Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de abril de 2021

La perla de la semana: Wout Faes

Getty Images

Escondido siempre bajo el paraguas del prolífico talento de la cantera belga y puesto en el espejo, por simple aspecto físico, de un David Luiz que entonces era uno de los centrales más reconocidos del panorama, Wout Faes ha tenido que coger un camino extraño para hacerse camino en la élite. Salido de la cantera del Anderlecht, donde recaló con 14 años y donde estuvo muy cerca de durar bien poco, pues Manchester United y Chelsea hicieron todo lo posible por ficharlo cuando aún tenía 15, nunca llegó a debutar con el primer equipo de los belgas cuando todos en la disciplina tenían muy claro que él iba a ser The next big thing.

Líder absoluto de vestuario, carismático y mentalmente mucho más maduro que el resto para su edad, Faes hacía gala sobre el césped de una elegancia suprema con el balón, acompañada de una inteligencia para leer cada momento del partido y de un físico portentoso que le hacían ver como uno de los centrales que iba a dominar el fútbol durante más de una década. Capitán con Bélgica en la Sub17 y en la Sub19 (más tarde lo sería de la Sub21) y también portando la cinta del equipo del filial de su club tanto en competición doméstica como en UEFA Youth League, su nombre nunca había dejado de estar en la agenda de los grandes de Europa. Acostumbrado a entrenar con los mayores desde antes de cumplir los 16, parecía el relevo generacional perfecto a los Kompany, Vertonghen, Alderweireld y Vermaelen en los Diablos Rojos. 

Pero todo se quedó en eso. En agua de borrajas. En un casi pero no. Porque Faes, que ya era importante en la Sub21 a los 19 años, que subió de manera definitiva al primer equipo del Anderlecht a los 17, nunca llegó a debutar con su club de formación y apenas duró seis meses en la disciplina profesional, pues se pasó el tiempo entre cesiones. En una época en la que a uno le deben dejar jugar para progresar, una posición tan delicada como la suya en un equipo que estaba luchando por el título liguero y que sobrevivía en competiciones europeas acabó con el futbolista cedido en la Eredivisie, primero en el Herenveen y luego en el Excelsior. Cuando su periplo de cesiones terminó, en 2018 y con solo 20 años, el Anderlecht nunca le tuvo en consideración y decidió desprenderse de él de manera sorprendente. ¿Cómo era posible que el club de origen no quisiera contar con el defensa central titular de Bélgica Sub21 y que meses después sería nombrado capitán pese a no ser de los más veteranos?

El central llegó prácticamente regalado al Oostende, donde al fin pudo debutar en la Primera División de Bélgica. Allí cuajó dos temporadas soberbias. Tanto, que en enero de 2020, el Stade Reims, que estaba haciendo una temporada soberbia y acabaría en puestos de Europa League, se lanzó a por su fichaje, pero dejándole cedido seis meses más en el equipo belga. Desde que ha comenzado esta nueva temporada, Wout Faes se ha vuelto a reivindicar por su fútbol como lo que ya apuntaba hace un lustro: un central muy dominador para el futuro (ya presente). Junto a Predrag Rajkovic en portería, hace del Reims una de las mejores defensas del campeonato. Pese a estar en la zona media baja de la tabla, el equipo es uno de los siete que menos goles ha recibido en este curso. 

Faes es fundamental en los planes del técnico David Guion, toda vez que ha disputado absolutamente todos los minutos en los que ha estado disponible, en todas las competiciones, salvo el partido de primera ronda de Copa de Francia, donde el belga disfrutó de descanso. Ha sido titular en los 30 partidos en los que ha estado convocado (28 de Liga y dos de fase previa de Europa League), perdiéndose solo tres partidos por sanción. "Sus comienzos no fueron sencillos, pero se ha sabido sobreponer a base de liderazgo y trabajo. Y aún no ha llegado a su techo, puede enseñarnos mucho más", señalaba su técnico.

