con cabeza. 

Desde que Didier Deschamps (campeón del Mundial 1998 y la Eurocopa 2000) cogiera el equipo en verano de 2012 su hacer ha sido impecable. A la plantilla que dejó Blanc hay que sumar todos los talentos que han ido saliendo en los últimos años de la Clairefontaine, la residencia de los bleus desde que son unos críos. No en vano, Francia se coronó como campeona del Mundial Sub20 de 2013 con jugadores como Pogba, Zouma, Digne, Kondogbia o Thauvin, y sólo dos años antes se quedó en semifinales del mismo torneo con la ayuda de Griezmann, Lacazzette o Coquelin. 

Lloris, capitán de Francia / REUTERS
Y es que estar en la lista de los 23 elegidos para la Eurocopa no va a ser sencillo. Prácticamente nadie tiene el puesto asegurado y, salvo Nasri, con quien no va el asunto, por delante queda un sprint de más de seis meses para no quedarse cortado y no ver el torneo desde el sofá. Sólo Hugo Llorís, capitán, líder, santo y seña de la portería, puede dormir más o menos tranquilo con la tranquilidad de que el dorsal número uno es suyo.

La Francia de Deschamps es una Francia de toque, de armonía, uno de los equipos más elegantes con la pelota, muy versátil y también muy vertical. Dispone sobre el campo un 4-3-3 que va mutando gracias al buen acople de los jugadores. El aspecto defensivo es el punto más débil y no sólo por la línea de la zaga, que es algo endeble y, más que nada, inexperta, sino porque es un conjunto acostumbrado a la pelota, pero no es dominador de la posesión como puedan ser Alemania o España y atrás, concede. 

Probablemente el lateral derecho sea el puesto más vulnerable ya no sólo de la defensa, sino de todo el once. Debuchy, relegado al banquillo en el Arsenal por Bellerín, tendrá que remar a contracorriente para estar en la lista definitiva en un puesto que hoy parece destinado a un Sagna que es más bien una montaña rusa. En el eje de la zaga, a día de hoy, Koscielny y Varane parecen inamovibles, pero hay que andar con pies de plomo y ver cómo termina la temporada un Zouma que tiene todo el futuro por delante y que es una de las únicas noticias positivas del Chelsea. Los tres se postulan fijos salvo lesión, y con ellos estará o bien Sakho, o bien Laporte, o bien Mangala, todos haciendo un gran año. En el lateral zurdo tiene Deschamps otra incógnita. Evra sigue quemando sus últimos cartuchos, pero se antoja dura su batalla con Tremoulinas. De las lesiones del sevillista dependerá su continuidad en la Liga y su presencia en el torneo. El tercero en discordia es el jovencísimo Digne, que de seguir al nivel del que disfruta hoy Roma debería estar en la lista. Otro que tiene que buscar el equilibrio es Kurzawa, joven valor de las categorías inferiores a quien su cabeza mal amueblada de momento ha perjudicado más que beneficiado. E incluso Amavi, gran fichaje del Aston Villa para el perfil zurdo.

El centro del campo parece quizás la zona más estable. El pasillo de seguridad de Deschamps donde Pogba y Matuidi son los perfectos interiores, mezcla de músculo y calidad, y donde sólo resta saber quién jugará como pivote entre medias de los dos. Cabaye y Schneiderlin se han ido disputando esa posición. El del Crystal Palace tiene la titularidad asegurada en su club, mientras que el del Manchester United está un poco más expuesto siempre debido a las excentricidades de Louis van Gaal y a la mayor competencia en Old Trafford. No se pueden relajar tampoco. Coquelin, del Arsenal, viene pegando fuerte, haciendo una temporada meritoria con los de Wenger y llamando a la puerta de su primera convocatoria con la absoluta. Tampoco se puede olvidar uno de Sissoko, el caos hecho fútbol, muy del agrado de Deschamps y un recurso carne de banquillo con la capacidad de revolucionar cualquier partido. Tampoco venderá la piel barata Payet. El del West Ham ha sido indiscutible en las últimas convocatorias y su nivel en la Premier invita a pensar que pudiera haber sido un fijo de no haberse lesionado. De cómo retorne y de su final de temporada dependerán sus opciones. Sin olvidar tampoco a Rabiot, que a sus 20 años es una delicia de ver en los minutos que le da Blanc en el PSG.

En la delantera llega el bendito problema. Con la situación delicada de Benzema y Valbuena y su futuro incierto, no parece que la ausencia de los dos fuera a ser un problema crítico. Cierto que Karim es vital y su rendimiento mejora con la camiseta nacional al sentirse el jugador capital, pero el nivel de sus recambios no sería para tornar una ausencia del madridista en tragedia. Junto a Benzema jugarán dos mediapuntas caídos en los costados. Uno será seguro Griezmann, mientras que el otro saldrá de una dura batalla que ya ha empezado entre Lacazette, al que le avalan 40 goles entre la pasada temporada y lo que va de esta; Martial y su sorpresivo su rendimiento desde que ha llegado a Manchester; Coman, convenciendo a Guardiola y robando minutos a Müller, Götze y compañía; Ben Arfa, que tras amenazar con la retirada está posiblemente en el mejor momento de su carrera. Cómo debe andar de nivel que ha hecho las paces con el propio Deschamps, con quien lleva peleado desde que el francotunecino jugara en el Marsella. En su mejor versión, el ex del Newcastle es uno de los jugadores más difícil de parar. También anda por ahí Giroud, aunque este es claro suplente de Benzema y el propio Valbuena. Los que parece que han dejado escapar ya el tren son Gameiro y Remy, como también Clichy.

