lunes, 18 de marzo de 2013

Bélgica: la generación que viene

España es la campeona; Alemania, la eterna aspirante cuya generación brillante merece algo; Brasil es la anfitriona y está obligada a ganar o llegar lejos tras sus últimas decepciones; Francia tiene a la generación del 87 -Ben Arfa, Nasri, Benzema, Ménez- que asombró al mundo en categorías inferiores algo más hecha para liderar un proyecto; Holanda, tras tocar el cielo en Sudáfrica y caer al infierno en la Eurocopa se ha renovado para intentar la hazaña; Argentina tiene a Messi, ese que buscará un Mundial para ser coronado al fin por todos como mejor jugador de la historia. Pero, ¿qué pasa con Bélgica?

Más que difícil es imposible pensar que un equipo que lleva 12 años sin jugar una edición final de un gran torneo -Mundial o Eurocopa- pueda llegar y ganar así de repente. Claro, nadie se acuerda de Grecia.  En realidad, yo no hablo de ganar, hablo de competir y permitir soñar. Bélgica es una de esos muchos combinados a los que la historia le debe algo. El equipo que durante las décadas de los 70' y 80' se quedó a las puertas de ser campeón de una Eurocopa y rozó la final de un gran mundial que encumbró a Maradona.

Actualmente -14 de marzo de 2013- están en la posición número 19 en el Ranking FIFA y en sólo un año han ascendido 25 posiciones, pero no sería de extrañar que en las próximas actualizaciones continuasen escalando posiciones.

Con un equipo joven, muy joven, y con sólo margen de mejora, Marc Wilmots ha conseguido renovar la plantilla y conseguir mezclar jugadores con mucho toque y otros muy físicos, haciendo un equipo temible con el balón y muy sacrificado sin él. El camino es muy largo y ni siquiera están clasificados para Brasil 2014, pero sí lideran el Grupo A por delante de Serbia y empatados con Croacia.
Courtois

En la portería, Mignolet -uno de los 3 porteros más en forma de la Premier- se postulaba como titular, hasta que Thibaut Courtois (20) le ha sentado tras unas actuaciones soberbias tanto en Liga con el Atlético de Madrid como en la fase de clasificación con la selección. De hecho, a él se le deben varios puntos conseguidos hasta la fecha.

Vermaelen (I) y Kompany (D)
La defensa es un seguro por arriba y ellos son los encargados de empezar a sacar el balón jugado. Con jugadores de un corte especialistas en el toque de balón, el equipo sale desde atrás con mucho criterio, elaborando jugadas limpias y aprovechando el pase en corto y en largo. Pero posee dos grandes defectos. El principal que suele estar compuesto por 4 centrales. Kompany (26) y Vertonghen (25) como centrales y Vermaelen (27) y Alderweireld (24) como laterales. Sólo cuando juega Gillet (29) en detrimento de este último lo hace un lateral natural. Se trata de una defensa alta y fuerte por arriba, pero sin profundidad para apoyar al equipo en las bandas. Además, el hecho de querer jugar el balón desde abajo, al ser un equipo aún muy poco trabajado hace cometer imprecisiones en el pase que suponen caros disgustos. Hablamos de Kompany y Vermaelen, el primero premiado como mejor defensa de la Premier la temporada pasada y el segundo uno de los mejores y de Vertonghen, jugador revelación del Tottenham y jefe de la defensa desde el primer día. Los 3, titanes por arriba tanto en ataque como en defensa.

En el mediocampo se vuelven a unir la calidad y la potencia. Witsel (24) y Fellaini (25), eternos amigos desde las inferiores ponen la potencia, la recuperación y el juego directo. Sus nada habituales cabelleras rizadas les hacen llamativos sin siquiera salir al campo. Por el primero se pagaron 40 Millones de Euros el pasado verano, mientras que el segundo es la base que sostiene al Everton en la zona alta de la tabla y por el que se preparan ya ofertas millonarias de equipos como Manchester City y Chelsea. Dembelé (25), jugador tan polivalente como eficaz, capaz de jugar de mediocentro defensivo, como creador hasta jugar como delantero o caer a banda como hacía en el Fulham. Para competir, Defour (24), el jugador con el que soñaba media Europa hace un par de años y que se convirtió en la eterna promesa que hoy no ha explotado aún en el Porto. 
Fellaini (I) y Witsel (D)
Eden Hazard
En la zona de tres cuartos, clase e improvisación. O lo que es lo mismo: Hazard (22), el jugador llamado a liderar este proyecto, aquel que Zidane quería para el Real Madrid y que él veía como futuro balón de oro y por el que el Chelsea pagó una cantidad millonaria. En un costado, Dries Mertens (25), sensación en la Eredivisie con el PSV y capaz de realizar jugadas imprevisibles. Un mago de la asistencia. Junto a ellos, por un puesto deberán pelear un imberbe Kevin de Bruyne (21) y Kevin Mirallas (25). El primero también perteneciente al Chelsea. Una joven promesa aún sin hacer con mucho futuro, regate impredecible, desborde mortal y muy buen último pase además de una velocidad endiablada. El segundo lastrado por las lesiones en el Everton pero que con continuidad está demostrando poder dar grandes tardes de gloria.