Su puesta en escena está siendo tan positiva que en Bélgica está a la orden del día que su nombre resuene en cada convocatoria para la absoluta, donde todavía no ha sido nunca citado. Faes, que el fin de semana pasado cumplió los 23 años, parece el candidato idóneo para, junto con Denayer, tomar el relevo generacional de una defensa en la que Vertonghen  y Alderweireld ya están en su recta final y en la que, ciertamente, es muy superior a jugadores como Boyata o Mechele. Preguntado continuamente por ello, él no se pone plazos, ni límites, y solo espera que la llamada llegue algún día. "Roberto Martínez aún no me ha llamado, pero está probando a muchos chicos jóvenes de la Sub21 y eso hace que nos sintamos importantes y sepamos que nos tiene en consideración". Y mientras, el Reims se frota las manos, dubitativo entre aprovechar al máximo a su central estrella o hacer una subasta pública para enterrarse en millones.

Ficha

Nombre: Wout Faes.
Nacionalidad: Bégica.
Edad: 21 (03/04/1998).
Equipo: Stade Reims.
Debut profesional: 18 años y 333 días.
Posición: Defensa central.
Pie hábil: derecho.
Altura: 1'87m.
Peso: -.
Representante: Peter Smeets (Let's Play).
Contrato: 30 de junio de 2024.
Internacional: Sub15, Sub17, Sub19 y Sub21.

domingo, 29 de mayo de 2016

Eurocopa, selecciones una a una (II): Bélgica, el gran salto


Cuando una selección del segundo o tercer nivel tiene le aprobación general y resuena a bombo y platillo como lo hizo Bélgica en el pasado deja de perder el factor sorpresa y acaba con la vitola de revelación para convertirse en realidad. Y eso es lo que le pasó a los Diablos Rojos en el pasado Mundial. Exigidos a nada, las expectativas que se levantaron sobre los belgas en las semanas antes de la cita en Brasil fueron tan elevadas que los cuartos de final que alcanzaron se antojaron escasos, sin importar siquiera que fuera la Argentina infranqueable de Mascherano (sólo encajó un gol en las eliminatorias y tuvo que ser en la prórroga de la final) quien les dejara en la cuneta.

Ir con Bélgica molaba y se convirtió, de repente, en la segunda selección de todos. La calidad individual de sus jugadores, algunos de los mejores del mundo, y su juventud fueron dos de los factores que ayudaron a los de Marc Wilmots a ganarse el corazón de más de medio mundo. Eso y la posibilidad de que un combinado un par de peldaños por debajo de las potencias de primer nivel hiciera temblar a Alemania, Brasil, Argentina o España. Y ese ansia de que triunfara, esa expectativa que quizás superaba la realidad, acabó por consumirles. Estaba más o menos claro que la cita mundialista iba a llegar de forma prematura para una plantilla tan imberbe y cuando los que de verdad saben de fútbol empezaron a hablar de Bélgica antes que nadie, allá por 2011 y 2012, tenían las miras puestas en la Eurocopa que se celebra este verano.

Es entonces cuando todas esas promesas han madurado. Ya saben lo que es competir, ya han acudido a su primer gran torneo y han adquirido una experiencia necesaria para jugar este tipo de eventos. Los Hazard, Courtois o Lukaku se han convertido en hombres y es ahora cuando están preparados para dar el salto y consumar un éxito que se les ha resistido incluso en las categorías inferiores. Y es que pese a los nombres, los belgas necesitan llegar a ser un equipo y creerse que pueden ser campeones. Y ahí es probablemente donde esté su mayor lacra, personificada en Marc Wilmots. El seleccionador, crucial para la evolución y transición, fundamental para poner al país en el primer nivel, no es el técnico idóneo para llevar a los belgas a lo más alto. Suya es gran parte de la obra que hoy encontramos, pero no es el mejor entrenador posible para ejecutarla. Como pasó con Klinsmann y Alemania, por ejemplo. Jurgen, creador, tuvo que dejar paso a que Low se llevara los elogios.

Y es una pena que no coincida la mejor generación de la historia de Bélgica (a día de hoy, porque lo que viene por detrás está, como mínimo, al mismo nivel) con un técnico capaz de sacar el máximo rendimiento de sus jugadores para un país que necesita ya el título que se le escapó en la década de los 70 y los 80.

Encuadrados en el grupo de la muerte junto a Italia, Suecia y una Irlanda que con Martin O'Neill en el banquillo nunca puede ser considerada cenicienta y tras una fase de clasificación inmaculada, no será ni siquiera sencillo para los belgas pasar a la siguiente fase, por mucho cartel de favorito que lleven colgado. Un tropiezo con rivales de tal entidad te deja prácticamente fuera. El margen de error es prácticamente nulo.

