martes, 6 de diciembre de 2016

Sergej Milinkovic-Savic: romper con todos los tópicos



Cuando me dispuse a ver el Mundial Sub20 celebrado en Nueva Zelanda el año pasado, mi propósito estaba puesto en cuatro frentes: Conocer la capacidad de liderazgo de Ángel Correa; Ver si André Silva seguía teniendo su don para con el gol con el paso de las generaciones; comprobar si Marc Stendera era 'the next big thing' para Alemania; y descubrir nuevos talentos.

Me habían hablado muy bien de la Serbia de Veljko Paunovic que (me) acabaría enamorando y le había puesto los ojos a Vanja Milinkovic-Savic, portero altísimo y delgado que había aterrizado en el Manchester United meses antes. Lo que no sabía era que por delante de él había un guardameta de los que apuntan a ser uno de los mejores del mundo cuando le llegue el día: Predrag Rajkovic, un felino bajo los palos. Pero sobre todo, lo que desconocía era que Vanja tenía un hermano mayor de nombre Segej que acabaría triunfando en la cita, llevaría a su equipo a lograr el título y se alzaría con el Balón de Bronce al tercer mejor jugador del torneo. Vanja, por cierto, tenía 17 años aún, y fuera como fuere, aún era pronto para servir a ese equipo. Hoy, con 19, ya es el meta titular de la Sub21.

De izqda a derecha, Traoré, Danilo y Milinkovic-Savic, con
 los premios a los tres mejores jugadores del torneo
Sergej Milinkovic-Savic (Lleida, 1995) nació para ser deportista de élite. Hijo del bosnio Nikola Milinkovic, futbolista profesional (jugó en Lleida, Ourense y Almería, entre otros) y de la jugadora de baloncesto serbia Milana Savic, se decantó por el fútbol "porque cuando era pequeño me divertía más viendo los partidos de mi padre que los de mi madre". Nació en España y, como su hermano, posee la doble nacionalidad hispano-serbia. Pero cuando en 2005 sus padres dejaron la competición, la familia se trasladó a Serbia. Allí, rápido se enroló en las filas de la Vojvodina, que no dudaron en hacer una prueba a su hermano y convencerse de que esa familia había nacido para el deporte.

Su ascenso fue progresivo y para cuando cumplió los 18 fue parte fundamental de la Serbia Sub19 que se hizo con la Eurocopa de la categoría, liderada por Aleksander Mitrovic. Tras ello, debutó con el primer equipo de la Vojvodina, ganó la Supercopa serbia y, tras un primer año exitoso, puso rumbo al Genk belga para desarrollar su fútbol en un nivel superior. Luego llegó el Mundial Sub20 antes citado, el título, el año asombroso en Bélgica y el éxito. Europa entera se puso tras sus pasos, pero fue la Lazio quien se adelantó y fichó al chico con 20 años recién cumplidos por nueve millones de euros.

Sergej Milinkovic-Savic heredó el físico de sus padres. Su 1'92m de altura no son habituales en el fútbol, mucho menos en el medio campo. Uno puede ver centrales de tal tamaño e, incluso los típicos delanteros rematadores de área. Pero no hay muchos jugadores como Sergej. Empezó su carrera como pivote. Pegamento de corte. El estereotipo decía que es a lo que un jugador de su altura podía aspirar. Rápido se desató como algo más. Su principal cualidad, por encima de todas sus habilidades técnicas, es su trabajo, su sacrificio. Eso no lo negocia. Puede jugar un día mejor o peor, porque no siempre salen bien las cosas, pero es un jugador que se va a dejar el alma por lo que hace.

Pero no, Sergej no es un trotón. Uno ve casi dos metros de altura en la medular y se imagina a Fellaini. El serbio tiene capacidad para con el balón. Se siente muy cómodo con él y, si bien no es un jugador para dar una primera salida desde atrás, sí que está habituado en recibirlo en zonas más adelantadas e imaginar. Posee gran calidad en ambas piernas, tanto que se ha llegado a asegurar que es ambidiestro (es diestro en realidad). Acostumbra a jugar de interior, por delante de un pivote, el mejor sistema para su desenvoltura es el 4-3-3 y es el socio perfecto cuando su equipo tiene la posesión. Su gran zancada le hace ser elegante y combina a la perfección su calidad con su físico.

Porque, no vamos a negarlo, su potente carrocería es para él una gran virtud. Está siempre bien colocado y mucho tendrás que sufrir si le quieres ganar un balón aéreo. Todo balón dividido es suyo, por tierra mar y aire. Por eso, en según qué situaciones, sus técnicos le colocan inmediatamente detrás del delantero. Ganar la posesión, aguantar la pelota y esperar aliados. Sergej es siempre una solución de última hora. Podría decirse que se parece bastante a Marek Hamsik. Sabe medir los tiempos, tomar decisiones y elegir si toca una transición rápida o algo más comedido. Posee, además, un depurado último pase. Conduce bien, esconde la decisión hasta el último momento. Extrañamente pierde la posición y es un bastión en el juego defensivo. Su motor, a sus 21 años, es inagotable, incansable. Y, otra vez gracias a su físico y su inteligencia sobre el campo, es un jugador idóneo para la presión.