Christian Benteke (I) y Romelu Lukaku (D)
Arriba, hace mucho que los hermanos Mpenza caducaron y han dejado su sitio a dos bestias con gol y potencia. Pura pólvora. Los dos delanteros revelación de la Premier League. Uno pertenece al Chelsea pero juega en WBA, el otro, al Aston Villa. 22 y 19 años. Benteke y Lukaku. Si bien era Romelu el que parecía se iba a hacer con la titularidad, el que venía pisando fuerte desde el Anderlecht como el futuro mejor "9" del mundo, ha sido Christian quien se ha ido ganando salir desde el principio. Por estilo de juego Wilmots sólo juega con un hombre arriba, pero si ambos siguen así Bélgica deberá solicitar que dejen jugar el fútbol con 12 hombres. 13 goles cada uno en Inglaterra, Lukaku se ha tenido que partir la cara con Shane Long por ser titular, mientras que Benteke se ha ganado él solito ser siempre de la partida con actuaciones que permiten al equipo de Birmingham soñar con no descender. Se antoja muy difícil que el año que viene no salga a un grande. Con mejor ratio de goles/minuto para Romelu, Benteke en cambio dosifica sus goles para dar puntos con sus aciertos.

A esto hay que sumar hombres seleccionables, y aún más jóvenes, como Dennis Praet, Bakkali o Januzaj. Esto promete.

Un equipo aún muy joven, con muchos jugadores sin experiencia y con demasiado que aprender, pero con un hambre de victoria descomunal. Con jugadores para jugar de forma individual, rápido, al toque y directo, infinidad de variantes al fin y al cabo. Un equipo que sólo quiere soñar. Cosas más difíciles se han visto.

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viernes, 15 de marzo de 2013

Manolito, ¡levántate y anda!

Adebayor (M. City)
El pequeño Emmanuel tenía ya los 4 años y aún sus pies no habían tocado el suelo. Nacido en Togo en 1984, una extraña discapacidad le impedía dar un sólo paso y se desplazaba a hombros de su madre o gateando. De una familia pobre y en un país nada desarrollado, nadie encontraba una solución para el pequeño Emmanuel. 

Fue entonces cuando su madre Alice, en un acto de fe, decidió buscar soluciones por todo el continente. Nigeria, Senegal o Ghana entre otras, y absolutamente nada. En ningún lugar conocían el extraño problema, nadie podía ayudar al pequeño de la familia Adebayor. Con todo ya perdido, Alice decidió volver a casa con las esperanzas perdidas totalmente. 

Una vez allí, entre querer y no poder dejar de luchar por su hijo, encontró una última opción para buscar la cura a su hijo: la religión. Toda la familia al completo entró en la iglesia del pueblo y todos los allí presentes rezaron por el pequeño, por el que también pidieron ayuda a los sacerdotes.

Adebayor (As Mónaco)
"Dijeron que iban a rezar por mí durante una semana y que, si no me curaba en esos 7 días, nunca podría andar", contaba hace unos años un emocionado Adebayor. Llegaron allí un domingo y por la noche todos los presentes se reunían a la misma hora para empezar con las oraciones. Los días pasaban y las esperanzas se agotaban, a la par que aumentaba la desesperación.

Hasta que llegó de nuevo el domingo por la mañana y la familia entró como de costumbre en la iglesia. "Mi madre rompió a llorar, era ya el último día y no había conseguido dar ni un sólo paso", decía el hoy delantero del Tottenham.

Casualidades de la vida, en el patio de la iglesia cada tarde se juntaban los niños para jugar al fútbol haciendo del pequeño espacio un improvisado terreno de juego y de las columnas del edificio unas perfectas porterías. Y claro, los sábados y domingos, los grandes encuentros se disputaban por la mañana. Emmanuel, evidentemente, nunca jugaba pero siempre se quedaba hechizado al ver a sus amigos disfrutar del balón.

La misa estaba ya en su fase final y todos los presentes rezaban con máxima tranquilidad, paz y concentración, en un sepulcral silencio que sólo fue interrumpido por los golpes y botes del balón dentro de la iglesia. Y es que uno de los pequeños había chutado tan fuerte que la pelota se había colado dentro de la capilla. Y cuando los allí orantes volvieron la cabeza entre el susto por los ruidos y el enfado por la ruptura de las plegarias, el milagro se hizo realidad.

Adebayor (Arsenal)
El pequeño Emmanuel se levantó y arrancó a correr hasta conseguir alcanzar el balón ante la atónita mirada de toda la iglesia. Adebayor había corrido sin antes andar, su cura tenía nombre propio y ese no era otro que el del fútbol.

"Mi madre estaba aterrada, nunca me había visto andar y de repente yo estaba corriendo. Yo sólo quería coger ese balón y fue lo que hice, además, dicen que lo agarré muy fuerte", continuaba el togolés.

De pronto, todos fueron a rodear al pequeño para observar el milagro, al que siguieron multitud de besos y abrazos. "Tu hijo está destinado a vivir su vida con el fútbol, él se ha curado gracias a ello", no paraban de repetir en la iglesia los presentes. "Entonces supe que mi hijo había nacido para el fútbol", afirmaba su madre.

Desde entonces, la familia Adebayor adquirió una gran fe en la religión, algo que hoy ha heredado el no tan pequeño Emmanuel. "Todo lo que soy lo soy gracias a Dios. Me considero un milagro. No hay nada más importante en mi vida que él y todo lo que soy lo pongo en sus manos".

