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sábado, 15 de agosto de 2020

La enésima reconstrucción

Se presentaba el Atlético como candidato a todo en opinión de los micrófonos que venden la ilusión sin hacer algo de hincapié en que hay cosas más allá que es justo evaluar para tener una visión realista y global de la situación. La victoria por 3-7 ante el Real Madrid en pretemporada, acompañada del fichaje anunciado a bombo y platillo de Joao Félix, uno de los más caros en la historia del balón, junto a dos años consecutivos quedando en Liga en segunda posición, invitaban al ánimo fácil de pensar que el Atlético este año todo lo iba a poder. Pero la situación era mucho más compleja, más allá del colchón de seguridad que ha demostrado el equipo desde la llegada de Simeone, que es capaz de competir contra cualquier equipo en cualquier escenario y no salir tremendamente magullado.

Lo cierto es que el Atlético se estaba preparando en verano de 2019 para la enésima reconstrucción. En esta ocasión no se había ido una sola pieza, como cuando en 2013 se marchó Falcao. Tampoco un par de ellas, como cuando en 2014 lo hicieron Diego Costa y Filipe Luis. Fueron muchas más. Cruciales. Griezmann, Rodrigo y Lucas, los tres futbolistas llamados a soportar el peso del equipo durante la próxima década, hicieron las maletas sin mirar atrás. A la salida de la columna vertebral se unió también la de los últimos integrantes de la vieja guardia de Simeone. Godín, Filipe Luis y Juanfran no renovaron, y si bien su rendimiento ya no era el de su cenit, el agujero que se creó en el vestuario, que en apenas 12 meses antes había perdido también a Torres y Gabi, fue muy difícil de llenar para los Koke y Saúl, llamados a hacerlo. 

Así, el Atlético se encontró con una reconstrucción incompleta. Si bien la plantilla se dejó cerrada tan pronto que todos pudieron estar el primer día en Los Ángeles de San Rafael, la confección de la misma se antojaba algo raquítica desde el principio. La plantilla apenas sumaba 22 futbolistas, contando que dos de ellos no iban a sumar (Vrsaljko tenía ficha, pero estaba lesionado mínimo hasta enero, y Saponjic, suplente en el filial del Benfica, era un caso aparte), pero hacía aguas por todos lados. Simeone dejó claro desde pretemporada que su intención era jugar con dos delanteros centros, pero solo había dos en la plantilla (Costa y Morata, sin volver a contar al joven balcánico). ¿Cómo se puede afrontar eso, sabiendo además la tendencia que tienen ambos a caer lesionados? Así pues, con 20 jugadores con los que contar (no daba ni para un partidillo de entrenamiento), se sumaba el problema de enfermería. Martilleado en las últimas dos temporadas por lesiones musculares, el Atlético se presentaba con una plantilla escasa en la que además estaban Diego Costa, Lemar, Vitolo, Savic, Giménez, todos ellos con una tendencia a vivir de manera perenne en la enfermería. No hacía falta demasiado para darse cuenta que a poco que cayeran un par, iba a ser imposible completar una convocatoria con jugadores de la primera plantilla.

Así, el Atlético, que fue el equipo de toda la Liga que menos dinero invirtió, pues fichó por valor de 244 millones de euros, mientras vendió por valor de 282 (Si mi padre me da 3 euros para comprar manzanas y a mí me cuestan 2'90€, y lo que me sobra me lo guardo en el bolsillo, básicamente no he gastado nada y lo que he hecho ha sido guardarme unos centimillos), un conjunto que basa su sistema en la solidez defensiva, se encontró con una defensa totalmente nueva. Los dos laterales titulares (Trippier y Lodi) eran recién llegados y, aunque Giménez y Savic no, el uruguayo tuvo que cambiar el perfil al jugar en la zona zurda de la zaga, lo que al principio fue un dolor de cabeza. El encargado de dar la primera salida y de incrustarse entre ellos, Rodri, ya no estaba. Ni qué decir que la compensación de los carriles dejaba mucho que desear, pues había tres laterales derechos y solo uno zurdo, que además de tener 21 años, ser inexperto, venía de una cultura totalmente distinta como la brasileña (Lodi confirmó que incluso le llegó a decir a su novia que se quería ir del club a las pocas semanas porque echaba mucho de menos su país) y necesitaba adaptación.

Sin más, se había cambiado al líder de la selección francesa, campeón del mundo y subcampeón de Europa, dos veces galardonado como Balón de Bronce al tercer mejor jugador del mundo y el futbolista colocado en quinta posición histórica como máximo goleador del Atlético, por un proyecto de jugador, de solo 19 años y una veintena de partidos como profesional. Joao Felix no podía, jamás, asumir el papel de Griezmann desde el primer día, hubiera costado 120 millones o hubiera venido regalado. No era su papel, si bien se le esperaba que dejara detalles y mostrara que en un par de años pudiera ser diferencial. Pero así se nos hizo creer. Arrancaba la Liga con el Atlético, tercero en presupuesto del país, pero más cercano al de Mallorca, último, que al de Madrid y Barcelona. También más parejo en cuanto al Fair Play Financiero de los recién ascendidos que de los dos titanes. Una cosa es la ilusión y otra la realidad. ¿De verdad tenía el Atlético que competir la Liga y ser un martillo pilón por Europa como se ha terminado vendiendo?

Así arrancó la temporada, con Diego Costa ya lesionado desde LA San Rafael, forzando y no operándose porque Morata también tenía problemas de rodilla y porque a Joao Félix le estaba pasando factura no solo la dureza de la Liga, sino la exigencia física de un campeonato top. Tampoco tardaron en caer los habituales Savic y Giménez. Vitolo, que en pretemporada no contaba y no salió porque no había ofertas, se erigió por tramos como salvador y Real Madrid y Barcelona, que arrancaron con problemas, poco a poco se despegaron de una lucha que nunca fue real. Puede que, quizás, el gran obstáculo de cara a la opinión pública era que el Atlético llevaba varias campañas rindiendo muy por encima de su nivel, y cuando uno da el 200%, y de repente baja a La Tierra y está al 100%, se tiende a pensar que puede dar mucho más. La Liga que se aventuraba pocos puntos en la que Real Madrid y Barcelona no se enteraban y que "debía" haber ganado el Atlético, terminó con los blancos sumando 87 unidades, una cantidad que el Atlético solo había cosechado dos ocasiones en su historia.

Y así se fueron sucediendo los partidos, con el Atlético, según los datos de Opta, estando siempre a la cabeza en cuanto a ocasiones claras de gol generadas (también erradas), pese que la crítica afirmaba que los malos resultados atendían al extremo conservadurismo del Cholo, justo en la temporada en la que su equipo más estaba atacando. Quizás no era brillante, aunque eso solo es para quien entiende de baremos en belleza, pero era. Por empuje, por rebotes, por derroche, más por intensidad que por tikitaka, más por error del rival que por jugadas de mil pases, el Atlético pecó durante toda la temporada de una falta de gol inusual, nada extraña si todo el peso ofensivo recae única y exclusivamente en un delantero, pues el otro vivió en la enfermería (y el otro tenía nivel para ser suplente en el Atlético B).

Durante dos meses, en la época de invierno, el Atlético solo contó con 13 futbolistas del primer equipo sanos. Las lesiones afectaron en demasía. Eso llevó a muchas probaturas, a muchos canteranos inexpertos y a muchas situaciones poco lógicas. La Liga estaba saliendo más cara que nunca, porque nada aseguraba que el equipo fuera a ser tercero o cuarto con solvencia y la competencia era voraz y la Copa del Rey fue un traspiés tremendo. Un partido que el Atlético gana 99 de cada 100 veces ¿Cuántos mano a mano erró el equipo? pero en el que se fue a casa con un rival de Segunda B que aguantó estoico y metió las dos que dispuso.

