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martes, 7 de junio de 2016

Selecciones una a una (VIII): La gran oportunidad de Croacia

Modric, Rakitic y Mandzukic celebrando / ALEX GRIMM / GETTY IMAGES
No se recuerda tanto talento croata desde finales de los 90, cuando cuatro chicos no tan chicos de 30 años pusieron patas arriba la Copa del Mundo que se celebraba en Francia. Suker, Bilic, Prosinecki y Boban lideraron una generación que sorprendió a propios y extraños y que sólo claudicó ante la anfitriona, a la postre campeona. Entonces fue una sorpresa. Hoy no lo sería tanto.

18 años después, en el mismo escenario, los de Ante Cacic anhelan repetir un papel que si bien se antoja complicado, vista la calidad individual de la plantilla les puede permitir soñar con lo máximo. Los balcánicos, de sangre caliente, cuentan con la mejor hornada de futbolistas de su historia y juntan la calidad individual con el esfuerzo innegociable que impregna su cultura, su forma de vida, su manera de entender el deporte del balón. Con prácticamente todos sus jugadores afincados en las ligas más potentes y con los chicos más importantes siendo vitales para algunos de los mejores clubes del mundo.

Desde aquella hazaña en el país galo, Croacia no ha vuelto a dar la talla. No levanta cabeza, sobre todo después de aquella dolorosa eliminación ante Turquía en 2008, que les ha vuelto vulnerables y les ha impedido seguir adelante. Hasta el punto incluso de no acudir al siguiente Mundial, el de Sudáfrica. Luego, la mala suerte se cruzó con ellos en forma de grupo en 2012. Y es que emparejados con Italia y España, a la postre finalistas, los croatas se tuvieron que marchar de la competición antes de tiempo. No sin merecer más y sin dejar un buen papel, pues en el último partido de liguilla fueron mejores que España, la tuvieron contra las cuerdas y la habrían dejado fuera del torneo que luego ganarían si no hubiera sido por el buen papel de un Casillas que entonces daba sus últimos coletazos de grandeza. ¡Qué recital de Modric aquella tarde!

El mediocentro del Real Madrid es el faro de esta selección. De su libertad depende el devenir del combinado nacional. De nuevo emparejada con España, Croacia tendrá muchas cuentas pendientes en este torneo. Por plantilla, se antoja inevitable pensar que será el principal rival del actual campeón por el liderato de grupo. Ese intento de revancha por la Eurocopa pasada sólo se verá superado por el ansia de victoria ante una Turquía que no muestra su mejor nivel. Y es que esa eliminación en 2008 afectó mucho al pueblo croata e hizo dar dos pasos atrás al fútbol del país. Los de Terim, con una plantilla peor que en otras competiciones, no pueden nunca ser dados por muertos en este tipo de torneos. Crecidos siempre ante la adversidad, por un gusto desmesurado por hacer posible lo imposible y empujados siempre por el calor de una hinchada incansable que recorre el mundo para llevarles en volandas. La cenicienta del grupo, siempre a priori, será la República Checa, un equipo en transición.

Tiene Croacia una plantilla amplia, con un centro del campo potentísimo y una delantera del mejor nivel, pero un equipo que no tiene en la defensa su mejor arma. En un sistema de 4-5-1, por vez primera en su historia Croacia no tiene sólo once jugadores titulares, sino que posee un buen banquillo. Esa competencia interna en todas las posiciones, menos en la defensa, logra que el nivel grupal crezca. En la portería estará Subasic. El del Mónaco no tiene recambio, no tiene competencia y una ausencia suya por lesión o sanción agravaría mucho el problema defensivo de los de Cacic. La línea de cuatro parece más o menos clara. Darijo Srna, el capitán, jugará por el costado derecho el que puede ser su último gran torneo a sus ya 34 años. Su recambio será el prometedor Jedvaj. El chico, muy polivalente, capaz de jugar en las cuatro posiciones de defensa, acude como séptimo zaguero, como recurso o apagafuegos en caso de urgencia, pero a sus 20 años se antoja difícil verle con minutos. En la izquierda, Strinic y Vrsaljko se pelearán por un puesto. El del Nápoles cuenta con la veteranía como mejor arma, aunque Vrsaljko, que es lateral diestro natural, suma más partidos en las últimas temporadas, ha tenido continuidad y viene creciendo. Que el perfil zurdo no sea su mejor posición le hace perder enteros ante una titularidad segura. En el centro de la zaga, Corluka, Vida y Schildenfeld pelean por dos posiciones. Del estado físico del primero dependerá quién acompañe a Vida, que parece fijo.

En la medular, la calidad brilla a raudales. Parece claro que Cacic jugará con un centro del campo de tres hombres por dentro y dos interiores por fuera, dejando sólo arriba un punta, aunque según el devenir del partido, se podría volver al 4-4-2 que tanto éxito dio en la época más reciente. A día de hoy, Milan Badelj parece fijo en el ancla. El de la Fiorentina, base fundamental en el equipo italiano, perdió un poco de fuelle por lesión en la selección y vio cómo Brozovic (más llegador) le restaba minutos. No obstante, para liberar más a Luka Modric, debería volver a la titularidad el viola. Por delante, o a su lado, Modric y Rakitic llevarán el peso del partido. La obligación de superar líneas, de conducir la pelota hacia adelante, de marcar la diferencia. Algo que se le echa en cara al del Barcelona, siempre un par de peldaños por debajo de su nivel con el combinado balcánico. Por eso no se puede dormir, el propio Brozovic o Kovacic están sobradamente preparados y serían titulares en la mayoría de selecciones del torneo. Esperarán turno Ante Coric y Marko Rog, dos jóvenes promesas de 19 y 20 años que es posible incluso se vayan del torneo sin minutos pero sí con experiencia. En los costados, Perisic es fijo. En el otro perfil, será la hora de ver si Pjaca está definitivamente hecho para el fútbol de nivel. A sus 21 años, Pjaca es un extremo derecho hábil, con regate y recorrido, con descaro, pero al que puede coger un poco joven e inexperimentado esta cita. Por eso, si no da la talla, volvería a entrar en escena Brozovic. Otra vez Brozovic, capaz de jugar en cualquier perfil de mitad de campo para adelante.

Arriba no hay dudas, Mario Panzer Mandukic será la referencia. El killer de la sonrisa imborrable, el luchador del césped. Juega sólo arriba, pero parece que es un ejército. Se pelea con todo, contra todos, gana balones ya perdidos y su ímpetu le da un plus siempre a su equipo. Igual no es el más goleador del torneo, pero sus características son vitales para su equipo, provee siempre de prolongaciones y jugadas extra a una segunda línea con mucha capacidad de llegada. Los Modric, Rakitic, Perisic y Brozovic son mejores jugadores gracias a él. Adquieren mejores registros gracias a su interminable lucha. Sentará Mandzukic a Kalinic, Kramaric y Duje Cop. Que Cacic haya llevado a cuatro arietes hace pensar que tendrá en la cabeza jugar con dos en algún momento del torneo, aunque el de la Juventus parece inamovible.

Tiene Croacia la gran oportunidad de su vida. Las bajas por decisión técnica de Halilovic y de Lovren la dejan con menos recursos, pero sus motivos tendrá Cacic. No obstante, la ausencia del jugador del Liverpool, con la carencia de centrales y nivel defensivo, se antoja como una mala elección. La materia prima para dar sustos a las mejores selecciones la tienen. Falta saber si serán capaces de dar el paso adelante que no se atreven a dar, si superan los fantasmas, ese miedo psicológico y ese mal de altura que les acompaña desde aquella derrota en los penaltis de 2008. Yo con Croacia me voy a la guerra.