A día de hoy, Adebayor es delantero centro, un jugador alto y espigado, un portento físico. Algo inimaginable cuando era sólo un crío. Ha jugado en algunos de los clubes más importantes del panorama mundial como el Arsenal, Real Madrid o Manchester City y formó parte del Mónaco que quedó subcampeón de la Liga de Campeones en 2004. Este es Emmanuel Adebayor, el hombre que anda gracias al fútbol.

jueves, 14 de marzo de 2013

La culpa es de Pellegrini

Málaga está de fiesta. Isco y Santa Cruz dieron con sus goles, en una noche mágica, el pase a los Cuartos de Final de la Champions League. El equipo boquerón se ha metido entre los 8 mejores equipos de Europa cuando hace sólo 2 años coqueteaba con el descenso. Pero ni Isco, ni Joaquín, ni el ya olvidado Cazorla tienen culpa de los éxitos de un equipo que está cosechando los mejores resultados de su historia. La culpa es de Pellegrini.

Manuel Pellegrini, Villarreal
El técnico que lo ganó todo en Sudamérica con equipos de la talla de River y San Lorenzo -aún posee varios récords históricos que no se han superado-, viajó hasta Europa para hacerse cargo de los servicios del Villarreal.

En su primera temporada consiguió la mejor clasificación del equipo castellonense en toda su historia, quedando tercero sólo por detrás de FC Barcelona y Real Madrid, consiguiendo así su primera participación en Champions League. Ese año, además el equipo consiguió llegar hasta los Cuartos de Final de la entonces llamada UEFA. Con Riquelme llevando la manija y Forlán marcando goles a pares -ese año fue ganador de la Bota de Oro-, el Villarreal hacía el fútbol más fino y eficaz de toda su larga vida.

Riquelme tras el penalti
La siguiente temporada (2005-2006) iba a quedar marcada para siempre en los corazones de todos los seguidores del Villarreal y de media España. Si bien las cosas en liga no fueron del todo perfectas terminando en séptima posición, todos sufrimos con aquel fatídico penalti de Riquelme -o Román, como prefieran- en el último minuto que no permitió a un equipo tan modesto clasificarse para la final de la Champions. Habría sido algo histórico. Llegar hasta allí con esa plantilla, ya fue toda una hazaña. Y es que si recordamos la plantilla, en el 11 que se enfrentó a aquel equipo jugaba Barbosa en la portería -Hoy jugando con la UD Las Palmas-, con defensas lentos y veteranos como Venta, Peña o Álvarez y jugadores de la talla de Guille Franco o Josico, con un banquillo con gente como Guayre, un imberbe Cazorla o Héctor Font.

Riquelme (I) y Pellegrini (D)
Un año más tarde, los problemas internos del club iban a marcar una temporada que fue, más o menos, de transición. El 'caso Sorín' abrió la caja de los truenos. Un jugador que estaba dando sus últimas tardes de gloria al fútbol y que lo estaba haciendo a muy buen nivel se iba a quedar fuera de la plantilla por decisión propia del técnico chileno "A Sorín le he dicho que puede entrenar pero que no va a jugar", se defendía el técnico. Además, a Forlán el club se le quedaba pequeño y con Riquelme estalló un polvorín. El jugador argentino y el técnico chileno tuvieron sus más y sus menos y el banquillo se hizo el lugar habitual para Riquelme. 

Un año más tarde, el técnico ganó el pulso y Riquelme se fue cedido a Boca Juniors. "A usted le tenía que haber echado antes que a Sorín", frase que se le atribuye al técnico refiriéndose al argentino en un entrenamiento. Pellegrini tuvo que lidiar con las críticas de la afición ya que Riquelme, posiblemente, era el mejor jugador de la historia del equipo. Con Riquelme en el exilio, el Villarreal terminó subcampeón de liga y Riquelme perdió la batalla de todas todas. La afición ya era de Pellegrini.

"Riquelme se escapó, cuando él se fue a Boca Juniors en el Villarreal se quedaron una serie de jugadores que lo dieron todo por el club y por los técnicos. Y esos son los jugadores con los que contamos para este proyecto", fue la forma que tuvo el técnico para cerrar las puertas al argentino.

Con un prometedor Rossi, un Llorente en estado de gracia, una pareja de centrales de futuro como Godín y Gonzalo, el eterno Senna, las últimas tardes de gloria de Pirés, los fogonazos de Ibagaza y las apariciones de jugadores ya hechos como Bruno y Cazorla, el Villarreal juntó la mejor plantilla -por nombres- desde siempre y logró ser 5º en liga -se esperaba más- y volvió a caer contra el Arsenal de Wenger en Champions, aunque esta vez en los Cuartos de Final.

Ambicioso, el técnico fichó por el Real Madrid en una de las decisiones más difíciles de su carrera.

Pellegrini, presentado por Florentino Pérez
En la capital siempre fue mirado con lupa por la afición. Si bien el equipo jugaba bien al fútbol, el FC Barcelona hizo una temporada meteórica que le llevó a ser campeón de liga. Los de Pellegrini consiguieron el récord de puntos de toda la historia del club (96) -algo que Mourinho superó la temporada pasada- entre otros muchos, quedándose a sólo 5 goles de la cifra histórica del club de goles en liga (107).