Pogba y Benzema celebran un gol / REUTERS
No se puede obviar tampoco las ausencias de Ribery y Ménez. El del Bayern, tras una eterna lesión, parece dispuesto a volver a los terrenos de juego el próximo mes. Ni imaginarme quiero cómo llegue siquiera a un 70% de su nivel. Aunque es cierto que parece complicado que tras tanto tiempo pueda ponerse a tono. Ménez, por su parte, ha dejado escapar ya varios trenes con la lesión sufrida recientemente. No retornará hasta 2016 y le debería costar llegar a su nivel antes de su problema grave en la cadera.

Si nos atenemos a la última convocatoria de Deschamps, por unos motivos o por otros, se han quedado fuera jugadores de la talla de: Payet, Ménez, Valbuena, Benzema, Coquelin, Sakho, Zouma, Debuchy, Tremoulinas, Rabiot, Lacazette, Laporte, Ribery, Ménez, Kondogbia, Nasri, Kurzawa, Gameiro o Clichy.

No será fácil ser uno de los 23 elegidos para disputar un acontecimiento único. Francia, hoy en día 24ª clasificada en un Ranking FIFA que lidera Bélgica ya que en estos últimos dos años no juegan partidos oficiales y no hacen más que perder puntos, tiene una oportunidad soñada. Nunca ningún título salió de allí, las dos coronas internacionales celebradas en territorio galo se encuentran en sus vitrinas y el rendimiento de la selección cuando juega en casa se multiplica. 




lunes, 9 de noviembre de 2015

Mundial Sub17 (2015): Once ideal del torneo



Si hay un auténtico triunfador en este Mundial Sub17 celebrado en Chile es el nigeriano Víctor Osimhen. Un auténtico desconocido para la mayoría hasta la fecha, jugando en escuelas amateur en su país que se ha reivindicado logrando la Bota de Oro al máximo goleador del torneo con 10 tantos en siete partidos y el Balón de Plata al segundo jugador más destacado del campeonato. Afirmaba durante la cita que hasta ahora ha vivido vendiendo agua en los semáforos de Lagos, una situación que probablemente cambiará de forma drástica a partir de ahora. Ya hay varios equipos de la Premier que se han reunido con él. El último en lograr su galardón fue el también nigeriano Iheanacho, que hoy despunta en las filas del Manchester City.

Qué lejos están todas aquellas elucubraciones de jugadores a seguir en el torneo, en su mayoría europeos o americanos, pues por unas cosas o por otras no siempre los que más nombre tienen acaban dando el nivel. La Francia de Edouard o Zidane ha sido una decepción; La Argentina de Conechny, la peor albiceleste de la historia; Paraguay pecó de perdonavidas con un irregular Sergio Díaz; Leandrinho nunca destacó con Brasil y Bélgica ha llegado lejos pese a que su jugador más destacado, Azzaoui, ha suspendido en este mundial con muy mala nota. 

S. Diarra / MARTIN ROSE / GETTY IMAGES
Samuel Diarra (17 años, Malí): No se ha caracterizado el torneo por sus grandes porteros, todo sea dicho. Pero Samuel Diarra ha logrado, sin duda, imponerse como el mejor de la cita. Llegó a la final con sólo dos goles encajados en seis duelos. El poderío ofensivo de Malí, a quien casi no le hacían ocasiones, ayudó. En la final puso su granito de arena con dos grandes paradas, además de un penalti detenido en el inicio, pero no pudo hacer nada ante los dos goles que le dieron el trofeo a Nigeria. Se ha llevado el Guante de Oro gracias a encajar sólo cuatro goles en siete partidos y se ha impuesto en la elección al mexicano Romero, que demostró reflejos y realizó varias paradas de mérito y al belga Teunckens, condenado por un grosero error en las semifinales.

Diego Cortés (17 años, México): Fue el lateral más incisivo de todo el torneo. Formó una pareja en la banda derecha mortal con Lara. Fuerte en defensa, se desdoblaba en ataque cada vez que tenía opción. Buen manejo de pelota y centros al área óptimos. Además, de sus botas salió uno de los mejores goles del torneo. Fue en semifinales, ante a la postre campeona Nigeria, y daba el empate provisional a los americanos. En Chivas tienen una perla.

Abdoul Dante (17 años, Malí): Capitán de Malí, levantó las expectativas de Europa poco antes de la final, cuando la FIFA le sometió a una rueda de preguntas al lado del otro capital de la final, el nigeriano Nwakali. Y es que Dante, que juega en las categorías inferiores del Jeanne D'Arc, un equipo de su país, afirmó que sueña con jugar en el Chelsea y que no le diría que no a un equipo tan necesitado de jugadores hoy en día. Dante es un jugador de raza, aguerrido, un auténtico líder en defensa. Él es el que manda, el que organiza y el que guía a sus compañeros. Notó mucho el conjunto su ausencia en las semifinales, donde se vio a los malienses perdidos por momentos en la zaga. Además, es un baluarte en el juego aéreo.

