miércoles, 13 de marzo de 2013

Joey Barton: Bad Boy

Ni Mario Balotelli, ni Paul Gascoigne, ni Vinnie Jones. Si hay un chico malo en Inglaterra ese es Joey Barton. Nacido en Liverpool hace 30 años, nunca tuvo una infancia fácil pues sus padres estaban separados y él, aunque se crió en casa de su padre, lo hizo siempre con su abuela al estar éste fuera trabajando casi todo el día. “Si no fuera por mi abuela, habría caído en la cultura de las drogas desde muy joven”, señalaba el inglés hace unos años. Asegura que el trabajo día a día es fundamental en su vida, y esa ética de trabajo la adquirió de su padre, un “manitas” que trabajaba a destajo para llevar un sueldo a casa.
Joey Barton
Mientras, en el colegio, el joven Joey –como le llamaban para diferenciarle de su padre, también llamado Joseph- destacaba en Educación Física y era un joven talento del rugby. Pero el deporte de los caballeros no le llenaba, por lo que decidió perseguir su sueño de jugar el fútbol como profesional. Con sólo 10 años tuvo que abandonar la escuela y ayudar a su abuela en casa y a su padre en el trabajo, pasando el poco tiempo libre que tenía jugando al fútbol. Rápido el Everton se fijó en el chico y no dudó en aceptar la oferta. Poco antes, el Nottingham Forest había rechazado sus servicios por considerarle demasiado bajito para jugar al fútbol, lo que hizo “tener más ganas de triunfar en el mundo del fútbol”.

Poco tiempo estuvo allí, pues a los 14 el Liverpool llamó a su puerta y el pequeño Joseph no dudó en cruzar el río Mersey para enrolarse en las categorías inferiores de los de Anfield. Un sueño que sólo duró un año. En Liverpool no cumplió las expectativas y se marchó al Manchester City, que confió en él para ser un jugador de futuro. 

En Manchester siguió quemando etapas y el 20 de noviembre de 2002 empezó a forjar su leyenda. Un jugador más conocido por su faceta extradeportiva que por lo que realizaba en el terreno de juego. Y es que, en el partido que enfrentaba a su equipo contra el Middlesbroguh, Kevin Keegan le iba a dar la alternativa. Todo estaba preparado para que debutara como profesional. Todo menos Barton. El inglés no encontraba su camiseta con el dorsal 41 por ningún lado y no pudo saltar al campo.

Pocos meses después hizo su debut oficial y terminó el año con 7 partidos consecutivos jugados. Se fue haciendo un hueco en el equipo y nunca le faltó personalidad. Por lo que renovó para las siguientes temporadas. Su primera tarjeta roja marca la actitud de su carrera. Y es que Barton vio la roja tras discutir en el descanso con el colegiado. Sin el partido en juego y con su equipo ganando por 3-0. Comenzó a ser una joven estrella para la afición y se le veía con mucho futuro en el equipo. Aunque su experiencia estuvo cerca de terminar pronto, cuando tras una cena de navidad con el equipo y tras estar borracho, apagó un cigarro en el ojo de un compañero del equipo juvenil.

Barton, poco a poco, comenzó a perder la cabeza y alternaba exhibiciones en el campo con altercados fuera de él. Sus problemas con el alcohol se hicieron notorios. Kevin Keegan continuaba confiando en él, pero en el seno del club la paciencia se estaba agotando y en sólo unos meses, Joey firmó su carta de despedida con otras dos acciones polémicas. Primero, tras terminar un partido frente al Everton y tras haber estado recibiendo insultos durante todo el encuentro, se acercó hasta la grada de los toffees donde se había colado un citizen  para regalar su camiseta. Y según se alejaba, se bajó el pantalón mostrando su retaguardia a los enfurecidos hinchas del Everton. Un hecho que le costó una multa de 2000 libras y la pérdida de crédito por parte de sus jefes. 

Dabo tras su pelea con Barton
La gota que colmó el vaso llegó en 2007, cuando se peleó con su compañero de equipo Dabo, al que dejó físicamente muy afectado. En Manchester Barton se hizo muy amigo del boxeador Ricky Hatton, con el que entrenaba asiduamente y Dabo probó en sus carnes la dureza del inglés.