A medida que vaya ganando en experiencia su importancia crecerá y sus números engordarán. El curso pasado fue el de adaptación al fútbol de primer nivel y, aunque fue prácticamente titular en la mayoría de los partidos, la trascendencia que está teniendo en el inicio de esta campaña ya es considerable. Le quedan por pulir aún muchas cosas, como su ímpetu. Es tan superior físicamente que, en ocasiones, se olvida que otros no llegan a su fuerza y comete faltas por exceso de fuerza. Este verano, el Nápoles ya trató de hacerse con sus servicios, sabedor de la perla que tiene la Lazio entre manos. Los romanistas, obvio, se cerraron en banda a una venta de un chico al que pueden sacar todo el jugo aún y está en pleno crecimiento. Tiene todo para convertirse en uno de los mejores mediocentros del mundo. Su hermano Vanja, por cierto, ya no pertenece al Manchester United y, tras rayar a gran nivel con la Vojvodina, ha firmado con el Lechia Gdańsk, un equipo polaco que nunca ha ganado nada y que ahora mismo se encuentra colíder de la Liga.

Sergej aún no ha debutado con la selección absoluta de Serbia, aunque sólo es cuestión de tiempo que toda la generación de oro del fútbol serbio se junte y, si todo sigue su curso como en categorías inferiores, los Zivkovic, Babic, Gacinovic, Maksimovic, Saponjic, Jovic y, cómo no, los Milinkovic-Savic, den días de gloria al fútbol balcánico. Muchos de ellos ya juegan en grandes de Europa.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Alex Meier, el águila indomable del Eintracht de Frankfurt



Cuando Alex Meier decida colgar las botas, si es que eso sucede algún día, su imagen pasará a formar parte de una de las columnas que sostienen la estación de Metro de Willy Brandt Platz, en el corazón de Frankfurt del Meno. O al menos debería. Y es que bajo la tierra, la figura de los jugadores más ilustres que han jugado en el equipo de las águilas como Jay Jay Okocha o Anthony Yeboah se dibujan en cada una de los pilares de la hilera de columnas que sostienen la parada. 

Alex Meier (17 de enero de 1983, Alemania) desarrolló su carrera juvenil en las filas del Hamburgo. Cuando cumplió la mayoría de edad, un equipo ilustre como el St. Pauli, rival directo del equipo del propio Hamburgo, hizo todo lo posible por hacerse con sus servicios. Meier, una de las promesas de la cantera alemana, había perdido comba en los últimos meses y vio viable un traspaso a un club que no le alejaría de casa y cuyo primer equipo disputaba la Bundesliga. Tal fue su adaptación y su resurgir que a final de temporada aparcó el equipo juvenil y debutó en la primera división alemana, aunque la mala fortuna acabó con el equipo perdiendo la categoría. Ya con 19 años, su papel en la Bundesliga 2 fue crucial, permitiendo que el Hamburgo decidiera repescarle y llegando a ser el mediapunta titular de la Sub21.

Pero las cosas entre club y jugador nunca parecían arrancar, y tras un año donde volvió a intercalar minutos (pocos) entre primer equipo y juvenil, el Eintracht de Frankfurt, que había iniciado un proyecto de regreso a la Bundesliga, apostó por él. Meier siempre fue un mediocentro llegador. Su 1'98m de altura le hacían ser un gran cabeceador y un bastión en la medular. Trotón, un jugador lento, de ida y vuelta. No derrochaba calidad, pero no estaba para nada exento de ella y su físico desgarbado le hacía parecer a veces un jugador que no era, torpe y falto de cualidades.

Desde su aterrizaje en Frankfurt hace 12 años, Alex Meier ha sido siempre el jugador más importante del equipo. En su primer curso, los diez tantos logrados por él propulsaron rápidamente al equipo a la Bundesliga. En sus siete primeras temporadas manejó registros goleadores que se movían entre los tres y los 12 tantos. Fue justo en la 2010-2011, cuando una lesión le apartó del equipo casi la mitad de los partidos, cuando su aportación se redujo a sólo dos dianas y el Eintracht perdió la categoría. 

El descenso provocó que las águilas se quedaran cortos de delantera y fue ahí cuando el técnico Armin Veh le propuso al ya capitán Meier cambiar su posición. El resultado no pudo ser más positivo. Meier se erigió como líder goleador, como punta de lanza, como un killer silencioso dentro del área, y ya nunca ha bajado de los 15 tantos por temporada. Entonces, logró ser el máximo goleador de la Bundesliga2, devolviendo al club a primera división.


El año de su retorno a la máxima división, el EFrankfurt acabó en puestos de honor, logrando la clasificación para jugar Europa League el curso siguiente. La 2014-2015 supuso el mejor momento de forma de su carrera. Una temporada mágica que acabó algo pronto para él, pues en abril se lesionó de gravedad de la rodilla y no pudo volver a los terrenos. Acabó su campaña dos meses antes que el resto con 19 goles, siendo el máximo goleador del torneo pese al problema de rodilla. Lewandowski y Aubameyang intentaron hasta la última jornada dar caza al alemán, aprovechando su ausencia, pero nunca lo lograron.

La lesión, eso sí, le privó de jugar por primera vez en su vida con el equipo absoluto de Alemania, toda vez que Joachim Low le tenía ya en su agenda y había decidido convocarle para los compromisos de clasificación para la Eurocopa 2016. Las lesiones han lastrado sus últimas dos temporadas. Y es que el año pasado fue en febrero cuando un nuevo problema de rodilla le dejó en el dique seco, provocando que el Eintracht acabara la temporada en puestos de promoción y privándole a él de forma particular de luchar por revalidar su título individual.

Este año, Alex Meier ha vuelto por sus fueros. O lo que es lo mismo, ha sabido mantener su nivel y ha sabido esquivar las lesiones. El Eintracht de Frankfurt está cuajando una temporada soberbia, a sólo tres puntos del Bayern de Múnich y a seis del líder, el sorprendente Leipzig. Y todo, en parte, gracias a Alex Meier, el águila indomable de Frankfurt. El corazón de león de una ciudad que respira fútbol por los cuatro costados.