W. Faes / MADDIE MEYER / G. IMAGES
Wout Faes (17 años, Bélgica): Es imposible no hablar de este jugador sin hacer referencia a David Luiz. Tanto en la forma física (esa melena rizada inconfundible, alto y un estilo igual incluso en los andares) como en su forma de jugar, el belga es un calco del brasileño. Faes es un baluarte al corte. Es rudo, fuerte y veloz. Con la pelota, ofrece una primera salida limpia desde atrás, algo que además es de uso obligado en el fútbol belga desde hace años. Faes no se arruga a la hora de sumarse al ataque y si tiene las puertas abiertas puede ser común verle progresar hasta el borde del área rival. Ha disputado ya casi una decena de partidos en la Youth Champions League y es de los chicos más experimentados del torneo. Con su planta, no tardará en dar el salto al primer equipo del Anderlecht. 

Luis Olivera (17 años, Argentina): La peor selección argentina de toda la historia tiene un par de buenas noticias. Conechny, quizás el único que estuvo al nivel que se esperaba en la delantera, y Luis Olivera. Un lateral zurdo con mucho recorrido y fuerte. Mostró carencias en defensa, pero se sumó bien el ataque. El nivel de los carrileros no ha sido muy elevado, y es por eso que un jugador cuyo equipo no pasó de fase de grupos está en esta lista. La plaza más floja del once.

Alan Cervantes (17 años, México): Probablemente el jugador con más temple del torneo y mejor formado junto a Faes. Alan Cervantes es un centrocampista multiusos. El faro perfecto para esta selección mexicana encandilada con el toque. Cervantes es un pivote puro, con mucha llegada y un perfecto canalizador de juego. Se incrusta entre los dos centrales cuando es menester para dar una primera salida limpia de pelota y en la medular distribuye muy bien el juego. Si sigue con su progresión y se adecua rápido al ritmo europeo, es un jugador con una carrera por delante duradera. Un salto a un equipo como el Oporto ahora mismo sería un total acierto en la continuación de su desarrollo. 

Kelechi Nwakali (17 años, Nigeria): Galardonado con el Balón de Oro como mejor jugador del torneo, Nwakali repite los pasos de su hermano Chidiebere, que fue campeón hace dos años. Y no sólo en el aspecto del título, sino porque Kelechi, aún mejor de edad, está a un paso de ser jugador del Manchester City, club al que su hermano pertenece (ahora cedido en el Girona). Lo hará cuando cumpla la mayoría de edad para respetar la normativa FIFA y se quedará en el equipo reserva o marchará decido a uno de los equipos de la Football League, sin descartar tampoco que se marche al Vittesse holandés, club afiliado al londinense. Kelechi Nwakali ha demostrado liderazgo y mucho desparpajo, pero sobre todo trabajo. Ha jugado como mediapunta, descolgado de tareas defensivas con libertad para construir, pero también en el doble pivote, bajándose al barro y brillando menos para dar más equilibrio al equipo al que ha llevado al éxito. Posee además un disparo de media distancia envidiable y su lanzamiento a balón parado ha sido un peligro constante, pues sus tres goles han llegado de esa suerte. Una cifra que le ha hecho ganador (gracias a mayor número de asistencias, 3) de la Bota de Bronce como tercer máximo goleador. 

Sekou Koita (15 años, Malí): Probablemente Koita haya sido la mayor sorpresa del Mundial, no sólo por actuación, sino por su edad. Uno de los chicos más jóvenes de todo el torneo ha sido de los más determinantes. Su desparpajo con la pelota ha dejado prendados a todos. Una auténtica amenaza para el rival, aunque cierto es que su participación e incidencia fue inexistente en la final y en la semifinal cometió varios errores propios de la edad. Sus mejores minutos han llegado desde la mediapunta, pero ese sistema de cuatro delanteros con libertad absoluta de Malí ha beneficiado a que pudiera aparecer y sorprender por cualquier costado del campo generando el desconcierto rival. Su verticalidad, su buen pase y su gran conducción de balón le han hecho uno de los jugadores más destacados del torneo y si hubiera aparecido anoche, probablemente se habría llevado alguno de los tres premios como mejor jugador.

Sekou Koita celebra un gol ante Croacia / GETTY IMAGES FIFA
Kevin Magaña (17 años, México): Rápido demostró Kevin Magaña que es un jugador diferente. Lo hizo a los 10 minutos de debutar en el torneo, tras regatear a varios argentinos y batir, con la derecha, al mete albiceleste. Y es que este zurdo ha metido dos goles (ambos con la derecha) y ha repartido dos asistencias desde el perfil izquierdo. Un extremo punzante que lleva la pelota pegada al pie, que conduce erguido con la cabeza agachada, que siempre tiene un regate de más. Recuerda mucho a Giovani dos Santos. Su físico le ha privado de una mejor versión. Imprevisible en la primera hora, en la mitad de la segunda parte siempre pegaba un bajón y se diluía. Deberá ganar músculo y reforzar su físico para seguir progresando.

Ali Mallé (17 años, Malí): La organización lo eligió como el tercer mejor jugador del torneo (Balón de Bronce) en un premio que estaba destinado indistintamente a uno de los cuatro fantásticos que tenían los africanos arriba (Malle, Koita, Haidara y Boubacar Traoré). La mala puesta en escena de Koita en la final, la irregularidad de Haidara durante el torneo y los fallos de Boubacar, que ha terminado el Mundial con dos goles cuando se podía haber ido tranquilamente a los seis le han cabado dando el galardón al zurdo maliense, que con dos asistencias y dos dianas, ha sido el jugador más productivo de los subcampeones.