En Manchester no le soportaban más y Newcastle le acogió en su seno con la intención de recuperar el talento que Joey tenía. Mal asunto. Barton estaba descontrolado y nada más llegar volvió a liarla. A su primer mes de llegada, en su primer derbi del noreste de Inglaterra frente al Sunderland, una entrada terrible contra el mediocentro Etuhu volvió a ponerle en el disparadero. 

Barton en servicios sociales
Pero es que, durante las vacaciones de navidad de ese 2007 viajó a Liverpool para estar con los suyos, pero tras un fuerte altercado con unos jóvenes se vio envuelto en una pelea y terminó propinando una paliza a un joven. La condena fue de dos meses en la cárcel –que cumplió en 2008-. Al salir fue obligado a cumplir 200 horas de servicios comunitarios tras su altercado con Dabo. 

Poco después de la cárcel, Barton, a quien sólo conocían los entendidos de fútbol o el pueblo inglés, empezó a ser conocido en toda España al “tocar” a Xabi Alonso en un encuentro frente a su Liverpool. Una entrada muy dura en la que el inglés tocó balón y después se llevó puesto a Alonso y por la que quedó dos semanas sin sueldo y la Federación le prohibió jugar en los 3 encuentros que restaban de competición como sanción.

Fue la acción que cambió su vida. Barton se apuntó al programa de alcohólicos anónimos para intentar curar su problema con la bebida. Poco a poco estuvo recibiendo ayuda y logró controlar, en cierto modo, a su oscuro pasajero. Pero una cabeza así es difícil de contener por mucho tiempo. Los rivales, sabedores del carácter de Joey empezaron a buscarle, a picarle, a provocarle. Barton no entraba, pero por dentro ardía. Hasta que Pedersen –Blackburn Rovers- pagó los platos rotos. 

Su debut con la selección
Pero Barton había madurado. Al lado de Nolan y Carroll se había forjado una gran amistad y su juego cada día sorprendía más, llegando incluso a ser considerado para su vuelta a la selección. “Si Barton no tuviera ese carácter, habría tenido un gran peso en el equipo nacional y podría haberse convertido en un jugador histórico”, apuntaban desde la federación. Él, no se escondía: “Sinceramente, soy el mejor mediocentro de Inglaterra ahora mismo, el que está en mejor forma”. Un comentario para nada descabellado. Y es que entre 2010 y 2011, el nombrado capitán del Newcastle estaba asombrando a propios y extraños. Volvía a ser un jugón. Un guante a balón parado y asistencias a pares. 

“Quizás la gente de arriba tiene algún problema conmigo. Yo no lo sé, pero merezco una oportunidad –de ir a la selección- y mis problemas de disciplina ya quedaron atrás”, señalaba un crecido Barton. “Ves jugar a Henderson y Barry contra Nasri, Gourcuff, M’Vila y Valbuena contra Francia y piensas: ¿Qué van a hacer contra ellos? Pues eso, que Francia nos destrozó en Wembley” continuaba, haciendo referencia a un partido amistoso frente a la selección gala.

Gervinho tirando al suelo a Barton
Suya fue la exhibición del 5 de febrero de 2011. El Newcastle perdía tras 27 minutos de partido por 0-4 frente al Arsenal, pero Barton tenía un plan. Provocó la expulsión de Diaby, que se volvió loco tras un lance del juego y cogió a Joey del cuello para tirarle de rodillas al suelo. El partido terminó 4-4 con doblete de Barton. 

Comenzó a cuidar su look y si bien primero se dejó un bigote llamativo –por el que le acusaron de nazi-, poco después empezaría a llevar el mechón de flequillo que le caracteriza a día de hoy. 

Joey Barton  
Meses después, mismos equipos protagonistas, y otra vez Barton por los suelos. Esta vez, al ir a reprochar un piscinazo de Gervinho, éste se levantó y propinó un puñetazo a Joey que terminó con la expulsión del africano. Barton conseguía sacar de su sitio a sus rivales. 

El jugador cayó en las redes de Twitter, se hizo cuenta oficial – que hoy día tiene más de 2 millones de seguidores-, y empezó a compartir todo su ingenio sin cortarse un pelo. Ese fue el principio del fin en sus días con el Newcastle. Si bien estaba en el mejor momento de su carrera, Barton cargó de forma espectacular con los dirigentes del Newcastle, lo que les llevó a ponerle gratis en el mercado de fichajes. Joey se vio animado a realizar sus declaraciones tras un comentario de José Enrique que acusaba al equipo de poco ambicioso.