CROACIA:

-Porteros: Danijel Subacic (Mónaco), Lovre Kalinic (Hajduk), Ivan Vargic (Rijeka).
-Defensas: Tin Jedvaj (Bayer Leverkusen), Darijo Srna (Shakhtar), Sime Vrsaljko (Sassuolo), Gordon Schildenfeld (Dinamo Zagreb), Vedran Corluka (Lokomotiv Moscú), Domagoj Vida (Dinamo Kiev), Ivan Strinic (Nápoles).
-Medios: Marko Rog (Dinamo Zagreb), Mateo Kovacic (Real Madrid), Luka Modric (Real Madrid), Marcelo Brozovic (Inter), Ivan Rakitic (Barcelona), Milan Badelj (Fiorentina), Ante Coric (Dinamo Zagreb), Ivan Perisic (Inter).
-Delanteros: Marko Pjaca (Dinamo Zagreb), Mario Mandzukic (Juventus), Nikola Kalinic (Fiorentina), Duje Cop (Málaga), Andrej Kramaric (Hoffenheim).
-Seleccionador: Ante Cacic.



Selecciones una a una (VII): República de Irlanda contra el Imposible

Shane Long celebra su gol junto a Robbie Keane
Cualquier cosa puede pasar si tienes a Martin O’Neill en tu banquillo. República de Irlanda llega a la Eurocopa tras hacer un gran papel en la fase de clasificación y doblegar a Bosnia en el playoff por la presencia en el torneo, pero ahora se encuadra en el grupo de la muerte y cada partido tendrá la exigencia de una final.

Que la República de Irlanda esté presente en los torneos internacionales siempre es positivo. Sus aficionados, reconocidos por el verdor de San Patricio en sus atuendos, dan un colorido y presentan una alegría que se hace notar siempre, por adverso que sea el resultado. Para un país de apenas cuatro millones de habitantes, en el que el rugby y el fútbol gaélico son los deportes rey, disputar una Eurocopa es ya un éxito. Y van dos seguidas. Y es que aunque la mala suerte se haya cebado con ellos en cuanto a los cruces y los sorteos, los orgullosos verdes han demostrado que nada ni nadie podrá con su ilusión.

Tras quedar encuadrados en el grupo de la muerte en el pasado torneo continental, teniendo que luchar ante Croacia, España e Italia (campeona y subcampeona) y tras pasar un grupo terrible para acceder al torneo de Francia ante Alemania, Polonia y Escocia, los Irlandeses han vuelto a ver cómo la suerte le da esquinazo. Se tendrán que batir el cobre en el Grupo E ante selecciones de tronío como Bélgica, Italia y Suecia. Dicen las casas de apuestas que lo lógico sería no conseguir ni un punto. Pero eso ya no vale, sobre todo tras ver cómo los de O’Neill mancillaban a la campeona del mundo por partida doble. Primero allí, en Alemania, y luego ante su afición con un solitario tanto de un Shane Long al que aún están persiguiendo los teutones.

Dispone Martin O’Neill de una variedad táctica y una cantidad de recursos innumerable que hace prácticamente imposible augurar un once ideal, por mucho que sí que haya jugadores imprescindibles. Así, el técnico ha ido cambiando piezas desde que tomó el mano ya no sólo en la alineación, sino también en la convocatoria. Jugadores imprescindibles en un partido que se quedaban fuera incluso de la lista en el siguiente.

Con todo, se antoja posible que O’Neill disponga un 4-5-1, que puede mutar en 4-4-2 según la dificultad del partido y las amenazas del rival. Ya en la portería habrá un dilema. Rob Elliot, guardameta del Newcastle y último dueño de la meta irlandesa, ni siquiera entró en la preconvocatoria de 35 jugadores. Así, el veterano Shay Given y el guardameta suplente del West Ham Randolph deberán luchar por un puesto. Given, otrora estrella, no está en su mejor momento de forma a sus ya 40 años y en algunos partidos ha mostrado achaques de la edad. Por no hablar que en otros muchos ni siquiera ha podido seguir por lesión.

La línea de cuatro tendrá dos hombres fijos y otros dos variables. Es así que Seamus Coleman y O’Shea serán inamovibles durante todo el torneo. El del Everton es posiblemente el jugador de mejor nivel de todo el seleccionado mientras que el ex del Manchester United da los últimos coletazos de su carrera. Superará, por cierto, a Kevin Kilbane como tercer jugador de la historia con más partidos con la camiseta, teniendo sólo por delante a Given y Robbie Keane. Acompañando a éste podrán estar Ciaran Clark o Keogh, aunque lo más probable es que sea Shane Duffy, que pese a sus tres partidos como internacional parte con ventaja tras su gran campaña con el Blackburn. El perfil zurdo será para Brady con casi toda seguridad. En función de cada partido, el jugador del Norwich actúa por delante de la línea defensiva. En ese caso, sería Ward quien entraría en el once haciendo un doble lateral.

Lo que parece innegociable es el doble pivote. Whelan y McCarthy jugarán si están bien. Ya por delante, llegan todas las dudas. Un abanico de jugadores enorme para cuatro puestos. La movilidad y polivalencia de la mayoría de ellos, además, hacen que el quebradero de cabeza de O’Neill sea de gran dimensión. En los últimos duelos ha preferido el técnico colocar por delante de ellos a Hoolahan, con dos jugadores bien abiertos en banda y Murphy sólo en punta. Sólo hace unos meses, el 4-4-2 con dos puntas era siempre seguro con Walters en el verde. La irregularidad e inconsistencia jugadores como Shane Long, McGeady, Hoolahan o James McClean provoca la inseguridad en un once tipo. Así, es posible que todos ellos tengan minutos durante el torneo y no haya un titular claro.

Por delante, Robbie Keane asumirá un rol que todavía desconoce. El eterno capitán cumplirá 36 años durante la cita y ya no es el que era hace temporadas. Llega incluso lesionado, por lo que lo más seguro es que ni juegue en el debut. En los últimos duelos su dosificación ha sido cuestión casi de estado, perdiéndose partidos importantes por no estar a un tono físico apto y jugando otros muchos por el simple hecho de llevar ese apellido en su camiseta. Sería injusto no referirse a Hendrick, el jugador que lleva de titular casi toda la fase de clasificación, ya sea en la derecha o en la izquierda, ya sea en un 4-3-3- o en un 4-4-2. El del Derby County llega en un gran momento de forma y su capacidad de trabajo unida a su talento individual le hacen uno de los jugadores más peligrosos.

También será el turno de analizar bien de cerca a Shane Long. Anotador de goles clave en la fase de clasificación, es el jugador cuyo nivel más trae de cabeza al técnico. Talentoso como pocos, con capacidad para cambiar cualquier partido, su espíritu de vago, su bajo compromiso y su dejadez pensando que el talento lo es todo nunca le permiten mostrar su mejor versión con continuidad. Juega muy bien a la pelota, pero no tanto al fútbol. Su gran temporada ya le hace oír cantos de sirena de equipos como Liverpool o Everton y para O’Neill, que no se cansa de pincharle para sacar su máximo rendimiento, sería una gran noticia que quisiera hacer un gran torneo. Será la principal referencia arriba si él quiere.