Estación de Metro Willy Brandt Platz


jueves, 17 de noviembre de 2016

Maverick Viñales va muy en serio



Apenas llegó la bandera a cuadros que terminaba la temporada 2016, se volvía a apagar el semáforo en Valencia para que los pilotos empezaran la nueva temporada. Los test de martes y miércoles en Cheste han servido para dar el pistoletazo de salida de pretemporada y dejar las primeras sensaciones en un mercado que ha sido muy movido y que depara un 2017 que se antoja apasionante.

Maverick Viñales, nuevo piloto de Yamaha, ha sido sin duda la sensación de las pruebas en el trazado valenciano. Viñales, que viene de cuajar una gran temporada con Suzuki, a la que llevó a lo más alto del podio en Silverstone, demostró ya a las primeras de cambio que puede ser el piloto que más haya acertado con el cambio de monturas. Su tiempo el martes con la moto de 2016 (1'30.9) le colocó en lo más alto de la lista, seguido muy de cerca por su nuevo compañero de equipo, Valentino Rossi y por un Jorge Lorenzo que se subía por primera vez a la Ducati, pero a la de 2016.

La Yamaha y Maverick parecen hechos el uno para el otro. Vale que sólo van dos entrenamientos, que sólo son los primeros ajustes y que aún tiene que cambiar todo mucho. Pero no se veía una conexión tan rápida y un engranaje tan perfecto desde que Casey Stoner se montó en su Ducati hace ya casi una década. Porque Maverick también ha sido el piloto más rápido en la segunda sesión de entrenamientos (1'29.9). La cara de Lorenzo y Stoner, juntos en el box de la marca italiana, cuando el de Yamaha bajó del 1'30 lo dice todo. Maverick ha irrumpido en 2017 como un elefante en una cacharrería. Nadie duda de su talento, nadie duda de su precocidad, nadie duda de su ilusión y de sus pericia con las manos sobre las dos ruedas. Aún es pronto para pronosticar si Viñales va a ser o no candidato al título (aunque yo me aventuro y digo sí), pero el hecho es que lo tiene todo para serlo. A su potencial y su nivel presente hay que unirle ya, al fin, una montura rápida que le llevará a ganar carreras. Su handicap ahora está en otros frentes. Ya no deberá correr por encima de sus posibilidades para tener que luchar por entrar en el podio, como sucedía con Suzuki. Ahora tendrá que pulir su sistema de salidas (que deja bastante que desear) y su miedo a pilotar en agua (esta última temporada se han vivido demasiadas carreras con el terreno mojado). Eso le llevará a la regularidad y de ahí vendrán sus aspiraciones de título. Ya se vislumbran al fondo sus duelos con Marc Márquez y, sin duda, de darse más pronto que tarde se antojan emocionantísimos. Una Yamaha contra una Honda comandadas por, posiblemente, los dos pilotos con más talento de la época reciente.

Porque Marc Márquez puede estar también contento. El campeón se ha dedicado a rodar con la moto de 2017 y seguir sumando vueltas a una montura que ya había probado y que antoja una mejora considerable de la del año pasado. Su límite lo pone él. Si sabe gestionar el año como el último, será el máximo candidato a revalidar el título. Si trata de ir más rápido de lo que sus posibilidades le indican en según qué circuitos, se encontrará con un nuevo 2015 o con una temporada igual que el final de la que acaba de terminar. 

Jorge Lorenzo se subió por primera vez a una Ducati y el balance es positivo. La moto sigue siendo la tercera en discordia de la parrilla, pero con su aportación y la dedicación ya 100% de Stoner, más lo conseguido por Dovizioso, puede poner la máquina roja a la altura de las dos monturas japonesas. Eso lo marca Dovi, que englobó un cómputo de tiempos positivísimo en las dos jornadas. El italiano fue quinto el martes (a dos décimas) y el miércoles fue tercero, el primero de la otra Liga. Lorenzo, que llega a la marca como número uno, deberá ser el nexo entre luchar por el podio y poder ganar carreras. La experiencia y habilidad del 99 obligan a cerrar esa distancia entre Ducati y Yamaha y Honda. Cuando Lorenzo tenga todo en su sitio, se antoja muy posible que tenga carreras liderando de semáforo a bandera, esas que tanto le gustan a él, como en Valencia estos dos últimos años. 

El cuarto en discordia es Valentino Rossi. Y es que ya no sorprende a nadie que un tipo que cumple 38 años a la vuelta de la esquina siga siendo igual de rápido que hace dos décadas. Un Rossi que ha tenido que adaptarse a todos los cambios, competir contra 3 generaciones de pilotos que llevaban los nuevos sistemas en su adiestramiento y aprendizaje. Il Dottore estuvo mejor el martes (segundo), que el miércoles. Pero de Rossi tampoco importa mucho. Un piloto de domingos, el único capaz de sacarse un ritmo en carrera que no ha tenido en entrenamientos.