“Teníamos a un gran jugador como Carroll y ellos le han obligado a irse. Tenemos un buen proyecto y él podía quedarse, pero han preferido el dinero. No sé si renovaré. Si Nolan lo hace, seguramente lo haga yo”.

“Si nosotros, los jugadores, pudiéramos decirle a los fans cómo funciona el club por dentro sin ser multados con un montón de dinero… Si no afectara a la moral del equipo y al bienestar, estoy seguro que lo que dijo José –Enrique- sería sólo la punta del iceberg, estoy seguro. Y de nuevo el club volvería a ser de sus socios, sería un club grande otra vez.”

Tras esto, Mike Ashley decidió que no jugaría más en el equipo y le ofreció gratis a todos los equipos. Algo que Barton no compartía.

“En algún lugar de las altas esferas del Newcastle United FC han decidido que soy persona ‘non grata’. Esto es un país libre y pueden hacer lo que quieran, pero el honor de llevar las rayas negras y blancas…algún día se darán cuenta –los dirigentes- de lo que esta camiseta significa. ¡Honor y orgullo!, y gracias por el apoyo.”

“Si yo me quisiera haber ido habría llegado y habría dicho: ‘me quiero ir’, pero no fue así. Yo quería quedarme y luchar porque no estaba preparado para un descenso de nuevo”.

Y entonces llegó el QPR para ficharle de forma gratis y hacerle capitán desde el primer entrenamiento. Los comienzos fueron rodados pero las lesiones se truncaron en su camino. Barton volvió a dejar para la galería su ingenio y su saber estar. Ganando su equipo por 3-0 y tras caer en la banda, la afición de los Wolves le insultó e increpó intentando sacarle de sus casillas. A lo que Joey contestó con un gesto que vale más que mil palabras.
Joey Barton,capitán del QPR
En el último partido de la liga, frente al Manchester City, volvió a sacar su oscuro pasajero. Tévez le provocó y propinó un puñetazo por detrás que el árbitro no vio, por lo que Joey decidió hacer la guerra por su cuenta y golpeó al propio Tévez. Todo el Manchester City se le echó encima y terminó de perder los papeles al darle un rodillazo al Kun Agüero. Balotelli saltó a la gresca y le dijo de todo. Barton fue a buscar al “45”, pero no les dejaron acercarse.

12 fueron los partidos de sanción que le impuso la federación y Barton firmó su adiós en la Premier, yéndose a jugar al Olimpique de Marsella.

Pero meses después reabrió el episodio en The Times. “Tévez es un mercenario y representa todo lo que tienen los jugadores modernos. Vale que yo soy un matón y me metí en muchos líos, pero Tévez estuvo 6 meses en huelga, desaparecido y jugando al golf y buscando que le echaran sin ser profesional. Y no se olviden que Tévez me pegó primero y sólo me castigaron a mí”, dijo sobre el “32” argentino. Tampoco se quedó corto con Agüero, de quien dijo que “Parecía que le había roto la pierna, pero evidentemente no estaba mal porque 20 minutos después marcó el gol de la victoria. No le di fuerte, él estaba bien”.

En las últimas semanas, el Twitter de Barton ha vuelto a juguetear un poco, esta vez con Neymar, al decir tras ver el amistoso entre Inglaterra y Brasil que es un jugador sobrevalorado y que no vale lo mismo que Messi y Ronaldo, algo que no gustó al brasileño.

Pero hace nada se superó con su ingenio. Durante el partido que jugaba su equipo con el PSG, un gesto suyo dio la vuelta al mundo en sólo unas horas. Tras un choque con Ibrahimovic, saltaron chispas entre los dos y la batalla verbal fue algo más que ruidosa. Una batalla que Barton terminó haciendo un gesto de narigón y una frase: “You’ve got a big noise” –Tienes una enorme nariz-.



Botas contra el cáncer
Pero además, Barton encabeza fuera del campo multitud de ideas para mejorar el mundo. El hombre que se ha cultivado leyendo a Nietzsche, que a cualquier mínima oportunidad aprovecha para pedir "Justice for de 96" -campaña a favor de conocer la verdad tras la tragedia de Hillsborough donde 96 hinchas del Liverpool perdieron la vida-, o que salta al campo con unas botas en favor de la lucha del cáncer.