Si algo ha demostrado la selección irlandesa ha sido la capacidad para venirse arriba en los momentos difíciles. Aquel cabezazo de O’Shea en Alemania profanando la casa del campeón mundial en el último minuto; el empate de Shane Long, también en el alargue, ante Polonia, borrando una derrota que habría significado el adiós a la Eurocopa; los dos tantos inaugurales de Aiden McGeady en la puesta de largo o aquella diana de Shane Long, otra vez Shane Long, ante Alemania, colándose entre una zaga que aún le sigue buscando.

El primer envite será ante Suecia (13 de junio) y se antoja obligatoria la victoria ante el rival, a priori, más sencillo para soñar con pasar de grupo. Los chicos de Ibrahimovic no dejan de ser superiores a los de O’Neill y tienen mucha más experiencia en estos torneos, pero no es menos cierto que los suecos llegan ya con una generación algo pasada de vueltas y que los imberbes aún podrían pagar la novatada.

El siguiente rival será Bélgica (18 de junio). Los Diablos Rojos copan las casas de apuestas como claros favoritos al torneo. Hombre por hombre, línea por línea, la verdad es que pocos equipos hay como los belgas. Como conjunto son un bloque y falta saber si las individuales de los de arriba, de los importantes, estarán a la altura para dar el paso adelante que se presupone. Es lógico que aquí O’Neill, ante el potencial ofensivo de los de Wilmots, juegue un papel algo más conservador. Aunque todo dependerá del resultado del primer duelo.

Cerrará el grupo Italia. Cierto que la azzurra no presenta su mejor versión y que en la lista falta calidad a raudales comparando con la selección que siempre han sido. Pero Italia es Italia. El gen competitivo nunca se pierde y en un último partido donde los dos necesiten resultados se antoja imposible sacar algo positivo ante los de Conte.

No está acostumbrada Irlanda a jugar torneos de grandes magnitudes. No obstante, sólo ha disputado dos mundiales hasta la fecha y esta será su tercera Eurocopa (tras 1988 y 2012). La afición acudirá en volandas, sobre todo si tenemos en cuenta la cercanía del lugar de celebración. Pero la fiesta de una Eurocopa es inigualable. Nadie creía en la Grecia que conquistó Portugal. Pocos daban un euro por Dinamarca en el 92. Aquel penalti de Panenka nos enseñó que las cosas más imposibles a veces se hacen realidad y hasta en 2008, cuando España se hizo con el trofeo, que superase de fases de grupos se consideraba utópico.

Nadie podrá exigir nada a República de Irlanda, que sólo ha logrado una victoria en seis encuentros en estos torneos. Pero el derecho a competir se lo han ganado con su propio sudor. Obligados a nada, pero con derecho a todo.

IRLANDA:

-Porteros: Shay Given (Stoke), Darren Randolph (West Ham), Keiren Westwood (Sheffield Wednesday).
-Defensas: Seamus Coleman (Everton), Cyrus Christie (Derby), Ciaran Clark (Aston Villa), Richard Keogh (Derby), John O'Shea (Sunderland), Shane Duffy (Blackburn), Stephen Ward (Burnley).
-Medios: Aiden McGeady (Sheffield Wednesday), James McClean (West Brom), Glenn Whelan (Stoke City), James McCarthy (Everton), Jeff Hendrick (Derby County), David Meyler (Hull City), Stephen Quinn (Reading), Wes Hoolahan (Norwich), Robbie Brady (Norwich), Jonathan Walters (Stoke).
-Delanteros: Robbie Keane (LA Galaxy), Shane Long (Southampton), Daryl Murphy (Ipswich).
-Seleccionador: Martin O'Neill.


lunes, 6 de junio de 2016

Selecciones una a una (VI): La última bala de Cristiano

¿Hasta cuándo aguantará Cristiano Ronaldo al máximo nivel? A sus 31 años, el portugués va quemando balas de las que nunca vuelven y las oportunidades para coronarse en un gran torneo con la selección se apagan. Sin haber conquistado nada históricamente, el subcampeonato de Portugal en 2004, cuando el del Madrid aún era un imberbe, es el mejor éxito de siempre de los lusos. Fue entonces cuando recogieron el guante y aprovecharon el repunte para colocarse entre los combinados favoritos para optar al podio en cada cita veraniega.

Con jugadores de la talla de Nuno Gomes, Deco, Costinha, Figo, Simao, Maniche, Ricardo Carvalho o Pauleta y con Scolari al frente del banquillo, Portugal vivió su época dorada rozando la final del Mundial sólo dos años después. Nada más lejos de la realidad, los años se fueron sucediendo y los Ronaldo, Moutinho, Veloso, Pepe o Nani nunca lograron seguir la estela de sus antecesores. El gran fracaso del pasado Mundial unido a la pobre nómina de jugadores que los portugueses presentan para Francia, lleva a pensar que Cristiano Ronaldo sí se retirará sin ganar nada con su selección. A no ser, claro está, que aguante los años suficientes como para esperar que todas las jóvenes promesas que vienen por detrás terminen cuajando. Los Rony Lopes, Rubén Neves, André Silva, José Gomes, Rafa, Ivo Rodrigues, Gelson Martins o Bernardo Silva, más alguno de los que sí acudirá a Francia pero que requerirá de experiencia, como son los casos de Renato Sanches o Joao Mario.

Las probaturas de Fernando Santos han sido interminables en estos últimos partidos de preparación. La ausencia de un delantero de primer nivel (o de segundo siquiera) han provocado que el técnico luso se haya planteado renunciar al histórico 4-3-3 de los portugueses y pasar a un 4-4-2, dejando a Cristiano Ronaldo con libertad en punta, acompañado de otro jugador móvil como Nani o Quaresma. No obstante, a día de hoy, cuenta más la fase de clasificación que las solas probaturas y así de primeras, sería más lógico pensar en un sistema de 3 puntas con un trivote en la medular. La posición más clara será la de la portería y la zaga. Rui Patricio no tiene competencia bajo los palos, mientras que Vieirinha, Pepe, Bruno Alves y Eliseu se postulan como titulares. Podrían ser Soares o Guerreiro los que tengan la oportunidad en los costados, pues nivel real han demostrado esta campaña, pero a día de hoy parten con desventaja.

En el centro del campo, Joao Moutinho tendrá que llevar la manija. Sin Veloso o Tiago, sus anteriores socios en el centro, ahora deberá estar acompañado por dos a elegir entre William Carvalho, Renato Sanches, Joao Mario, Danilo Pereira o Adrien Silva. Sanches, que apuntaba incluso a quedarse fuera de la lista de 23, presenta sus credenciales a la titularidad tras anunciarse su traspaso al Bayern de Múnich por 35 millones de euros más variables. 

Será Cristiano el jugador diferencial y líder, partiendo desde la izquierda con total libertad de movimientos, liberado de tareas defensivas. En el otro costado estará Nani, con Quaresma esperando su oportunidad desde el banquillo. La facilidad de jugadores como Rafa Silva y Joao Mario para jugar tanto por dentro como por fuera permite a Portugal que, en caso de prescindir de Eder y jugar sin delantero, el centro del campo equilibre.

Participan en el grupo más sencillo de todos, donde la mayor amenaza es la asombrosa Islandia y quizás la que pueda superarles en la tabla tras la fase de clasificación que vienen arrastrando. Caer en las primeras de cambio tras estar emparejados también con Hungría y Austria sería un fracaso para los de Fernando Santos.