Víctor Osimhen (17 años, Nigeria): Poco se puede decir ya de Víctor Osimhen. Bota de Oro con 10 goles en siete partidos, se ha convertido en el jugador con más goles de la historia de este torneo superando a Coulibaly y Sinama Pongolle (ambos con nueve). Dicen que recuerda a Kanu, porque es elegante. Y puede ser, aunque quizás no se maneje tan bien en las distancias cortas ni tenga tanta calidad. Patizambo, alto, fuerte, su planta es más como la del togolés Adebayor. A poco que mantenga su nivel y la proyección que parece tener, quien se lleve su fichaje se hará con una perla.



Mundial Sub17 (2015): Nigeria reconquista su corona


África al poder. Nigeria retuvo el cetro de campeón que logró hace dos años en los Emiratos Árabes Unidos y lo hizo con el partido más ramplón que ha jugado en este torneo. Le sirvió esa versión 'low cost' ante una Malí desdibujada, timorata en esta su primera final internacional de este Mundial. Los malienses ya son la mejor generación de la historia del país tras conquistar la Copa África Sub17 hace unos meses y quedarse a las puertas en el Mundial. Este es sin duda el torneo fetiche de los nigerianos, que de 16 ediciones han disputado ocho finales y con el de ayer ya han logrado cinco títulos.

Arrancó el duelo con un penalti marrado en el minuto tres por los a la postre campeones. En una decisión extraña, Ebere lanzó desde los once metros cuando esa suerte corre en las botas de Nwakali y, en todo caso, del goleador Osimhen. Quizás por esa desfachatez, pues el balón terminó en las manos del portero maliense tras una mala ejecución, Amunike decidiera retirar al propio Ebere en el descanso. No sirvió la adrenalina de la pena máxima parada para aumentar el ímpetu de Malí. 

El partido se jugó en la parcela ancha, con dominio en la posesión de una Nigeria que no encontraba la forma de abrir la lata gracias al buen hacer de Samuel Diarra. El meta, que llegaba a la final con sólo dos tantos encajados en seis partidos, no pudo hacer más para su equipo. A los de Amunike, eso sí, les pesaba el discreto partido de Nwakali, que retrasó su posición para jugar en el pivote y no brilló en la zona decisiva como durante todo el torneo. Lo intentó Osimhen con una volea espectacular desde la frontal con su pierna mala, pero Diarra respondió con una parada envidiable, digna de la mejor fotografía. Y donde no llegaba el de Malí, ahí estaba el palo, que frenó a los nigerianos hasta en dos ocasiones.

Claro que Osimhen, la revelación del torneo, no quiso faltar a su cita puntual con el gol y en cuanto recibió dentro del área (56'), sin oposición, le dio medio título a su equipo. Ha marcado en los siete partidos jugados. Un total de 10 goles y dos asistencias y fue sin duda el mejor jugador de la noche. El único que mantuvo su nivel en una final descafeinada. Con Malí destrozada, Nigeria aprovechó el tirón en nada más sacar del centro dobló la ventaja gracias a una gran definición de Bamgboye. Cómo estarían los nervios que ni siquiera celebraron los goles. Los nigerianos, esos que bailan hasta por un córner a favor.

Con media hora por delante, Malí nunca pudo encontrar a sus cuatro fantásticos. Mallé, Boubacar, Koita y Haidara, los delanteros con libertad absoluta que han traído de cabeza a todas las defensas, al final encontraron quien les hiciera oposición y los borrara del campo. Con el pitido final, entonces sí, Nigeria pudo bailar. Y bailará toda la noche el país entero. Al menos durante dos años, porque en India ya se preparan para el próximo torneo. 


Bélgica se lleva el bronce

Europa acabó en el podio gracias a Bélgica. En el partido de consolación, con México absolutamente roto tanto en lo físico como en lo moral, los Red Devils impusieron su ley (3-2) en un partido plagado de oportunidades para los menos habituales. Los americanos siempre fueron a remolque pero en la recta final lograron el empate. Con el partido roto, en el descuento, en la última jugada, Vanzier agarró un contragolpe, se hizo imparable y se erigió como héroe de la tarde con su doblete, rompiendo en mil pedazos el sueño de México.

domingo, 8 de noviembre de 2015

El motociclismo no ha ganado nada


Celebra Jorge Lorenzo su quinto título del mundo, el tercero en la categoría reina y el de Yamaha lo hace por mérito propio, con los credenciales de una carrera dominada desde que se apagara el semáforo hasta la bandera de cuadros, dando gas a fondo y sin levantar el pie ni para coger aire. La carrera perfecta. El domingo soñado. No se puede decir lo mismo del espectáculo, del motociclismo que han intentado convertir en fútbol durante las dos últimas semanas. No aporta nada a un deporte de riesgo, extremo, ganar miles de espectadores, romper las barreras de la audiencia si los ojos quienes lo ven sólo buscan el fracaso del otro en forma de caída, la riña que provoque el caos y termine con uno o más besando el asfalto