Su flequillo, su bigote, su ingenio, sus peleas. Barton ha reconducido su comportamiento. Una clase descomunal en el campo, una cabeza loca fuera –y también dentro- de él. Un jugador que levanta pasiones entre la hinchada, de esos que te encanta tener en tu equipo y a los que odias enfrentarte. Un jugador especial y único. Alguien que de haber tenido algo más de cabeza, se podría haber convertido en una leyenda del fútbol inglés, que habría desbancado a Gerrard o Lampard de su trono en la selección. Un jugador capaz de hacer que unos pocos locos se tatúen su figura. Porque sin duda, todos coincidimos en que Joseph “Joey” Barton es uno de esos jugadores que pudo reinar.

Tatuaje de un hincha de Barton

martes, 12 de marzo de 2013

Adam Maher, una bala en la mediapunta


Adam Maher nació en Marruecos en el verano de 1993, pero pronto su familia emigró a Holanda, donde ha desarrollado toda su prometedora carrera como futbolista. Pronto en los Países Bajos descubrió dentro de sí una pasión irrefrenable al correr detrás del balón y se enroló en varios equipos de ligas de barrio. Su calidad y habilidad no pasó desapercibida para los ojeadores del AZ Alkmaar, que con sólo 11 años le ficharon para su fútbol base.

Uno de los misterios de su rápida evolución fue la decisión que tomaron sus técnicos de hacerle jugar con chicos mayores que él durante toda su formación que, junto al valor añadido de su corta estatura, crearon un jugador que iba dos pasos por encima a los de su edad. 

Si bien Maher empezó jugando como delantero, poco a poco, su buen dominio del balón hizo que fuera retrasando su posición hasta la mediapunta, donde ahora se desenvuelve como pez en el agua. Una conducción rápida, un cambio de ritmo endiablado y un último pase al alcance de muy pocos, fueron los motivos para que su entrenador Verbeek le tomara como su alumno aventajado y le hiciera debutar con sólo 17 años en Europa League.
Adam Maher

15 minutos después de pisar por primera vez el AFAS Stadion marcó su primer gol como profesional aprovechando una llegada en segunda línea desde atrás para, después, picar el balón con el portero casi en el suelo. 

Desde entonces, siempre hacia arriba. El pequeño jugador comenzó a ser habitual en las convocatorias y poco a poco se hizo un sitio en el 11 del equipo holandés. 

Con una velocidad tremenda de conducción, le gusta jugar rápido y asociarse en pases en corto y al primer toque, pero además posee un descaro impropio de un jugador tan joven en el uno contra uno y siempre quiere dejar algo para la galería. Siempre prefiere dar el último pase antes que hacer el gol, pero si tiene la oportunidad, busca portería sin pensarlo. Sobre todo desde lejos gracias a su buen golpeo de balón  con ambas piernas -es diestro- y con llegadas en segunda línea, ya sea golpeando de primeras o ganando unos metros más en conducción como en el gol de su debut. Su control del balón es exquisito, su visión de juego es poderosa y su último pase es letal. No es casualidad que de repente Altidore empiece a marcar goles. Pero como todo, tiene sus contras. Aún tiene mucho que pulir, sobre todo, su regularidad, muy propia de los jugadores de su posición.

Estuvo en la lista de preselección para la Eurocopa 2012 para finalmente ser descartado y, visto el rendimiento que dieron sus compañeros, muchos criticaron al seleccionador por no haberle llevado.

Con Van Gaal ya ha debutado en partido amistoso y se antoja pieza fundamental en el futuro del combinado orange y prácticamente también presente. Esto es Adam Maher, goles, asistencias y espectáculo, sobre todo, espectáculo.




lunes, 11 de marzo de 2013

El día que Steven Taylor se burló de Begovic

Corría el minuto 70 de partido en St. James Park cuando Moussa Sissoko encaraba como una bala la portería de Begovic para, antes de que le permitieran empatar el encuentro, ser derribado en la frontal.