PORTUGAL:

-Porteros: Rui Patrício (Sporting de Lisboa), Eduardo (Dínamo Zagreb, CRO) y Anthony Lopes (O.Lyon, FRA).
-Defensas: Bruno Alves (Fenerbahçe, TUR), Cédric Soares (Southampton, ING), José Fonte (Southampton, ING), Eliseu (Benfica), Pepe (Real Madrid, ESP), Raphael Guerreiro (Lorient, FRA), Ricardo Carvalho (Mónaco, FRA) y Vieirinha (Wolfsburgo, ALE).
-Medios: Adrien Silva (Sporting de Lisboa), João Mário (Sporting de Lisboa), William Carvalho (Sporting de Lisboa), Renato Sanches (Benfica), Danilo Pereira (Oporto), André Gomes (Valencia, ESP) y Joao Moutinho (Mónaco, FRA).
-Delanteros: Cristiano Ronaldo (Real Madrid, ESP), Éder (Lille, FRA), Nani (Fenerbahçe, TUR), Ricardo Quaresma (Besiktas, TUR) y Rafa Silva (Braga).
-Seleccionador: Fernando Santos.


domingo, 5 de junio de 2016

Selecciones una a una (V): Alemania, obligados a ganar

Özil, Kroos y Khedira, en un partido amistoso / GETTY IMAGES
Flamante campeona del mundo hace sólo dos veranos, Alemania es la clara favorita a levantar el título europeo. Si no es por méritos deportivos, lo es por presión social. La generación teutona, una de las mejores de la historia, cargaba hasta hace poco con la pena de haberse topado en el camino con una España de dibujos animados que le iba minando la moral hasta arrebatarle todos los títulos en las mejores citas. Los de Joaquim Low, sucesor de un proyecto que empezó Klinsmann, se quitaron el Brasil el peso de la presión, perdieron el miedo a volar y han hecho del vértigo que producen en sus rivales su mejor aliado. Ya no serán esa generación de oro que se retiró sin ganar nada. 

Definir un once tipo se hace complejo. 4-5-1, 3-6-1, 4-3-3, 3-5-2, jugar sin delantero...Todos estos sistemas, probados por Joachim Low en los últimos encuentros, pueden ser usados por Alemania durante el torneo. A día de hoy, lo único que parece claro es que jugarán Neuer y 10 más. Lejos de innovar, si hay que apostar a una sola carta, es justo decir que el 4-5-1 con el que los alemanes ganaron el Mundial será el esquema prioritario, o al menos el inicial. Hummels y Boateng se erigen como pareja de centrales y junto a Kroos, Özil y Müller parecen ser de los pocos que tienen un puesto de titular asegurado. En los costados, Howedes y Can pelearán por un puesto, mientras que Héctor se postula como lateral zurdo titular. Emre Can, polivalente, lleva una extensa carrera en el costado en las inferiores alemanas, por mucho que con el Liverpool se desempeñe en la parcela ancha.

Esta polivalencia de muchos de sus jugadores es el arma principal que tiene Joachim Low. Capacidad de cambiar sobre la marcha, de plantear partidos totalmente nuevos cada tres días. Para la medular, habrá que esperar a saber el estado físico de Schweisteiger. A sus 31 años, el mediocentro no pasa por el mejor momento físico de su carrera. Sólo acumula 100 minutos de juego en todo 2016 por diversas lesiones y está carente de ritmo de partido y de sensaciones. Si el del Manchester está bien, tendrá su puesto asegurado en el eje de la medular, flanqueando a Kroos y Khedira. En ese caso, podría Alemania jugar con falso nueve, ya fuera Müller o Götze, en detrimento de Mario Gómez. Sin Klose ya en la lista, la presencia de un delantero no se antoja del todo segura planes de Low. Y mira que el del Besiktas ha hecho un gran año, metiendo goles de todos los colores, pero ni eso le asegura la titularidad y debe estar preparado por si Low decide hacerle esperar turno desde el banquillo.

Las ausencias de Gundogan y Reus, por lesión, mermarán mucho a una selección que aspira a todo en un grupo que, si bien no es el de la muerte, no será sencillo. Estará enfrente Polonia, cuya rivalidad histórica no vamos a descubrir, con muchas ganas de volver a plantar cara como en la fase de clasificación. No pasar el corte es impensable y sería pues una decepción que Ucrania o Irlanda del Norte consiguieran más puntos que los actuales campeones del mundo.

Se caracteriza también la convocatoria de Low por la sangre nueva de alguno de sus jugadores. Los jóvenes como Sané, Kimmich o Weigl, que se curtirán para el futuro. También la aportación del siempre competitivo Podolski, trasformado en un jugador sublime cuando se enfunda la zamarra de su país, o la insistencia de Schurrle, siempre preparado para la batalla. También será el torneo de Draxler, hipotético jugador número doce, que ha dado un paso adelante en la línea de rotación, que se postula como un hipotético titular en según qué momentos y que tendrá mucho que decir tras la que ha sido una de las mejores temporadas a nivel individual. 

No se descubre ante nadie Alemania. La que más títulos continentales ha logrado (junto a España), pero que no levanta uno desde hace 20 años. El combinado que más finales ha jugado, que más partidos ha ganado en la Eurocopa. Que viene con la presión de ser la favorita porque ya demostró en 2014 ser la mejor. Porque se lo ha ganado por méritos propios y porque no conquistar el trofeo será considerado un fracaso. 

ALEMANIA:

-Porteros: Manuel Neuer (Bayern Munich), Marc-André ter Stegen (Barcelona/ESP), Bernd Leno (Bayer Leverkusen).
-Defensas: Jerome Boateng (Bayern Munich), Mats Hummels (Borussia Dortmund), Shkodran Mustafi (Valencia/ESP), Jonas Hector (Colonia), Emre Can (Liverpool/ENG), Antonio Rüdiger (AS Roma/ITA), Benedikt Höwedes (Schalke 04).
-Medios: Julian Draxler (Wolfsburgo), Sami Khedira (Juventus Turín/ITA), Toni Kroos (Real Madrid/ESP), Thomas Müller (Bayern Munich), Mesut Özil (Arsenal/ENG), Lukas Podolski (Galatasaray/TUR), André Schürrle (Wolfsburgo), Bastian Schweinsteiger (Mánchester United/ENG), Julian Weigl (Borussia Dortmund), Joshua Kimmich (Bayern Munich).
-Delanteros: Mario Gómez (Besiktas/TUR), Mario Götze (Bayern Munich), Leroy Sané (Schalke).
-Seleccionador: Joachim Low.


viernes, 3 de junio de 2016

Selecciones una a una (IV): La Italia menos Italia

Barzagli, De Rossi, Bonucci y Chiellini, entrenando / AP
No vive Italia en su mejor momento futbolístico. Campeona mundial hace tres citas mundialistas, vigente subcampeona del continente, la convocatoria presentada por Antonio Conte muestra una falta de calidad que no se recuerda en los últimos años de la azzurra. Muy discutida fue la decisión del seleccionador de anunciar su marcha (será el nuevo entrenador del Chelsea) hace meses, considerando que así se podría desviar un poco la atención de la cita continental.