No se tiene que enorgullecer de que un piloto campeón, corriendo en su propia casa, sea abucheado, silbado e insultado. En el caso de Lorenzo ya viene siendo habitual, el 99 está acostumbrado, que no por ello deja de ser vergonzoso y criticable. Salvo a sus fans, que lo idolatran, es un piloto que cae mal y punto. Sabe vivir con ello esta versión de Lorenzo 2.0 que llevamos ya viendo años del mallorquín. Tampoco en el caso de Márquez, que deberá acostumbrarse a ser el enemigo público número uno del paddock. No sé si existió el Pacto de Andorra, seguramente no. Pero no pondría la mano en el fuego porque esa reunión fuera deseada por alguno, y no precisamente por el campeón. Porque Jorge Lorenzo tiene un mérito increíble, ir tan rápido tanto tiempo sin cometer un sólo error no es fácil. Ha sido el piloto más rápido del año, ha cometido algún que otro fallo que le ha hecho tener que sufrir hasta la última prueba, pero su coronación está fuera duda. Lo que no es lógico, al menos cuando el que va detrás es el 93, es no ver a Márquez intentar ni un sólo adelantamiento en 30 vueltas. Tres decenas de giros detrás, a unas solas centésimas de la Yamaha de Jorge sin asomar siquiera el morro. Sólo con abrir gas a tope, en la recta, por cuestiones de velocidad y rebufo, Márquez se podría haber puesto en cabeza en cada paso por meta. Ni comparar quiero cómo Márquez buscaba la mejor posición contra Rossi en Sepang a como lo ha hecho hoy en Valencia.

Lo afirmó Jorge al final de la carrera. "Márquez sabía lo que me jugaba y no me quiso meter la moto". Ya, más frío, reforzaba la idea. "Somos españoles y el título se tenía que quedar en España". También uno de sus mecánicos, que le agradecía la actuación al de Honda en el parque cerrado. Miente entonces el de Cervera cuando defiende que su objetivo siempre es ganar y en caso de no poder, hacer la mejor posición posible. Ha sido juez del campeonato y lo ha hecho de forma voluntaria. Pedrosa no. El 26, que se había quedado guardando goma, llegó a falta de pocas vueltas y quizás le faltó un giro para preparar mejor la estrategia. Dani merece ser campeón en 2016. Al menos, una temporada plena, sin lesiones, y que la pista decida si debe serlo o no. Ya han sido muchas veces 'casi'.

Tampoco es plato de buen gusto para la deportividad que pilotos como Petrucci o Pirro, italianos, ambos de Ducati, marca transalpina, se dejasen pasar de una forma tan descarada permitiendo a Valentino tener dos motos menos que adelantar. Claro, que ya estábamos avisados, llevaban toda la semana. A Petrucci le faltó bajarse de la moto e impulsar a Valentino, estilo etapa del Tour de Francia.

Quizás la carrera vendida como la mejor del siglo no haya sido tal, pues salvo la remontada lógica de Rossi, que iba a llegar antes o después, ha sido lo más 'espectacular'. Y cuando algo de verdad es lógico, deja de ser espectacular. Y ese era el guión escrito salvo que Iannone o Aleix Espargaró se pusieran en cabeza rápido en la salida realentizando un poco las primeras vueltas permitiendo llegar a Rossi con más facilidad. Para cuando el de Tavullia quiso ponerse cuarto ya tenía 12 segundos de desventaja con los pilotos del podio, una distancia insalvable.

En definitiva. Lorenzo es campeón, merecido y justo. Trabajado y remontando en la última carrera, que sabe mejor. No ha pedido ayuda a nadie aunque se haya visto beneficiado de una u otra forma por la batalla que mantienen Rossi y Márquez, que escribirá varios capítulos más y sólo acaba de empezar. El 99 tiene un título más en sus vitrinas, seguramente el que más besará, adorará y abrazará. Pero el motociclismo no ha ganado nada. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

Rossi vs Lorenzo: Posibles escenarios


Si pudierais elegir, ¿qué preferiríais, ser Jorge Lorenzo o Valentino Rossi? ¿Llegar a la última carrera del Mundial con siete puntos de ventaja, pero saliendo último, o tener que recortar esa distancia partiendo desde una de las cuatro primeras motos de la parrilla? Las carreras son las carreras y si algo he aprendido en más de 15 años disfrutando cada domingo (¡cómo sufro los fines de semana de descanso!) es que puede pasar de todo y que poco puede importar cómo se presente la previa. 

¿Llegará Rossi a la cabeza? Esa es la pregunta que todos se hacen a estas alturas de la semana. Pero no sólo si conseguirá acabar entre los cuatro primeros, cosa que puede ser más o menos factible, sino si conseguirá contactar con Lorenzo y las Honda de Pedrosa y su ya nuevo mejor amigo Márquez. Valentino necesita una carrera lenta, o al menos, que el ritmo sea bajo en los primeros giros. Y es por eso que equipos y pilotos que prácticamente no cuentan en absoluto, puedan ser determinantes. Todos apuntan a si las Ducati se dejarán pasar rápido por el Doctor, pero nadie mira a si Dovi o Iannone pueden imponer su ley desde la cabeza. Vale que Cheste no es un circuito propicio para la marca italiana, pero el estado de forma de Iannone (y sus tiempos del viernes) hacen presagiar que esté en la cabeza pronto. Más incluso si retrocedemos un año en el tiempo. La temporada pasada, el 29 dominó la prueba durante 10 vueltas antes de que la lluvia condicionara todo. No anda mal aquí el número dos de Ducati. Otra cosa es Dovizioso, hundido desde que en el primer tramo de la temporada, cuando luchaba por el campeonato, los problemas técnicos le golpearan. Que una de las Ducati se ponga en cabeza, sin duda, favorecerá que Rossi pueda llegar al grupo. 