Pero no se ganó la liga, en Champions el Olimpique de Lyon dio la campanada en Octavos de Final y en Copa se produjo un sorprendente Alcorconazo que dejó al equipo en la cuneta a las primeras de cambio. Demasiado para un equipo que había invertido en sólo dos temporadas 160 millones para fichar a Ronaldo y Kaka', y Pellegrini salió por la puerta de atrás, con más pena que gloria y sin dejar huella.

"En el Real Madrid no tenía ni voz ni voto", señaló al poco de marcharse. "No ganamos la Champions porque no había un plantel estructurado para ganarla y ahí estuvo mi principal discrepancia con Florentino", en alusión a las principales críticas por no llegar lejos en Europa. "Teníamos una diferencia de opinión respecto a la conformación del plantel. Vendió jugadores que yo estimaba importantes", dijo, refiriéndose a los holandeses Arjen Robben y Wesley Sneijder, entre otros.  

Tras unos meses sin trabajo, el Málaga le ofreció el puesto de entrenador con el objetivo de salvar a un equipo que se codeaba con los puestos de descenso. La temporada fue, al final, muy satisfactoria y el equipo terminó en mitad de tabla.

En la 2011-2012 llegaron Joaquín, Monreal, Cazorla, Isco o Toulalán entre otros. Jugadores que él había pedido para formar un conjunto de pequeñitos jugones como ya hizo con el Villarreal. Puso a chicos como Recio, Portillo o Juanmi de la cantera y sacó máximo provecho a Maresca, Camacho o Seba Fernández, cuando nadie daba un duro por ellos, terminando la temporada como 4º clasificado, llevando al club a la Champions League por primera vez en su historia.

Ayer, el Málaga dio a su afición la noche más placentera de su vida. Cuando nadie apostaba por los de Pellegrini pusieron al Porto FC contra las cuerdas, se supieron reponer a un resultado adverso en la ida -con gol ilegal incluido- y a un tanto mal anulado a Saviola para alcanzar el Olimpo de los 8 mejores equipos de Europa. En liga el equipo va en cuarta posición y su mayor problema sólo está en los despachos. El viernes conocerán su próximo rival para tumbar en la máxima competición europea, pero ahora sólo pueden soñar y dar gracias al ingeniero. Porque San Lorenzo y River arrasaron, porque el Villarreal pudo soñar y porque el Málaga está soñando. Y la culpa es, única y exclusivamente, de Pellegrini.

Pellegrini

miércoles, 13 de marzo de 2013

Joey Barton: Bad Boy

Ni Mario Balotelli, ni Paul Gascoigne, ni Vinnie Jones. Si hay un chico malo en Inglaterra ese es Joey Barton. Nacido en Liverpool hace 30 años, nunca tuvo una infancia fácil pues sus padres estaban separados y él, aunque se crió en casa de su padre, lo hizo siempre con su abuela al estar éste fuera trabajando casi todo el día. “Si no fuera por mi abuela, habría caído en la cultura de las drogas desde muy joven”, señalaba el inglés hace unos años. Asegura que el trabajo día a día es fundamental en su vida, y esa ética de trabajo la adquirió de su padre, un “manitas” que trabajaba a destajo para llevar un sueldo a casa.
Joey Barton
Mientras, en el colegio, el joven Joey –como le llamaban para diferenciarle de su padre, también llamado Joseph- destacaba en Educación Física y era un joven talento del rugby. Pero el deporte de los caballeros no le llenaba, por lo que decidió perseguir su sueño de jugar el fútbol como profesional. Con sólo 10 años tuvo que abandonar la escuela y ayudar a su abuela en casa y a su padre en el trabajo, pasando el poco tiempo libre que tenía jugando al fútbol. Rápido el Everton se fijó en el chico y no dudó en aceptar la oferta. Poco antes, el Nottingham Forest había rechazado sus servicios por considerarle demasiado bajito para jugar al fútbol, lo que hizo “tener más ganas de triunfar en el mundo del fútbol”.

Poco tiempo estuvo allí, pues a los 14 el Liverpool llamó a su puerta y el pequeño Joseph no dudó en cruzar el río Mersey para enrolarse en las categorías inferiores de los de Anfield. Un sueño que sólo duró un año. En Liverpool no cumplió las expectativas y se marchó al Manchester City, que confió en él para ser un jugador de futuro. 

En Manchester siguió quemando etapas y el 20 de noviembre de 2002 empezó a forjar su leyenda. Un jugador más conocido por su faceta extradeportiva que por lo que realizaba en el terreno de juego. Y es que, en el partido que enfrentaba a su equipo contra el Middlesbroguh, Kevin Keegan le iba a dar la alternativa. Todo estaba preparado para que debutara como profesional. Todo menos Barton. El inglés no encontraba su camiseta con el dorsal 41 por ningún lado y no pudo saltar al campo.