La Juventus, dueña y señora del fútbol transalpino en el último lustro, sigue siendo la columna vertebral del combinado nacional y aporta hasta seis futbolistas a la lista, cuatro de ellos fundamentales y otros dos cuyo papel está por ver. Tendrá Conte bajas delicadas, pues Marco Verrati, operado del pubis, se tendrá que perder la cita por lesión. Mismo caso que Claudio Marchisio, que se rompió el ligamento cruzado hace meses y no ha llegado a tiempo. Junto a la baja de Pirlo, a quien le ha afectado su marcha al fútbol estadounidense, Italia deberá presentar una medular totalmente nueva y experimental en la que sólo jugadores como De Rossi o Motta tienen la experiencia del pasado. No están los dos, además, en su mejor momento. Tampoco acudirá al torneo por decisión técnica Ricardo Montolivo. El del Milan, diferente, ya entrado en años, podría haber tenido su ocasión gracias a las bajas en la parcela ancha, pero ni por esas.

La lista presentada por Conte deja a las claras que el equipo jugará con un 3-5-2, como viene haciendo en las últimas fechas. Un sistema que en según qué encuentros puede ser un 3-4-3, jugando con sólo una referencia arriba y con extremos que se metan hacia el centro. La versatilidad de los distintos jugadores de la lista lo hace posible. Aunque, todo hay que decirlo, el ex de la Juve se arruga bastante en los partidos importantes y muta de vez en cuando en un 4-4-2 que le pueda dar más seguridad con cuatro tipos fijos atrás. Mucho dependerá de ello el estado físico de Barzagli, que recién sale de una lesión. Con los tres de la Juventus (Bonucci, Chiellini y el mencionado Barzagli) sanos, se antoja complicado ver un dibujo distinto al principal.

En las alas vuelven a surgir las dudas, y esta vez por exceso de calidad. Algo casi insólito. Florenzi, líder de la Roma, se tendrá que ganar un puesto en la derecha con Candreva. El primero, tras hacer una gran temporada, puede partir con ventaja sobre el del Lazio, que a su favor tiene el buen nivel que mantiene siempre que se enfunda la azzurra. No obstante, podrían jugar juntos en un 3-4-3, con Candreva por delante. En la izquierda, Darmian parece claro titular por delante de De Sciglio. Otros jugadores como Eder o El Shaarawy le dan la opción de poner tres arietes arriba. También Bernardeschi. El talento de la Fiorentina, a sus 21 años, es el imberbe del grupo. Se espera mucho de él para el futuro y puede tener en este su primer gran torneo la oportunidad de darse a conocer.

Arriba vuelve a tener el técnico un quebradero de cabeza. Pellé parece inamovible. A Conte le gusta, es de su agrado tener un delantero tanque que fije a los defensas y así lleva jugando desde que llegó al combinado nacional. A su lado, parte con ventaja Simone Zaza, jugador que él ya conoce de la Juventus. Aunque sin duda es esa segunda punta la posición más en el alambre del once. Ahí podría entrar el propio Eder, también Bernardeschi y sobre todo, Insigne, un agitador de partidos que se ha venido un poco abajo a final de temporada.

Muy sonada ha sido la baja de Giovinco. El jugador de Toronto, máximo goleador y máximo asistente de la MLS el pasado año, vive quizás el mejor momento de su carrera a nivel individual. Pero ya avisó Conte, su máximo valedor siempre allá donde ha ido, de las dificultades que tendría para entrar la hormiga atómica en la convocatoria si jugaba en una liga de menor nivel.

Tendrá que lidiar con todo ello Buffon, en su último gran torneo. O al menos eso se lleva diciendo del capitán casi un lustro. Viviendo una segunda juventud, el guardameta transalpino ansía levantar un nuevo título con la azzurra. Cuando parecía que tocaba fondo, en otras temporadas anteriores, y que no volvería a levantar cabeza, ha callado bocas con una gran temporada, al nivel de sus mejores años.

Se encuadra Italia en el grupo de la muerte, con Suecia, Irlanda y Bélgica. El balón parado siempre será un arma para ellos. La competitividad es su mejor virtud y el miedo que infunde a su rival tener en frente a la cuatro veces campeona del mundo, también. Ya lograron un papel más que digno en el pasado torneo continental al quedar subcampeón con una selección que hacía aguas por todos lados, como la de hoy. Conte, uno de los mejores entrenadores del planeta, puede exprimir al máximo a una plantilla con tantos recursos, con una ambición y un hambre, además de una autoconfianza, que nunca se pueden poner en juicio. Nadie quiere a Italia en los sorteos. Y esa es razón más que suficiente para que siempre sean favoritos.

ITALIA: 

-Porteros: Gianluigi Buffon (Juventus), Federico Marchetti (Lazio) y Salvatore Sirigu (PSG/FRA).
-Defensas: Andrea Barzagli, Leonardo Bonucci, Giorgio Chiellini (Juve), Matteo Darmian (Manchester United/ING), Mattia de Sciglio (Milan) y Angelo Ogbonna (West Ham/ING).
-Medios: Federico Bernardeschi (Fiorentina), Antonio Candreva (Lazio), Daniele de Rossi, Stephan El Shaarawy, Alessandro Florenzi (Roma), Emanuele Giaccherini (Bolonia), Stefano Sturaro (Juventus), Thiago Motta (PSG/FRA) y Marco Parolo (Lazio).
-Delanteros: Eder Martins (Inter), Ciro Immobile (Torino), Lorenzo Insigne (Nápoles), Graziano Pellè (Southampton/ING) y Simone Zaza (Juventus).
-Seleccionador: Antonio Conte.




miércoles, 1 de junio de 2016

Selecciones una a una (III): España, Del Bosque y Morata

Morata celebra un gol en un partido amistoso / EUROSPORT
Nunca es fácil agradar a todos en un país con 47 millones de seleccionadores. Del Bosque, el que tiene el título oficial y lleva a sus espaldas un trofeo del mundo y otro del continente (más un fracaso en la última gran cita), ha elegido sus 23 sabedor de que serían más las críticas que las alabanzas. Puede que Vicente ya esté pasado de rosca, o chocho que se dice en la barra del bar, y haya convocado a ciertos jugadores que no son del gusto de la afición. O puede que la selección, con nombres de la talla de Koke, Iniesta, Silva, Ramos o Piqué, acabe levantando el que sería tercer trofeo continental seguido para alegría y victoria del Marqués. Sea como fuere, lo que parece que los 23 que van no son los 23 que más lo merecen, que no hay un criterio unificado para recibir la llamada y que las incongruencias durante las últimas listas se han hecho notar.

Fueron varios los requisitos que Del Bosque pidió a los jugadores seleccionables para acabar siendo seleccionados. Por un lado, les pidió jugar. Continuidad, minutos, regularidad. Sentir el tacto del balón cada domingo para rendir mejor en verano. Es por ahí entonces por donde se puede entender la ausencia de jugadores como Isco, pero la teoría queda en nada cuando al combinado sí acude Marc Bartra, quinto central del Barcelona por detrás de Piqué, Mascherano, Vermaelen y Mathieu. Por otro, se escudó durante toda la fase de clasificación en la búsqueda de la juventud para justificar la baja de jugadores como Aduriz y la presencia de Alcácer, y a la hora de la verdad se ha echado para atrás y ha llamado al del Athletic. 