Y así se llegó a la nueva Supercopa de España, el invento de Rubiales. Es curioso que el Atlético sobreviviera al Barcelona, que fue un tornado durante 70 minutos y llegara vivo a un tramo final donde ni siquiera debió estar con opciones. Pero llegado ahí, le dio a la vuelta e incluso pudo acabar marcando un gol más. Como también curioso que se escapara el trofeo ante el Madrid, cuando había sido un partido mucho más serio que el jugado ante el club culé.

La plantilla es corta, carente de talento, con jugadores por hacer y otros que ya no están al nivel que una vez tuvieron. Existe poco liderazgo y el sentido de pertenencia que inundaba el vestuario apenas se concentra en unas pocas butacas. 

Y, con todo eso, el Atlético logró ser tercero en Liga. El objetivo. Sí, muy cerca (empatado) con el Sevilla. Fue eliminado a las primeras de cambio en la Copa del Rey, que fue una decepción absoluta, pero que en aquel entonces no se podía sostener. Con tantas ausencias, tantas bajas, seguir vivo en una competición que poco le interesa al club (ser tercero es obligado para no tener que deshacer la plantilla cada año) si supone algún despiste del objetivo marcado, podía haber sido un arma de doble filo.

Y luego estuvo Anfield. Primero Madrid, luego Liverpool. Aquí se fue el Atlético con la ventaja, allí se agarró a ella en un partido con altas dosis de fortuna. El Atlético no fue mejor. De hecho nunca tuvo el control, como lo ha tenido mil y una veces pese a ser inferior en juego (o más bien sensaciones) a su rival. El Liverpool fue un martillo pilón que desarboló al equipo de Simeone como nunca lo habían hecho, pero ya hemos dicho que el Atlético todo lo pelea y siempre compite, sea cual sea el escenario, aunque se trate de un club que lleva un año sin perder, que es el campeón y que le saca 30 puntos en su Liga al Manchester City. Y vivió, sobrevivió y aprovechó sus dos errores para meterse en la siguiente ronda, destrozando el sueño del favorito que ansiaba el Doblete. 

Y ha sido un largo año. Igual de largo para todos en España, pero no en Europa. El Atlético cayó ante el Leipzig porque fue peor. Y, siendo peor, su derrota vino porque un disparo que iba al córner en el minuto 88 acabó rebotando en Savic y descolocando a Oblak. También cayó porque, quizás, a los clubes alemanes les ha venido mejor eso de tener 40 días más de preparación/descanso entre el término de la Bundesliga y la Liga Española (ya lo vimos un día después con el Barcelona y el Bayern). 

Y ojalá todas las temporadas de transición, donde se van tres estrellas y vienen tres promesas, donde el club no invierte un euro y donde se cambian ocho cromos de la plantilla, acabara con el Atlético, cuya parte (muy pequeña) de afición hace 15 años se congregó en Neptuno para celebrar una clasificación a Uefa, como tercero en Liga y entre los ocho mejores de Europa, siendo odiado por los dos que son más poderosos que él, deseando ya la fuga de la figura que se lo ha dado todo al club y le ha supuesto más de un dolor de muelas.






martes, 10 de enero de 2017

Los olvidados de Lopetegui

La temporada 2016-2017 está destacando en líneas generales por la igualdad máxima entre los equipos de la parte media-alta de la tabla, llevado en parte por el rendimiento individual de varios jugadores nacionales que hasta ahora no habían rayado a su mejor nivel. A dos meses vista del próximo encuentro internacional, Julen Lopetegui debe ir teniendo en cuenta ya a esos futbolistas que, sin tanto nombre, merecen una oportunidad con el equipo nacional. O al menos, que se considere su convocatoria. Siempre es bueno, si no se cuenta con ellos en primera instancia, tener a varios en nómina por si los intocables causan baja.



-Roque Mesa (Las Palmas): "Prometo afeitarme si llega la llamada de la selección". Mediocentro posicional, con una salida impoluta de balón, Roque Mesa ha encontrado a los 27 años la madurez futbolística. Para jugar con la posesión, pocos pivotes son mejores que él. Lee a la perfección lo que necesita su equipo y cuándo lo necesita. Un recambio ideal para Busquets. Si el fútbol fuera justo, en marzo, Roque Mesa ya no debería lucir bigote.

-Manu Trigueros (Villarreal): Un apagafuegos de lujo. Trabajador incansable, Trigueros es el mejor acompañante de todos. Reparte con criterio, mueve hacia adelante y no da un pasito atrás si no es para dar dos hacia adelante. Es pieza capital en este Villarreal que puede mutar su estilo de juego según el rival. Trigueros juega en dos toques, rápido, sencillo y efectivo. 

-Marcos Alonso (Chelsea): Desde que Antonio Conte decidió jugar con él como carrilero, el Chelsea es uno de los equipos más serios del momento y, casi, de la historia. Alonso es un martillo en la izquierda, un muelle, un portento físico con una llegada al área rival peligrosísima y un guante en su zurda para poner centros al área. Sus características son idóneas para el juego ofensivo dominador de posesión de España. Además, versátil, puede actuar como central en caso de urgencia.

-Raúl Albiol (Nápoles): La crisis de defensas centrales en España es una utopía. Se dice que sin Ramos y Piqué, no hay zagueros de nivel. Raúl Albiol rompe esa afirmación. El del Nápoles está jugando el mejor fútbol de su vida. Mucho mejor que cuando era reserva en el Real Madrid y sí iba convocado con la selección. Además, a su buen hacer, se une el grandísimo nivel de Íñigo Martínez (convocado en la última España, aunque de momento sin suerte con España) y que Marc Bartra es titular en un equipo de tronío como el Borussia Dortmund.

-Víctor Ruiz (Villarreal): No seré yo quien piense que Víctor es un defensa de garantías. Nunca me ha gustado. Siempre me ha parecido que pensaba en otras cosas mientras estaba en un campo, que perdía la concentración con facilidad y que cometía errores graves por intentar hacer más cosas de las que sabía. En definitiva, que restaba más que sumaba. No es menos cierto, en cambio, que ha sido en Villarreal donde ha limado todas esas carencias y ahora aparece como un jugador de garantías. Se suma a esa lista de centrales del segundo escalón, como los citados en el párrafo anterior, que podrían tener su oportunidad. Por nivel no será.

Suso / Marco Luzzani / Getty Images
-Suso (AC Milan): A sus 23 años, Suso ha descubierto su sitio en el fútbol. Tras un paso sin éxito por el fútbol inglés, donde pareció que se le apagaba la estrella, el gaditano es el auténtico líder de un Milan que sueña con volver a ser un grande. Los cinco goles y seis asistencias que ha logrado esta temporada llaman con fuerza a la puerta de Lopetegui, pero las estadísticas no lo son todo. En Milán, cada balón de ataque rossoneri pasa por las botas del español, que se desempeña por la banda derecha jugando a pierna cambiada. Tras formar parte de todas las categorías inferiores de la selección, ahora Suso merece ir con los mayores.

-Iago Aspas (Celta): Debutó con España en el último partido por lesión de Diego Costa. Lo hizo marcando el tanto del empate ante Inglaterra en el último minuto, además. Con 15 goles y seis asistencias este curso, le toca ahora el turno de ir por méritos propios y no por la baja de un compañero. Su versatilidad, pues puede jugar en todo el frente de ataque y su movilidad con y sin balón le hacen ser un jugador idóneo para una España que carece de esa verticalidad y ese último empujón cara al gol.

-Cesc Fábregas (Chelsea): Olvidado desde que Lopetegui llegara, y con motivos de peso, Fábregas parece haber vuelto a encontrar su mejor nivel cuando nadie ya lo esperaba. No vamos a descubrirlo ahora, Cesc es jugando a su máximo nivel uno de los mejores mediocentros del mundo. No se le ha pasado aún el arroz.