Pocos meses después hizo su debut oficial y terminó el año con 7 partidos consecutivos jugados. Se fue haciendo un hueco en el equipo y nunca le faltó personalidad. Por lo que renovó para las siguientes temporadas. Su primera tarjeta roja marca la actitud de su carrera. Y es que Barton vio la roja tras discutir en el descanso con el colegiado. Sin el partido en juego y con su equipo ganando por 3-0. Comenzó a ser una joven estrella para la afición y se le veía con mucho futuro en el equipo. Aunque su experiencia estuvo cerca de terminar pronto, cuando tras una cena de navidad con el equipo y tras estar borracho, apagó un cigarro en el ojo de un compañero del equipo juvenil.

Barton, poco a poco, comenzó a perder la cabeza y alternaba exhibiciones en el campo con altercados fuera de él. Sus problemas con el alcohol se hicieron notorios. Kevin Keegan continuaba confiando en él, pero en el seno del club la paciencia se estaba agotando y en sólo unos meses, Joey firmó su carta de despedida con otras dos acciones polémicas. Primero, tras terminar un partido frente al Everton y tras haber estado recibiendo insultos durante todo el encuentro, se acercó hasta la grada de los toffees donde se había colado un citizen  para regalar su camiseta. Y según se alejaba, se bajó el pantalón mostrando su retaguardia a los enfurecidos hinchas del Everton. Un hecho que le costó una multa de 2000 libras y la pérdida de crédito por parte de sus jefes. 

Dabo tras su pelea con Barton
La gota que colmó el vaso llegó en 2007, cuando se peleó con su compañero de equipo Dabo, al que dejó físicamente muy afectado. En Manchester Barton se hizo muy amigo del boxeador Ricky Hatton, con el que entrenaba asiduamente y Dabo probó en sus carnes la dureza del inglés.

En Manchester no le soportaban más y Newcastle le acogió en su seno con la intención de recuperar el talento que Joey tenía. Mal asunto. Barton estaba descontrolado y nada más llegar volvió a liarla. A su primer mes de llegada, en su primer derbi del noreste de Inglaterra frente al Sunderland, una entrada terrible contra el mediocentro Etuhu volvió a ponerle en el disparadero. 

Barton en servicios sociales
Pero es que, durante las vacaciones de navidad de ese 2007 viajó a Liverpool para estar con los suyos, pero tras un fuerte altercado con unos jóvenes se vio envuelto en una pelea y terminó propinando una paliza a un joven. La condena fue de dos meses en la cárcel –que cumplió en 2008-. Al salir fue obligado a cumplir 200 horas de servicios comunitarios tras su altercado con Dabo. 

Poco después de la cárcel, Barton, a quien sólo conocían los entendidos de fútbol o el pueblo inglés, empezó a ser conocido en toda España al “tocar” a Xabi Alonso en un encuentro frente a su Liverpool. Una entrada muy dura en la que el inglés tocó balón y después se llevó puesto a Alonso y por la que quedó dos semanas sin sueldo y la Federación le prohibió jugar en los 3 encuentros que restaban de competición como sanción.

Fue la acción que cambió su vida. Barton se apuntó al programa de alcohólicos anónimos para intentar curar su problema con la bebida. Poco a poco estuvo recibiendo ayuda y logró controlar, en cierto modo, a su oscuro pasajero. Pero una cabeza así es difícil de contener por mucho tiempo. Los rivales, sabedores del carácter de Joey empezaron a buscarle, a picarle, a provocarle. Barton no entraba, pero por dentro ardía. Hasta que Pedersen –Blackburn Rovers- pagó los platos rotos. 

Su debut con la selección
Pero Barton había madurado. Al lado de Nolan y Carroll se había forjado una gran amistad y su juego cada día sorprendía más, llegando incluso a ser considerado para su vuelta a la selección. “Si Barton no tuviera ese carácter, habría tenido un gran peso en el equipo nacional y podría haberse convertido en un jugador histórico”, apuntaban desde la federación. Él, no se escondía: “Sinceramente, soy el mejor mediocentro de Inglaterra ahora mismo, el que está en mejor forma”. Un comentario para nada descabellado. Y es que entre 2010 y 2011, el nombrado capitán del Newcastle estaba asombrando a propios y extraños. Volvía a ser un jugón. Un guante a balón parado y asistencias a pares. 

“Quizás la gente de arriba tiene algún problema conmigo. Yo no lo sé, pero merezco una oportunidad –de ir a la selección- y mis problemas de disciplina ya quedaron atrás”, señalaba un crecido Barton. “Ves jugar a Henderson y Barry contra Nasri, Gourcuff, M’Vila y Valbuena contra Francia y piensas: ¿Qué van a hacer contra ellos? Pues eso, que Francia nos destrozó en Wembley” continuaba, haciendo referencia a un partido amistoso frente a la selección gala.

Gervinho tirando al suelo a Barton
Suya fue la exhibición del 5 de febrero de 2011. El Newcastle perdía tras 27 minutos de partido por 0-4 frente al Arsenal, pero Barton tenía un plan. Provocó la expulsión de Diaby, que se volvió loco tras un lance del juego y cogió a Joey del cuello para tirarle de rodillas al suelo. El partido terminó 4-4 con doblete de Barton. 

Comenzó a cuidar su look y si bien primero se dejó un bigote llamativo –por el que le acusaron de nazi-, poco después empezaría a llevar el mechón de flequillo que le caracteriza a día de hoy. 