Y mira que Aduriz ha hecho buena temporada, pero abriendo la puerta a un veterano como él, Del Bosque podría haber hecho la vista gorda y haber incluido al menos en la preselección a Fernando Torres, uno de los jugadores que mejor ha terminado la temporada llevando al Atlético a la final de Champions, que tiene un don para jugar estos torneos y que le ha dado mucho a España en los últimos tiempos. No se entiende tampoco que habiendo contado durante toda la fase de clasificación con Mario Gaspar, que rayó a gran nivel, acabe yendo Bellerín por la lesión de Carvajal. Ojo, el gunner apunta maneras desde el minuto uno, pero no se es consecuente con lo que Vicente promulga.
El caso Bruno o San José también tiene su miga. El primero, que ha jugado un fútbol magnífico en temporadas anteriores, ha tenido que esperar a hacer un año mucho más discreto para acudir. San José, tres cuartos de lo mismo. Y acude al torneo como central justo en la temporada en la que no ha jugado ni un minuto ahí.  Siempre se ha tirado en la selección de aquellos jugadores que han rendido genial en las categorías inferiores. Por eso, se entiende poco que Camacho no haya entrado nunca en las quinielas. Un Málaga totalmente distinto con él sobre el campo.

Los bandazos dados por todos lados acabaron con la traca final de Lekue. El del Athletic, ni siquiera titular con su club, entró en la lista de reservas/suplentes y se quedaron con las ganas jugadores como Bernat o Marcos Alonso. El lateral zurdo de la Fiorentina, además de su versatilidad para ocupar posiciones de central o de interior, ha sido condecorado por varias comisiones como el mejor defensa del Calcio. Luego está el tema de Casillas, del que nunca se dejarán de redactar capítulos. No se puede negar que el mejor portero de España, a día de hoy, es De Gea. Entre otras cosas porque es uno de los mejores del mundo, si no el mejor. Casillas, que lleva dando mucho durante tres lustros, hace tiempo perdió su condición ya no sólo de gran portero, sino de líder. Su cara, un poema cada vez que recibe un gol. Derrotado antes de la derrota, Iker tiene a día de hoy las mismas opciones de ser titular que el del Manchester. Y todo tras una temporada en la que, por méritos deportivos, quizás no debería ni haber acudido. Le salva que el presente en la portería no es muy esperanzador tampoco. Figura domingo tras domingo de Twitter por sus errores garrafales, el ex portero del Real Madrid ya no es el que fue y sus vines y vídeos se han convertido virales. Ha roto además, registros negativos, pues es el portero del Oporto que más goles ha encajado en Liga desde hace 38 años.

Con él o De Gea en la portería, parece claro que la zona más definida de España es la defensa de cuatro: Juanfran, Piqué, Ramos y Jordi Alba forman una de las mejores zagas del torneo. Por delante, la duda reside en si jugar con un pivote o con dos, pero los tres jugadores del medio campo están más o menos claros. Será Busquets el ancla. El del Barcelona tiene su sitio asegurado, salvo catástrofe, durante todo el torneo. A su lado, Cesc, Koke, Thiago y Bruno pelearán por un puesto. Podría entrar incluso ahí Iniesta, sobre todo tras el buen nivel de Nolito y su olfato goleador, que es un puñal desde la izquierda. Para la derecha quedará Silva como titular, con Pedro y Lucas Vázquez siendo los revulsivos.

Arriba, Morata y Aduriz pelearán por un puesto. Del hacer del de la Juventus reside el futuro de España en el torneo. Es el jugador más importante de la selección, y puede ser el más determinante, pero aún no lo sabe. Si el ex del Real Madrid logra hacer un buen papel y anotar en los momentos cruciales, España, falta de gol, podrá optar con toda seguridad a revalidar el torneo. El juego de la Roja, a trote cochinero, lento y casi de balonmano, peca muchas veces de falta de recursos rápidos, de un asesino del área egoísta que piense en tirar y no en entrar hasta la cocina. 

No es un grupo fácil el de los chicos de Del Bosque. Turquía, rival que siempre se viene arriba en las grandes citas, aquel que nunca se da por muerto espoleado por su afición tan incansable como intimidadora; Croacia, aquella que nos dio un agua hace cuatro años y nos pudo dejar fuera si no hubiera sido por el buen hacer de Casillas, salvador una vez más y a la que acabamos doblegando sin merecimiento tras sufrir durante noventa minutos y no ser superiores más que en el marcador (y en la suerte) en el descuento. Once guerreros liderados por Modric, Rakitic y Mandzukic; Y República Checa, posiblemente la cenicienta del grupo, con una plantilla de jugadores de inferior nivel.

Tiene España la oportunidad de hacer historia. Nunca nadie levantó tres Eurocopas seguidas y los chicos de Del Bosque se presentan con posibilidades de hacerlo. El cambio generacional se ha hecho notar respecto al último fracaso de Brasil, y es ahora cuando toca dar un paso adelante a todos, tanto a los veteranos que no dieron la talla hace dos años como a los que han llegado y quieren demostrar que no fue un error su convocatoria.

ESPAÑA:

-Porteros: ker Casillas (Oporto), David de Gea (Manchester United) y Sergio Rico (Sevilla).
-Defensas: Marc Bartra (Barcelona), Jordi Alba (Barcelona), Gerard Piqué (Barcelona), César Azpilicueta (Chelsea), Héctor Bellerín (Arsenal), Sergio Ramos (Real Madrid) y Juanfran (Atlético).
-Medios:  Sergio Busquets (Barcelona), Mikel San José (Athletic), Andrés Iniesta (Barcelona), Cesc Fábregas (Chelsea), David Silva (Manchester City), Thiago Alcántara (Bayern), Lucas Vázquez (Real Madrid), Koke (Atlético de Madrid) y Bruno Soriano (Villarreal).
-Delanteros: Pedro Rodríguez (Chelsea), Manuel Agudo 'Nolito' (Celta), Álvaro Morata (Juventus), Lucas Vázquez (Madrid), Aritz Aduriz (Athletic).
-Seleccionador: Vicente del Bosque.



domingo, 29 de mayo de 2016

Eurocopa, selecciones una a una (II): Bélgica, el gran salto


Cuando una selección del segundo o tercer nivel tiene le aprobación general y resuena a bombo y platillo como lo hizo Bélgica en el pasado deja de perder el factor sorpresa y acaba con la vitola de revelación para convertirse en realidad. Y eso es lo que le pasó a los Diablos Rojos en el pasado Mundial. Exigidos a nada, las expectativas que se levantaron sobre los belgas en las semanas antes de la cita en Brasil fueron tan elevadas que los cuartos de final que alcanzaron se antojaron escasos, sin importar siquiera que fuera la Argentina infranqueable de Mascherano (sólo encajó un gol en las eliminatorias y tuvo que ser en la prórroga de la final) quien les dejara en la cuneta.

Ir con Bélgica molaba y se convirtió, de repente, en la segunda selección de todos. La calidad individual de sus jugadores, algunos de los mejores del mundo, y su juventud fueron dos de los factores que ayudaron a los de Marc Wilmots a ganarse el corazón de más de medio mundo. Eso y la posibilidad de que un combinado un par de peldaños por debajo de las potencias de primer nivel hiciera temblar a Alemania, Brasil, Argentina o España. Y ese ansia de que triunfara, esa expectativa que quizás superaba la realidad, acabó por consumirles. Estaba más o menos claro que la cita mundialista iba a llegar de forma prematura para una plantilla tan imberbe y cuando los que de verdad saben de fútbol empezaron a hablar de Bélgica antes que nadie, allá por 2011 y 2012, tenían las miras puestas en la Eurocopa que se celebra este verano.