-Ignacio Camacho (Málaga): Otrora capitán de las categorías inferiores de la selección, Camacho es el jugador que le cambia por completo la cara al Málaga. Un suplente idóneo de Busquets. Dominador del juego aéreo, posicionalmente perfecto y un gran recuperador. Flojea un poco en la salida rápida de balón, pero jugando al lado de jugadores como Silva, Iniesta o Vitolo, esas carencias se liman.

-Jonathan Viera (Las Palmas): Con el canario sucede un problema, y es que parece sólo es capaz de rendir al máximo nivel cuando se encuentra cómodo, como en casa, y se siente importante. Y es por eso que se duda de que sea capaz de practicar el mismo fútbol que ahora fuera de Las Palmas. No obstante, Viera sería savia nueva para el grupo cuando las lesiones o sanciones pudieran llegar.

Además, para el futuro, hay que tener muy en cuenta a jugadores como Marcos Llorente, un mediocentro joven, dominador de la parcela ancha, con muy buen pie; Sandro, que ha encontrado fuera de Barcelona su redención. Sandro es potente y juega mejor en movimiento que posicional. Liberado de presión, se está destapando como un delantero completísimo de sólo 21 años; Yuri Berchiche es el motor de la Real Sociedad en la banda izquierda. La competencia es altísima en la posición, con Jordi Alba, Bernat, Monreal y Marcos Alonso ahora mismo por delante de él. Bojan Krkic, para quien nunca será tarde. Bojan encontró en el Stoke una salida y un refugio, se echó el equipo a las espaldas y se convirtió en un jugador determinante. Ahora, venido a menos, se encuentra relegado al banquillo. No obstante, Hughes ha prometido darle minutos con Diouf en la Copa África y lo tiene todo para volver a brillar. 


miércoles, 1 de junio de 2016

Selecciones una a una (III): España, Del Bosque y Morata

Morata celebra un gol en un partido amistoso / EUROSPORT
Nunca es fácil agradar a todos en un país con 47 millones de seleccionadores. Del Bosque, el que tiene el título oficial y lleva a sus espaldas un trofeo del mundo y otro del continente (más un fracaso en la última gran cita), ha elegido sus 23 sabedor de que serían más las críticas que las alabanzas. Puede que Vicente ya esté pasado de rosca, o chocho que se dice en la barra del bar, y haya convocado a ciertos jugadores que no son del gusto de la afición. O puede que la selección, con nombres de la talla de Koke, Iniesta, Silva, Ramos o Piqué, acabe levantando el que sería tercer trofeo continental seguido para alegría y victoria del Marqués. Sea como fuere, lo que parece que los 23 que van no son los 23 que más lo merecen, que no hay un criterio unificado para recibir la llamada y que las incongruencias durante las últimas listas se han hecho notar.

Fueron varios los requisitos que Del Bosque pidió a los jugadores seleccionables para acabar siendo seleccionados. Por un lado, les pidió jugar. Continuidad, minutos, regularidad. Sentir el tacto del balón cada domingo para rendir mejor en verano. Es por ahí entonces por donde se puede entender la ausencia de jugadores como Isco, pero la teoría queda en nada cuando al combinado sí acude Marc Bartra, quinto central del Barcelona por detrás de Piqué, Mascherano, Vermaelen y Mathieu. Por otro, se escudó durante toda la fase de clasificación en la búsqueda de la juventud para justificar la baja de jugadores como Aduriz y la presencia de Alcácer, y a la hora de la verdad se ha echado para atrás y ha llamado al del Athletic. 

Y mira que Aduriz ha hecho buena temporada, pero abriendo la puerta a un veterano como él, Del Bosque podría haber hecho la vista gorda y haber incluido al menos en la preselección a Fernando Torres, uno de los jugadores que mejor ha terminado la temporada llevando al Atlético a la final de Champions, que tiene un don para jugar estos torneos y que le ha dado mucho a España en los últimos tiempos. No se entiende tampoco que habiendo contado durante toda la fase de clasificación con Mario Gaspar, que rayó a gran nivel, acabe yendo Bellerín por la lesión de Carvajal. Ojo, el gunner apunta maneras desde el minuto uno, pero no se es consecuente con lo que Vicente promulga.
El caso Bruno o San José también tiene su miga. El primero, que ha jugado un fútbol magnífico en temporadas anteriores, ha tenido que esperar a hacer un año mucho más discreto para acudir. San José, tres cuartos de lo mismo. Y acude al torneo como central justo en la temporada en la que no ha jugado ni un minuto ahí.  Siempre se ha tirado en la selección de aquellos jugadores que han rendido genial en las categorías inferiores. Por eso, se entiende poco que Camacho no haya entrado nunca en las quinielas. Un Málaga totalmente distinto con él sobre el campo.

Los bandazos dados por todos lados acabaron con la traca final de Lekue. El del Athletic, ni siquiera titular con su club, entró en la lista de reservas/suplentes y se quedaron con las ganas jugadores como Bernat o Marcos Alonso. El lateral zurdo de la Fiorentina, además de su versatilidad para ocupar posiciones de central o de interior, ha sido condecorado por varias comisiones como el mejor defensa del Calcio. Luego está el tema de Casillas, del que nunca se dejarán de redactar capítulos. No se puede negar que el mejor portero de España, a día de hoy, es De Gea. Entre otras cosas porque es uno de los mejores del mundo, si no el mejor. Casillas, que lleva dando mucho durante tres lustros, hace tiempo perdió su condición ya no sólo de gran portero, sino de líder. Su cara, un poema cada vez que recibe un gol. Derrotado antes de la derrota, Iker tiene a día de hoy las mismas opciones de ser titular que el del Manchester. Y todo tras una temporada en la que, por méritos deportivos, quizás no debería ni haber acudido. Le salva que el presente en la portería no es muy esperanzador tampoco. Figura domingo tras domingo de Twitter por sus errores garrafales, el ex portero del Real Madrid ya no es el que fue y sus vines y vídeos se han convertido virales. Ha roto además, registros negativos, pues es el portero del Oporto que más goles ha encajado en Liga desde hace 38 años.

Con él o De Gea en la portería, parece claro que la zona más definida de España es la defensa de cuatro: Juanfran, Piqué, Ramos y Jordi Alba forman una de las mejores zagas del torneo. Por delante, la duda reside en si jugar con un pivote o con dos, pero los tres jugadores del medio campo están más o menos claros. Será Busquets el ancla. El del Barcelona tiene su sitio asegurado, salvo catástrofe, durante todo el torneo. A su lado, Cesc, Koke, Thiago y Bruno pelearán por un puesto. Podría entrar incluso ahí Iniesta, sobre todo tras el buen nivel de Nolito y su olfato goleador, que es un puñal desde la izquierda. Para la derecha quedará Silva como titular, con Pedro y Lucas Vázquez siendo los revulsivos.

Arriba, Morata y Aduriz pelearán por un puesto. Del hacer del de la Juventus reside el futuro de España en el torneo. Es el jugador más importante de la selección, y puede ser el más determinante, pero aún no lo sabe. Si el ex del Real Madrid logra hacer un buen papel y anotar en los momentos cruciales, España, falta de gol, podrá optar con toda seguridad a revalidar el torneo. El juego de la Roja, a trote cochinero, lento y casi de balonmano, peca muchas veces de falta de recursos rápidos, de un asesino del área egoísta que piense en tirar y no en entrar hasta la cocina. 

No es un grupo fácil el de los chicos de Del Bosque. Turquía, rival que siempre se viene arriba en las grandes citas, aquel que nunca se da por muerto espoleado por su afición tan incansable como intimidadora; Croacia, aquella que nos dio un agua hace cuatro años y nos pudo dejar fuera si no hubiera sido por el buen hacer de Casillas, salvador una vez más y a la que acabamos doblegando sin merecimiento tras sufrir durante noventa minutos y no ser superiores más que en el marcador (y en la suerte) en el descuento. Once guerreros liderados por Modric, Rakitic y Mandzukic; Y República Checa, posiblemente la cenicienta del grupo, con una plantilla de jugadores de inferior nivel.