El meta bosnio quedó dolorido en el suelo con el balón bien agarrado mientras Papiss Cissé se fue como un resorte a recoger el cuero para no perder demasiado tiempo. Taylor, que por allí andaba, intentó mediar en el asunto y la cosa se lió. Y es que desde el suelo, Begovic se levantó para empujar primero, y dar una bofetada después al "27" de las urracas. El show había comenzado.

Mientras el barullo estaba formado, Cabaye ya tenía el balón bien colocado y no dejaba de visualizar la portería en la que quería marcar el gol del empate. Iba un paso por delante de todos los jugadores. Bueno, de todos menos de Steven, que tenía un plan idóneo para sacar de sus casillas al guardameta. Con el balón a 20 metros y la barrera en el punto de penalti, Taylor se introdujo en el área pequeña y, olvidándose de la jugada, empezó a impedir la visión de Begovic. 

BFBZJXICQAA4bff LOLZ: Look how Steven Taylor tried to put off Asmir Begovic for Cabayes free kick goal!!!
S. Taylor celebrando el gol delante de Begovic
Walters, que por allí pasaba para ayudar a los suyos, quiso hacer de "Taylor" para molestar al que estaba molestando. Primero empujando al propio Taylor y luego intentando bajarle los pantalones un par de veces. Steven ni se inmutaba. A sólo metro y medio del portero, el defensa del Newcastle continuó con su particular show y empezó a hacer 'el espejo'. Si Begovic levantaba la mano izquierda, Taylor hacía lo propio con la derecha; si se movía hacia un lado, Taylor le perseguía, si se agachaba, más de lo mismo.

Walters, que no le podía sacar de quicio, pidió ayuda a un compañero y los dos se fueron a por Steven. Pero éste ya no estaba. Jugaba con todos y se iba y venía. "Ahora me ves, ahora no me ves", debía pensar. Parecía que todo estaba decidido, la barrera colocada y Steven se incrustó en la muralla de hombres del Stoke. Pero no. Otra vez, entre Walters y N'Zonzi, continuó con la actitud burlesca y las miradas desafiantes hacia el meta, eso sí, sin parar de moverse -ya fuera saltar, agacharse, etc.-. Y cuando más se alejó de la jugada, más se volvió a acercar. A menos de un metro, se puso frente con frente e incluso Begovic le soltó la mano para intentar quitarle. El árbitró pitó y Taylor había ganado la partida.

Y es que Cabaye, con la mitad del trabajo hecho, llevaba unos minutos de concentración y supo poner la pelota en la escuadra ante un Begovic que, como un flan, ni se inmutó primero y se tiró a destiempo después, cuando el balón ya estaba dentro.

Taylor, ni corto ni perezoso, en su acción de ir a recoger el balón para no perder tiempo, tuvo unos segundos para dedicarle el gol a su compañero de baile con un "¡Yeah!" en su cara en una acción que duró sólo 2 minutos pero de la que se puede escribir casi un libro. Por cierto, el Newcastle acabó ganando. 



El día que Steven Taylor se burló de Begovic from Diego21 on Vimeo.

Y así fue cómo lo celebraron y se vio desde las gradas.

viernes, 6 de abril de 2012

Reyes del Mundo


Cinco de ocho. Europa es española. UEFA Spanish League. Muchos tópicos, todo tópicos, sólo tópicos. Esta liga sigue siendo la misma basura desde el primer día. A día de hoy, 6 de abril de 2012, el Valencia (semifinalista de UEL) tiene 47 puntos, es el tercer clasificado de la “Gran liga”. Parece que es una buena temporada. Mentira. El Valencia está más cerca del 20º clasificado (Sporting de Gijón, con 25 puntos), que del 2º clasificado, su “objetivo inmediato” (FC Barcelona, con 72 puntos).

Desglosemos el poderío de RM y FCB en esta nuestra “Gran liga”. Madrid y Barça se embolsan, de forma anual, 150 Millones de Euros, así, por toda la cara, sin hacer nada del otro mundo y sea cual sea su posición. Privilegiados han de considerarse Atlético de Madrid y Valencia, con la escalofriante cifra de 42 Millones de Euros por temporada. Villarreal, Sevilla, Athletic, Getafe y Betis perciben entre 25 y 17 Millones de Euros, mientras que el resto de equipos (11, en concreto), reciben menos de 15 Millones anuales. Este es el acuerdo, que se cumple guste o no, sin un baremo que mida el porqué de estas cantidades. Lo único cierto es que cada año la diferencia es mayor y RM y FCB perciben un pellizco más. Quizás, ahí radique la diferencia considerable de 30 puntos entre primero-segundo y tercer clasificados, sin necesidad de nombrar a los de más abajo. Más dinero, más fichajes, mejores sueldos, más desarrollo en cantera, más diferencia. Y es un proceso que va en aumento, un ciclo evidente. Cada año, la diferencia es mayor. Plusvalía.