Luego está Pedrosa, un peldaño o dos por debajo. Dani lleva 15 años seguidos ganando al menos una carrera en el Mundial. Es el "Y si..." continuo. "Y si no se hubiera caído...", "Y si no fuera tan pequeño...", "Y si Honda se centrara un poco más en él...". El caso es que su sistema siempre es el mismo, cíclico. Problemas para empezar, se adapta, empieza a subir al podio, gana carreras, y cuando está al nivel de los hasta ahora 3 fantásticos (él es el cuarto), se cae (o le tiran), se lesiona y vuelta a empezar. Así nunca se puede luchar un Mundial en la máxima categoría (y él lo ha hecho durante siete años hasta las últimas carreras). La historia reciente y sus dos últimas malas temporadas (y eso que en 2015 fue el piloto que más puntos sumó en el segundo tramo de la temporada) nublan la vista de quienes no le mete en las quinielas al título. Vale que tenga menos opciones, por pura estadística, puros números, pero ahí están sus credenciales. Y cuando Dani es rápido, que es un reloj, no hay nadie capaz de darle caza. Así las cosas, un inicio positivo de temporada por su parte le colocaría como un serio aspirante, como todos los demás. Es por eso que sus rivales le tienen mucho más en cuenta de lo que lo hace la opinión pública, relegándole siempre a un segundo plano. Quienes comparten parrilla con él saben que es mejor que las cosas no le vayan bien, porque es muy extraño que un piloto de su calibre pase 10 años por el Mundial y se vaya con el palmarés a cero

Con Andrea Iannone nos vamos a divertir, y mucho. El panorama no se va a diferenciar mucho de lo que vimos al maníaco con la Ducati no oficial de Pramac. El italiano va a seguir siendo rápido, va a correr por encima de sus posibilidades y las de la moto, va a caerse, va a seguir siendo agresivo, va a continuar haciendo adelantamientos extraordinarios, va a tocar metal y quién sabe si alguna victoria. Es un lujo tener un piloto como él en la parrilla, el espectador lo sabe y ojalá Suzuki siga con su crecimiento para tener más corredores en la pelea. 

En la otra liga, los pilotos no oficiales cada vez se acercan más a la primera división. Ahí entra en juego Crutchlow, ganador de la competición en 2016 y asoma la cabeza Jack Miller, otro al que el talento le rezuma por las orejas. Se aleja de ahí Pol Espargaró, que va a tener una empresa difícil, y asoma la cabeza su hermano Aleix, que ha cogido el testigo de Bautista en Aprilia y la puede hacer evolucionar un pasito más. De eso el mayor de los hermanos sabe un rato. 

Italia se apunta a las categorías pequeñas

Nos vamos a divertir también con Moto2 y Moto3 este año. En la categoría intermedia ya no están los gallitos de la última temporada y ahora toca el relevo de testigo, generacional. Morbidelli se presenta como el máximo candidato al título junto a Luthi. El suizo, actual subcampeón, puede tener ante sí la última bala para volver a hacerse con un cetro mundialista. De seguido, saber de qué es capaz de hacer Fabio Quartararo con el siempre competitivo Sito Pons. El francés ha pagado en exceso su aura de niño prodigio y debe dar un paso adelante para no quedarse en eterna promesa. Junto a ellos, habrá que ver el nuevo proyecto de KTM con el campeón de Moto3 Binder y un recuperado Oliveira, que vuelve a juntar su camino con Ajo. En esa pugna deberán estar Jorge Navarro y Álex Márquez. Quizás el título les quede grande, pero deberán luchar por subir al cajón y estar siempre en el top 5 (Si Álex logra no caerse cada GP tendrá una baza a jugar por el título), peleándose con sabios de la categoría como Corsi, Simeón o Nakagami. El japonés está siendo el más rápido en los entrenamientos de pretemporada, pero luego, en las carreras, le cuesta ser regular. Muchas ganas hay de ver a Bagnaia con el equipo de Rossi. El italiano, capaz de ir rapídisimo con un hierro en Moto3, puede ser sin duda la sorpresa del año. Su capacidad de adaptación y su versatilidad para pilotar cualquier montura hacen de él un activo atractivo para 2017.

En la categoría pequeña, Bastianini coge el favoritismo para hacerse con el título. Después de dos años luchando por la corona, el aterrizaje del italiano en el Estrella Galicia le coloca como el obligado aspirante al campeonato. Junto a él estará un Romano Fenati que vuelve de su exilio con Ongetta, el equipo que le vio nacer. Fenati ha sido el más rápido en las primeras pruebas con su nueva moto y su talento es incuestionable. En un segundo escalón se sitúa Antonelli. Su llegada a KTM le hace ganar enteros en las quinielas. Cuando Antonelli aprenda a no caerse, será un peligro en la lucha por el título para sus rivales. Para romper esa hegemonía italiana (a la que pueden sumarse pilotos como Dallaporta, Bulega, Di Ginnianantonio o Migno, que seguro, al menos uno dará la sorpresa y estará arriba) está Joan Mir. Con el Leopard retornando a Honda, Mir, rookie del año, se postula como uno de los pilotos candidatos. Se espera también un buen hacer de Jorge Martín y Canet, que deberán luchar por podios y quien sabe si por alguna carrera. Igualadísima la temporada, a no ser que uno de los más veteranos saque su brazo ejecutor, como el curso pasado Binder y hace dos Kent. Pero habrá podios para todos.





martes, 1 de noviembre de 2016

Otavio hace soña a Brasil y al Oporto



Hace ya más cuatro años, allá por julio, Internacional de Porto Alegre recibía en su feudo a un Santos que acababa de perder el título de campeón de la Copa Libertadores 2011 (ganado días antes por Corinthians). Era la novena jornada de Liga y los locales buscaban una victoria que les permitiera seguir en la carrera por el título mientras el Santos, mermado con la baja de Neymar un presente en los JJOO de Londres, deambulaba por la zona media de la tabla. Entonces los visitantes se quedaron con 10 y Dorival Júnior, entrenador del Internacional, echó la mirada a su banquillo en busca de la pólvora necesaria para romper el empate.