Tiene España la oportunidad de hacer historia. Nunca nadie levantó tres Eurocopas seguidas y los chicos de Del Bosque se presentan con posibilidades de hacerlo. El cambio generacional se ha hecho notar respecto al último fracaso de Brasil, y es ahora cuando toca dar un paso adelante a todos, tanto a los veteranos que no dieron la talla hace dos años como a los que han llegado y quieren demostrar que no fue un error su convocatoria.

ESPAÑA:

-Porteros: ker Casillas (Oporto), David de Gea (Manchester United) y Sergio Rico (Sevilla).
-Defensas: Marc Bartra (Barcelona), Jordi Alba (Barcelona), Gerard Piqué (Barcelona), César Azpilicueta (Chelsea), Héctor Bellerín (Arsenal), Sergio Ramos (Real Madrid) y Juanfran (Atlético).
-Medios:  Sergio Busquets (Barcelona), Mikel San José (Athletic), Andrés Iniesta (Barcelona), Cesc Fábregas (Chelsea), David Silva (Manchester City), Thiago Alcántara (Bayern), Lucas Vázquez (Real Madrid), Koke (Atlético de Madrid) y Bruno Soriano (Villarreal).
-Delanteros: Pedro Rodríguez (Chelsea), Manuel Agudo 'Nolito' (Celta), Álvaro Morata (Juventus), Lucas Vázquez (Madrid), Aritz Aduriz (Athletic).
-Seleccionador: Vicente del Bosque.



viernes, 25 de marzo de 2016

Favoritos a nada



Desde hace un cierto tiempo, no me alegro tanto con las victorias de España. Ya no es sólo el hecho de no sentir entusiasmo al ver a la Roja ganar sus partidos, sino que llega un momento, en que cuando las tremendas, aunque negativas, predicciones que uno ha hecho se cumplen, se llega a sentir un poco de satisfacción personal. Incluso aunque éstas no sean positivas. Digamos que, de algún modo, esta selección española no me representa. O al menos no todo lo que debería. No comulgo todo lo que lo rodea. 

Porque claro que me alegré con los títulos europeos y el Mundial. Era de los pocos que intuía que algo se estaba gestando, cuando allá por 2007 llegué a apostar con quien entonces era profesor mío a que nos llevaríamos el trofeo de Austria y Suiza de 2008 que nos catapultó para lograr el Mundial de Sudáfrica dos años después. Y hasta que llegó el verano de 2008 y aquel gol de Torres, digamos que fui el hazmerreír de todos los que estuvieron presentes durante mi órdago. Porque no olvidemos, hubo un tiempo (hace sólo ocho años) en el cual pasar de cuartos de final era tan título como utopía. 

Y el problema está ahí, cuando no recuerdas de dónde vienes y te crees mejor que los demás. Porque del 'vamos a soñar que podemos hacerlo' hemos pasado al 'vamos a hacerlo porque somos los mejores y nadie nos puede ganar'. Porque del 'Podemos', donde una nación entera se unió buscando un objetivo común, pasamos a la prepotencia. 

España nunca ha sido favorita a nada y hasta hace ocho años en el palmarés sólo podíamos enorgullecernos de una Eurocopa ganada hace más de medio siglo ya. Hasta 13 países tenían sus vitrinas más llenas que las nuestras. Trece, que se dice pronto. Y eso lo hemos olvidado hasta el punto de llegar a oír que esta España es la mejor selección de la historia, el mejor combinado de todos los tiempos. Cierto que es el único equipo que ha sido capaz de ganar tres grandes trofeos consecutivos, pero eso, creemos, nos ha convertido en invencibles.

Para ganar un gran torneo hay que tener suerte. Mucha suerte. Y también olvidamos que, si no hubiéramos tenido un poquito de ella de nuestra parte, podríamos haber caído en cualquiera de las citas. Porque el Mundial de 2010 lo comenzamos con el pie izquierdo, porque en octavos, a Portugal la doblegamos con un tanto que, de haber sido en contra, habríamos reclamado fuera de juego; o porque sólo evitamos la tanda de penaltis contra Holanda por tres minutos. Y porque Casillas quiso que así fuera. Ni hablar de la Eurocopa de 2012, cuando Croacia nos tuvo contra las cuerdas durante los 90 minutos y nos metió más miedo del deseado en el cuerpo hasta el punto de casi echarnos en la fase de grupos. O los penaltis contra Portugal en cuartos, la reedición de la tanda contra Italia cuatro años antes.

Es por eso que, desde que nos creemos en el Olimpo, no hemos hecho más que llevarnos batacazos cuando la fortuna no ha acompañado, que no puede ser siempre. España, cansada de levantar títulos en esta última década, no mira los errores para corregirlos, sino que los esconde debajo de la cama. Y claro, en el Mundial de Brasil, a mamá Holanda y mamá Chile les dio por rebuscar bajo el colchón. Y nos pusieron la cara colorada. 

Anoche sin ir más lejos, nos medimos a una Italia que nos mejora en palmarés y nos duplica en historia, por no hablar de competitividad. Una Italia C, por cierto, a la que le faltaban más de siete titulares por lesión. Y los ninguneamos sin ningún complejo en las previas y durante los primeros minutos. Y sin ningún remordimiento creyéndonos superiores a ese combinado que ha demostrado, año tras año, que compiten mejor que nadie. Y pasó lo que tuvo que pasar. Que pese a tener mejores jugadores, ellos fueron los vencedores morales del partido. Que fueron muy superiores durante la hora y media de juego y que sólo el buen hacer de De Gea nos libró de salir con un buen rosco de Udine. 

Y lo peor que le pudo pasar a España es no haber perdido. No haber caído para saber que hay errores, que hay que corregir cosas para salir adelante. No hacer hincapié, ni siquiera mencionar, que el gol de Aduriz (única vez que se llegó a la portería rival) fue en claro fuera de juego. 

Y es que ni siquiera el batacazo que nos dimos hace dos años en Brasil nos ha hecho darnos cuenta de que no somos invencibles. De que somos grandes por presente pero no por historia. De que en este del fútbol, cualquiera puede ganarte. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Por qué va Diego Costa con España?

Con Arda y Koke por banda, Diego Costa a toda vela, marca el gol o lo genera, un brasileño en Madrid. Y así, a la sombra de Falcao y con el odio de quienes están en la acera de enfrente, se fue ganando el corazón de su afición como más gusta. Ganas, compromiso y coraje. El esfuerzo no se negocia es la máxima de Simeone y Diego Costa es su profeta, su mayor y mejor exponente. 

Nacido en la pequeña localidad brasileña de Lagarto y tras ser incompatible con los estudios, rápido comenzó a trabajar en unos grandes almacenes para comprarse una moto. Su diversión, entre horas de esfuerzo, no se alejaba de colocar dos chaquetas tiradas en el suelo a modo de portería y ponerse a corretear detrás de un balón todo roto y descosido junto a los otros niños del lugar. 

Sin disciplina, Costa aprendió a jugar en las calles. Muchos otros niños son observados y cogidos rápido por grandes clubes, pero ese no fue su caso. "Crecí pensando que soltar codazos era lo normal, todos lo hacían y parecía ser parte del juego. Yo no tuve disciplina de una escuela de fútbol". Y su oportunidad llegó a los 16 años, cruzando el gran charco, concretamente al Sporting de Braga portugués. Oportunidad que aprovechó para fichar, con sólo 18 años, por el Atlético de Madrid.

Fue el año en el que llegaron Forlán, Simao, Luis García, Reyes o Motta entre otros, quedando su nombre en un segundo plano. Además, fue la temporada de consagración del Kun. Recuerdo que venía para quedarse como tercer delantero, o eso se pensaba, pero se acabó marchando como cedido. Me llamaba la atención el hecho de fichar a un brasileño tan joven. Y recuerdo que tras verle en pretemporada me gustó muchísimo, tanto que fue una decepción su marcha como cedido a Vigo. Incluso llegué a comentar con gente de mi entorno que Diego Costa sería "El delantero titular de Brasil en el Mundial 2014".