Joey Barton  
Meses después, mismos equipos protagonistas, y otra vez Barton por los suelos. Esta vez, al ir a reprochar un piscinazo de Gervinho, éste se levantó y propinó un puñetazo a Joey que terminó con la expulsión del africano. Barton conseguía sacar de su sitio a sus rivales. 

El jugador cayó en las redes de Twitter, se hizo cuenta oficial – que hoy día tiene más de 2 millones de seguidores-, y empezó a compartir todo su ingenio sin cortarse un pelo. Ese fue el principio del fin en sus días con el Newcastle. Si bien estaba en el mejor momento de su carrera, Barton cargó de forma espectacular con los dirigentes del Newcastle, lo que les llevó a ponerle gratis en el mercado de fichajes. Joey se vio animado a realizar sus declaraciones tras un comentario de José Enrique que acusaba al equipo de poco ambicioso.

“Teníamos a un gran jugador como Carroll y ellos le han obligado a irse. Tenemos un buen proyecto y él podía quedarse, pero han preferido el dinero. No sé si renovaré. Si Nolan lo hace, seguramente lo haga yo”.

“Si nosotros, los jugadores, pudiéramos decirle a los fans cómo funciona el club por dentro sin ser multados con un montón de dinero… Si no afectara a la moral del equipo y al bienestar, estoy seguro que lo que dijo José –Enrique- sería sólo la punta del iceberg, estoy seguro. Y de nuevo el club volvería a ser de sus socios, sería un club grande otra vez.”

Tras esto, Mike Ashley decidió que no jugaría más en el equipo y le ofreció gratis a todos los equipos. Algo que Barton no compartía.

“En algún lugar de las altas esferas del Newcastle United FC han decidido que soy persona ‘non grata’. Esto es un país libre y pueden hacer lo que quieran, pero el honor de llevar las rayas negras y blancas…algún día se darán cuenta –los dirigentes- de lo que esta camiseta significa. ¡Honor y orgullo!, y gracias por el apoyo.”

“Si yo me quisiera haber ido habría llegado y habría dicho: ‘me quiero ir’, pero no fue así. Yo quería quedarme y luchar porque no estaba preparado para un descenso de nuevo”.

Y entonces llegó el QPR para ficharle de forma gratis y hacerle capitán desde el primer entrenamiento. Los comienzos fueron rodados pero las lesiones se truncaron en su camino. Barton volvió a dejar para la galería su ingenio y su saber estar. Ganando su equipo por 3-0 y tras caer en la banda, la afición de los Wolves le insultó e increpó intentando sacarle de sus casillas. A lo que Joey contestó con un gesto que vale más que mil palabras.
Joey Barton,capitán del QPR
En el último partido de la liga, frente al Manchester City, volvió a sacar su oscuro pasajero. Tévez le provocó y propinó un puñetazo por detrás que el árbitro no vio, por lo que Joey decidió hacer la guerra por su cuenta y golpeó al propio Tévez. Todo el Manchester City se le echó encima y terminó de perder los papeles al darle un rodillazo al Kun Agüero. Balotelli saltó a la gresca y le dijo de todo. Barton fue a buscar al “45”, pero no les dejaron acercarse.

12 fueron los partidos de sanción que le impuso la federación y Barton firmó su adiós en la Premier, yéndose a jugar al Olimpique de Marsella.

Pero meses después reabrió el episodio en The Times. “Tévez es un mercenario y representa todo lo que tienen los jugadores modernos. Vale que yo soy un matón y me metí en muchos líos, pero Tévez estuvo 6 meses en huelga, desaparecido y jugando al golf y buscando que le echaran sin ser profesional. Y no se olviden que Tévez me pegó primero y sólo me castigaron a mí”, dijo sobre el “32” argentino. Tampoco se quedó corto con Agüero, de quien dijo que “Parecía que le había roto la pierna, pero evidentemente no estaba mal porque 20 minutos después marcó el gol de la victoria. No le di fuerte, él estaba bien”.

En las últimas semanas, el Twitter de Barton ha vuelto a juguetear un poco, esta vez con Neymar, al decir tras ver el amistoso entre Inglaterra y Brasil que es un jugador sobrevalorado y que no vale lo mismo que Messi y Ronaldo, algo que no gustó al brasileño.

Pero hace nada se superó con su ingenio. Durante el partido que jugaba su equipo con el PSG, un gesto suyo dio la vuelta al mundo en sólo unas horas. Tras un choque con Ibrahimovic, saltaron chispas entre los dos y la batalla verbal fue algo más que ruidosa. Una batalla que Barton terminó haciendo un gesto de narigón y una frase: “You’ve got a big noise” –Tienes una enorme nariz-.



Botas contra el cáncer
Pero además, Barton encabeza fuera del campo multitud de ideas para mejorar el mundo. El hombre que se ha cultivado leyendo a Nietzsche, que a cualquier mínima oportunidad aprovecha para pedir "Justice for de 96" -campaña a favor de conocer la verdad tras la tragedia de Hillsborough donde 96 hinchas del Liverpool perdieron la vida-, o que salta al campo con unas botas en favor de la lucha del cáncer.