El elegido fue un chico delgado, bajito, flojucho, sin para nada cuerpo de futbolista. Con 17 años recién cumplidos y sin dorsal a la espalda, Otavio hacía su debut en la Primera División Brasileña. El resultado nunca se movió, pero su puesta en escena fue tan positiva, que sólo tres días después se estrenaba como titular ante el Atlético Mineiro de Ronaldinho. Y lo hizo por la izquierda (noticia, pues en Brasil su demarcación habitual fue la derecha) formando una línea de mediapuntas junto a Andrés D'Alessandro y Lucas Lima. Casi nada. 

Otavio celebra un gol con el Oporto / ABOLA
Gustó y se gustó, tanto que en la jornada siguiente volvió a ser de la partida y ahí consiguió su primera asistencia como profesional. Pero entonces los tiempos cambiaron. Fernandao acababa de hacerse con las riendas del equipo, Lucas Lima se marchó, llegó Forlán y rápido se empezó a cuajar un sistema de mediocentros puros sin creatividad para dar empaque al centro del campo y dos puntas que resolvieran la papeleta arriba. Y ahí, Otavio, que era aún el eslabón débil, dejó de tener presencia. No volvió a jugar hasta pasados dos meses, en el rush final de la campaña.

Pero con el nuevo curso la situación volvió a revertir, en esta ocasión, para bien. Dunga se sentó en el banquillo de los brasileños y Otavio empezó a tener protagonismo capital. Con algo más de masa y cuerpo, sus carreras por el centro, su velocidad y su oportunismo le hicieron ser asiduo en la mediapunta, desplazando a D'Alessandro a la banda. No se recuerda a un jugador tan vertical en el país desde que Lulinha (cuánto apuntaba y dónde ha acabado...) deslumbrara a la Serie A hace ya casi una década. La afición, que soñaba con un nuevo Alexandre Pato, empezó a ilusionarse con el chico que le acabaría dando el Campeonato Gaúcho en 2013 y 2014. Otavinho, como ya se le empezó a conocer, aunque él rehuya del apelativo, acabó ese curso con seis goles, como uno de los máximos artilleros del equipo.

Entonces apareció el Oporto, siempre con la agenda repleta de jugadores del otro lado del charco. Lo firmó por una cantidad de dos millones de euros, irrisoria para los tiempos que corren en el mundo del fútbol y lo tuvo dos años a caballo entre su filial y el Vitoria de Guimaraes, donde se destapó. Para esta temporada ya está a las órdenes de Nuno y es, sin duda, uno de los mejores jugadores del equipo y del campeonato. Su juego se desarrolla principalmente por la izquierda. Tiene regate, es rápido, con buen centro y una gran visión de juego. En su adaptación a Europa, Otavio recuerda mucho a Coutinho (al que se parece hasta en los rasgos físicos), que ya es uno de los mejores jugadores del mundo. Es el mejor socio de un André Silva que crece a pasos agigantados y el Oporto disfruta a día de hoy de un baby boom (Óliver Torres, Rubén Neves, Corona, André Silva y Otavio) que volverá a llenar sus arcas de dinero y sus vitrinas de títulos. Si uno ve un partido del Oporto, es fácil descubrir quién es Otavio. Es el chico que sigue siendo menudo, poca cosa, pero que no rehuye del contacto. Que pide cada balón, que se enfada consigo mismo cuando la cosa no sale bien y que no se esconde sea cual sea la situación. Aquel que tiene una culebra en la cintura, pies de bailarín y precisión de francotirador. Es titular indiscutible y en los 14 partidos que lleva esta temporada ha anotado tres goles y repartido seis asistencias.

En Brasil, las esperanzas puestas en Otavio son infinitas. La selección, a día de hoy carente de talento en la creación, le tiene marcado como uno de los chicos que, junto a los Gabrieles, Malcom o Caio (capitán de la Sub 20) acompañen en esa nueva generación de jugadores a los Neymar y Coutinho y vuelvan a proyectar a la verdeamarelha a lo más alto del panorama Mundial.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Jugadores que terminan contrato en 2017

Jugadores que terminan contrato el 30 de junio de 2017. Se puede negociar libre por ellos desde el 31 de diciembre de 2016.

Los jugadores que han renovado tras la creación de esta lista figuran tachados.
Actualizado a 6 de julio de 2017

LISTA COMPLETA DE LAS MEJORES LIGAS

Liga Española:
-Real Madrid: Pepe, Burgui.
-FC Barcelona: Masip.
-Atlético de Madrid: Moyá, Tiago (retirado), Fernando Torres.
-Valencia: Fede Cartabia, Rafa Mir.
-Sevilla: Tremoulinas, Kron Dehli.
-Real Sociedad: Xabi Prieto, Mikel González, Zurutuza.
-Athletic: Iraizoz, Kepa, Elustondo, Saborit, Aketxe, Susaeta, Aduriz.
-Villarreal: Barbosa, Bonera, Jaume Costa, Jokic (libre).
-Málaga: Weligton, Duda, Charles, Juankar, Ochoa.
-Espanyol: Demichelis (libre), Salva Sevilla, Víctor Álvarez.
-Granada: Kelava (libre), Javi Márquez, Cuenca, Barral (libre).
-Celta: Planas, Señé.
-Osasuna: Mario, Bonnin.
-Deportivo de la Coruña: Lux, Fernando Navarro.
-Alavés: Raúl García, Femenía, Toquero, Barreiro.
-Leganés: Serantes, Víctor Díaz, Sastre, Toni.
-Betis: Cejudo, Alex Martínez, Joaquín, Rubén Castro, Alegría.
-Las Palmas: Javi Varas, Lizoain, Bigas, David García, Dani Castellano, Javi Castellano, Montoro, Boateng, El Zhar, Momo
-Sporting de Gijón: Xavi Torres, Carlos Castro.
-Eibar: Dos Santos, Ramis, Luna, Jota.