Lo cierto es que, a medida que pasaban los meses, sabía que nunca iba a jugar con Brasil -y no por lo que ha terminado sucediendo- sino por sus cualidades. Intermitente y siempre el rey de la reyerta. Los tiempos cambiaron y en Valladolid acabó siendo un jugador mucho más aprovechable. 

Curioso es que lo mejor que le ha pasado en su vida vino de una grave lesión, cuando se rompió los ligamentos en el verano de 2011. Su salida estaba acordada con el Besiktas y su paso por quirófano frenó el traspaso. "Doy gracias a Dios, porque eso me cambió la vida". Tras medio año cedido en el Rayo Vallecano llegó su explosión. 10 goles en la segunda vuelta, tras una lesión que suele dejar a los jugadores muy tocados para el resto de su vida, sobre todo al principio de volver a jugar.

Media España se lo rifaba. En el Atlético no tenía hueco por el lío de los extracomunitarios y él, harto de cesiones -4 en 5 años- pidió al club que le dejaran marchar como vendido si no iban a contar con él. El Barça puso 3 millones encima de la mesa para hacerse con sus servicios y llevarle al filial."Diego sabía que no contaba, pero lo veíamos -el Mono Burgos y yo- trabajar y decíamos que cómo lo íbamos a dejar fuera del plantel", decía Simeone en una entrevista. Al final, el club encontró una salida a Salvio y el resto de la historia ya se conoce por todos.

El rey de la pelea, juega mejor cuando se le cruza el cable. Mal asunto es que se le pelen los dos, como le ha pasado en más de una ocasión pero que ya está corrigiendo, al menos bajo el mando de Simeone. Entra en el campo como lo hace un elefante en una cacharrería y le es indiferente marcar o asistir. Cae a banda con mucha facilidad y es un imán para el balón aéreo. El máximo goleador del mundo en la presente temporada, pero en Brasil, Scolari pasaba literalmente de él. No le consideraba válido. Hasta el punto que Fred, Jo Alves, Leandro Damiao y un Pato fuera de forma contaban más que 'El Lagarto' -por mucho que ahora muchos quieran rebautizarle como 'La Pantera'-. Y llegó la doble nacionalidad y se formó el lío.

Scolari, que sólo le convocó para jugar un par de bolos veraniegos sin más objetivo que el económico, se vio con el culo al aire cuando a Costa le dijeron que podía ir con España. España, ese país que le había acogido como no lo hizo Brasil. Esa nación que le enseñó la disciplina necesaria que no había hecho la suya de origen. Ese país que lleva 3 grandes torneos seguidos y que, aunque no históricamente, sí es el mejor equipo nacional de la actualidad.

Scolari, ese hipócrita que ni come ni deja comer, que sería capaz de convocar al jugador para un partido oficial -como hizo, aunque Diego tenía otros planes- para luego no llevarle al Mundial con tal de que no jugara con España. Ese seleccionador que ha proclamado a los cuatro vientos que Diego no merece ser brasileño, que ha propuesto que le retiren la nacionalidad y que le ha echado a los leones como carnaza con palabras más malsonantes que coherentes para salvar su propio error. Ese entrenador que ha dicho que Brasil es lo primero, pero que no pensó en ello cuando él mismo ideó un plan perfecto para nacionalizar como portugueses a Pepe y Deco -brasileños- cuando él era su entrenador. Entonces Brasil no lo era todo, ¿no?. 

Diego Costa ha dado la espalda a un seleccionador, no a un país, devolviéndosela con la misma moneda. Porque a Diego le gusta el morbo y no hay nada que le gustaría más que marcar un gol con la camiseta de España en Maracaná. Porque es "un trozo de pan" que sólo aceptó jugar con España si todos y cada uno de los integrantes de la plantilla le querían dentro. Porque no reniega de donde vino y ayuda solidariamente a su pueblo en estos tiempos de crisis. Y porque, nos guste o no, que para gustos están los colores, las reglas son las reglas, y estos 5 años resididos en España le dan acceso a ser uno más para Vicente del Bosque. "Elegí España porque aquí me siento valorado". Diego Costa ha elegido a España. ¿Por qué? Porque puede. 

martes, 2 de julio de 2013

¿Qué debería hacer España de cara al Mundial 2014?

Tras el fiasco de la pasada madrugada del domingo en Brasil, donde la canarinha nos pasó rotundamente por encima, son muchos los comentarios de todo un país que lleva 5 años unido por once tipos de rojo que consiguieron bajar una estrella del cielo para lucirla en el pecho. 'Fin de ciclo', 'cambio de generación', 'sólo es un partido' o 'en el Mundial nos los comemos' han sido las máximas repetidas desde que el colegiado del encuentro decretó el final de los 90 minutos y los nuestros cayeron desolados en el verde de Maracaná mientras veían la alegría a sólo unos metros.

España, desolada tras perder con Brasil
Con las opiniones de varios colaboradores, hoy tratamos de analizar qué debería hacer España para afrontar en un estado óptimo el próximo Mundial y así volver a ilusionar a los 47 millones de personas que vibran con cada partido del combinado nacional y sienten el vello de punta cuando suena el himno.


          Borja Cruz ( @Borjacruz1 ) de El Órsay:
 "Del Bosque debe empezar a mirar a otros jugadores o incluso subir jugadores de la selección Sub21"

La Copa Confederaciones debe ser un punto de inflexión para Vicente Del Bosque, para él, porque debería seguir pese a que durante la presente Confederaciones ha realizado diferentes actos que me dicen lo contrario (véase el darle predilección a Javi Martínez por delante de David Villa como delantero centro) o en su decisión de alinear a Fernando Torres como único nueve en la final ante Brasil.

Tal y como sucedió en la anterior Copa Confederaciones, en 2009, España no pudo lograr el trofeo y aunque allá cayó contra Estados Unidos, el golpe ahora es más duro ya que después de hacer muy buenos partidos e incluso apelar a la heroicidad en la tanda de penales ante el combinado de Italia, sucumbió de una forma que a mí personalmente me sonrojaría, con un contundente 3-0. 

España-EEUU (Copa Confederaciones 2009)
A la Confederaciones de 2009 llegaba la selección Española como una gran selección que demostró ser superior a otras tantas, logró la Eurocopa ante Alemania y era la gran favorita para el Mundial que ganaría en 2010 en Sudáfrica, pero sin lugar a dudas aquel torneo significó un punto de inflexión para la “Roja”, era la hora de darle relevo a algunos jugadores y así se hizo, sobre todo del centro del campo hacia adelante, hombres como Pablo Hernández, Riera, Cazorla o Dani Güiza, no aparecieron en la lista al año siguiente y si se incluyó a Pedro, Javi Martínez y Navas. 

Vicente Del Bosque es un hombre al que le gusta mantener siempre el mismo bloque y creo que ha errado en algunos puestos de cara a la Copa Confederaciones 2013 y ahora deben producirse algunos cambios.

El debate de la portería: Si la disputa está entre Iker Casillas y Víctor Valdés es porque Pepe Reina no llega al nivel de los anteriores, por lo que ya es hora de darle paso a David De Gea que resultó ser el mejor portero de la Premier League 12/13 por delante del propio Reina.

La defensa: Álvaro Arbeloa y Raúl Albiol deben abandonar el plantel, el primero, es un seguro atrás, pero la selección necesita un jugador con más llegada al ataque como podría ser Daniel Carvajal, todo depende de su próxima temporada en el Real Madrid. Albiol, un central suplente en el  Real Madrid y sin apenas minutos, fue seleccionado por Del Bosque por delante de hombres como Íñigo Martínez, central de la Real Sociedad que ha hecho una temporada increíble en la Liga, (uno de varios fallos de Vicente).