Es entonces cuando todas esas promesas han madurado. Ya saben lo que es competir, ya han acudido a su primer gran torneo y han adquirido una experiencia necesaria para jugar este tipo de eventos. Los Hazard, Courtois o Lukaku se han convertido en hombres y es ahora cuando están preparados para dar el salto y consumar un éxito que se les ha resistido incluso en las categorías inferiores. Y es que pese a los nombres, los belgas necesitan llegar a ser un equipo y creerse que pueden ser campeones. Y ahí es probablemente donde esté su mayor lacra, personificada en Marc Wilmots. El seleccionador, crucial para la evolución y transición, fundamental para poner al país en el primer nivel, no es el técnico idóneo para llevar a los belgas a lo más alto. Suya es gran parte de la obra que hoy encontramos, pero no es el mejor entrenador posible para ejecutarla. Como pasó con Klinsmann y Alemania, por ejemplo. Jurgen, creador, tuvo que dejar paso a que Low se llevara los elogios.

Y es una pena que no coincida la mejor generación de la historia de Bélgica (a día de hoy, porque lo que viene por detrás está, como mínimo, al mismo nivel) con un técnico capaz de sacar el máximo rendimiento de sus jugadores para un país que necesita ya el título que se le escapó en la década de los 70 y los 80.

Encuadrados en el grupo de la muerte junto a Italia, Suecia y una Irlanda que con Martin O'Neill en el banquillo nunca puede ser considerada cenicienta y tras una fase de clasificación inmaculada, no será ni siquiera sencillo para los belgas pasar a la siguiente fase, por mucho cartel de favorito que lleven colgado. Un tropiezo con rivales de tal entidad te deja prácticamente fuera. El margen de error es prácticamente nulo.

La baja de Vincent Kompany por lesión hará dar un paso adelante a Eden Hazard, ya confirmado como capitán para el torneo. El mediapunta, tras una temporada amarga con el Chelsea, parece haber recuperado su mejor versión en este último mes de competición. ¿Quizás reservándose para Francia? Pronto lo sabremos, pero el nivel del blue ha estado muy lejos de acercarse al que se le exige al jugador que hace apenas un año asomaba la cabeza para disputar los galardones individuales con Cristiano Ronaldo y Messi. Algo parecido ocurre con Thibaut Courtois. A un nivel supremo en sus años en el Atlético de Madrid y manteniendo el tipo en su primera temporada en Londres, su nombre está por primera vez en su corta carrera en el disparadero tras una campaña más mala que buena y con la llegada de Conte no es segura siquiera su continuidad en Stamford Bridge.

Con el meta del Chelsea bajo palos y Mignolet en la recámara, la defensa será el mayor quebradero de cabeza de Marc Wilmots de aquí al inicio del torneo. La variedad de posibilidades gracias a la polivalencia de sus zagueros y la ausencia de laterales puros de nivel hace que cualquier cábala sea factible. Aunque no es menos cierto que es una sábana corta, y que cualquier cuarteto deja una carencia en cada uno de los puestos. Lo más sensato sería dejar en los centrales a Alderweireld y Vertonghen, pareja en el Tottenham que ha rayado a un gran nivel, y decidir entre Vermaelen y Jordan Lukaku en la izquierda dejando a Meunier en la derecha. Pero el nivel de este último deja que desear. Entonces, Alderweireld podría correr un puesto hacia la derecha, pasar al lateral, y dejar una vacante para Denayer o el veterano Lombaerts. Claro, que ahí se perdería jerarquía en el centro de la zaga.

Por delante, las opciones que maneja Wilmots y que ha estado utilizando en los últimos meses son dos: por un lado, llenar de músculo el centro con un trivote y dejar libertad en la delantera con dos alas bien abiertas y Lukaku en punta. Podría darse en los partidos más exigentes entonces ver un centro del campo formado por Witsel, Nainggolan (innegociables éstos dos) con Fellaini o Demeblé completando la parcela ancha, alegría y libertad en las alas para Hazard y De Bruyne. Por otro lado, la opción que más agrada al gentío, la más arriesgada, sería la de jugar sólo con doble pivote y meter en un tridente ofensivo de mediapuntas, por detrás de Lukaku, a Hazard, De Bruyne y Carrasco o Mertens. El contragolpe y las transiciones rápidas como arma arrojadiza.

Cierto es que los Diablos Rojos han jugado mejor en este último sistema en los últimos meses. Claro que los rivales de la fase de clasificación no tienen el mismo nivel que habrá en la Eurocopa. Con todo, tendrán el mismo problema que la selección francesa: falta de creación desde la sala de máquinas. Witsel, recuperador nato, da una primera salida más o menos nítida desde atrás, pero esa no es su función. Y Nainggolan, correcaminos incansable es el pilar que da equilibrio y estabilidad al equipo. Quizás el jugador que mejor pueda llevar a cabo esa función sea Dembele, pero a día de hoy el del Tottenham no se encuentra en su mejor versión y ha ido apareciendo y desapareciendo del once belga con regularidad.

En punta no habrá dudas. Lukaku ha dado un golpe encima de la mesa y se ha desmarcado al fin, de una vez, de Benteke. Esa competencia sana que les ha ido haciendo crecer a uno y a otro de forma paralela ha menguado por la mala temporada del del Liverpool, con pocos minutos desde la llegada de Klopp. Aunque el del Everton, todo hay que decirlo, fracasó en el Mundial y fue la irrupción de Origi la que salvó a los de Wilmots más de un encuentro. Su oportunidad aguardará Batshuayi, otro jovencito que a sus 22 años es la única noticia positiva del Marsella, donde ha logrado esta campaña 22 goles y nueve asistencias.

La solidez defensiva y el equilibrio lo tienen ya los belgas y falta que sus jugadores diferentes aparezcan en los momentos importantes. Su banquillo es poderoso y Marc Wilmonts tiene una gran baza en sus hombres reserva, tan importantes en torneos cortos de este calibre. Así, los Carrasco, Mertens, Fellaini o Benteke deberán jugar un papel crucial pese a no parecer fundamentales y esta selección belga en la que no sólo habrá 11 hombres, sino 15 o 16, tiene en su mano la llave para escribir el nombre del país con letras de oro por toda Europa.

-Porteros: Thibaut Courtois (Chelsea), Simon Mignolet (Liverpool), Jean-Francois Gillet (Mechelen).
-Defensas: Toby Alderweireld, Jan Vertonghen (Tottenham), Nicolas Lombaerts (Zenit st Petersburg), Jason Denayer (Manchester City, on loan at Galatasaray), Dedryck Boyata (Celtic), Jordan Lukaku (Oostende), Thomas Meunier (Club Brugge), Thomas Vermaelen (Barcelona).
-Medios: Axel Witsel (Zenit St Petersburg), Marouane Fellaini (Liverpool), Mousa Dembele (Tottenham), Radja Nainggolan (Roma).
-Delanteros: Eden Hazard (Chelsea), Kevin De Bruyne (Manchester City), Romelu Lukaku (Everton), Dries Mertens (Napoli), Michy Batshuayi (Marseille), Christian Benteke, Divock Origi (Liverpool), Yannick Ferreira-Carrasco (Atletico Madrid) 
-Seleccionador: Marc Wilmots.
-Reservas: Nacer Chadli (Tottenham), Laurent Ciman (Montreal Impact), Laurens De Bock (Club Brugge), Guillaume Gillet (Nantes), Thorgan Hazard (Borussia Monchengladbach), Kevin Mirallas (Everton), Matz Sels (Gent).


jueves, 12 de mayo de 2016

Eurocopa, selecciones una a una (I): Francia, el deber del anfitrión

No lo ha tenido nada fácil Didier Deschamps a la hora de dar la lista oficial de 23 convocados para la Eurocopa que se celebra el próximo mes en su propio país. Francia, nación patriota como pocas, su selección se viene arriba e incrementa su rendimiento cuando los eventos tienen lugar en su propio territorio. Así se explica la doble victoria de Eurocopa + Mundial en 1998 y 2000 en unos años que hicieron del combinado galo el mejor del mundo, el más temido por todos. Llevan con este torneo como objetivo desde que se dio a conocer su emplazamiento y el ansia de victoria se multiplicará por más infinito. Eso lo saben también en las casas de apuestas, que dan al equipo del gallo como principal favorito para levantar el título.