La baja de Vincent Kompany por lesión hará dar un paso adelante a Eden Hazard, ya confirmado como capitán para el torneo. El mediapunta, tras una temporada amarga con el Chelsea, parece haber recuperado su mejor versión en este último mes de competición. ¿Quizás reservándose para Francia? Pronto lo sabremos, pero el nivel del blue ha estado muy lejos de acercarse al que se le exige al jugador que hace apenas un año asomaba la cabeza para disputar los galardones individuales con Cristiano Ronaldo y Messi. Algo parecido ocurre con Thibaut Courtois. A un nivel supremo en sus años en el Atlético de Madrid y manteniendo el tipo en su primera temporada en Londres, su nombre está por primera vez en su corta carrera en el disparadero tras una campaña más mala que buena y con la llegada de Conte no es segura siquiera su continuidad en Stamford Bridge.

Con el meta del Chelsea bajo palos y Mignolet en la recámara, la defensa será el mayor quebradero de cabeza de Marc Wilmots de aquí al inicio del torneo. La variedad de posibilidades gracias a la polivalencia de sus zagueros y la ausencia de laterales puros de nivel hace que cualquier cábala sea factible. Aunque no es menos cierto que es una sábana corta, y que cualquier cuarteto deja una carencia en cada uno de los puestos. Lo más sensato sería dejar en los centrales a Alderweireld y Vertonghen, pareja en el Tottenham que ha rayado a un gran nivel, y decidir entre Vermaelen y Jordan Lukaku en la izquierda dejando a Meunier en la derecha. Pero el nivel de este último deja que desear. Entonces, Alderweireld podría correr un puesto hacia la derecha, pasar al lateral, y dejar una vacante para Denayer o el veterano Lombaerts. Claro, que ahí se perdería jerarquía en el centro de la zaga.

Por delante, las opciones que maneja Wilmots y que ha estado utilizando en los últimos meses son dos: por un lado, llenar de músculo el centro con un trivote y dejar libertad en la delantera con dos alas bien abiertas y Lukaku en punta. Podría darse en los partidos más exigentes entonces ver un centro del campo formado por Witsel, Nainggolan (innegociables éstos dos) con Fellaini o Demeblé completando la parcela ancha, alegría y libertad en las alas para Hazard y De Bruyne. Por otro lado, la opción que más agrada al gentío, la más arriesgada, sería la de jugar sólo con doble pivote y meter en un tridente ofensivo de mediapuntas, por detrás de Lukaku, a Hazard, De Bruyne y Carrasco o Mertens. El contragolpe y las transiciones rápidas como arma arrojadiza.

Cierto es que los Diablos Rojos han jugado mejor en este último sistema en los últimos meses. Claro que los rivales de la fase de clasificación no tienen el mismo nivel que habrá en la Eurocopa. Con todo, tendrán el mismo problema que la selección francesa: falta de creación desde la sala de máquinas. Witsel, recuperador nato, da una primera salida más o menos nítida desde atrás, pero esa no es su función. Y Nainggolan, correcaminos incansable es el pilar que da equilibrio y estabilidad al equipo. Quizás el jugador que mejor pueda llevar a cabo esa función sea Dembele, pero a día de hoy el del Tottenham no se encuentra en su mejor versión y ha ido apareciendo y desapareciendo del once belga con regularidad.

En punta no habrá dudas. Lukaku ha dado un golpe encima de la mesa y se ha desmarcado al fin, de una vez, de Benteke. Esa competencia sana que les ha ido haciendo crecer a uno y a otro de forma paralela ha menguado por la mala temporada del del Liverpool, con pocos minutos desde la llegada de Klopp. Aunque el del Everton, todo hay que decirlo, fracasó en el Mundial y fue la irrupción de Origi la que salvó a los de Wilmots más de un encuentro. Su oportunidad aguardará Batshuayi, otro jovencito que a sus 22 años es la única noticia positiva del Marsella, donde ha logrado esta campaña 22 goles y nueve asistencias.