Su flequillo, su bigote, su ingenio, sus peleas. Barton ha reconducido su comportamiento. Una clase descomunal en el campo, una cabeza loca fuera –y también dentro- de él. Un jugador que levanta pasiones entre la hinchada, de esos que te encanta tener en tu equipo y a los que odias enfrentarte. Un jugador especial y único. Alguien que de haber tenido algo más de cabeza, se podría haber convertido en una leyenda del fútbol inglés, que habría desbancado a Gerrard o Lampard de su trono en la selección. Un jugador capaz de hacer que unos pocos locos se tatúen su figura. Porque sin duda, todos coincidimos en que Joseph “Joey” Barton es uno de esos jugadores que pudo reinar.

Tatuaje de un hincha de Barton

martes, 12 de marzo de 2013

Adam Maher, una bala en la mediapunta


Adam Maher nació en Marruecos en el verano de 1993, pero pronto su familia emigró a Holanda, donde ha desarrollado toda su prometedora carrera como futbolista. Pronto en los Países Bajos descubrió dentro de sí una pasión irrefrenable al correr detrás del balón y se enroló en varios equipos de ligas de barrio. Su calidad y habilidad no pasó desapercibida para los ojeadores del AZ Alkmaar, que con sólo 11 años le ficharon para su fútbol base.

Uno de los misterios de su rápida evolución fue la decisión que tomaron sus técnicos de hacerle jugar con chicos mayores que él durante toda su formación que, junto al valor añadido de su corta estatura, crearon un jugador que iba dos pasos por encima a los de su edad. 

Si bien Maher empezó jugando como delantero, poco a poco, su buen dominio del balón hizo que fuera retrasando su posición hasta la mediapunta, donde ahora se desenvuelve como pez en el agua. Una conducción rápida, un cambio de ritmo endiablado y un último pase al alcance de muy pocos, fueron los motivos para que su entrenador Verbeek le tomara como su alumno aventajado y le hiciera debutar con sólo 17 años en Europa League.
Adam Maher

15 minutos después de pisar por primera vez el AFAS Stadion marcó su primer gol como profesional aprovechando una llegada en segunda línea desde atrás para, después, picar el balón con el portero casi en el suelo. 

Desde entonces, siempre hacia arriba. El pequeño jugador comenzó a ser habitual en las convocatorias y poco a poco se hizo un sitio en el 11 del equipo holandés. 

Con una velocidad tremenda de conducción, le gusta jugar rápido y asociarse en pases en corto y al primer toque, pero además posee un descaro impropio de un jugador tan joven en el uno contra uno y siempre quiere dejar algo para la galería. Siempre prefiere dar el último pase antes que hacer el gol, pero si tiene la oportunidad, busca portería sin pensarlo. Sobre todo desde lejos gracias a su buen golpeo de balón  con ambas piernas -es diestro- y con llegadas en segunda línea, ya sea golpeando de primeras o ganando unos metros más en conducción como en el gol de su debut. Su control del balón es exquisito, su visión de juego es poderosa y su último pase es letal. No es casualidad que de repente Altidore empiece a marcar goles. Pero como todo, tiene sus contras. Aún tiene mucho que pulir, sobre todo, su regularidad, muy propia de los jugadores de su posición.

Estuvo en la lista de preselección para la Eurocopa 2012 para finalmente ser descartado y, visto el rendimiento que dieron sus compañeros, muchos criticaron al seleccionador por no haberle llevado.

Con Van Gaal ya ha debutado en partido amistoso y se antoja pieza fundamental en el futuro del combinado orange y prácticamente también presente. Esto es Adam Maher, goles, asistencias y espectáculo, sobre todo, espectáculo.




lunes, 11 de marzo de 2013

El día que Steven Taylor se burló de Begovic

Corría el minuto 70 de partido en St. James Park cuando Moussa Sissoko encaraba como una bala la portería de Begovic para, antes de que le permitieran empatar el encuentro, ser derribado en la frontal.

El meta bosnio quedó dolorido en el suelo con el balón bien agarrado mientras Papiss Cissé se fue como un resorte a recoger el cuero para no perder demasiado tiempo. Taylor, que por allí andaba, intentó mediar en el asunto y la cosa se lió. Y es que desde el suelo, Begovic se levantó para empujar primero, y dar una bofetada después al "27" de las urracas. El show había comenzado.

Mientras el barullo estaba formado, Cabaye ya tenía el balón bien colocado y no dejaba de visualizar la portería en la que quería marcar el gol del empate. Iba un paso por delante de todos los jugadores. Bueno, de todos menos de Steven, que tenía un plan idóneo para sacar de sus casillas al guardameta. Con el balón a 20 metros y la barrera en el punto de penalti, Taylor se introdujo en el área pequeña y, olvidándose de la jugada, empezó a impedir la visión de Begovic. 

BFBZJXICQAA4bff LOLZ: Look how Steven Taylor tried to put off Asmir Begovic for Cabayes free kick goal!!!
S. Taylor celebrando el gol delante de Begovic
Walters, que por allí pasaba para ayudar a los suyos, quiso hacer de "Taylor" para molestar al que estaba molestando. Primero empujando al propio Taylor y luego intentando bajarle los pantalones un par de veces. Steven ni se inmutaba. A sólo metro y medio del portero, el defensa del Newcastle continuó con su particular show y empezó a hacer 'el espejo'. Si Begovic levantaba la mano izquierda, Taylor hacía lo propio con la derecha; si se movía hacia un lado, Taylor le perseguía, si se agachaba, más de lo mismo.