Liga Inglesa:
-Manchester United: Carrick, Mensah, Ibrahimovic, Valencia.
-Chelsea: Terry, Obi Mikel, Eduardo, Ivanovic.
-Manchester City: Clichy, Caballero, Touré, Zabaleta, Jesús Navas, Fernandinho, Sagna.
-Arsenal: Cazorla, Kosciely, Mertesacker, Sanogo.
-Liverpool: Manninger, Lucas Leiva.
-Tottenham: Tom Carroll.
-Leicester City: Wasilewski.
-Everton: Barry, Koné, Browning, McAleny.
-Southampton: Isgrove, Martina, Stuart Taylor, Martín Cáceres.
-Burnley: Robinson, Ward, Marney, Kightley, Boyd, Long.
-West Ham: Arbeloa (retirado), Adrián
-Stoke City: Given, Glen Johnson, Adam. Bardsley, Afellay, Ireland, Teixeira, Bachmann.
-Hull City: Maloney, Kuciak, Livermore, Maguire, Robertson, Lenihan, Snodgrass, Dawson.
-Swansea: Tremmel.
-Middlesbrough: N'Sue, Leadbitter.
-Watford: Gilmartin, Ohayon.
-West Bromwich AlbionFletcher, Olsson, Brunt, Gardner, McAuley, Yacob, Rose, Berahino.
-Sunderland: O'Shea, Larsson, Anichebe, Kirchoff, Pienaar, Lescott.
-Crystal Palace: Speroni, Delaney, Campbell, Kelly, Appiah, Fryers, Flamini, Ledley, Hennessey.
-Bournemouth: Surman, Boruc


Liga Italiana:
-Juventus: Evra, De Ciegle, Litchsteiner
-Nápoles: Albiol, El Kaddouri, Lasicki.
-Roma: De Rossi, Totti, Emerson.
-Inter de Milán: Melo, Andreolli, Berni, Palacio, Carrizo
-Fiorentina: Gonzalo, Rossi.
-AC Milan: Honda.
-Lazio: Vinicius, Álvaro González.
-Udinese: Felipe, Armero.
-Sassuolo: Cannavaro, Magnanelli, Peluso, Pegoso, Biondini, Gazzola, Terranova, Pomini.
-Sampdoria: Palombo, Silvestre, Cassano (libre), Quiagliarella.
-Genoa: Burdisso, Pandev, Cofie, Ntcham, Veloso.
-Pescara: Campagnaro, Aquilani, Pepe, Bizarri, Aldegani, Bruno, Pigliacelli, Gilardino.
-Torino: Bovo, Molinaro, Padelli, Vives, Moretti.
-Palermo: Vitiello, Andelkovic, Quaison.
-Atalanta: Migliaccio, Stendardo, Raimondi, Bassi, Konko, Pinilla.
-Chievo Verona: Dainelli, Sardo, Gobbi, Izco, Frey, Hetemaj, Spolli.
-Bolonia: Maietta, Flocarri, Dzemailli, Acquafresca, Taider, Morleo, Ferrari.
-Crotone: De Giorgio, Mesbah, Claiton, Salzano, Nicoletti.
-Empoli: Maiello, Skorupski, Zambelli, Croce, Maccarone, Pugliesi.
-Cagliari: Colombo, Di Gennaro, Storari, Borriello, Munari.


Liga Alemana:
-Bayern Múnich: Starke, Rafinha, Robben, Badstuber, Alonso, Green, Ribery.
-Borussia Dortmund: Weidenfeller.
-Schalke 04: Riether, Huntelaar, Choupo-Moting, Kolasinac, Aogo. 
-Bayer Leverkusen: Lomb, Havertz, Hilbert, Kruse.
-WolfsburgoCaliguri, Knoche, Azzaoui, Schafer.
-Borussia Monchengladbach: Domínguez, Heimeroth.
-Hoffenheim: Hamad, Rudy, Bicakcic, Schwegler.
-Friburgo: Stenzel, Laprevotte, Niederlechner, Phillip, Schwolow, Falahen, Hofler, Torrejón, Schuster, Guedé, Klandt.
-Hamburgo: Djourou, Adler, Mickel, Seo, Spahic (libre), Götz, Ostrzolek.
-MainzCurci, Bussmann, Zimlimg.
-Eintracht Frankfurt: Russ, Hustzi, Medojevic, Lindner, Bunjaki, Hasebe, Seferovic, Chandler, Flum.
-Herta Berlín: Kraft, Hegeler, Kalou, Kohls, Baumjohann, Allagui, Ibisevic.
-Leipzig: Compper, Coltorti, Boyd, Khedira.
-Ingoldstadt: Roger, Interseer, Ortag.
-Werder Bremen: Fritz, Caldirola, Wiedwald, Sternberg, Santiago García, Lorenzen, Frode, Pizarro, Wolf, Grillitsch.
-Augsburgo: Koo, Janker, Feulner, Schuster, Stafylidis, Framberger, Rieder, Max, Moravek, Altintop, Callsen.
-Darmstadt: Gorka, Rosenthal, Heller, Vrancic, Holland, Platte, Stroh-Engel, Jungwirth.
-Colonia: Mavraj, Osako, Lehmann.