El mediocampo: Sin duda es lo mejor que tiene España, se basa en el bloque del FC Barcelona con Busquets-Xavi-Iniesta, para esta Copa Confederaciones faltó Xabi Alonso y se notó mucho su ausencia en la final. Xavi Hernández acumula años, veremos qué sucede… 

La delantera: El gran debate en la “Roja”. Se desechó la opción de Negredo para llevar a Soldado, que había completado un final de liga con muchos goles para el Valencia CF. Se volvió a llevar a Fernando Torres, que aunque marcó bastantes goles en competición europea, solo marcó 8 goles en 33 encuentros de liga y todos ya conocemos su irregularidad. Por último Villa: no tuvo protagonismo en el equipo de Tito Vilanova y Del Bosque confió nuevamente en él pudiendo llevar a otros jugadores que rindieron mucho mejor como Rubén Castro o Michu, del Swansea.

En definitiva, como se hiciese de cara al Mundial de 2010 en Sudáfrica, Del Bosque debe empezar a mirar a otros jugadores o incluso subir jugadores de la selección sub21, que han brillado una vez más y de donde se pueden sacar jugadores que rinden mucho más que otros que ya tenemos en la selección absoluta.

                                                                        ---

          Diego Moreno ( @DiegoMorenoS ) de Grada de Fútbol: 
"Puedes mover una sola ficha y arreglar tus problemas. Seguir por un camino paralelo o retrasar tu camino para volver con más fuerza."

Siempre suele existir un punto de inflexión que te hace reflexionar, que te hace sentir que algo va mal y que debes cambiar algo. Sientes que hasta ahora, todo lo que iba bien, se derrumba. Cae en tan solo un segundo. Aquello que tanto costó y que tras tantos años habías conseguido llegar a la cima. Lo más fácil es volver a empezar. Desechar todo. Que llegue el cambio. Sin embargo, puedes mover una sola ficha y arreglar tus problemas. Seguir por un camino paralelo o retrasar tu camino para volver con más fuerza.

España es subcampeona de la Copa Confederaciones tras ver como Neymar, Fred, Paulinho y compañía borraba del terreno de juego el dibujo táctico de Del Bosque. El seleccionador español pareció echar de menos un doble pivote que no alineó en todo el torneo por la baja de Xabi Alonso. España -en especial Busquets- se vio sobrepasada. 

Un hombre trataba de sujetar todo un entramado que se base en ir al corte limpio cuando se pierde el balón. Sin embargo, el domingo España no tuvo el balón y Sergio estaba desubicado. No podía hacer su trabajo. Brasil movía rápido la pelota. Apenas conducía por el centro del campo. Pases verticales. A banda. Busquets tenía más trabajo del habitual y fuera de su zona habitual. Sin un acompañante y teniendo que desplazarse del mediocentro, dejaba un hueco. Un agujero que ni Xavi, ni Iniesta saben cubrir. Ese hueco suele ser de Alonso y aunque él no estaba, Del Bosque contaba con un campeón de la Champions League. Javi Martínez apenas jugó en su sitio en esta competición. Sin él se había conseguido ganar los tres partidos de grupo sin demasiada dificultad. Pero ante Italia ya se notaba que Xavi no era el acompañante ideal de Busquets en el esquema de Del Bosque si España pierde el balón. Y ante Brasil empeoró. 

La presencia de Xavi sobre el terreno de juego fue superflua. Estaba pero no participaba. Paulinho y Luiz Gustavo mostraron su superioridad. Solo se enfrentaban a Busquets. Tal vez, cuando algo no funciona, sea bueno volver a lo de antes. Sin Alonso la opción de Javi Martínez debería ser una solución excelente y no un ‘quizás’. Javi Martínez está al nivel de Alonso, incluso superior esta temporada. Del Bosque prefirió dejar solo a Busquets y ante la adversidad no supo reaccionar. Con el 1-0 y las acometidas brasileñas podría haber introducido el doble pivote porque en las finales no hay que ser contemplativo. Si hay que hacer un cambio a los veinte minutos, se hace. La reacción es primordial a la hora de la victoria.

Álvaro Arbeloa
Pero el dejando de lado un doble pivote que parecía que no era necesario durante todo el torneo podemos hablar de un relevo que ayer llegó a su cenit. Álvaro Arbeloa se ha aferrado al lateral derecho de la selección desde que Sergio Ramos empezara a actuar de central de una forma extraordinaria en el Real Madrid. El lateral salmantino no ha tenido rival. Nunca se había llevado un suplente firme. Sin embargo, César Azpilicueta ha dado esta temporada un salto cualitativo en el Chelsea. Tras una gran temporada en Marsella el ex de Osasuna fichó por el Chelsea y se convirtió desde el primer minuto en el lateral derecho titular de los campeones de la Europa League. Una muestra de su nivel y de su crecimiento. Su llamamiento a la selección no fue ninguna sorpresa e incluso podría llegar para ser titular, como ya hiciera Jordi Alba en la izquierda, en un lateral que pedía relevo desde que Ramos lo dejara huérfano. Y es que sin el andaluz en la derecha, España perdía profundidad, mordiente y entereza. Arbeloa es un cumplidor, de eso no cabe duda. Pero en una campeona del mundo se necesita algo más que un cumplidor. Se necesita magia. Ser incisivo en ataque y veloz en defensa. Azpilicueta entró en el descanso de la final. 

Del Bosque ahí sí supo reaccionar ante el poco acierto de Arbeloa. Azpilicueta, algo nervioso, entró con convicción al partido. Supo pegarse a Neymar, lo que pudo, ya que el reciente fichaje del Barcelona dio un recital en la madrugada de ayer. También apareció la velocidad. Esa que se había quedado atrás con Ramos. Azpilicueta supo llegar al corte con velocidad, aunque ayer no era el día idóneo para hacer su mejor partido. Neymar y Fred estaban en estado de gracia y una vez arrancados, ya son imparables.

De ahí, que a veces sea necesario dar ese pasito atrás, coger impulso. Porque lo que antes funcionó, volverá a funcionar. Y el rival también cuenta. El doble pivote se puede ir alternando según el poderío físico del rival porque una selección tiene una gran ventaja respecto a un club. En la selección tienes cientos de jugadores a los que elegir en cada convocatoria. Elige a los mejores y a los que te den más variantes. La variante es un arma ante tu rival. Porque si sabes jugar de varias formas, será más difícil vencerte.

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          Bart Tejada ( @bart_tejv ) de El Ibérico:
 "Lo que se precisa es encontrar el equilibrio entre el núcleo fuerte que tantos éxitos nos ha brindado y el potente núcleo joven que viene por detrás."

Uno de los mayores males del fútbol, aunque parezca contradictorio, es instaurarse en el éxito, pues cuando llegan las derrotas, la famosa ‘memoria histórica’ desaparece y nadie parece recordar los orígenes y los éxitos cosechados hasta el momento. Algo como esto es lo que le ha ocurrido a España tras la derrota en la Copa Confederaciones.

Entrando en el dilema popular, nos hacemos dos preguntas: ¿Se trata realmente de un fin de ciclo como tantos apuntan? o ¿tan sólo necesitamos una renovación de cara al Mundial ‘14?

Yo lo tengo claro: RENOVACIÓN. ‘La Roja’ necesita renovarse, pero nada de fin de ciclo. 
La transición del conjunto español pasa por tres puntos clave:
1) Retoques:
La portería es quizás el punto que menos habría que tocar. Hasta la próxima cita Mundialistas, podría mantenerse el bloque de porteros, aunque no sería descabellado que De Gea fuese entrando con mayor asiduidad en las convocatorias para ir adaptándose al grupo.

La línea defensiva sí necesita varios retoques. El puesto de lateral derecho necesita urgentemente un relevo. Arbeloa es el ‘patito feo’ del equipo. Partido tras partido demuestra un nivel inferior al de sus compañeros, y tras el Brasil-España, terminó señalado de forma casi unánime. Parece más que necesario dar la alternativa al ‘blue’ Azpilicueta y ‘ascender’ a Montoya y/o Carvajal.