La solidez defensiva y el equilibrio lo tienen ya los belgas y falta que sus jugadores diferentes aparezcan en los momentos importantes. Su banquillo es poderoso y Marc Wilmonts tiene una gran baza en sus hombres reserva, tan importantes en torneos cortos de este calibre. Así, los Carrasco, Mertens, Fellaini o Benteke deberán jugar un papel crucial pese a no parecer fundamentales y esta selección belga en la que no sólo habrá 11 hombres, sino 15 o 16, tiene en su mano la llave para escribir el nombre del país con letras de oro por toda Europa.

-Porteros: Thibaut Courtois (Chelsea), Simon Mignolet (Liverpool), Jean-Francois Gillet (Mechelen).
-Defensas: Toby Alderweireld, Jan Vertonghen (Tottenham), Nicolas Lombaerts (Zenit st Petersburg), Jason Denayer (Manchester City, on loan at Galatasaray), Dedryck Boyata (Celtic), Jordan Lukaku (Oostende), Thomas Meunier (Club Brugge), Thomas Vermaelen (Barcelona).
-Medios: Axel Witsel (Zenit St Petersburg), Marouane Fellaini (Liverpool), Mousa Dembele (Tottenham), Radja Nainggolan (Roma).
-Delanteros: Eden Hazard (Chelsea), Kevin De Bruyne (Manchester City), Romelu Lukaku (Everton), Dries Mertens (Napoli), Michy Batshuayi (Marseille), Christian Benteke, Divock Origi (Liverpool), Yannick Ferreira-Carrasco (Atletico Madrid) 
-Seleccionador: Marc Wilmots.
-Reservas: Nacer Chadli (Tottenham), Laurent Ciman (Montreal Impact), Laurens De Bock (Club Brugge), Guillaume Gillet (Nantes), Thorgan Hazard (Borussia Monchengladbach), Kevin Mirallas (Everton), Matz Sels (Gent).


lunes, 18 de marzo de 2013

Bélgica: la generación que viene

España es la campeona; Alemania, la eterna aspirante cuya generación brillante merece algo; Brasil es la anfitriona y está obligada a ganar o llegar lejos tras sus últimas decepciones; Francia tiene a la generación del 87 -Ben Arfa, Nasri, Benzema, Ménez- que asombró al mundo en categorías inferiores algo más hecha para liderar un proyecto; Holanda, tras tocar el cielo en Sudáfrica y caer al infierno en la Eurocopa se ha renovado para intentar la hazaña; Argentina tiene a Messi, ese que buscará un Mundial para ser coronado al fin por todos como mejor jugador de la historia. Pero, ¿qué pasa con Bélgica?

Más que difícil es imposible pensar que un equipo que lleva 12 años sin jugar una edición final de un gran torneo -Mundial o Eurocopa- pueda llegar y ganar así de repente. Claro, nadie se acuerda de Grecia.  En realidad, yo no hablo de ganar, hablo de competir y permitir soñar. Bélgica es una de esos muchos combinados a los que la historia le debe algo. El equipo que durante las décadas de los 70' y 80' se quedó a las puertas de ser campeón de una Eurocopa y rozó la final de un gran mundial que encumbró a Maradona.

Actualmente -14 de marzo de 2013- están en la posición número 19 en el Ranking FIFA y en sólo un año han ascendido 25 posiciones, pero no sería de extrañar que en las próximas actualizaciones continuasen escalando posiciones.

Con un equipo joven, muy joven, y con sólo margen de mejora, Marc Wilmots ha conseguido renovar la plantilla y conseguir mezclar jugadores con mucho toque y otros muy físicos, haciendo un equipo temible con el balón y muy sacrificado sin él. El camino es muy largo y ni siquiera están clasificados para Brasil 2014, pero sí lideran el Grupo A por delante de Serbia y empatados con Croacia.
Courtois

En la portería, Mignolet -uno de los 3 porteros más en forma de la Premier- se postulaba como titular, hasta que Thibaut Courtois (20) le ha sentado tras unas actuaciones soberbias tanto en Liga con el Atlético de Madrid como en la fase de clasificación con la selección. De hecho, a él se le deben varios puntos conseguidos hasta la fecha.