Otras Ligas y jugadores:
-Maxwell (PSG)
-Thiago Motta (PSG)
-Sirigu (PSG)
-Diaby (O. Marsella)
-Axel Witsel (Zenit)
-Taison (Shakthar)
-Jetro Willems (PSV)
-Narshing (PSV)
-Ntep (Rennes)
-Noboa (Rostov)
-Tioté (Newcastle)
-Sandro (QPR)
-Pabón (Monterrey)
-Emanuel Mas (San Lorenzo)
-Vainqueur (O. Marsella)
-Gago (Boca)

Jugadores sin contrato:

Hoillet, Maiga, Felipe Santana, Simao Mate, Muntari, Lamah, Drenthe, Salpingidis, Raúl Meireles, Djakpa, Klose, Balboa, N'Zogbia, Alex, Di Natale, Berbatov, Osman, Anelka, Juan Manuel Martínez, Dubarbier, Wilson Palacios, Oussama Assaidi, Jo Alves, Chamakh, Richardson, Cassano.





domingo, 21 de agosto de 2016

La llegada de un ídolo decapitado


Hubo un tiempo, hace no mucho, en el que la selección de Bélgica no era lo que es hoy. Ni Hazard, ni Lukaku, ni Carrasco, ni De Bruyne, ni Courtois ni Alderweireld, sólo por mencionar algunos, formaban parte de los Diablos Rojos entonces. Vincent Kompany, hoy capitán, acababa de debutar con el primer equipo y una joven promesa llamada Steven Defour acaparaba todas las miradas en el país belga. Su buen hacer en las inferiores, su impacto en sus primeros partidos como profesional, su fichaje por el Standard de Lieja y su determinación sobre el campo, pese a ser apenas un imberbe, le proyectaron como uno de los tesoros más codiciados del mercado

Así, a su debut con el Standard, le siguió la consecución de dos Ligas de Bélgica, trofeo que que no ganaba el equipo desde hacía 25 años, otro par de Copas del país y una Supercopa. A los 19 años se le acreditó como el mejor jugador de la Liga, obtuvo la Bota de Oro belga por ello y los grandes de Europa pusieron las miradas en él. Cada mercado, la prensa española lo calificaba como la opción B del Real Madrid, siendo la A gente del tronío de Lampard o Gerrard. El caso es, que con 21 años recién cumplidos, Steven Defour se rompió el pie y esa lesión cambió absolutamente todo para el jugador que hoy, es el nuevo fichaje del Burnley y al fin aterriza en la Premier League. 

Sir Alex Ferguson, aún entrenador del Manchester United, se puso en contacto con el jugador, con quien no tenía ningún tipo de relación, por quien no se había interesado como fichaje pero al que conocía y apreciaba futbolísticamente, sobre todo por su prometedor futuro. "Querido Steven. Me acaban de comunicar sobre su lesión grave durante uno de sus partidos y me gustaría desearle una pronta recuperación de parte de toda la familia del Manchester United. Estoy seguro que está bastante bajo de moral, preguntándose todo lo malo que ha pasado y va a pasar, o cuánto tiempo va a estar sin volver a pisar un campo. [...] Es un trabajo duro, pero va a volver. Estoy seguro que lo sabe. Voy a prestar atención en cómo va a progresar y le pediré información a su club sobre su recuperación para apoyarle [...]. Buena suerte Steven. Confío que esté de buen humor y listo para recorrer el largo camino hacia la recuperación".

Steven Defour volvió a los terrenos casi cinco meses después, pero sus mejores trenes ya habían pasado. Decidió abandonar Bélgica y dar un salto hacia adelante, pero se quedó a medio camino entre lo que pudo haber sido y lo que fue. Su destino fue el Oporto, donde militó con luces y sombras durante tres temporadas. Su mala relación con parte de la grada, con el staff y los pocos minutos que a veces le brindaban, le obligaron a buscar una salida. Y claro, cuando la ventana de escape fue el Anderlecht, eterno enemigo del Standard Lieja, se armó el taco.

Defour, sangre caliente, siempre se ha caracterizado por tener un punto de locura y extravagancia, un cable escondido que se pela poco pero que cuando lo hace no quiera nadie estar cerca. Un pequeño aprendiz de Bad Boy que encierra una diestra magistral. Una capacidad descomunal para generar y organizar juego, para canalizar cada balón que le llega y devolverlo en condiciones óptimas, un golpeo con la derecha envidiable. Un líder. Y es por eso que, en su vuelta al estadio del Standard con la camiseta del Anderlecht, no volvía uno más. Ya en la previa, los hinchas locales desplegaron una pancarta visible para el belga a su bajada del autobús. "De héroe a nada". 

No era más que la preparación para lo que venía: Camisetas quemadas y tiradas a la basura, cánticos en contra del mediocentro y un tifo cuidadósamente preparado donde un hombre encapuchado sostenía un machete en una mano y en la otra tenía la cabeza cortada del belga, al lado del lema 'Rojo o muerte'. Defour jamás jugó aquel partido, pues ya le habían sacado de él antes de saltar siquiera al campo. Se vio sobrepasado por la situación, encolerizado por una afición que no le perdonaba su decisión y que le abucheaba cada balón que tocaba. Así, pasada la media hora vio la primera amarilla. Nada más arrancar la segunda mitad, un jugador del Standard cayó lesionado. El balón le llegó a Defour y, según iniciaba la carrera hacia el lateral, el árbitro hizo sonar su silbato. Tan a punto que Defour, enfadado, encolerizado con lo que estaba viviendo, había decidido 'echar el balón fuera' pegando un zapatazo con toda su fuerza que alcanzó la grada con gran violencia. La respuesta fue la roja y el triunfo del Standard sobre el verde, que venció a un Anderlecht al que la grada había expulsado.