Somos los mejores en Europa, nuestro fútbol es sin igual. En las demás ligas, el reparto de dinero es acorde a unos objetivos. Todos reciben un 50% de dinero igual, del total de los derechos. Un 25% más va acorde a los “pinchazos” que tienen en TV y la audiencia, mientras que el 25% restante es acorde a la posición que han adquirido en liga. Por poner un ejemplo, el Manchester United (el que más de la Premier) recibe 66 Millones de Euros y el Blackpool (el que menos) recibe 44 Millones. ¡44! Más dinero el último que el 3º de España y sólo 22 M.E de diferencia con el 1º. Indignante. Siguiendo con este concepto, RM y FCB reciben unos 80-90 Millones más que las otras potencias europeas, como son Inter, Chelsea, los Manchester, etc. Caso aparte es la Bundesliga, sonde se reparte poco dinero y el Bayern Munich recibe 28, mientras que el que menos, el Colonia, la mitad, 14.

Por ahí también van los tiros de los 14-15 jugadores de RM y FCB que componen la convocatoria de la Selección Española. No sólo está adulterado el fútbol a nivel de clubes, sino europeo. ¿Qué pasaría si ahora en Inglaterra el United y el City recibieran 200 millones anuales dejando a los demás sin dinero? Comprarían los mejores jugadores, invertirían en cantera, serían dominadores, sacarían adelante una buena selección: Reyes del Mundo.

RM y FCB se pasean en Champions. Tienen las mejores plantillas del mundo y salvo catástrofe, porque recordemos que esto es fútbol, se van a enfrentar en las finales de los próximos años siempre, a no ser que se encuentren antes, claro. Atlético de Madrid, Valencia y Athletic de Bilbao han tenido que acudir a Europa para buscar resultados, objetivos, títulos. Dejando la competición casera a un lado y centrándose en el único sitio donde estos dos titanes no están. Es decir, donde se puede competir. Poderoso caballero es don dinero.

martes, 13 de diciembre de 2011

La Rosa se marchita

Corría 1998 cuando era sólo un adolescente, que no llegaba a los 20 años, y que la se había enfundado la camiseta que le iba a dar la gloria. Ya destacaba con los Newcastle Falcons, equipo de su alma, cuando fue seleccionado. Sacrificio, trabajo, empeño y más empeño.


Cuando era pequeño, no podía perder ni siquiera a la PlayStation, o cogía un cabreo consigo mismo de tal magnitud que se pasaba horas en un rincón intentando corregir errores. Meticuloso como pocos. Un ganador nato. “Voy a ser el mejor del mundo”, repetía una y otra vez cuando sólo era un crío. Con esos 17 añitos, ya estaba en Newcastle, el mejor sitio para él. Una ciudad oscura, fría y sombría, perfecta para el duro trabajo de Jonny. ¿Su imagen más repetida? La de un chico empapado, sobre un verde césped iluminado con focos, de noche y bajo una intensa y gran lluvia golpeando el balón entre los palos una y otra vez, sin cesar.

2003, su año de consagración. El Mundial de Rugby. Partían como aspirantes, pero para nada favoritos. Él, y sólo él iba a cambiar el rumbo del equipo de las islas. Capitán, eterno capitán. Los más antiguos de lugar le consideran como “el 10” más completo de la historia. Partido a partido su leyenda se iba haciendo más grande. Ya eran semifinales. Un drop por aquí, un penalti por allá, y el equipo ya estaba en la final. Como si nada. Esperaba Australia en la final. Entre partido y partido, los entrenamientos. Dos duras horas de ejercicio para todos los ingleses. ¿Dos? No para Jonny. "Si tengo que hacer más sacrificios, y patear hasta media noche, lo haré", decía enfadado. Ahora sí, era el momento. El autobús se acercaba al estadio. A pocas horas del inicio. Todos sentados, hablando, intercambiando opiniones. Menos uno. Menos él. Sólo, en una esquina, mirando a la calle como si hubiesen pasado 30 años desde que vio por última vez la luz del día. Ya se veía el estadio, ahora sí. Es entonces cuando Jonny se levanta, coge un CD y pone, a todo volumen, “Lose Yourself” de Eminem. Una canción, que en su momento más elevado dice "Si tuvieras una oportunidad, de alcanzar todo lo que has deseado, lo harías, ¿o lo dejarías escapar?". Fantástico para él.