Las continuas convocatorias de Raúl Albiol, son otro lastre. No juega en su equipo ni en la selección y por tanto, su nivel competitivo dista de ser el más óptimo. Parece importante dar cabida a jugadores como Íñigo Martínez o Marc Bartra, a los que se vaticina como los futuros centrales.

Siguiendo en la línea de la renovación, se antoja vital para el futuro de los nuestros el rejuvenecimiento del mediocampo. Ante los continuos problemas físicos de Xabi Alonso y Xavi, que además ha mostrado un escaso nivel en los últimos encuentros, será importante el ‘ascenso’ al combinado absoluto de futbolistas como Illarramendi, Thiago Alcántara o Isco. Así como la mayor implicación de futbolistas como Javi Martínez o Cazorla, o la convocatoria de futbolistas como Javi García, Beñat o el olvidado Arteta.

Isco (I) y Thiago (D)
En cuanto a la delantera, resulta bastante alarmante la ausencia de un ‘9’ goleador. Torres hace tiempo que dejó de ser útil, mientras que Villa y Soldado no terminan de convencer a cuerpo técnico ni aficionados. Dar la alternativa a Negredo, Michu o Rubén Castro podría solucionar la escasa aportación goleadora de los delanteros centros.

2) Esquema:
Durante mucho tiempo se ha pedido prescindir del doble pivote para desarrollar un juego más ofensivo, pero lo que realmente resulta necesario es un sistema variante. Ante rivales de poca entidad o que su juego lo permitan, se puede prescindir del doble pivote, pero ante equipos superiores físicamente como Nigeria o ante rivales como Brasil, que su juego frente a España se basa en frenar el mediocentro español, Busquets no es suficiente y necesita de un compañero que le ayude a sostener el mediocampo.

3) Los experimentos de Del Bosque:
Si de algo peca el técnico salmantino es de tomar decisiones controvertidas. La ubicación de Mata en banda, la entrada de Javi Martínez como falso nueve frente a Italia, la omisión del doble pivote en momentos en innecesarios, la continua confianza en jugadores como Torres o Arbeloa, las continuas convocatorias de Albiol o la indecisión en el puesto de delantero centro, merman y mucho el trabajo realizado por el seleccionador, además, de hacer un flaco favor al equipo.

En definitiva, lo que se necesita es una ‘transición-renovación’ de cara a la próxima cita mundialista, más concretamente, lo que se precisa es encontrar el equilibrio entre el núcleo fuerte que tantos éxitos nos ha brindado y el potente núcleo joven que viene por detrás.

Futbolistas como Xabi Alonso, Xavi Hernández o Puyol han de ser dosificados. Otros como Torres, Arbeloa o Albiol deben abandonar el combinado, mientras que jugadores como Piqué, Silva, Cesc, Mata o Villa deben dar un paso al frente y mostrar su mejor versión para demostrar que están a la altura de este equipo. 

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          Iker Andrés Arroyo ( @IkerGaucho ) de El Diario de Burgos:
"Cuando estos chicos están concentrados, no tienen rival. Pero, a pesar de ello, hace falta algo más"

Un buen lavado de cara. El resultado de la final de la Copa Confederaciones, más que para alarmar, debe servir para abrir los ojos y parase a pensar. Es cierto que España ha ganado los 3 títulos internacionales más importantes de forma consecutiva de los últimos años (obviando las dos copas confederaciones), pero también hay que saber valorar los resultados obtenidos, a pesar de ser positivos en su mayoría, por las circunstancias que los han englobado.

Quizás sea demasiado fácil juzgar a toro pasado. Habiendo perdido, todo son críticas y en parte nos equivocamos, pues estos jugadores nos han hecho y nos harán, o eso espero, soñar hasta límites insospechados hace apenas unos años. Pero en parte acertamos, y quizás en algunos temas hasta nos quedamos cortos. Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos los peores.

La lección de juego frente a Uruguay en el primer partido de la Confederaciones, así como el decisivo en Francia para la clasificación del próximo mundial, son síntomas claros de que cuando estos chicos están concentrados, no tienen rival. Pero, a pesar de ello, hace falta algo más. Nos falta gol, eso está claro. En España no hay un delantero con hambre “killer”. Ese jugador que arrasa en el área, o que enchufa cada balón que ronda por la zona del portero… No, no tenemos de eso. Y creo que es el primer cambio necesario.

Villa ha perdido el olfato que tenía, y sin él, hemos estado bastante perdidos. Hay que mirar esas tandas de penaltis frente a Italia, Portugal.. Resultados cortos por apenas un gol de diferencia, excepto en la final de la Eurocopa. 

Torres es el otro señalado. La temporada ha ido para él de menos a más, es cierto, pero se ha mostrado desde mi punto de vista demasiado egoísta en esta competición y ha estado fallón cuando más se le necesitaba. Creo que el cambio en la selección debe empezar por la punta de ataque. Soldado tiene movilidad en el área y tira buenos desmarques, es cierto, pero creo que como mucho está para ser suplente, aunque ahora mismo sea el “titular”... De ahí el problema.

Creo que es hora de que la Sub 21 irrumpa y de ese toque de frescura necesario para abrir partidos cerrados. Es lo que tiene Brasil y que nosotros solo encontramos en Iniesta, y se siente solo.  Thiago, Isco, Muniaín, Rodrigo…y a un par de años vista, Jesé, Óliver y Deulofeu. Además, sumaría jugadores nuevos, con hambre de demostrar su fútbol y de seguir ganando para completar el cambio en el bloque: Michu, Beñat…Incluso Rubén Castro. 
Diego Costa

Otro de los que opino, vendría muy bien a la selección es Diego Costa. A pesar de ser brasileño, está a punto de conseguir la doble nacionalidad y hasta que no jugase un partido oficial (lo hizo en amistoso con Brasil) se podría convocar. Sería pieza clave, y el mejor nueve que podría tener España ahora mismo, dentro de lo que hay. Peleón, con carisma y personalidad. El resto, opino, pasa por cambiar a Albiol por algún central que juegue un poco más, y olvidarnos de Arbeloa de una vez. No está para jugar en la selección. Es obvio, solo falta que lo vea Del Bosque y dé el paso a Azpilicueta, Carvajal y Montoya.

Ahora toca esperar, reflexionar y con la cabeza fría, confiemos en que haya cambios. Pequeñas pinceladas en un cuadro casi perfecto para pelear por tan ansiado Mundial en Brasil.
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          Ignasi Cardó ( @Ignaa28 ) de Fútbol Británico:
"Vicente Del Bosque debería apostar por una renovación más que una revolución"

Antes de nada creo que sería adecuado valorar el gran partido que disputó Brasil en todos los sentidos frente a la Selección Española. De Guardiola aprendí que a veces, el rival simplemente es mejor que tú, y como en un juego siempre hay alguien que pierde, cuando te toca perder a ti es importante hacer autocrítica, pero también lo es reconocer que te has enfrentado a un rival superior y que te ha ganado.

Dicho esto, mi valoración de la final de la Copa Confederaciones pensando ya en el Mundial del próximo año es que no hay que tirar por el suelo el bloque de jugadores que tiene esta selección. Los éxitos conseguidos en el pasado así lo ratifican. Este equipo es una de las selecciones más potentes del mundo, y no cabe duda que será uno de los favoritos para llevarse el Mundial de Brasil. Mi análisis no irá enfocado a la parte táctica como eje central, sino que se basará en el ambiente y en la actitud de este equipo y de la sociedad española.

Para mí, lo más importante es empezar a pensar que “La Roja” no es el centro del mundo, por mucho que nos guste su estilo de juego. Los últimos cinco años gloriosos del fútbol español nos han hecho perder la cabeza hasta creernos los mejores en todo. Esto ha desencadenado actitudes prepotentes y de menosprecio al rival, fomentadas en gran parte por la prensa deportiva española. A dónde quiero llegar es que el fútbol, y más en torneos tan internacionales como un Mundial, la historia y la tradición también juegan un papel importante. Aquí es donde pierde España y seguirá perdiendo, al menos hasta que pasen muchos años. 