En un plano mucho más oculto están las Suzuki de Aleix Espargaró y Maverick Viñales. No tienen velocidad punta alguna, pero corren en casa y cuando Aleix pisa España, se crece. Además, pese a que de momento los tiempos no me dan la razón, las balas azules deberían rodar bien en Valencia por estilo de circuito. Una buena pole mañana, o una gran salida el sábado, pueden meter a dos invitadas donde nadie las espera y condicionar un poco la carrera.

Otro factor es la Yamaha Tech 3 que pilotan Pol Espargaró y Bradley Smith. Prácticamente filial de Yamaha, que ha estado durante 15 días apoyando a Valentino, las órdenes de equipo, si es que hay, pasan porque Rossi llegue a la cabeza y que gane el mejor a igualdad de condiciones. El pequeño de los hermanos está dando la nota en los primeros libres y muestra que tiene ritmo mientras que el británico es junto a Valentino el único piloto que ha puntuado todos los domingos. No suelen dejarse ver en las primeras vueltas y es lógico verlas de menos a más, pero nunca se sabe.

El plato fuerte está arriba, con los tres españoles que parecen unánimes en su deseo de que Lorenzo gane el Mundial. Pedrosa quiere ganar. Es el piloto que más veces lo ha hecho aquí y con la autoridad que impuso en Sepang quizás el favorito. Tras una dura temporada, cerrar con tres victorias en cuatro carreras le catapultaría a empezar con la moral por las nubes el próximo año, el de su eterno asalto al título que no tiene. Su ritmo no ha sido totalitario pero junto a Lorenzo ha sido el más regular. Tratará de repetir una salida como la de hace 15 días, marcharse en solitario y repetir victoria dominando desde la primera vuelta. Si eso pasa, Rossi tendrá imposible llegar a ganar la carrera.

Habrá que ver si, en esas condiciones, Márquez y Lorenzo se irían con él o se quedarían unos segundos más retrasados. El 93 no ha tenido unos entrenamientos fáciles pese a dominar el libre uno. Además, encadena varios grandes premios saliendo más mal que bien. La otra variable, y principal, es la de Lorenzo, el aspirante a campeón. Su estilo de salir y tirar no ha tenido rival hasta que Dani ha vuelto al 100%. Lorenzo necesita escaparse en solitario y abrir hueco lo más rápido que pueda y todo pasa por una buena clasificación y una gran salida. Nos tiene acostumbrados, pero las Honda aquí van muy rápido y, sinceramente, que no gane una de ellas sería una sorpresa.

Es por eso que las Honda, que van mejor que las Yamaha, deberían hacer doblete en un escenario más o menos lógico, con Jorge Lorenzo cerrando el Podio y un Rossi cuarto en una posición que sí le daría el título. Como si algo de todo lo que está pasando fuera medio normal...

Mundial Sub17 (2015): Malí y Nigeria se citan en la final


Cuento con los dedos de una mano las veces en las que el fútbol me ha causado más diversión que la de anoche. Qué bonito es ver un Mundial Sub17 como este, donde el fútbol puro prevalece sobre todas las cosas. Niños de entre 15 y 17 años cuyo único objetivo pasa por divertirse más que por ganar, por aprovechar la oportunidad de deleitarse en el que pueda ser su único o último gran torneo. Muchos de ellos, si no la mayoría, se quedarán en el camino. Los africanos, además, intentan con estas citas cambiar toda su vida y la de sus familias con una oportunidad en Europa con la que sueñan desde que tienen uso de razón. Un 11 contra 11 en el que la disputa del balón es máxima, donde nadie guarda nada y se respeta la decisión de un árbitro al que nadie trata de engañar. Hacía años que no veía barreras intentando recortar el ángulo del lanzador avanzando centímetros, por ejemplo. Y eso que no hay spray.

La superioridad física de los jugadores africanos en estos eventos es evidente y Nigeria, la mejor en el palmarés con cuatro títulos, buscará el domingo (23:00 horas, Eurosport) renovar el entorchado que defiende y que ganó con méritos hace dos años ante una Malí que, pase lo que pase, ya es la mejor generación de la historia del país. Ya son los chicos que más lejos han conseguido llevar a un combinado tras lograr la Copa África hace unos meses y ser mínimo subcampeona del mundo.

El Malí-Bélgica (3-1) que abrió ayer la jornada sirvió de perfecto preludio para el México-Nigeria (2-4) que vimos después, que fue con todo merecimiento el mejor partido que se ha jugado en el torneo. Ya van 38, sólo quedan dos. En la primera semifinal, además el morbo de volver a ver enfrentarse a malienses y belgas aumentó el caché del duelo. Ya se habían enfrentado en fase de grupos, cosechando un empate  a cero que fue una derrota para Malí que, tras tirar 20 veces a puerta (más de 10 de ellas en posición clara) y estrellar dos balones en la madera se llevó los mismos puntos que el conjunto europeo, que apenas pudo pasar de mitad de campo. De todos, Boubacar Traoré, el delantero africano, fue el perdedor moral del duelo tras marrar infinidad de ocasiones claras de gol.