Vermaelen (I) y Kompany (D)
La defensa es un seguro por arriba y ellos son los encargados de empezar a sacar el balón jugado. Con jugadores de un corte especialistas en el toque de balón, el equipo sale desde atrás con mucho criterio, elaborando jugadas limpias y aprovechando el pase en corto y en largo. Pero posee dos grandes defectos. El principal que suele estar compuesto por 4 centrales. Kompany (26) y Vertonghen (25) como centrales y Vermaelen (27) y Alderweireld (24) como laterales. Sólo cuando juega Gillet (29) en detrimento de este último lo hace un lateral natural. Se trata de una defensa alta y fuerte por arriba, pero sin profundidad para apoyar al equipo en las bandas. Además, el hecho de querer jugar el balón desde abajo, al ser un equipo aún muy poco trabajado hace cometer imprecisiones en el pase que suponen caros disgustos. Hablamos de Kompany y Vermaelen, el primero premiado como mejor defensa de la Premier la temporada pasada y el segundo uno de los mejores y de Vertonghen, jugador revelación del Tottenham y jefe de la defensa desde el primer día. Los 3, titanes por arriba tanto en ataque como en defensa.

En el mediocampo se vuelven a unir la calidad y la potencia. Witsel (24) y Fellaini (25), eternos amigos desde las inferiores ponen la potencia, la recuperación y el juego directo. Sus nada habituales cabelleras rizadas les hacen llamativos sin siquiera salir al campo. Por el primero se pagaron 40 Millones de Euros el pasado verano, mientras que el segundo es la base que sostiene al Everton en la zona alta de la tabla y por el que se preparan ya ofertas millonarias de equipos como Manchester City y Chelsea. Dembelé (25), jugador tan polivalente como eficaz, capaz de jugar de mediocentro defensivo, como creador hasta jugar como delantero o caer a banda como hacía en el Fulham. Para competir, Defour (24), el jugador con el que soñaba media Europa hace un par de años y que se convirtió en la eterna promesa que hoy no ha explotado aún en el Porto. 
Fellaini (I) y Witsel (D)
Eden Hazard
En la zona de tres cuartos, clase e improvisación. O lo que es lo mismo: Hazard (22), el jugador llamado a liderar este proyecto, aquel que Zidane quería para el Real Madrid y que él veía como futuro balón de oro y por el que el Chelsea pagó una cantidad millonaria. En un costado, Dries Mertens (25), sensación en la Eredivisie con el PSV y capaz de realizar jugadas imprevisibles. Un mago de la asistencia. Junto a ellos, por un puesto deberán pelear un imberbe Kevin de Bruyne (21) y Kevin Mirallas (25). El primero también perteneciente al Chelsea. Una joven promesa aún sin hacer con mucho futuro, regate impredecible, desborde mortal y muy buen último pase además de una velocidad endiablada. El segundo lastrado por las lesiones en el Everton pero que con continuidad está demostrando poder dar grandes tardes de gloria.

Christian Benteke (I) y Romelu Lukaku (D)
Arriba, hace mucho que los hermanos Mpenza caducaron y han dejado su sitio a dos bestias con gol y potencia. Pura pólvora. Los dos delanteros revelación de la Premier League. Uno pertenece al Chelsea pero juega en WBA, el otro, al Aston Villa. 22 y 19 años. Benteke y Lukaku. Si bien era Romelu el que parecía se iba a hacer con la titularidad, el que venía pisando fuerte desde el Anderlecht como el futuro mejor "9" del mundo, ha sido Christian quien se ha ido ganando salir desde el principio. Por estilo de juego Wilmots sólo juega con un hombre arriba, pero si ambos siguen así Bélgica deberá solicitar que dejen jugar el fútbol con 12 hombres. 13 goles cada uno en Inglaterra, Lukaku se ha tenido que partir la cara con Shane Long por ser titular, mientras que Benteke se ha ganado él solito ser siempre de la partida con actuaciones que permiten al equipo de Birmingham soñar con no descender. Se antoja muy difícil que el año que viene no salga a un grande. Con mejor ratio de goles/minuto para Romelu, Benteke en cambio dosifica sus goles para dar puntos con sus aciertos.

A esto hay que sumar hombres seleccionables, y aún más jóvenes, como Dennis Praet, Bakkali o Januzaj. Esto promete.

Un equipo aún muy joven, con muchos jugadores sin experiencia y con demasiado que aprender, pero con un hambre de victoria descomunal. Con jugadores para jugar de forma individual, rápido, al toque y directo, infinidad de variantes al fin y al cabo. Un equipo que sólo quiere soñar. Cosas más difíciles se han visto.

Añadir leyenda