Dos ejemplos explican claramente este hecho. Los enfrentamientos oficiales Italia v España en los últimos años han resultado en 3 empates y 1 victoria para los nuestros. La victoria en la final de la Euro 2012 (4-0) fue el único encuentro en que España fue claramente superior a Italia. Esto, sumado a dos tandas de penaltis ganadas ante los transalpinos, nos ha hecho creer que somos abismalmente superiores a ellos. El otro ejemplo es la contundencia con la que se afirmaba, desde el primer día, que España y Brasil se citaban en la final de la Copa Confederaciones. Para ganarles, claro. 3-0 y recital brasileño.
Cesc y De Rossi

Mi modesta opinión es que, sin negar la calidad de la selección, hay que empezar a entender que los rivales también juegan y pueden disputar un partido igualado con sus armas frente a España, e incluso llegar a vencer. Creo importante valorar que la derrota forma parte del fútbol.

Por otro lado, para aportar mi criterio en el terreno táctico, creo que con un año para mejorar, Vicente Del Bosque debería apostar por una renovación más que una revolución. Como ya he expuesto antes, este bloque funciona, es un hecho. Eso no implica que derrotas como las de Brasil te obliguen a reinventarte, pero siempre desde la racionalidad. Yo no soy quien para decidir si debe jugar Casillas en portería, si Arbeloa no debe ir convocado nunca más, o si Xavi debería retirarse del equipo nacional. Aun así, mi opinión, línea por línea, es la siguiente:

La portería es el tema más caliente y yo me decanto por que juegue quien mejor rendimiento haya demostrado. Comprendo que es una decisión muy complicada, pero quizás esa sería mi actuación.

En defensa, me parece muy atrevido juzgar a Arbeloa por un único partido. Creo que si hay un partido en que podía fallar era en Maracaná, contra Brasil, y contra Neymar. Si lo pensamos en frío, es lo normal, estamos hablando de Neymar. No digo que no se le pueda criticar, yo mismo lo he hecho, pero los que le critican que al menos aporten su alternativa. ¿Acaso Azpilicueta lo habría hecho mejor frente a Neymar? No cabe olvidar que hablamos de Arbeloa, titular en el Real Madrid y en la selección.

En el mediocampo hay que darle más protagonismo a Javi Martínez. Alguien que ha ganado la presente Champions de titular y con el Bayern se ha ganado un estatus que no se ha visto reflejado en este torneo. No soy nadie para decir si es mejor jugar con o sin doble pivote, pero sí que creo que Javi Martínez debe estar ahí.

Y en la delantera, el eterno debate de siempre. Torres, Villa, Soldado, Negredo, Michu, Rubén Castro… Cesc. Tienen una temporada por delante para demostrar que deben ir al Mundial de Brasil.

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         Diego García ( @Diego21García ):
"Ganar justito, por la mínima o en los penaltis no nos ha permitido ver que no éramos un equipo invencible, ocultando los errores como quien esconde mierda bajo la alfombra."

Ningún equipo es eterno, igual que ningún jugador está toda su carrera en la cumbre. Desde la derrota España debe saber reinventarse y conocer sus carencias. Hasta la fecha nadie había conseguido ganar 3 grandes seguidos –Eurocopa, Mundial, Eurocopa- y eso nos ha convertido en un equipo de leyenda, la misma que dice que no somos una potencia histórica del mundo del balón, pero que sí somos una realidad. Ganar justito, por la mínima o en los penaltis –algo que llevamos un par de años haciendo salvo en la final ante Italia del 2012- no nos ha permitido ver que no éramos un equipo invencible, ocultando los errores como quien esconde mierda bajo la alfombra. La estrella que ganamos con tanto sudor nos dio de forma sistemática la otra estrella, la de la suerte. La de estar en el momento justo o la que permiten que se alineen los planetas en forma de parada –aunque sea sin querer- de Casillas. Hasta que a mamá -representada en el campo por Brasil- le ha dado por mirar debajo de la alfombra y nos han puesto las orejas coloradas…

En un partido que se puede equiparar a los que sufrió el Barcelona contra el Bayern esta misma temporada –quizás porque la columna del equipo nacional es la misma que la del de Tito Vilanova-, España no tuvo poderío físico, estuvo imprecisa con el balón y sobre todo, estuvo mal situada siempre sin él. Si bien es cierto que no es propio pedir un cambio de ciclo, sí es necesario traer cierta savia nueva que active a los que ya están. Porque como dice Simeone, un equipo necesita 4-5 jugadores nuevos cada temporada para que no se estanque el conjunto.

Del Bosque debe continuar. Guste o no, siempre ha dado con la tecla adecuada en el momento justo. Lo hizo metiendo a Navas en aquella noche de Johannesburgo, también metiendo a Llorente para vencer a nuestros vecinos o igual que se inventó a Cesc como “falso 9”, y aunque otras decisiones hubiesen ido mejor –nunca lo sabremos-, las que tomó el ya coronado Marqués resultaron positivas.

Casillas y Valdés se decidirán durante la temporada quién será el portero titular. Veremos si es cierto que Iker ha vuelto –siendo alineado con regularidad- o no. Probablemente sea el tema que menos preocupe. Lo que sí es seguro es que el tercero en discordia –como mínimo- debería ser De Gea, futuro “1” por muchos años de la plantilla y ya coronado como mejor portero de La Premier en uno de los más grandes, el Manchester United. La defensa comandada por Piqué y Ramos necesita un colaborador de garantías. Debería ser Albiol si saliera del Real Madrid en busca de minutos, pero si no, Íñigo Martínez podría contar con todas las papeletas a no ser que Chico Flores, del Swansea, vuelva a hacer una temporada como la última –pero sin lesionarse en el momento menos oportuno-. El lateral zurdo está cubierto; y en la derecha, Azpilicueta parece fijo, mientras que el otro saldrá del que gane en la pugna Arbeloa-Carvajal durante la temporada en el equipo de Ancelotti. Un Arbeloa que ya se ha erigido como centro de las críticas haga lo que haga y ha sido crucificado para siempre tras el bochorno que le hizo pasar Neymar la otra noche. Y cuando el pueblo te señala -con o sin razón-, malo.

Por delante no habría que tocar nada, sólo dejar fluir el balón entre los Busquets, Iniesta, Cesc, y compañía. Alonso volverá con las pilas cargadas tras unas buenas vacaciones y Xavi, el cerebro y máximo culpable de todas nuestras alegrías, decidirá con su juego si merece estar o no. Porque en dos años sólo ha jugado con la selección un partido como él sabe: contra Italia. Curiosidades de la vida, el último que ganamos con cierto criterio. Silva y Mata deben dar un paso hacia adelante e Isco, Koke, Thiago o Illarra nos enseñarán si de verdad están preparados para el gran salto o no.

Y arriba vuelven las dudas. Que Fernando Torres sea el mejor “9” español es un serio problema. Porque no dudo ni de que sea el mejor ni de que sea un problema. Torres ya nunca más será el que todos conocimos por aquellas dichosas operaciones forzadas y nadie parece estar mejor colocado que él para ser titular.

No es un cambio de ciclo. Sólo se trata de jugar como siempre –perdón, como en estos últimos años-, pero con más alegría, fuerza, convencimiento y ampliar el abanico de posibilidades en nuestro juego –léase Llorente o Tello-. Porque eso de defender un estilo es muy bonito, muy patriótico y muy sentimental, pero yo prefiero ganar renunciando a la pelota, o a tanto toque –aunque sólo sea en un partido- a ser fieles a nuestra historia -que es muy corta- y perder. Que Vicente decida.

Vicente del Bosque