Muy diferentes fueron los dos equipos que ayer saltaron al campo de los que se habían visto las caras semanas atrás. Rápido quiso Bélgica hacerse con el balón del partido y no dar lugar a las avanzadas en forma de estampida de los cuatro delanteros africanos (dos de ellos jugando como extremos en un 4-2-4 donde reina el anarquismo), y Dante Rigo, joven canterano del PSV, desaprovechó un desbarajuste en la zaga africana para adelantar a los suyos. Fue pasado el cuarto de hora y, para ser sincero, Bélgica se estaba merendando a Malí. Pero fue recibir el gol y saltar todas las alarmas para los africanos, que se desperezaron, se quitaron los complejos y perdieron el mal de altura para adueñarse del partido. Sólo cinco minutos más tarde, Boubacar Traoré recuperaba la paz interior consigo mismo y encontraba redención enganchando una volea desde lejos tras una soberbia asistencia con el exterior de Malle. Un delantero desde la banda derecha asistiendo a su pareja en punta que aparece por el otro costado. Lo dicho. Una movilidad que no ha sabido defender ningún equipo hasta la fecha. 

Y es que tras el 1-1 Bélgica se borró del partido. Más bien Mali la difuminó. Y se pueden dar con un canto en los dientes los Red Devils porque Sekou Koita, el chico maravilla de 15 años que está conquistando el torneo con su zurda, anoche jugó su peor partido. Por primera vez le vimos cometer fallos en el pase y en la toma de decisiones. Claro que para fallo el de Teunckens, el meta belga. El portero del Brujas, que había sido un muro todo el torneo y encadenaba tres partidos sin recibir gol, cometió un error impropio incluso para estas categorías cuando a la hora de partido midió mal un balón que era suyo y acabó tragándose el bote para que Maiga pusiera el 2-1, que no iba a ser definitivo pero sí determinante. Ya con media hora por delante, el físico africano se impuso y los europeos se quedaron sin opción alguna. Un quiero y no puedo que acabó aun más doloroso cuando en la recta final Koita puso el 3-1. Su egoísmo en esos minutos de la basura privó que la goleada fuera mayor, pero Bélgica merece irse de la cita con la cabeza alta y no con el regusto amargo.

Tras una hora de descanso, de asimilación de todo lo visto, México y Nigeria se pusieron manos a la obra en busca del último billete para la final. El Tri posiblemente ha sido el equipo más completo del torneo, el más regular. Un notable en todo, un sobresaliente en grupo y alguna que otra individualidad maravillosa. Kevin Magaña adelantó a los americanos tras una buena jugada colectiva cuando el partido estaba empezando y Nigeria vivió una situación que hasta entonces era desconocida para ellos: remar a contracorriente. Vale que quedaba más de una hora, pero en estos torneos y a estas alturas, cualquier detalle es determinante y el mal de altura suele hacerse visible. No acertaron los mexicanos a doblar su ventaja y erraron hasta tres ocasiones claras de gol para acabar pagándolo caro. Primero fue Nwakali, con un lanzamiento de falta, el que puso las tablas en el marcador. Menuda perla se lleva el Manchester City. Minutos más tarde, Okonkwo hizo uno de los goles del torneo para llevar al descanso a los nigerianos con ventaja. 

Muy vivo estaba el Tricolor, no obstante, percutiendo sin cesar la defensa de unas águilas bien dirigidas por Amunike desde la banda. Al final fue la jugada menos peligrosa la que llevó al empate. Fue el lateral Diego Cortés quien con un gol maradoniano puso las tablas. Regate de extremo, conducción de mediapunta y definición de delantero. Lo tuvo todo. Fue un nuevo resurgir de México, que volvió a poner a los nigerianos contra las cuerdas pero por segunda vez perdonó y acabó perdiendo. Fue un zarpazo de Ebere en el ecuador de la segunda mitad, en el que el portero pudo hacer más, el que dio la estocada a México, que se quedó sin fuerzas, ni física ni moral, para volver a remontar. Y en ese afán por hacer de cada diana la mejor vista en toda la Copa, Osimhen se estrelló con la madera buscando un tanto de oro. Llegaría su gol poco más tarde desde los metros, puntual a su cita con la red (9 goles, ha marcado en todos los partidos), aunque se pudo llevar alguno más, pero el palo se lo volvió a impedir. El chico que vendía agua en los semáforos de Laos que durante este torneo ya ha recibido en su habitación la visita de representantes de equipos de la Premier League.