Walters, que no le podía sacar de quicio, pidió ayuda a un compañero y los dos se fueron a por Steven. Pero éste ya no estaba. Jugaba con todos y se iba y venía. "Ahora me ves, ahora no me ves", debía pensar. Parecía que todo estaba decidido, la barrera colocada y Steven se incrustó en la muralla de hombres del Stoke. Pero no. Otra vez, entre Walters y N'Zonzi, continuó con la actitud burlesca y las miradas desafiantes hacia el meta, eso sí, sin parar de moverse -ya fuera saltar, agacharse, etc.-. Y cuando más se alejó de la jugada, más se volvió a acercar. A menos de un metro, se puso frente con frente e incluso Begovic le soltó la mano para intentar quitarle. El árbitró pitó y Taylor había ganado la partida.

Y es que Cabaye, con la mitad del trabajo hecho, llevaba unos minutos de concentración y supo poner la pelota en la escuadra ante un Begovic que, como un flan, ni se inmutó primero y se tiró a destiempo después, cuando el balón ya estaba dentro.

Taylor, ni corto ni perezoso, en su acción de ir a recoger el balón para no perder tiempo, tuvo unos segundos para dedicarle el gol a su compañero de baile con un "¡Yeah!" en su cara en una acción que duró sólo 2 minutos pero de la que se puede escribir casi un libro. Por cierto, el Newcastle acabó ganando. 



El día que Steven Taylor se burló de Begovic from Diego21 on Vimeo.

Y así fue cómo lo celebraron y se vio desde las gradas.

viernes, 6 de abril de 2012

Reyes del Mundo


Cinco de ocho. Europa es española. UEFA Spanish League. Muchos tópicos, todo tópicos, sólo tópicos. Esta liga sigue siendo la misma basura desde el primer día. A día de hoy, 6 de abril de 2012, el Valencia (semifinalista de UEL) tiene 47 puntos, es el tercer clasificado de la “Gran liga”. Parece que es una buena temporada. Mentira. El Valencia está más cerca del 20º clasificado (Sporting de Gijón, con 25 puntos), que del 2º clasificado, su “objetivo inmediato” (FC Barcelona, con 72 puntos).

Desglosemos el poderío de RM y FCB en esta nuestra “Gran liga”. Madrid y Barça se embolsan, de forma anual, 150 Millones de Euros, así, por toda la cara, sin hacer nada del otro mundo y sea cual sea su posición. Privilegiados han de considerarse Atlético de Madrid y Valencia, con la escalofriante cifra de 42 Millones de Euros por temporada. Villarreal, Sevilla, Athletic, Getafe y Betis perciben entre 25 y 17 Millones de Euros, mientras que el resto de equipos (11, en concreto), reciben menos de 15 Millones anuales. Este es el acuerdo, que se cumple guste o no, sin un baremo que mida el porqué de estas cantidades. Lo único cierto es que cada año la diferencia es mayor y RM y FCB perciben un pellizco más. Quizás, ahí radique la diferencia considerable de 30 puntos entre primero-segundo y tercer clasificados, sin necesidad de nombrar a los de más abajo. Más dinero, más fichajes, mejores sueldos, más desarrollo en cantera, más diferencia. Y es un proceso que va en aumento, un ciclo evidente. Cada año, la diferencia es mayor. Plusvalía.

Somos los mejores en Europa, nuestro fútbol es sin igual. En las demás ligas, el reparto de dinero es acorde a unos objetivos. Todos reciben un 50% de dinero igual, del total de los derechos. Un 25% más va acorde a los “pinchazos” que tienen en TV y la audiencia, mientras que el 25% restante es acorde a la posición que han adquirido en liga. Por poner un ejemplo, el Manchester United (el que más de la Premier) recibe 66 Millones de Euros y el Blackpool (el que menos) recibe 44 Millones. ¡44! Más dinero el último que el 3º de España y sólo 22 M.E de diferencia con el 1º. Indignante. Siguiendo con este concepto, RM y FCB reciben unos 80-90 Millones más que las otras potencias europeas, como son Inter, Chelsea, los Manchester, etc. Caso aparte es la Bundesliga, sonde se reparte poco dinero y el Bayern Munich recibe 28, mientras que el que menos, el Colonia, la mitad, 14.

Por ahí también van los tiros de los 14-15 jugadores de RM y FCB que componen la convocatoria de la Selección Española. No sólo está adulterado el fútbol a nivel de clubes, sino europeo. ¿Qué pasaría si ahora en Inglaterra el United y el City recibieran 200 millones anuales dejando a los demás sin dinero? Comprarían los mejores jugadores, invertirían en cantera, serían dominadores, sacarían adelante una buena selección: Reyes del Mundo.

RM y FCB se pasean en Champions. Tienen las mejores plantillas del mundo y salvo catástrofe, porque recordemos que esto es fútbol, se van a enfrentar en las finales de los próximos años siempre, a no ser que se encuentren antes, claro. Atlético de Madrid, Valencia y Athletic de Bilbao han tenido que acudir a Europa para buscar resultados, objetivos, títulos. Dejando la competición casera a un lado y centrándose en el único sitio donde estos dos titanes no están. Es decir, donde se puede competir. Poderoso caballero es don dinero.