Ese ansia pareció rebajarse por momentos hace unos meses, cuando la polémica del caso Benzema-Valbuena alteró al país entero. La Federación Francesa de Fútbol, aleccionada en temas controvertidos desde lo que sucedió en 2010 con el motín de la plantilla en Sudáfrica, dio rápido su veredicto y quiso zanjar el tema de primeras: ninguno de los dos iba a ir al torneo. No se podían permitir los anfitriones un nuevo escándalo entre sus convocados a sólo seis años de una limpia de vestuario que pareció acabar con todos los problemas. No se podía correr ni un sólo riesgo ahora, en casa. Aunque ello significara que la estrella del equipo, el jugador del Real Madrid, se quedara fuera desde el minuto uno con la aprobación también del gentío.

Griezmann y Pogba / REUTERS
Con Benzema viendo el torneo por la televisión, serán Antoine Griezmann y Paul Pogba los que lideren a les bleus. El del Atlético de Madrid se ha erigido como estrella mundial, ha destapado su faceta goleadora y es el clavo ardiendo al que se agarran los galos. Griezmann ha crecido de la mano de Simeone, pasando de ser un mediapunta pintón y resultón a un delantero superlativo, comprometido con el equipo. Ya en los últimos amistosos cogió el testigo de capitán sobre el verde y lideró las victorias de los suyos, siendo fundamental en los momentos decisivos. El de la Juventus, que ha bajado algo sus prestaciones esta campaña, sigue siendo crucial en la parcela ancha. 

Con Lloris en la portería y una línea de cuatro que también parece tener nombres propios fijos. Sagna, Koscielny, Varane y Evra apuntan a una titularidad que tiene casi imposible el cuarteto restante: Jallet, Digne, Mangala y Mathieu. Didier Deschamps posee un equipo muy físico. Sobre el césped, jugará con un 4-3-3 y, aunque hay algunas posiciones aún vacantes, parece que más o menos tiene un once claro con el que jugar. La ausencia de Benzema, eso sí, podría hacer que el técnico se decantara por un 4-4-2, aunque las posibilidades son muy remotas. Lo que más echarán en falta los anfitriones es la presencia de un jugador más creador en el centro del campo. La primera salida de balón la dará un Lass Diarra que vive su segunda juventud. El actual nivel de Cabaye, dos o tres peldaños por debajo de su cenit, le hace partir como suplente y sólo la presencia de Payet, quien podría jugar tanto en banda como en la mediapunta, puede proveer algo de creatividad desde la mitad de cancha. Es por eso que el fútbol de los galos será directo, de transiciones rápidas. No habrá problema, obviamente, en cuanto al equilibrio. Para ello está Matuidi, un todocampista que hace poner en duda que no puedan existir personas con más de dos pulmones. En el banquillo, su homólogo, su sucesor, su copia, la revelación de la Premier: Kante. También estará en el banquillo Sissoko, un futbolista difícil de definir. Músculo, potencia sin control. A veces parece torpe, otras traspasa jugadores. El caso es que siempre acaba jugando minutos importantes.

La pelea por el nueve va a ser la más bonita y es posible que, de no salir las cosas de primeras, sea una de las plazas más movidas. Si bien el pueblo galo (según las encuestar realizadas por L'Equipe y France Football) habría llevado a Gameiro a la cita, Deschamps ha preferido contar con sus hombres de confianza: Giroud y Gignac. El primero no ha jugado un buen papel este año en el Arsenal, siendo suplente pese a la competencia de otro delantero, errando ocasiones sencillas, encadenando sequías goleadores. El segundo, en cambio, sí ha mantenido su nivel, aunque lo ha hecho jugando en una liga menor como la mexicana. No nos vamos a engañar, Gignac está muy bien, al menos en comparación con los compañeros de su equipo y los rivales, pero el torneo centroamericano no está en la cima del fútbol y la exigencia allí es mucho menor. En un costado aguarda compañero Griezmann. En el otro se encuentra otra de las vacantes golosas del once. Payet, Martial y Coman se pelearán por un puesto. Todos han tenido sus subidas y bajadas esta temporada.

Curiosamente, sería la posición de Ben Arfa, posiblemente el jugador más en forma junto a Griezmann de todo el país. Su mala relación con Deschamps y su facilidad para agitar vestuarios le han mandado a la lista de reservas junto a Lacazette, Gameiro y Schneiderlin, entre otros. El del Niza, que suena fuerte para el Barcelona (se ha reunido ya dos veces con directivos del club catalán) y por el que se pelean, entre otros, Chelsea, Atlético y Bayern, sigue castigado por los pecados del pasado y salvo lesión de alguno de los de arriba se volverá a perder una cita importante. Era Ben Arfa el líder de aquella selección que asombró al mundo en 2004 en la Eurocopa Sub17. Sólo Costil, tercer portero hoy de los galos, sobrevive a una generación en la que destacaban particularmente el propio Ben Arfa, Ménez, Nasri y Benzema. Todos, por unos motivos o por otros, están fuera del torneo. 

Tiene Francia la opción de volver a levantar el título ante su gente. La posibilidad de redimirse de eliminatorias prematuras en los últimos dos torneos tras hacer un buen papel pero caer ante las campeonas (España en 2012 y Alemania en 2014). Llegan con el ego por las nubes, con la afición mostrando su apoyo y con una vitola de favoritos que sólo parece favorecerle. No estarán confiados, son el rival a batir.




FRANCIA:

-Porteros: Hugo Lloris (Tottenham/ING), Steve Mandanda (Marsella/FRA), Benoît Costil (Rennes/FRA).
-Defensas: Raphael Varane (Real Madrid/ESP), Laurent Koscielny (Arsenal/ING), Eliaquim Mangala (Manchester City/ING), Jérémy Mathieu (Barcelona/ESP), Patrice Evra (Juventus de Turín/ITA), Bacary Sagna (Manchester City/ING), Christophe Jallet (Lyon/FRA), Lucas Digne (Roma/ITA).
-Medios: Paul Pogba (Juventus de Turín/ITA), Blaise Matuidi (París SG/FRA), Lassana Diarra (Marsella/FRA), N'Golo Kanté (Leicester/ING), Yohan Cabaye (Crystal Palace/ING), Moussa Sissoko (Newcastle/ING).
-Delanteros: Antoine Griezmann (Atlético de Madrid/ESP), Dimitri Payet (West Ham/ING), Anthony Martial (Manchester United/ING), Kingsley Coman (Bayern Munich/ALE), Olivier Giroud (Arsenal/ING), André-Pierre Gignac (Tigres/MEX).
-Seleccionador: Didier Deschamps.
-Reserva: Alphonse Areola (Villarreal/ESP), Hatem Ben Arfa (Niza/FRA), Kevin Gameiro (Sevilla/ESP), Alexandre Lacazette (Lyon/FRA), Adrien Rabiot (París SG/FRA), Morgan Schneiderlin (Manchester United/ING), Djibril Sidibé (Lille/FRA), Samuel Umtiti (Lyon/FRA).