México merece una medalla

Probablemente el fútbol sea justo. Nigeria y Mali han sido los dos combinados más difíciles de meter meter mano y entre ellos se van a jugar el Mundial. Los de Amunike con un ataque y una medular explosiva, aplastante y determinante, que te vacuna en cuanto puede. Los malienses, más individualistas, anarquía pura, reinan en el desconcierto y se aprovechan de un grupo muy unido. Pero México probablemente sea el equipo mejor trabajado en todas las líneas, el más completo y, por qué no, el que más futuro tiene cuando sus jugadores adquieran madurez y ese físico que les falta y del que presumen los finalistas.  Su baño a Argentina en la primera jornada fue monumental; su puesta en escena derrotando a Alemania un clínic de cómo jugar al fútbol y en las rondas eliminatorias han pasado siempre con holgura. Si el fútbol de verdad es consecuente, no deberían salir de Chile sin metal. Para eso deberán vencer en la final de consolación a Bélgica el domingo (20:00 horas, Eurosport 2), la cuarta en discordia. Los europeos han sido un equipo más bien rácano, justito, muy fuertes en defensa pero sin dar con la tecla en ataque. Han ido de menos a más, eso sí, pero el rendimiento individual de sus estrellas no ha estado a la altura del nivel que se le presupone al subcampeón de Europa. 

martes, 3 de noviembre de 2015

Mundial Sub17 (2015): Sekou Koita, el factor diferencial


Puede presumir Malí de tener una generación dorada del fútbol para la próxima década. Si bien el país nunca ha disputado un Mundial de la máxima categoría ni ha conseguido ganar una Copa África en toda su historia, una luz de esperanza ha nacido con las últimas actuaciones de los equipos Sub20 y Sub17 tanto en torneos continentales como en eventos internacionales. Muy lejos queda ya ese 1999 donde en el Mundial Sub20 los africanos subieron al tercer peldaño de la clasificación final liderados por un Seydou Keita que se alzaría con el galardón al mejor jugador del torneo, y que a la postre se ha considerado como el mejor futbolista de la historia del país. Los malienses han repetido tal hazaña en el Mundial Sub20 celebrado este mayo en Nueva Zelanda, y Adama Traoré (AS Mónaco) ha emulado a su ídolo para lograr el premio al mejor jugador del torneo.

Una hazaña que hoy pretende igualar, e incluso mejorar, el equipo Sub17 que comanda Sekou Koita (15 años, Malí). Sí, 15 años tendrá el chico cuando haya finalizado el torneo la próxima semana. Uno de los más jóvenes jugadores del torneo a quien el desparpajo le rezuma por las orejas. Es zurdo, creo. Y escribo creo porque conduce con la izquierda haciendo slaloms con sus jugadores como en los entrenamientos, pero su facilidad para cambiar el balón de pierna en la carrera y para disparar con la derecha bien hacen dudar cuál de las dos es la menos buena, que no la peor. Su carta de presentación ya la puso de manifiesto en el debut ante Bélgica, un partido que ahora deberán repetir en semifinales donde no existirá margen de error para llegar a la final.
                                                                                                                                               
La puesta en escena de los africanos, que venían de ganar el primer título para el país haciéndose con la Copa África Sub17, ante una Bélgica subcampeona de Europa, fue un auténtico paseo militar falto de gol. Los europeos nunca cruzaron la línea divisoria mientras que la puntería privó a los africanos irse a casa con un marcador propio de otro deporte. El empate a cero no hizo justicia a los 21 disparos que los malienses realizaron sobre la meta de los Red Devils, pero aquel día pareció claro que ni jugando todo el día y teniendo el arco iris como objetivo se desharía el empate.

Koita / MADDIE MEYER / GETTY
Rápido se pudo ver que Sekou Koita, con el dorsal 20 a la espalda, era el que comandaba el ataque, el factor diferencial, como también lo hizo en la Copa África. En el primer balón que tocó abrió la boca de quienes estaban viendo el partido y despertó a los que estaban aletargados. Agarró la pelota en la derecha y cruzó en vertical todo el campo dejando en el sitio a cinco rivales para que su centro chut fuera rematado por un compañero en fuera de juego en un gol que no subió al marcador. En el segundo, su disparo se estrelló en la escuadra e hizo temblar los cimientos de todo el estadio. 

Koita juega con libertad absoluta en la mediapunta como otros jugadores del continente que ya hemos visto en torneos de este estilo. Su potencia, tanto de zancada, como de disparo, como física, es impropia para un jugador de su edad, y su altura (1'70m) es ideal para el estilo de jugador que es. Rápido de piernas, chico de moverse entre líneas, buen asistente. Sirvió a sus compañeros tres pelotas de gol claras que no supieron aprovechar en ese debut ante Bélgica y quedó claro que a poco que afinaran la portería, iban a llegar lejos. 

Koita es electricidad pura. Un gol suyo, el único que lleva hasta la fecha, le dio el pase a semifinales al equipo ante una Croacia que había dejado con mucho mérito a Alemania en la cuneta. Nunca sabes por dónde va a salir del regate o a qué lado va a asistir y utiliza esa cualidad como mejor baza. No duda a la hora de disparar desde la frontal y sólo la falta de algo de suerte (ya lleva cuatro lanzamientos al palo así) le privan de estar arriba en la tabla de goleadores. Koita conduce con peligro, lleva el ataque de los de Malí como una manada que va a buscar a su presa y no suele equivocarse en su eleción. Juega en el USC Kita, equipo de la Segunda División de Malí que comenzará la próxima temporada jugando en Primera, pero el escaparate mundial y el prestigio ganado en los últimos meses le colocan ya en la órbita de grandes clubes. Su edad y la imposibilidad de firmar un contrato aún hacen que su fichaje sea prohibitivo pero su nombre ya está en las mejores agendas. De momento, gracias a su hacer, Malí ya ha ganado el primer trofeo en su carrera, aunque sea en la categoría Sub17, y por el buen camino va para lograr otro con él como principal culpable.