Pero es entonces, ya no había vuelta atrás, cuando los demás se dan cuenta de la magnitud del partido. El árbitro ya había pitado y Jonny llevaba jugando el partido durante horas en su cabeza. Él iba ganando, pero el marcador aún no lo sabía. 17-17 y casi nada por jugarse. Fue entonces, pidió la pelota, como siempre, se decidió a lanzar desde lejos, desde muy lejos. El tiempo se paró, cada segundo se hacía una eternidad, pero él lo sabía, había entrado. 20-17, con ¡15 puntos suyos! Una brutalidad, una barbaridad. “Wilko” lo había hecho. Ya lo había conseguido, como había prometido, era el mejor jugador del mundo.

Estalló la “Wilkinsonmanía”. Su postura de lanzamiento: Culo en pompa, codos flexionados, apoyado en la rodilla. Nadie le desconocía ya. Incluso, recuerdo como José María Bonilla llamaba a Ibagaza un día tras mandar un penalti a la grada Ariel “Wilkinson” Ibagaza, por el lanzamiento que parecía un chut a palos. Adidas le firmó, le puso a la altura de Beckham. Ambos rodaron spots publicitarios. Era un reclamo.
Y cuando parece que nada ni nadie puede contigo, aparecen. Lesiones. Ligamentos, meniscos, codo, riñón, de todos los tipos y de todos los colores. 4 largos años apartado de “su rosa” por la mala suerte. Nunca volvió a ese nivel en el “15” nacional.

Y es hoy cuando “Wilko”, tras saber que ya no puede aportar mucho al equipo, decide colgar las botas. El mejor jugador de toda la historia de Inglaterra nos dice adiós. La rosa se marchita.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El Comb...el robo del siglo

Gente, gente y más gente en Las Vegas. Pero ni un alma en el casino ¿Se había repartido el gran premio? En efecto, y fueron miles de personas las afortunadas de disfrutar del gordo. El Pacquiao Vs. Márquez había comenzado. Era la 3º vez que se enfrentaban en un ring y Márquez quería ganar de una vez al filipino. Las decisiones del pasado no se olvidan y el propio Márquez había calentado la pelea días antes. “Esta vez no quiero que decidan los jueces y saldré a destrozarle desde el primer asalto”. No iba en broma. Dese el minuto uno el público Mexicano apoyó al suyo.

El combate comenzó con un estruendoso “Olé oleeé oleeé oeelé, Márquez Márquez”. Dinamita empezó fuerte, arriba, abajo. Manny, fiel a su estilo sobre el ring, pero muy conservador. Iban pasando los minutos y Márquez encontraba la cara de Pac-Man, mientras que el filipino sólo había contactado con los guantes del mexicano. Dos libros distintos, dos manuales de cómo boxear. Juan Manuel retrocedía y se defendía par luego atacar. Manny iba de cara, pero no se atrevía a golpear. Mucho respeto entre ambos. Mediado el combate Manny ya había recibido mucho. El séptimo asalto fue el punto de inflexión. El público comenzó a cantar el “Ay ay ay ay canta y no llores”, que sólo fue interrumpido por un derechazo de su representante. Márquez se desató, Pac-Man estaba vendido. Derecha, izquierda, arriba, abajo, a Márquez le daba igual.