Ahora, con 28 años, a Defour se le presenta al fin la oportunidad de jugar en la Premier, el sueño de toda su vida. Lo hará en el Burnley, en modesto club recién ascendido y tendrá que sustituir a otro Bad Boy como Joey Barton, que se ha mudado a Glasgow para jugar con los Rangers. El Burnley ha pagado 9 millones de euros por él, la cifra más cara de toda su historia y de momento, el belga ya se ha destapado como lo que es, un jugón. En su debut, los clarets sorprendieron a todo un Liverpool que había sido la sensación de la jornada inaugural con una participación exquisita de un Defour que ya es el ídolo de la grada. Le llega tarde, pero le llega. Una segunda madurez que puede mostrarnos la mejor versión del belga. No a todos les manda una carta Sir Alex.



lunes, 15 de agosto de 2016

Hablemos de Felix Passlack




El Borussia Dortmund vive condenado a reinventarse. Equipo vendedor en los últimos tiempos, sus aficionados sienten como una puñalada en el corazón la marcha de sus estrellas, más si estas cogen el camino hacia Baviera para enfundarse la camiseta del rival por los trofeos, el Bayern de Múnich. Un club al que en los últimos mercados han visto salir a ídolos y capitanes de la talla de Lewandowski, Hummels o Mario Götze.

Así, el equipo de Thomas Tuchel se ha reforzado a base de bien en la línea de mediapuntas que acompañen a Marco Reus, la verdadera estrella de este proyecto, y ha desembolsado cerca de 60 millones de euros en los fichajes de Schürrle y en el retorno del hijo pródigo Götze. Al tridente alemán se les une también Dembelé, quizás la estrella de la pretemporada y el jugador que mejores sensaciones ha dejado. El francés tiene una culebra en la cintura. No podemos obviar tampoco la presencia de Kagawa, un mediapunta totalmente distinto, que aporta calma, posesión, último pase, ni la de un recién llegado Emre Mor. El turco, de 19 años, fue de lo poco destacable de su selección en la Eurocopa. 

Así las cosas, con seis jugadores para tres puestos, la lucha en Dortmund por hacerse un sitio se antoja complicada. Si bien el tridente de alemanes parte con ventaja por nombre y Kagawa tiene en su bolsillo el ser uno de los favoritos de la grada, Dembelé pide paso a cada partido siendo determinante. Pero en la recámara Tuchel tiene una bala más. Llegado al equipo con 14 años, el canterano (que siempre da un plus) Felix Passlack parece ya dispuesto a romper el cascarón y nada ni nadie podrá impedir que juegue cuando eso se haga realidad.

Passlack, de 18 años, empezó su carrera como lateral derecho en las categorías inferiores del Borussia. Si bien, sus condiciones físicas, su alegría con el balón, su derroche y su liderazgo le han servido para, en dos años, alternar indistintamente ambos laterales e incluso posiciones de medio campo. Aunque donde más ha jugado y donde más ha destacado es como extremo/interior, en el perfil diestro. Y es que los buenos siempre tienen que jugar cerca del área. Es por eso que Gareth Bale dejó de ser uno de los mejores laterales del mundo para convertirse en mediapunta y con ello en uno de los jugadores más determinantes de todo el panorama futbolístico.

Con su 1'70m de estatura, Passlack, descarado, atrevido, no tiene sitio a día de hoy jugando más allá del medio campo, posición en la que ya ha anotado más de 40 goles en menos de 70 partidos como juvenil. Y es por eso quizás por lo que Tuchel, que sabe que el chico tiene que jugar sí o sí para acabar eclosionando, ha decidido probarle en su demarcación natural, el lateral derecho. Pocos jugadores son tan puñal desde la  defensa como Passlack.. Con sólo 16 años, Jurgen Klopp se lo llevó de pretemporada, hizo que jugase varios amistosos y decidió que debía entrenar durante todo el año con los mayores para aprender como si de un curso acelerado se tratara. 

Fue el pasado marzo cuando al fin debutó, de la mano de Tuchel, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad. El rival fue el Darmstadt y pudo ocupar la demarcación que más le gusta. Arrancando desde el interior derecho, con total libertad, teniendo que entrar a jugar por dentro ante la ausencia de otro mediapunta puro, pues aquel día Tuchel puso en pareja a Aubameyang y Adrián Ramos y cuando Passlack vio la alineación titular, porque fue de la partida desde el principio, sus socios eran tres pivotes: Weigl, Gundogan y Castro.

Es en el lateral derecho, entre las lesiones y la irregularidad de Piszczek y la inestabilidad de un Durm que sólo fue capaz de hacerse con el puesto en su primer año, donde Passlack puede empezar a hacerse camino.  Porque los jóvenes tienen que jugar. Y si son buenos, más. En una Liga en la que el Dortmund es infinitamente superior a prácticamente la totalidad de sus rivales (sin contar Bayern de Múnich y algún duelo complejo puntual ante el Schalke o el Wolfsburgo), Passlack puede jugar como lateral ficticio, ocupando posiciones más adelantadas cuando el equipo tenga la posesión y ser así un falso cuarto interior.

Con la selección alemana, Passlack ha sido siempre líder en la categoría Sub16, Sub17 y Sub18. Fue con la Sub17 con la que el año pasado se llevó el subcampeonato de Europa, formando parte del equipo ideal del torneo en un año en el que además entró a formar parte de una lista con los jugadores más prometedores del mundo, además de recibir la medalla de Oro Fritz Walter Sub17 por ser el mejor jugador alemán de su generación. Su participación con la Sub 21 para la Eurocopa que tendrá lugar el próximo año parece segura y con el gusto por la Mannschaft por dejar ver la luz a las jóvenes promesas, es de esperar que su debut con los mayores no se haga mucho esperar. Porque Felix Passlack es uno de esos jugadores elegidos, marcado a liderar la nueva generación teutona al lado de jugadores como Max Meyer, Goretzka, Timo Werner, Marc Stendera, Joshua Kimmich o Julian Brandt.