Manny recibía bien los golpes, pero no pegaba. No era el Pacquiao de siempre, esa máquina de picar carne se había quedado sin pilas mientras el mexicano sacaba toda la rabia contenida durante años. El noveno fue, sin duda, el mejor asalto. El filipino buscó su mejor suerte en el que fue su asalto más combativo y agresivo, pero “Dinamita” le tenía absolutamente controlado. Los últimos 3 asaltos fueron de mucha clase, controlando las distancias. Manny seguía moviéndose cual luchador de esgrima, pero sin florete y sin sus famosos combos de 4-5 golpes. El combate llegó a su fin y Márquez era vencedor. Fue cogido a hombros mientras Manny se fue a su rincón, se agachó y pidió estar sin nadie, rezó una vez más –lo había hecho a cada inicio y final de asalto-. ¿Lloró? Seguramente. Su cara estaba cortada, mientras que la de mexicano se mostraba más rojiza. Pero había un claro vencedor. ¿Para todos? Parece que no. Márquez perdió de nuevo por decisión mayoritaria de los jueces. 117-111. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Probablemente para poder organizar la esperada pelea entre Pacquiao y Mayweather JR, recién retornado a los rings. Márquez lo tenía claro “Me la han vuelto a hacer” y Manny, pese a su rostro que le delataba como sabedor perdedor, se atrevía a decir que había “merecido ganar esta pelea”. Esta noche, el boxeo ha vuelto a perder credibilidad. Manny se embolsará 25 millones de dólares, y Márquez 5, pero seguro que el mexicano prefiere renunciar a su dinero mientras no se le vuelva a tomar el pelo.

domingo, 23 de octubre de 2011

Ciao Marco. Hasta siempre

Te levantas con ganas. Empiezas el día madrugando porque hay motos. Ese deporte que, o se vive con pasión, o no se vive. No hay que andarse con medias tintas. Ves en la primera vuelta a Bautista metido 5º, con Simoncelli delante y piensas: “¡A revivir los duelos de 250cc!”. Aquellos duelos tan bonitos, lucha cuerpo a cuerpo y a veces algo que se salía de los cánones del deporte. De pronto en la siguiente toma aparece Marco, ya por detrás de Bautista intentando meter la moto tras irse colado. Y se cierra el telón. En décimas de segundo, desesperación, llantos, tristeza, banderas rojas, Valentino y Colin. Y muchos números 58, siempre acompañados del rojo y blanco. SuperPippo ya no está. Sólo 24 años le han bastado para irse de nuestro mundo. 24 años vividos al límite en los que cada segundo contaban. Su futuro, su trabajo, su pasión y, en definitiva, su vida se medían en décimas de segundo, las mismas décimas de segundo que le han quitado la vida. Podía haberse colado antes o después, pero fue en el momento crítico. En el peor momento. Colin estaba en el suelo, se movía pero no podía hacer nada. Valentino se paraba en seco, se levantaba la visera y se frotaba los ojos. “No puede ser”, debía pensar. Su aprendiz, su compañero, su rival, su amigo al fin y al cabo, ya no estaba. Era un muñeco. Una marioneta que el propio Rossi intentaba reanimar desde la distancia, pero los hilos se habían roto.

Campeón del mundo, duro, fuerte y descarado era lo que le definía en la pista. Muchas jugarretas, pero esto no tenía nada que ver. No era culpa de nadie más que del destino. Cualquier otro piloto se habría caído o habría aceptado el irse largo. Pero Marco no, y por eso era Marco. Su esfuerzo, sacrificio y apurada para meter la moto en pista, le habían dejado a él fuera de ellas para siempre. Y es que Marco era uno de esos pocos locos en el mundo que disfrutaba echar un pulso con la muerte. Por eso era Marco. En eso consistía. “My Life, My Race” era su lema, un slogan y sello de identidad que le acompañaba siempre, junto a ese pelo famoso y ese 58. Nunca imaginamos que iba a ser tan cierto. Él, en su sano juicio, era el único que lo entendía.

No seamos hipócritas. A casi todos los españoles nos caía mal. No me incluyo, aunque sí era muy crítico con sus acciones. Pero desde el primero, hasta el último, pasando por Pedrosa y Lorenzo hemos sentido pena por Sic y nos hemos sentido tremendamente mal por los comentarios vertidos hacia su persona en otras épocas. “¡Qué mierda!” es lo único que ha llegado a decir Lorenzo. La gente que no sabe del mundo del motor en general, del motociclismo en particular, ni del mundo del deporte, conocía a Simoncelli. Ladran, señal que cabalgamos.
Hoy el mundo es un poco peor, la vida es algo más injusta y las carreras son más aburridas. Ciao SuperPippo. Ciao 58.

Simoncelli en 250 cc.